jueves, 25 de junio de 2020

MOSAICOS ROMANOS


LOS MOSAICOS ROMANOS

La palabra mosaico deriva de griego “mousae”, quiere decir musa, pues antiguamente se consideraba que un arte como este solo lo podían realizar los artistas inspirados por ellas.
Aunque los sumerios y los cretenses fueron grandes maestros en la técnica como lo demuestran los mosaicos helenísticos, fueron los romanos los que se convirtieron en unos auténticos expertos en este arte, propagándolo por toda la cuenca mediterránea. Tan apreciada era este trabajo, que llegaron a promulgar decretos para fijar el precio de la obra.
Los mosaicos están compuestos por pequeñas piezas cúbicas llamadas “teselas” (del latín teselae, que a su vez proviene del griego tesselae, es decir cuatro). El material utilizado era variados, desde roca calcárea hasta el vidrio pasando por la cerámica.
La mayoría de los mosaicos fueron realizados por artistas anónimos, que, dada la complejidad de su trabajo, se coordinaban con pintores y arquitectos para que el resultado final fuera satisfactorio.
No solo son una obra de arte, sino también una fuente documental de primera magnitud para el estudio de la historia. Su estudio o análisis nos revelan la visión que los ciudadanos más poderosos tenían sobre estos temas ya que eran las élites, principalmente quienes las encargaban para sus entornos domésticos o privados. Versaban sobre temas muy diferentes como escenas sobre el mal de ojo, literatura helenística, trabajos agrarios, la pisada de la uva etc.

Museo Romano de Mérida. Procede el mosaico de la casa del Anfiteatro.

 Hay un mosaico romano, encontrado en Mérida, donde se representa la pisada de la uva en el lagar, se sabe que los romanos introdujeron varias cepas de uva en España y enseñaron esta técnica vitivinícola a los locales, enseñanza hasta el día de hoy se usan en varios pueblos donde la uva se sigue pisando con los pies tal como muestra este extraordinario mosaico.
Otro ejemplo, recurrían al mal de ojo con la representación de un ojo atravesado por una lanza y rodeado de animales, e incluso con inscripciones.
Los diferentes temas, están documentados a lo largo de la historia del Imperio Romano. Los temas más frecuentes en los que se inspiraban los artistas eran los relacionados con la mitología, aunque también era muy apreciado los temas de la caza, de la vida cotidiana, o los símbolos o monstruos marinos, estos muy empleados en las termas. También se ha encontrado mosaicos puramente geométricos, con elaboradas grecas o intricados diseños en forma de estrella.


Mosaicos expuestos en el museo de los Alcázares  de los Reyes cristianos de Cordoba.

EL MOSAICO DE POLIFEMO Y GALATEA.

Unos de los mosaicos elegidos para este artículo, es el de Polifemo y Galatea. El gigante Polifemo fue uno de los ciclopes de Sicilia, hijo de Poseidón (Neptuno) y conocidos en la mitología por devorar a varios compañeros de Ulises que lo dejo ciego. Amó a Galatea y mató a su amante el pastor Acis, aplastándolo con una roca.
La ninfa Galatea, una de las nereidas aparece desnuda, adornada con ricas joyas. Cubre sus piernas con un manto y aparece sentada a los lomos de un ketos, monstruo marino con cabeza de lobo, cuerpo serpentiforme y cola de cetáceo, cabalgadura habitual de las nereidas.

El cíclope Polifemo empuña como un cetro, un largo pino del que cuelga el caramillo, instrumento musical. Aparece desnudo cubriendo su cuerpo con una piel de leopardo, su cabeza se adorna con barba y pelo adornado y eln la frente el tercer ojo.


POLIFEMO Y GALATEA. Siglo II d.J.C. 410 cm x 510 cm.

El paisaje esta representado con un gran realismo y esquematización. El mosaísta ha utilizado multitud de teselas multicolores que confieren gran cromatismo a la representación, sirviéndose de la pasta vítrea para los tonos verdes y negros.
La escena está enmarcada por una guirnalda trenzada. A ambos lados, se ha situado dos rombos decorados con dobles meandro y rodeados de cuatro delfines en sus esquinas.
La temática del mosaico está inspirada en la literatura helenística, en el poema de Filoxemo de Citerea “ El Cíclope”.

José Antonio Pajuelo Jiménez

                                        "CREANDO CULTURA"

lunes, 8 de junio de 2020

EPITAFIOS EN VERRACOS


EPITAFIOS EN VERRACOS..

En mis salidas con el profesor Julio Esteban Ortega, y los estudios realizados de epigrafía latina romana durante seis años  en el norte de Extremadura, hemos encontrado un reducido número de verracos que ostentan inscripciones funerarias latinas, grabadas generalmente sobre uno de los costados, aunque a veces aparecen también en el dorso o abarcando ambos costados. De todas las inscripciones documentadas en animales de las veinticinco que conocemos en España, dieciséis aparecen en toros y solo nueve en verracos, de los cuales tres en la zona norte nuestra región y que voy a dar a conocer en este artículo.

En la Península Ibérica las esculturas de verracos son sincrónicos de la Cultura de los Castros de la Meseta, cuyos inicios pueden llevarse al Bronce Final, tiene su apogeo en los siglos V. y IV a.C. y algunos no alcanzan la romanización. Sin embargo, la aparición sobre algunos ejemplares de inscripciones funerarias latinas que por los elementos literarios y paleográficos pueden fecharse hasta el siglo II y III después de Cristo, este "dorsuale", visible en algunos verracos, confirma un carácter de ofrenda, mientras que otros signos en forma de círculos y cruces, que otros llevan grabados, les pone en relación con una divinidad de tipo astral.

Estas inscripciones que llevan grabadas, atestiguan en ocasiones, la condición servil de algunos de los dedicantes, así como la sacralización del territorio de una agrupación civil que podría corresponder a varias familias que se significaban a través de cognomen y dirigidos por un pater familiae.
Puede terminarse que las esculturas de verracos se erigieron por las poblaciones que integraban la Cultura de la Meseta como ofrendas funerarias, en ocasiones, y votivas, en otras, a una divinidad protectora de la tribu. Es la Hispania indoeuropea que perdura en la romanización.
La zona de Villar del Pedroso forma parte del territorio vetón y se conocen varios verracos aparecidos en la localidad. No obstante, solo este fue utilizado para marcar un enterramiento, este verraco con una inscripción sepulcral sobre el lomo de un verraco. Se aprecia nítidamente uno de los ojos y le falta parte del hocico. El texto, distribuido en dos líneas ocupa prácticamente toda la extensión del animal. La erosión, la descomposición del granito y algunos
golpes malintencionados han determinado el deterioro del texto, que en algunas zonas se ha perdido. En el centro de la primera línea se observa una oquedad que mutila uno de sus grafos. Las letras, con ductus irregular y el grabado profundo, son capitales alargadas y la interpunción en punto.
La escultura fue hallada junto al arroyo Cagancha. Actualmente se encuentra sobre una pequeña afloración granítica en un parque a las afueras de la localidad. Dimensiones del texto: 71 x 24 x 35; letras: 5.


[------]
est RA∙ ux(or)∙ et∙ [---]?
------/EST∙ BA VX∙ ET∙ F[--]

En el inicio de la primera línea iría el difunto/a, cuyo nombre está prácticamente borrado. Al final de esta parecen distinguirse los trazos superiores de dos o tres letras, que tienen que corresponder a la fórmula funeraria, pues se continúa en el renglón siguiente. Esta segunda línea comienza con el verbo est seguido de una B o más bien R, ya que el trazo descendente es recto, y después una A; a continuación, hay un grafo parcialmente borrado V o N, seguido de una X, abreviatura probablemente de uxor. Tras le conjunción copulativa et hay una gran espacio muy picado con el texto borrado, que puede ser filius/filii.
Si los dedicantes son la esposa y el hijo o los hijos, el nombre que va al comienzo de la primera línea tiene que ser un nombre de varón, correspondiente al esposo y padre de aquellos.Por la fórmula funeraria simple se fecharía a comienzos o mediados del siglo I d. C.


Inscripción realizada sobre el lomo de un verraco, representando un jabalí. Es una escultura de grandes dimensiones con rasgos poco definidos y sobre el lomo lleva una inscripción con dos líneas de texto muy desgastadas. Las letras, que apenas se aprecian, son capitales rústicas sin interpunción.

Se descubrió en la finca “Monte Moheda” propiedad de Vicente Sánchez y allí se conserva actualmente junto a la pared de la casa.
Dimensión de la escultura: 85 x 205 x 55; letras: 6.

L(ucius) Iuli[us? ---] 
an(norum) LIV
------

Nuevamente una escultura de verraco se aprovechada para grabar un epitafio. En este caso el difunto parece ser Lucius Iulius.

El tercer verraco se encontraba en Montehermoso, era propiedad de Aurelio Fuentes, con el que tengo una gran amistad, al habernos relacionado durante los diez años que estuve de medico titular de esta localidad, me comentó que lo había vendido a Eugenio Fontaneda, interesado en piezas arqueológicas, y que actualmente se encontraba en el castillo de Ampudia Palencia. Se arrepentía de haberlo vendido y al mismo tiempo me dibujaba el verraco y recordaba perfectamente la inscripción, apoyado en la mesa del salón de su casa, donde tranquilamente tomábamos café, atendido por su mujer Ana, siempre tan atenta. Desde su casa nos dirigimos a ver otras inscripciones que se encuentran en una finca de la localidad.
 Se descubrió en 1968 en la pared de un corral en la pared de un corral tallado en granito gris de dimensiones tallado en granito gris, de dimensiones 70 x 22 x 30 cm. según la Hispania Epigráfica, con forma de cerdo, y con una cronología del siglo II o III d.C.
Se encuentra muy deteriorado, al habérsele amputado las patas y la parte del morro. En la época romana fue aprovechado como lápida sepulcral y posteriormente para afilar herramientas, lo que conllevó a rebajar el lomo y los flancos con la perdida consiguiente de la inscripción que tiene.

Verraco de Montehermoso,
                    IDA…GEI      ANII-H.S.E.S.T.T.L       CEIA…LI.F        VS…

Se puede transcribirse como IDA  --GEI (nombre del niño), ANII ( de dos años), H.S.E.S.T.T.L   (aquí yace, que la tierra te sea leve) , CEIA…LI.F (la liberta Ceia a su hijo), VS ( cumplió su voto).

Las fotografías de este verraco, las he tomado del blog de Juan Jesús Sánchez Alcón, buen amigo y un gran estudioso de las costumbres montehermoseñas, y a quién deberían nombrar cronista oficial de la localidad.

Jose Antonio Pajuelo Jiménez

                                          "CREANDO CULTURA".

  

viernes, 29 de mayo de 2020

ESTELA DEL CASAR DE CÁCERES.


Estela del Casar de Caceres.

Debido a las numerosas conjeturas en los círculos de misterios y el imaginario popular, me lleva al estudio de esta estela en la que está representada  una extraña figura que para algunos podría representar a un extraterrestre, o a un astronauta; se trata de una figura de aspecto humano con cierta desproporción entre sus partes. En la cabeza en la que se aprecian unos ojos oblicuos, con una sonrisa desconcertante, debió ser tallada por algún cantero conocedor de su oficio, escultor que conservaba en sus obras el sabor local.

Fue encontrada en la pared suroeste del cementerio local de la localidad de Casar de Cáceres, donde la habían empotrado, tras hallarla en el subsuelo del camposanto, dándola a conocer Ricardo Hurtado de San Antonio. Sin duda alguna, fue trasladada de su primitivo emplazamiento.
Estela empotrada en el muro del cementerio de Casar de Cáceres
Según la Hispania Epigrafhica, estamos ante una inscripción elaborada en un bloque de granito gris, sobre el que se ha esculpido una figura antropomorfa desnuda, caracterizada por una cabeza semicircular con rasgos muy esterilizados de miranda sonriente. La cabeza, junto con el cuello y los hombros, se asemeja a una empuñadura de una espada de frontón – muy comunes por estas latitudes-. El cuello muy largo y desproporcionado y los hombros redondeados dan paso a uso brazos musculosos adosados al cuerpo. El cuerpo y las piernas son también desproporcionados y musculosos y los pies caracterizados pr unas gruesas botas. El cuerpo y la cabeza aparecen representados frontalmente, mientras que las piernas y los pies están de perfil. 

El bajorrelieve antropomorfo sirve como soporte de una inscripción en caracteres latinos de difícil interpretación. El paso del tiempo ha desgastado ciertas zonas de la figura humana que afectan al texto, especialmente en su parte inferior.

Dimensión: 110 x 48 x 17 cm.

El tipo de inscripción es indeterminada, tratándose de letras rusticas, grabadas profundamente de tamaño de 5 y 4 cm., e interpunción redonda.

Texto: Con varias interpretaciones

I.D.I. / M.I.M. / ILVCIA / SP.M.A / SVDLIE / CK A / S .N.
I.D.T. / N.I.N. / ILVCIA / SP.N.A / SUB DIE / CH A / S .N.

Nadie ha podido interpretar lo que dice, aunque las letras son romanas, pero su lenguaje es el autóctono de la zona, es decir el indoeuropeo, lengua hablada por los lusitanos o por los vetones. Lo único claro es un nombre femenino ILUCIA. Única palabra latina que se encuentra en la tercera línea. A pesar de los estudios en el campo de lenguas célticas e ibérica, los textos epigráficos son intraducibles. 
Esta persistencia de utilizar formas indígenas dentro del contexto y cultura que se iba romanizando, muestran que el elemento céltico e ibérico perduró durante el imperio romano. De aquí la frecuencia tanto en Caceres, como en Portugal de inscripciones bilingües en las cuales, junto a pocas palabras en latín, le sigue un texto escrito en leras latinas, pero en un idioma distinto, que parece ser el ibérico.

Podría tratarse de una estela de la Edad del Hierro tardía del siglo III-II a. d. Cristo y en honor de una deidad funeraria de ultratumba o bien a la propia difunta de nombre ILUCIA.

El “Astronauta del Casar”, personaje que a todos desconcertaba con su sonrisa empotrada en el muro suroeste del cementerio, una vez recatada fue alojada en unas de las salas, en la numero 8 del Museo Arqueológico de Cáceres.

Biografía: Revista de Estudios Extremeños. La estela antropomórfica del Casar de Cáceres.Pag.65. Año 1976.

José Antonio Pajuelo Jiménez
                                               “CREANDO CULTURA”



viernes, 15 de mayo de 2020

ESTELAS ROMANAS CON RETRATOS,





ESTELAS ROMANAS CON RETRATOS.

En mis paseos de búsqueda y localización de estelas romanas, hoy dedico este articulo para hablar de unas estelas “edícula con retrato”, es decir en estas se acogen la imagen de uno o dos difuntos dentro de la cara frontal de la estela, que suelen estar enmarcados por elementos arquitectónicos como arcos, columnas, Este tipo de estelas, presentan la curiosidad de presentar la inscripción dedicada al difunto debajo del templete. Surgieron a finales del siglo I y perduraron hasta el siglo III.
Los romanos querían tener en su tumba una imagen para que quedara su memoria en el futuro, algunas eran de gran calidad, como las vemos en las diferentes fotografías de las dos estelas que se encuentran en el pensil del palacio del Marqués de Mirabel, estelas con retratos en relieve cuya imagen representa al difunto, dentro de un templete.
        Tenía un estilo realista, para que pudiese ser identificado el difunto y así poder ser reconocido.


Esta aedícula está sobre un soporte de granito consistente en una columna con una especie de ménsula por capitel y sobre ella se lee esta inscripción grabada, en letras capitales, que da cuenta de la historia del monumento sepulcral:
ROMANA SOY, QUE SIENDO ITALIANA VI/NE A MORIR EN LORENA I PASADOS / MUCHOS AÑOS / FUI TRAÍDA A PLAZ ( ENCI ) A POR / QUE MIS / HADOS NO / PERMITEN NI / AUN SI /ENDO DE PIEDR ME DEJ / EN REPO / SAR.

Ara del Pensil del Marques de Mirabel, con caracteres griegos y latinos. Luis de Toro nos dice que su procedencia es de Mérida
Epitafio Sepulcral.
GR // Nomine Iulianus menses exc[e]/dere septem haut licitum mul/tum flevit uterque parens.
De nombre Iulianus, no me ha sido dado pasar de los siete meses. Mucho lloran uno y otro de mis padres.
 Campo grafico 27 x 43 cm.
Aedicula con retrato de difunto. Presenta en el frente un zócalo, sobre el cual se eleva un templete con dos pilastras estriadas, entablamiento y frontón. En el intercolumnio hay una hornacina en que se relieve se ve un niño. Piedra de mármol, 85 x 43 x ….-

 
Estela de Serradilla
En el ámbito rural, en los pueblos de alrededores nos encontramos con estelas funerarias en la que se tallaron el busto de las personas fallecidas y que hoy apenas son perceptibles, pudiéndose tratarse bien de la representación del difunto o de un familiar de este, o bien de una divinidad funeraria, esta última difícil de estudiar a no tener un atributo que la identifique.



 
En Serradilla en la casa de un vecino por encima del dintel de la puerta de su casa, en el Rincón de san Pedro, se aprecia incrustada en la fachada una estela o mejor dicho la parte superior de la estela una piedra de granito de tamaño de 50 x 56 cm con dos bustos humanos en bajorrelieve, uno de hembra a la izquierda y otro de varón a la derecha del observador, de grabado tosco y mal conservados.
En un radio aproximadamente de 20 km. En torno a Serradilla, nos encontramos otros dos bajorrelieves, el primero es una hornacina con busto humano en un monumento funerario en contrado en la finca de San Rafael, en Torrejón el Rubio, en el corral de esta finca donde parece haber una necrópolis romana.
Estela de Torrejon el Rubio
 

Se encontró una estela funeraria de 195 x 39 x 28 cm, de tamaño de letra 7cm letras capitales cuadradas, de trazo profundo. En la que podemos leer el epitafio sepulcral:

Epitafio Sepulcral:  

Calaetus // Coropoti / f(ilius) .h(ic).s(itus).e(st)
Es una estela rectangular de granito muy fino rojizo, donde se representa en bajorrelieve un busto humano, en el interior de una hornacina semicircular, de 39 x 25, en la parte superior del frente.




El segundo es un fragmento de la parte superior de una estela funeraria, con dos figuras humanas, aparecida en Belvís de Monroy (Casas de Belvís).

Estela rectangular de granito con las esquinas superiores rematada con sendos arranques de arcos. En la cabecera lleva esculpidos en bajorrelieve dos bustos muy toscos, un niño y una mujer, el de esta con un creciente lunar en la parte inferior. Debajo de las dos figuras aparece el texto distribuido en cinco líneas que se encuentra algo deteriorado por efecto de la erosión. Las letras, con ductus irregular, son capitales cuadradas con rasgos rústicos y la interpunción en punto.
Se descubrió en la necrópolis romana que se encuentra en la orilla derecha del río Tajo, enfrente de Talavera la Vieja. Actualmente está empotrada en la pared de una casa frente a la iglesia de Casas de Belvis.
                                                                                                                                           Dimensiones: 74 x 36 x 23; letras: 5. 
Estela de Casas de Belvis.

Epitafio sepulcral:

Lupus
Vegeti
ân(norum) XII h(ic) s(itus)∙ e(st) t(ibi) t(erra) l(evis)
Tongeta Tân-
5 cini∙ f(ilia)∙ fil(io)∙ f(aciendum)∙ c(uravit)
Línea 5: cini fil(ia), (CIL).
Epitafio de Lupus homenajeado por su madre, que hizo grabar su busto junto al del hijo querido, seguramente con el deseo de yacer a su lado cuando le llegara la muerte.




No son muy abundantes las inscripciones funerarias cacereñas con la representación del difunto.
Las estelas debieron de corresponder a individuos pertenecientes a un nuevo estatus social, emulando esta moda que ya estaba extendida por todo el Imperio Romano. En ellas aparece la imagen del fallecido, o de ambos. Las tres fueron labradas toscamente de forma muy primaria y rudimentaria y que a pesar del deterioro que han sufrido con los años, se aprecian los diferentes rasgos de los retratos.


José Antonio Pajuelo Jiménez

                                          “CREANDO CULTURA”.











viernes, 1 de mayo de 2020

HISPANOTHERIUM MATRITENSE.


Hace trece años, acompañado con mi amigo José Gutiérrez comenzamos a recorrer los terrenos del polígono industrial de Plasencia, cuyo fin era reconocer el terreno comprendido dentro del el límite de la carreta de Malpartida de Plasencia, la carretera de Trujillo y la nacional 630, conocido popularmente como la Dehesa de los Caballos, por tratarse de un terreno rico en yacimientos paleontológicos en su subsuelo. Después de hacer un numero indeterminado de fotografías del terreno, al que se puede considerar como el mejor yacimiento del periodo Terciario de Extremadura, nos pusimos a recopilar los numerosos datos, con el fin de dar a conocer este tema a los seguidores de nuestro bloc.
 Para comenzar, este yacimiento correspondería a la edad denominada Aragoniense medio, una parte del Mioceno que comenzó hace 23 millones de años y terminó hace 5 millones de años.

La localización de los fósiles encontrados por Hernández Pacheco y Crusafont en 1960, permitió datarlos en este periodo, entonces el clima era más cálido y seco que en la actualidad y los bosques anteriores habían estado dominados por acacias y mimosas, que se redujeron en este periodo del Mioceno Medio a pequeños núcleos de gramíneas cerca de los cursos de los ríos. Estos fósiles una vez catalogados y estudiados correspondían a un Hispanotherium matritense (animal perteneciente a la familia de Rhinocerotinae), que estaba altamente adaptado a este tipo de biotopos secos y abiertos. Dicha asignación a estepas y a medios áridos se basa tanto en la dentadura, como en que la fisionomía de su cuerpo como en que la especie no se ha encontrado en otros valles de la costa mediterránea donde si ha aparecidos algunos de sus coetáneos adaptados a condiciones de humedad más extrema.

En sí, el Hispanotherium matritense, un rinoceronte pastador de tamaño medio, con patas largas y delgadas, que se desplazaba en manadas por campos abiertos. De dentadura lodofonta (tipo de molar en que la superficie libre de la corona tiene los relieves unidos formando crestas transversales) y con una hipsodoncia moderada (es la característica de los molares de estos mamíferos herbívoros de presentar coronas elevadas). El acusado plegamiento del esmalte y el desarrollo del cemento en sus molares reflejan una adaptación a un régimen xerófilo (plantas secas y duras), dieta principalmente pastadoras.
La gracilidad y delgadez de sus extremidades se interpretan, sin embargo, con hábitos corredores por lo que encaja más en habitas abiertos donde abundan hierbas bajas, que con los medios selváticos o cerrados.

Los citados investigadores, describieron en su primera caracterización paleontológica, un hueso piramidal completo y una extremidad distal del radio. En cuanto a dentición, se hallaron los dos molares superiores simétricos y fragmentos de otros molares superiores muy degastados, todos del mismo individuo (Hernández Pacheco y Crusafont).
Parte de este material se encuentra en Sabadell y pertenece a la colección del Instituto Catalán de Paleontología de Miquel Crusafont. Los restos están catalogados y en la revisión del material se ha comprobado que la colección esta formada por un total de ocho fósiles de los cuales seis son piezas dentarias y además de dos piezas óseas (un piramidal izquierdo y un fragmento de diáfisis de radio). En la colección hay varios fragmentos de esmalte y dentina de diferentes tamaños, en total diez fragmentos.

En la revista de la real Sociedad Española de Historia Natural, aparece otro trabajo, de Hernández Pacheco, titulado “El Terciario Continental de Extremadura”, donde se menciona fósiles: como huesos largos de diáfisis y apófisis y huesos cortos del tarso y del carpo, bien conservados, así como fragmentos de costillas y de huesos de las patas, pudieron también recogerse algunos molares inferiores y superiores. Pero estos no se encuentran en Sabadell, habiéndose perdido su localización.

Todos los afloramientos estudiados, los sedimentos están constituidos de arcillas más o menos rojizas, arenas, arenas arcillosas. Los fósiles encontrados, fueron localizados mediante prospecciones visuales en la Dehesa de los Caballos, el emplazamiento del yacimiento, sigue sin ser preciso, todavía sigue sin realizarse mayores prospecciones, deberían plantearse nuevas estrategias de protección del Patrimonio Paleontologico.

Jose Antonio Pajuelo Jimenez
                           
                                                           "CREANDO CULTURA."


Biografia: Hispanotherium Matritense de yacimiento mioceno de Plasencia,"Dehesa de los Caballos". Carmen Olivares. Eduardo Rebollada.

viernes, 17 de abril de 2020

LA ESTELA DE JARANDILLA


Cerca de la Plaza Mayor en Jarandilla (Cáceres), en la calle Espeñas, junto a la calle Marina, apareció al derrumbar una casa una piedra con la representación  de una figura humana esquematizada con los brazos, piernas y cabeza perfectamente señalados y una espada o cruz en la derecha y otra en su parte izquierda , en la parte superior por encima de la figura, dos círculos unidos por una línea que   podía representar un arma arrojadiza.
La piedra de granito tiene la siguiente dimensión, 60 cm. de largo, por 26 de ancho y 24 de grosor.
Presenta un grabado de persona de cinco centímetros por seis de cabeza, diez centímetros de anchura de hombros, diez centímetros de longitud de brazos, ocho de longitud de piernas, cuyos pies están orientados hacia los lados. Hoy día esta depositada en el Bar de Pedro Cañadas, y presenta en su parte posterior una oquedad, hoyo, cazoleta o perforación de ocho centímetros de profundidad por seis centímetros de diámetro.



Pienso que estamos ante una estela que representa a un cazador que destacaría en la sociedad de su época, posiblemente de la edad del bronce, con sus artilugios de caza, los puñales o espadas y las boleadoras, estas últimas de uso generalizado en la caza con lo que se   logra un tiro preciso para atrapar las piernas de los cuadrúpedos, para los cuales utilizaban un sistema de cerco en el que participaban todos los cazadores, los cuales iban cerrando cada vez más a los animales, a los que arrogaban a sus piernas las boleadoras, con lo que el animal caía al suelo y era rematado.


Esta arma de caza, o de guerra consistía en dos bolas de piedra u otro material duro, podía ser hierro o plomo de forma ovoide, unidas por una tira de cuerda o cuero. Al principio las envolvían en un trozo de piel de animal a la que ataban la cuerda, o bien la piedra la hacían un surco diametral donde anudaban la cuerda o cinta de cuero la que continuaba hasta enlazar la otra bola. Una vez lista la unión se hacía voltear el aparato por los aires, como vemos por encima de la figura humana, donde toma suficiente velocidad para inmovilizar al animal por las piernas, y le remataban con lanzas, y flechas.


José Antonio Pajuelo Jiménez.   


                                          "CREANDO CULTURA"

   

sábado, 4 de abril de 2020

LA ICONOGRAFÍA CRISTIANA

LA ICONOGRAFÍA CRISTIANA.

El historiador romano Tácito se refería al cristianismo como una “superstición mortal” y Plinio el Joven la denominase “una superstición llevada a extravagantes extremos”. La impresión del que el cristianismo era un culto extranjero profundamente en desacuerdo con los intereses romanos crecía y desembocó en el siglo III d.C. en un fuerte aumento de la discriminación de los cristianos.
Del mismo modo que Domiciano había rechazado cualquier culto que se negara al reconocer al emperador como dominus et deus (Señor y Dios), y también el emperador Decio ordenó en el 250 d.C. y bajo pena de muerte que todos los ciudadanos obtuvieran el libellus, un certificado de haber realizado un sacrificio a los dioses romanos. Decenas de cristianos lo presentaron. Los que se negaron a cumplir, incluido el papa Fabián, el vigésimo papa desde Pedro, fueron ejecutados.


En respuesta a esta opresión, los cristianos desarrollaron emblemas y símbolos secretos para identificarse como miembros del rebaño. Uno de esos emblemas era el símbolo ichthys – palabra griega para “pez”- representada como una palabra o la forma esterilizada de un pez. Aunque inocuo a simple vista, el símbolo tenía un doble significado. El pez significaba la tarea apostolica de servir como “pescadores de hombres”, y la palabra ICHTHYS servía como acrónimo griego de la frase Iesous (Jesús) Christos (Cristos), Theou (Dios),Yios (Hijo), Soter (Salvador).
Otro logotipo aparentemente inocente fueron los caracteres griegos gemelos A (Alfa), y omega, basados en la afirmación “Yo soy Alfa y Omega”, el primero y el último, el principio y el fin”. (Apocalipsis 22,13).
Muestra el símbolo ji ro- las primeras dos iniciales de Cristo, así como el alfa y omega

La cruz, hoy día signo universal del cristianismo, fue un desarrollo posterior, tal vez porque en Roma la cruz todavía servía como instrumento de castigo, reservado para los peores delincuentes. Tertuliano que escribió a principios del siglo III, se refería a la comunidad cristiana como crucis religiosi, o “devotos de la cruz”. El crucifijo, la representación de una figura unida a la cruz, no se consolidó hasta el siglo V. d.C.

Al mismo tiempo, los cristianos comenzaron a imaginar el aspecto que podía haber tenido Jesús. En el mundo judío, en que estaba prohibido la representación de personas y animales, esta cuestión era, por supuesto, prohibida; razón por lo cual no ha sobrevivido ninguna imagen contemporánea de Jesús, que vivió y predicó en un ambiente devoto donde se respetaban escrupulosamente los preceptos del Torá.
Pero los cristianos gentiles no albergaban semejante rechazo. Habían sido criados en una cultura donde los dioses griegos y romanos eran glorificados de forma humana, en pinturas y esculturas, precisamente porque la perfección de su belleza física los identificaba como divinos. Como europeos, los gentiles no compartían los efímeros misterios de Oriente. Mientras que los judíos palestinos se contentaban con contemplar lo divino en términos trascendentes e intangibles, los gentiles anhelaban una manifestación física de Dios a quien adorar.

Así, las primeras manifestaciones de Jesús y los apóstoles aparecen en frescos de las húmedas paredes de las catacumbas en la que los cristianos solían enterrarse. La mayoría de los cristianos no seguían la practica romana de la cremación, en parte por que creían que el cuerpo de los fieles resucitaría el día del Juicio Final. El problema era donde enterrar a los muertos, dado que en el cristianismo no se toleraba oficialmente y se prohibía cualquier forma de entierro humano dentro de los límites de la ciudad.


En respuesta, muchos cristianos recurrieron a las cámaras funerarias conocidas como catacumbas, que ya estaban en uso como lugar de entierro para los pobres. En las catacumbas de la Vía Latina, por ejemplo, descubierta en 1955, los arqueólogos descubrieron una serie de coloridos frescos que representan a Jesús pronunciando su Sermón de la Montaña a un grupo de seguidores vestidos con toga. 
Catacumbas de Domitila. Roma
Solo en Roma se han identificado más de 60 redes de catacumbas, algunas equipadas con múltiples galerías a una profundidad de 20 metros. Adornadas a menudo con escenas de las escrituras hebreas y de los evangelios.
La vivida pincelada de estas pinturas está totalmente en línea con el estilo del retrato romano del siglo I. d.C. A partir de estos humildes comienzos surgiría la iconografía formal de Cristo.

Biografía: Arqueología de la Biblia. Revista Historia. N.G. Parte 2.
Imagenes de internet.

José Antonio Pajuelo Jiménez. 
              
                                         “CREANDO CULTURAL”

EL COLEGIO DEL RIO.

  EL COLEGIO DEL RIO. El Renacimiento cultural placentino se apoya sobre cuatro pilares o instituciones docentes: La Cátedra de Gramática,...