martes, 27 de marzo de 2018

LOS GUERREROS CELTAS.



Los guerreros celtas en la alta Extremadura

La herencia celta está profundamente enraizada en los orígenes de nuestra cultura. Pero,  ¿ quiénes eran los celtas?, . Parece una pregunta bien sencilla, pero en realidad encierra muchas respuestas. En los siglos VII – VI antes de J.C. los celtas se extendían desde el Atlántico hasta Europa oriental. Su origen se pierde en el origen de los tiempos, pero se puede decir que salieron del anonimato prehistórico hace unos dos mil quinientos años. A partir de aquí podemos encontrar algunas referencias de los autores clásicos, que nos hablan de la Keltiké – la Celtica, comprendida entre Francia, Alemania, Suiza y Austria. Allí en pleno corazón de Europa, vivía un conjunto de pueblos, con una lengua y costumbres comunes que más tarde los investigadores agruparían bajo el nombre de la cultura Hallstatt.

Los celtas, junto con otros pueblos como los germanos, los persas, los latinos o los hititas salieron de un grupo común. Este antiquísimo grupo humano, con semejanza de lengua y cultura, ha sido llamado indoeuropeo. Se cree que en el III milenio antes de Cristo se extendieron, surgiendo aldeas fortificadas, donde habitaban hombres y mujeres dedicados a la agricultura y al pastoreo. Así emergieron numerosos pueblos nómadas, que no conocían más patria que el camino, ni más hogar que el lugar donde decidían acampar. Esto contribuía a que no tenían mucho interés en las artes, escultura, pinturas.

Según Herodoto, “los celtas ocupaban un amplio territorio del mundo occidental, desde la fuentes de Alto Danubio a más allá de las columnas de Hércules”.
Eran los celtas, “Señores de la Guerra”, comenta el cronista Maximus, en relación con el uso de la cal por parte de los guerreros celtas  decía lo siguiente: “la cal les daba una apariencia frenética y monstruosa, y cuando actuaban en la embestida, siempre lograban asustar a sus adversarios”.
Para el pensamiento celta, la valentía era el camino directo hacia la gloria del Más Allá, el espacio de ultratumba, en la  otra vida, la que se alcanzaba a través de la transmigración de las almas. Por ello, ese ardor en los combates se hacía más notable, porque los guerreros celtas no temían a la muerte: los druidas les habían inculcado el valor y la fuerza, tanto física como moral, que hizo de los celtas los guerreros más fuertes de la Antigüedad.
Una de las manifestaciones artística del  pueblo celta, son las esculturas de sus guerreros que se pueden relacionar con la aristocracia de tipo militar. Son unas figuras bastante toscas, de tamaño natural o superior, en la que se aprecian una clara preocupación por subrayar ciertos rasgos como símbolo de categoría y prestigio: el armamento generalmente, un escudo singular, puñal sobre el costado, espada, y a veces casco, cuyo origen se puede situar en la meseta.
Se piensa que podían representar a los dioses, pero parece más seguro que se trate de héroes o personajes notables pertenecientes a la casta militar, que posiblemente dominaba la entrada principal de la aldea. Se conocen unas treinta figuras de este tipo, fechada en los Siglos I y II antes de Cristo, para otros autores anteriores, pues es muy posible que se basen en una tradición anterior.
Dos de estas figuras, las encontramos en el norte de Extremadura, Una procedente de Segura de Toro  que se encuentra en el Museo Arqueológico de Cáceres, y la otra actualmente propiedad de la familia Ojesto, en la localidad de San Martin de Trevejo que se encuentra en el patio de su casa, y que fue encontrada en la Dehesa de Villalba, termino municipal de Villamiel.
El Guerrero de Segura de Toro.
Estela del guerrero.- Se encontró caída al lado de una pared en el "collao Melchor". Se trata de un bloque de granito no muy compacto por el predominio del feldespato. Mide de largo total ciento nueve centímetros; en la cintura, treinta y uno.
La grabación se ha hecho sobre una superficie plana. La parte posterior de la piedra se ha desbastado en forma de quilla, y la zona más inferior de esta cara se ha rebajado de grosor buscando un afilamiento. Ello nos lleva a aceptar que estaría hincada y además empotrada, por tanto, de pie.                                                                                                   
  La representación humana se ha logrado redondeando la cabeza; a la altura del maxilar inferior se ha practicado un corte en cuña que se ha hecho más profundo a los lados que a la altura del mentón, y de este modo se ha figurado el cuello. La anchura del cuello. La anchura del cuello es de catorce centímetros; desde el mentón hasta la parte superior de la frente mide veinte centímetros. Los hombros han sido contorneados. Las representaciones de la cara se han reducido a los ojos y a la boca. El proceder que se utilizó para estos logros ha sido la percusión o litotricias. Dos vaciamientos más o menos redondos representan los ojos, y con dos excavaciones semejantes se debió iniciar el trazado de la boca, pues dos oquedades redondeadas aparecen en las comisuras bucales que luego se unieron por una línea profunda, quedando la hendidura como figuración de una boca entreabierta.
En el cuerpo de la figura y en el centro del pecho, partiendo de la que sería fosa subclavicular derecha y discurriendo oblicuamente de derecha a izquierda y de arriba a abajo, aparece el diseño de espada cuya punta no llega a alcanzar la línea anterior axilar del lado izquierdo y sí la región de las costillas flotantes de ese lado. Esta distancia medida en su sujeto normal da una longitud de cuarenta centímetro. Los trazos que permitieron grabar, y excavar, esta forma no están muy bien conservados en toda la composición. La figura que damos en el dibujo, la tomamos como más cierta. Colocada en este lugar la empuñadura del arma se ha situado en el punto donde la acción de aprehensión va unida a la posición mas firmemente activa muscular del brazo.
Se trata de una espada corta, de antenas atrofiadas, en disco o bolas, mango largo, hoja que, presentándose ancha en la figura, sugiere un contorno fusiforme. Creemos que es la representación del arma dentro de su vaina y de aquí que, para una perfecta información, lamentamos el deterioro de la piedra, por lasca, en la zona de la punta. El arriaz aparece marcado por un contorno ensanchado con ángulos rectos y en cada uno de ellos se evidencia la labra de una hocita; cuya personalidad, con tan abundantes manifestaciones, se destaca al enfrentarle con el arte céltico europeo. Mide esta espada veintitrés centímetros de larga; ocho centímetros es el largo de la empuñadura; el ancho mayor de la espada, medido en la parte media de su hoja, es de cuatro centímetros. La anchura de la empuñadura es de veintitrés milímetros; la del arriaz de seis centímetros; el largo de la hoja de quince centímetros.
Y con estos elementos hemos de fijar la cronología de esta Estela.
Es la espada la que más puede centrar el "tiempo". Su emplazamiento sobre el pecho elimina la que al decir de Posidonio llevaban los guerreros celtibéricos, rizada casi a la altura de la cintura y que era de un palmo de longitud, tamaño excesivamente corto para el arma que estudiamos. La presencia de un remate biglobular la concede toda la categoría celtibérica. Habiendo surgido en terrenos de prodigada "cultura de verracos", nos obliga, y nos permite, documentarla con los hallazgos de círculos hermanos, mientras llegan los productos "propios" que una excavación bien dirigida en este "complejo", sin duda aportaran.
Creemos que este monumento se acomoda, con todo derecho, dentro del arte céltico español cuya personalidad, con tan abundantes manifestaciones, se destaca al enfrentarle con el arte céltico europeo.

El Ídolo gigante de Villalba, Guerrero de Gata o Idolo de San Martin de Trevejo.
                                                                                        

Es una escultura también labrada en granito con forma de cipo y de grandes dimensiones, con una altura de 2,10 metros de altura que fue encontrada en la pared de un molino. La parte inferior, se adorna con ondas de carácter acuático grabadas con trazos incisos y semejante a las decoraciones de la cerámica castreña. La parte superior de la estatua remata en una cabeza humana rota y una especie de coleta recorre la zona superior y occipital de la testa.
En la parte anterior del cuerpo, se aprecia una cartela que hace referencia al año 1792, posiblemente hecha por el autor del hallazgo que quiso dejar constancia de la fecha de su descubrimiento.
Esta escultura que puede ser clasificada como propia del arte y cultura castreña, se mueve desde el punto de vista estilístico, dentro de unos rasgo de rudeza, tosquedad y despreocupación total por la forma, lo cual contrasta con el especial cuidado puesto en la labra de ciertos detalles como el cabello y la coleta que recorre la cabeza.

Ambos guerreros se pueden apreciar que los detalles anatómicos están escasamente representados. Por lo que ambos podrían datarse cronológicamente en la misma época del arte céltico europeo.


Datos obtenidos:

Comunicación presentada en el IX Congreso Nacional de Arqueología, presentado por MARCELIANO SAYANS CASTAÑOS.

Los Celtas .Teresa Vega. Monografia. 1993.

Jose Antonio Pajuelo Jimenez. Visita la vozdeplasencia.blogspot.com









lunes, 19 de marzo de 2018

LA CERÁMICA CAMPANIFORME. VASO DE MALPARTIDA DE PLASENCIA.


Mi erudita afición a los estudios históricos, y en especial a los de prehistoria y arqueología, me llevó a conocer el museo de don Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo, entre sus valiosas colecciones un estimable conjunto de cerámica de varias épocas. La cerámica llamada campaniforme está representada en este museo por un excelente ejemplar del tipo Ciempozuelos, que se expone en una vitrina del bellísimo Salón Estufa.

Cuál fue mi sorpresa que al ojear la guía del museo en la pág. 15, nos habla que, "en el Salón Estufa, nos informa de los objetos arqueológicos, en las que destacan ejemplares de hachas y textiles neolíticos procedentes de las culturas paraliticas de los grandes lagos suizos, el vaso campaniforme de Malpartida de Plasencia, y otros vasos…etc.," me quedé sorprendido, pues no conocía nada de este tema.

Desde entonces comencé a indagar su procedencia, donde y cuando fue encontrado y como llegó a este museo; había que empezar por el principio. ¿Quién era el Marqués de Cerralbo?:

Don Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo, político, escritor, coleccionista, arqueólogo, y mecenas, y miembro de la Real Academia de la Historia se hizo cargo de los de las excavaciones dirigidas por Antonio Vives en Ciempozuelos, provincia de Madrid, que proporciono materiales de gran valor en lo que se refiere a las primeras cerámicas campaniforme de la meseta central, cuya singular decoración tomo el nombre de Ciempozuelos y es donde comienza sus trabajos.

El vaso es un recipiente con forma de campana invertida.de ahí la denominación de campaniforme que se da a estas formas y, por extensión a toda la cerámica de decoración similar.Se realizó modelando la arcilla a mano, hasta lograr unas paredes muy finas- El exterior fue bruñido y decorado mediante incisión e impresión. Después fue cocido en con horno en atmósfera reductora, esto es sin oxigeno
 
  Las piezas llamadas campaniformes, que tan significado lugar ocupan en el desarrollo histórico del arte cerámico, bien merecen algún comentario. Las del tipo de Ciempozuelos, al que pertenece el ejemplar del Museo Cerralbo, pueden asimilarse al grupo que el señor Rafael Garrido Pena las define como la Cerámica de La Meseta Central.

  Respecto a su cronología se establece entre el periodo Calcolítico y los inicios de edad del Bronce, estaríamos hablando de entorno al 2700 – 1200 a C. para la Meseta.

 El equipo que caracteriza esta cerámica, esta formado por tres elementos característicos, son el vaso, la cazuela y el cuenco. Aunque también son característica otras formas como la copa y el vaso de almacenaje o tinaja.

 En cuanto al vaso que nos ocupa, se trata de un vaso campaniforme tipo Ciempozuelos de 12 cm. de altura, que esta decorado a mano y procesado mediante cocción reductora esto es, sin oxígeno a este tipo de cocción debe su color negro. Esta decorado con líneas incisas paralelas y triángulos rellenos de trazos paralelos además tres bandas de adornos horizontales; es decir motivos geométricos sencillos repartidos de forma totalmente simétrica. Las tres bandas están separadas por espacios sin decorar.

La decoración de la cerámica Campaniforme se basa en una serie de diseños estructurados según unos pocos patrones de organización, con una lógica simétrica .Pero no es completamente idéntica en todas las parte, lo que permite definir la existencia de distintos estilos regionales, cada uno con sus propios variantes,



 Como pieza excepcional esta inventariado con el numero 1232, cuya etiqueta adherida a la parte interior del borde e informa que fue hallado durante el trabajo de desmonte para la construcción de la línea de ferrocarril Madrid Malpartida de Plasencia, iniciados a partir de 1870 (Gaceta de Madrid). (Hernández López, 2007:17) El hallazgo , no obstante tiene lugar en Talavera de la Reina, ciudad que carece de representante carlista. En este municipio el partido carlista tenía representación a través de la organización de una Junta Local presidida por Fernando Magallón (Organización Carlista, 1896: 51). Pero hasta la fecha no se puede relacionar la adquisición de la pieza con un posible regalo de algún miembro de la Junta.



La Cerámica Campaniforme y la Cerámica de Boquique

Por “Cerámica de Boquique” o “punto en raya” se conoce a un tipo de cerámica prehistórica decorada, decoración muy característica de la Península Ibérica, consistía en que el trazado de las incisiones sobre la superficie blanda del vaso antes de su cocción, no mediante líneas seguidas, sino por rayas en cuyo fondo aparecían una serie de hoyuelos, es decir por una técnica que mas adelante se denominará “de punto en raya” como si al arrastrar el punzón o estilete sobre la superficie, de modo sucesivo se hubiera rehundido para crear voluntariamente una raya de sección longitudinal irregular.
A esta técnica se la denominó “técnica de Boquique” nombre que se popularizo en la biografia prehistórica española.

 Según Maluquer de Motes en su trabajo sobre la técnica de incrustación de Boquique, nos dice que debe rechazarse la técnica de punto en raya, utilizados a veces para describir estas decoraciones cerámicas, porque ello sugiere el uso exclusivo de un punzón y en realidad el modo de trazar este tipo de surcos es muy variado mediante el uso de piezas dentadas de piedra, hueso, sílex, cuarcita calizas y pizarra.

Se la engloba con el nombre de cultura de Cogotas I, que ocupa la meseta peninsular, siendo asignada a diferentes etapas cronológicas desde el Eneolítico, a la Edad del Hierro plana, pasando por la Edad del Bronce.

Esta cerámica continua hoy siendo un problema en cuando a su origen y cronología, tras el estudio de su pasta, formas y decoración, se llegó a la conclusión de que esta caracterizaba el nivel más antiguo de los castros de la Meseta, es decir lo que se conoce con el nombre de Cultura Cogotas, su origen en el campaniforme geométrica parecía estar fuera de toda duda.

Durante años que llevo realizando estudios sobre las diferentes cerámicas encontradas, podría afirmar que en el castro situado en la dehesa de Valcochero, conocido como  de la Cueva de Boquique y denominados por otros como “Era de la Guijosa”, existieron varias civilizaciones que cronológicamente pertenecen a dos épocas diferentes, una datada en la edad 2700 a 1200 antes de J.C. época de la cerámica campaniforme y otra que comprendería  desde el siglo VII a III antes de J.C. de la técnica de punto y raya.
¿Es posible una relación entre ambas? Según diferentes investigadores, la técnica de Boquique sea, no un precedente del vaso campaniforme, como se había sostenido en tiempo, sino una pervivencia durante la edad del Bronce o mejor una degeneración de aquella técnica. (A. del Castillo, cronología de la cultura campaniforme.).

Biografía consultada:
- La técnica de incrustación de Boquique y la dualidad de traducciones cerámicas en la Meseta durante la edad del Hierro-J.Maluquer de Motes Nicolau.
- Vaso Campaniforme de Ciempozuelos. . Maria Cruz.2006 . Los mensajes de la Cerámica. Museo Arqueológico Nacional.
- Vaso Campaniforme en e. Museo Cerralbo.Benjamin Hernandez Lopez. 2007.

José Antonio Pajuelo Jimenez.




viernes, 9 de marzo de 2018

MATERIALES INEDITOS DE LA CUEVA DE BOQUIQUE.


Materiales Inéditos de la Cueva de Boquique.
Datos para una Nueva Sistematización de la
Edad del Bronce en Extremadura

  El objeto de esta nota es dar a conocer un lote de cerámica y otros objetos,recogidos por José Luis Blanco, en la dehesa de Valcorchero, procedentes de la cueva de Boquique y sus alrededores. Este señor, conservaba en su casa de Plasencia una colección arqueológica, conseguida por rebuscas, según él o por excavaciones clandestinas, que un día nos mostró y de la que nos llamó la atención las cerámicas bruñidas y pintadas. Solicitamos que nos dejara estudiarlas, y así lo hizo, gesto que agradecemos. Posteriormente, hizo donación al Museo Arqueológico de Cáceres del lote que nos había dejado para su estudio, junto con otras piezas que conservaba de Boquique también, entre ellas hachas de corneana, un punzón de hueso, cerámica y metal. A petición del Dr. Almagro Basch, las piezas que aquí se estudian, se depositaron en el Museo Arqueológico Nacional, de donde se trasladarán en breve al Museo de Cáceres, junto con los materiales de la excavación realizada recientemente en Boquique por M. Almagro Gorbea.
  La dehesa de Valcorchero registrada en la hoja n.° 598 del I.G.C. con la denominación de Umbría de Valcorchero, se localiza en la misma entre la carretera N 630 Gijón-Sevilla y el camino que desde Plasencia, por las faldas de las sierras del Gordo y de la Oliva, pasando por la Ermita de Nuestra Señora del Puerto, llega hasta Villar de Plasencia.
  La mencionada dehesa de Valcorchero se destaca como un potente yacimiento arqueológico constituido por covachas, recintos circulares tangentes, siempre en número de dos, las murallas de un poblado y una necrópolis de cistas, al parecer saqueadas la inmensa mayoría.

Conocida su importancia en la bibliografía arqueológica1 debido sobre todo a hallazgos casuales y a rebuscas de aficionados, pero donde no se han realizado excavaciones, a no ser en fecha reciente, como decimos, por M. Almagro Gorbea quien no ha publicado la Memoria todavía, nos encontramos con el problema de determinar con exactitud la fecha y el encuadre cultural que estas piezas pudieran tener. Sin embargo, los materiales que presentamos, a pesar de no proceder de excavaciones y por tanto sin estratigrafía, son datos de gran valor para esclarecer las diferentes etapas de la Edad del Bronce en Extremadura, falta de estudios sistemáticos, labor en la que estamos empeñados desde hace tiempo por razones profesionales y personales.

CATALOGO DE LOS MATERIALES
SÍLEX
1) Fragmento de una hoja-cuchillo de silex gris blanquecino, perfil curvo y sección triangular irregular. Tosco. Con retoque abrupto en el lado derecho y en parte superior del izquierdo. Medidas: long. 30 mm.; anch. 19 mm.; esps. 7 mm. (fig. 1, 1).

2) Fragmento de una hojita de silex blanco-lechoso. Perfil recto y sección trapezoidal. Retocada finamente en los lados. Medidas: long. 15 mm.; ancho 10 mm.; esps. 1 mm. (fig. 1, 2).

3) Fragmento de una punta de perforador de silex blanco grisáceo, que se ensancha ligeramente en la parte inferior. Retocada en ambos lados. Perfil rectoy sección trapezoidal. Medidas: long. 19 mm.; anch. 10 mm.; esps. 5 mm. (fig. 1, 3).

4) Pequeño raspador discoidal de silex beige. Presenta señales de uso en los
lados y sección oval. Diámetro 17 mm. (fig. 1. 4).

(1) Las primeras noticias se las debemos a Vicente Paredes Guillen, quien dice lo siguiente: «Cerca de Plasencia en la dehesa de Valcorchero, al sitio de la Era de Guijosa, se encuentran los mismos vestigios en un recinto bastante extenso que se conoce estuvo defendido por una muralla en los sitios que de él era accesible; pues lo demás del recinto lo tenía natural; pero estas construcciones están escabadas debajo de grandes peñascos que
les servían de cubierta, y hoy hay muchas rellenas de tierra. En el centro está la mayor que llaman cueva de Boquique, apodo de un facineroso que se refugiaba en ella. Caben diez o doce caballos y cuarenta o cincuenta hombres. Uno de los peñascos que le sirve de cubierta tiene unos veinte metros de largo. Hoy tiene una boca grande, que debió en sus primitivos
tiempos estar cerrada, y no tener otras entradas que aquellas más pequeñas en que se conocen han rozado la roca para abrirlas. En estas cuevas están mezcladas los instrumentos de piedra con las hachas de bronce y con fragmentos de cerámica muy tosca, en que no intervino el horno de alfarero» (Origen del Nombre de Extremadura, Tip. José de Hontiveros,
Plasencia 1886, pág. 33).
Y en 1888 en «La Historia de los Framontanos Celtíberos» pág. 8: «Cerca de Plasencia, donde estoy escribiendo, se encuentran revueltos instrumentos de piedra, de bronce y tierra cocida, en cuevas rodeadas de construcciones que indican no ser de remota fecha».
Las excavaciones de Pedro García Faria son estudiadas por P. BOSCH GIMPERA: La cova del Boquique a Plasencia. Anuari IEC, VI, Barcelona 1915-1920, pp. 513-516.
Ambas noticias recogidas por Mélida en: Catálogo Monumental de la Provincia de Cáceres (1914-1916), pp. 8-9 y Adquisiciones del Museo Arqueológico Nacional en 1917. Rev.de Arch. Bibl. y Museos julio-agosto 1918, p. 5.
J. MALUQUER DE MOTES: La técnica de incrustación del Boquique y la dualidad de tradiciones cerámicas en la Meseta durante la Edad del Hierro. Rev. Zephyrus VII, Salamanca 1956, pp. 179 y ss.; M. SAYÁNS CASTAÑOS: Artes y Pueblos Primitivos de la Alta Extremadura.
.



FIG. 1. Tamaño natural. 1-6 sílex y cuentas de collar; 47 molde en cerámica y 48 pieza en forma de carrete en cerámica.

CUENTAS DE COLLAR

5) Cuenta de collar de forma esférico-achatada, color rosado con irisaciones rojizas, de ágata. Perforación en embudo más ancha por una cara (fig. 1, 5).

6) Cuenta de collar bicónica aplanada de color melado traslúcido. Perforación vertical amplia (fig. 1. 6).

PIEDRA

7) Un hacha de forma isósceles terminada en punta redondeada, de anfibolita gris. Filo curvo a dos biseles. Sección oval. Pulimentada en toda la superficie con ligeras saltaduras. Medidas: long. 130 mm.; anch. 56 mm.; esps. 21 mm. (fig.2, 7).


8) Hacha o escoplo de amfibolita gris. Forma rectangular alargada, terminada en punta redonda. Filo a dos biseles, curvo. Pulimentada solo en el corte, el resto desbastada. Medidas: long. 115 mm.; anch. 23 mm.; esps. 30 mm. Sección cuadrangular, (fig. 2, 8).
9) Hacha o azuela (parece más bien azuela) de amfibolita gris-verdosa.

Forma trapezoidal; sección oval. Pulimentada con esmero el filo curvo, con una desconchadura en una cara. El resto de la pieza está muy deteriorado por las saltaduras, pero se ve que estuvo pulimentado. Medidas: long. 135 mm.; anch. 73 mm,; esps.. 37. (fig.3, 9).

10) Hacha muy tosca de forma trapezoidal redondeada. Saltadura que afecta al filo y a casi toda la pieza, de natural muy tosco. Sección oval. Medidas: long. 13 mm.; anch. 75 mm.; esps. 37 mm. (fig. 3, 10).

11 y 12) Dos moldes de fundición en arenisca, de forma trapezoidal redondeada. El n.° 12 fragmentado. La cara plana tiene incisión vertical, semiesférica. Sección semicircular irregular. Medidas del ejemplar entero: long. 59 mm.; anch.39 mm.; esps. 29 mm. (fig. 4, 11 y 12).

13 a 41) En total 28 piezas de granito y cuarcita, consideradas como pesas de red por muchos autores. De forma oval redondeada, con dos entalles en los laterales. Una bola surcada transversalmente por una banda rehundida. Se han utilizado cantos rodados que presentan por lo general una cara recta y la otra abultada. Algunas piezas están fragmentadas. Oscilan de 10 a 5 cm. (fig. 5, 6 y 7).

42) Un alisador o bruñidor de cerámica de forma alargada, punta redondeada y sección circular (fig. 5, 42).

43) Canto rodado de forma oval con dos caras pulimentadas, que producen
un filo curvo con fuertes retoques en uno de los lados. Medidas: long. 76 mm.; anch. 57 mm. (fig. 6, 43).


44) Piedra de forma trapezoidal redondeada con una achaflanadura lateral
bastante tosca. Debió usarse como hacha o azuela (conserva todavía un filo pulimentado) y posteriormente se usó como percutor o como pesa de red o telar semejante a las anteriores (fig. 7, 44).

45) Percutor de cuarcita sobre canto rodado.

46) Piedra de aluvión de forma alargada, redondeada en los extremos; rota en la parte

 inferior, con dos rebajes en los lados, pulimentados. Debió usarse como colgante   mejor que como pesa de red. (fig. 21, 46).
CERÁMICA
47) Pieza de forma oval, de cerámica, con dos concavidades, en ambas se aprecian unos círculos concéntricos con agujero en medio. Tal vez se trate de algún molde para cabezas de alfiler. Pasta fina pardo-negruzca. Está fragmentada (fig. 1, 47).

48) Mitad de una pieza en forma de carrete, perforada verticalmente en el interior, más rehundida en el ensanchamiento de la boca. Pasta pardo rojiza sin inclusión de partículas como degrasante, arcilla muy fina. Fuego oxidante (fig. 1, 48).

49) Parte de cuello y galbo de olla. Pasta pardo-rojiza con gravillas (cuarzo y mica) Galbo alisado a escobilla, menos acusado en el interior. Superficie de color pardo. A mano. Fuego reductor. Calidad grosera (fig. 8, 49).


 50) Fragmento de borde con asa. Pasta parda. Degrasante de arenas y cuarzos. Decorada con la llamada técnica de Boquique en el labio y alrededor del asa. A mano. Fuego oxidante (fig. 9, 50).

51) Fragmento de panza. Pasta pardo rojiza. Decoración reticulada incisa irregular y profunda. Degrasante de arenas. A mano. Fuego oxidante (fig. 9, 51).

52) Pequeño fragmento de borde. Pasta de color pardo. Degrasante de arenilla y mica. Decoración incisa en espina. A mano. Fuego oxidante (fig. 9, 52).

53) Fragmento de panza. Pasta pardo-rojiza. Degrasante de arenas, cuarzos y mica. Decorado con un triángulo en relieve. En el interior a escobilla.. Calidad grosera, (fig. 10, 53).

54) Fragmento de borde, decorado con un cordón en relieve de impresiones digitales. Ungulaciones en el labio. Pasta rojiza. Degrasante de arenas,cuarzos y ,mica. A mano, fuego oxidante. Calidad grosera (fig. 10, 54)
55) Fragmento de cuello y galbo de olla. Pasta gris oscura casi negra. Degrasante de arenas, cuarzos y mica. Calidad grosera a mano. Fuego oxidante. Debajo del cuello, en el inicio del galbo, se marca una hilera de líneas incisas oblicuas (fig. 11, 55).

56) Fragmento de borde decorado con un cordón en relieve, mordido a trechos. Pasta de color pardo. Degrasante de grano grueso. A mano. Fuego oxidante. Calidad grosera, (fig. 11, 56).

57) Fragmento de borde con mamelón circular, ligeramente aplanado y con perforación horizontal. Pasta de color pardo. Degrasante de arenas. Muy rodado y basto. A mano. Fuego oxidante (fig. 11, 57).


58) Fragmento de borde con mamelón. Pasta pardo clara. Degrasante de arenas, cuarzos y mica. Casi justo al borde arranca un momelón circular aplanado y más abajo debió ir otro, pues se aprecia el lugar que ocupaba. Junto al mamelón hay una decoración circular realizada con técnica de Boquique. A mano. Fuego oxidante. Calidad grosera, (fig. 12, 58).

59) Fragmento de borde. Pasta de color pardo. Degrasante de grano grueso (gravillas) y fragmento de cuarzo y mica. A mano. Fuego oxidante, (fig. 12,59)
60) Fragmento de mamelón horizontal. Pasta oscura con degrasante de arenas y mica. Para conseguir el mamelón se ha incrustado una barrita de la misma pasta, de consistencia fuerte, tal vez cocida antes de la aplicación sobre el vaso. Superficie gris. Calidad espatulada. Se aprecian huellas digitales. Fuego oxidante, (fig. 13, 60).

61) Fragmento de ollita con cuello exvasado. Pasta pardo-rojiza.Degrasante de arenas. A mano. Fuego oxidante. Calidad grosera, (fig. 13, 61).

62) Fragmento de borde con ensanchamiento en el labio. Pasta oscura  Degrasante de arenas y cuarzos gruesos. Superficie de color gris. Calidad espatulada. A mano. Fuego oxidante, (fig. 13, 62).

63) Fragmento de panza. Pasta de color pardo-grisáceo. Calidad espatulada
(fig. 13, 63).
CERÁMICA BRUÑIDA Y ESPATULADA

69) Vaso carenado con ónfalo en el fondo. Pasta fina de arenillas y mica. Se conserva tres partes del mismo, el resto restaurado, por lo que no se puede precisar la textura de la pasta y el color. Exteriormente la superficie es pardorojiza con manchas grises. Calidad: alisado manualmente o bruñido. Fabricación a mano o torno lento. Fuego oxidante, (fig. 15, 69).
70) Fragmento de borde o galbo de vaso carenado. Pasta pardo-rojiza. La
pasta es fina con degrasante de cuarzos y partículas de mica. Calidad bruñida. A torno. Fuego oxidante. Está restaurada, (fig. 15, 70).

71) Vaso carenado casi completo, aunque fragmentado, con cinco ónfalos
en el fondo. Pasta oscura gris; degrasante de arenillas y mica. Superficie de color gris negro. A torno. Fuego oxidante. Calidad bruñida negra, saltada en parte, (fig. 16, 71).

72) Mitad de un vaso de carena con ónfalo en la base. Pasta oscura. Degrasante de arenillas minúsculas, cuarzos y mica. Superficie de color gris con manchas negras. Fuego oxidante. Calidad bruñida, en parte saltada, (fig. 17, 72).

73) Fragmento de vaso carenado, casi la mitad, de pasta color pardo-anaranjado, superficie de color pardo rojiza, primitivamente de color rojo almagra, ya desvaído en parte. Calidad bruñida interior y exteriormente. Degrasante de arenas y motas de mica. A torno. Fuego oxidante. Fragmentado en tres. (fig. 17, 73).

74) Fragmento de vaso carenado. Pasta medía. Degrasante de arenas, cuarzos y mica. Superficie de color pardo-grisáceo con manchas grises. Calidad bruñida. A torno. Fuego oxidante defectuoso, (fig. 18, 74).


MATERIALES INÉDITOS DE LA CUEVA DE BOQUIQUE

75) Fragmento de borde con parte de carena. Pasta rojiza grisácea. Degrasante de arenillas. Calidad bruñida. Superficie de color rojo y gris. A torno. Fuego oxidante, (fig. 18, 75).

76) Fragmento de vaso carenado. Pasta oscura. Degrasante de arenas y mica. Superficie bruñida de color gris-negro, saltada exteriormente. En el interior se nota más el bruñido. A torno; fuego oxidante (fig. 18, 76).

77) Fragmento de base con ónfalo. Pasta media. Degrasante de arenillas y
mica. Superficie de color gris en el exterior, en el interior pardo. Calidad bruñida.A torno, fuego oxidante, (fig. 18, 77).


78) Borde un plato con indicación de labio. Pasta oscura gris. Superficie
gris oscuro casi negra. Calidad bruñida. Degrasante de arenillas. A torno, fuego oxidante. Es uno de los ejemplares más finos, (fig. 19, 78).

79) Fragmento de olla con cuello exvasado. Pasta oscura gris. Degrasante de arenillas. Superficie gris en el exterior y negra en el interior. Calidad bruñida, (fig. 19, 79).
80) Fragmento de borde. Pasta y superficie de color pardo-rojizo. Calidad
bruñida. Degrasante de arenillas. A torno. Fuego oxidante, (fig. 19, 80).

81) Fragmento de borde. Pasta de color pardo, fina, con degrasante de arenillas. Calidad espatulada más desvaída en el interior y labio. A torno. Fuego oxidante, (fig. 19, 81).
FIG. 19. Bruñidos los núms. 78, 79 y 80, espatulado el 81 {tamaño natural).

82) Cuello y galbo de una cazuela de grandes proporciones, se conserva casi
la mitad. Hombro alto con dos perforaciones. Pasta pardo grisáceo. Superficie de color pardo-rojizo con manchas negras. Calidad bruñida, saltada sobre todo en el hombro y borde. A torno. Fuego oxidante con manchas grises, (fig. 20, 82).

83) Fragmento de vaso carenado. Pasta oscura gris. Degrasante de arenas.
Calidad bruñida interior y exteriormente saltada en parte. A torno. Fuego oxidante, (fig. 21, 83).

FIG. 21. El n.° 46 colgante de piedra, 83-85 cerámica bruñida {tamaño natural).

84) Fragmento de galbo. Pasta media o rojiza. Superficie de color pardo rojizo con manchas negras. Degrasante de arenas y partículas de mica. Calidad bruñida. Fuego oxidante, (fig. 21, 84).

85) Fragmento de galbo. Pasta pardo-rojiza. Degrasante de arenillas y mica.
Calidad bruñida. Fuego oxidante, (fig. 21, 85).

86) Asa de ollita. Pasta pardo-rojiza. Superficie de color rojizo-grisáceo. Degrasante de arenas y cuarzos. A torno. Fuego oxidante. Calidad espatulada. (fig. 22, 86).

FIG. 22. El 86 espatulado; el 87 bruñido.

87) Fragmento de vaso carenado. Pasta emida o rojiza. Degrasante de arenas, cuarzos y mica. Superficie de color pardo-rojizo. Calidad bruñida. A mano o torno. Fuego oxidante, (fig. 22, 87).
88) Asa de olla. Pasta pardo-rojiza. Superficie de color pardo-grisáceo. Degrasante de arenas y cuarzos. Calidad espatulada. A torno. Fuego oxidante (fig. 23, 88).
89) Fragmento de olla con apunte de cuello. Pasta gris, con degrasante de arenas, cuarzos y mica. Superficie de color pardo y gris por defecto de cocción. Interior gris. Calidad bruñida. A torno; fuego oxidante, (fig. 23, 89).
FIG. 23. Olla espatulada, 89, bruñido.

ENCUADRE CULTURAL Y CRONOLÓGICO

Los materiales que acabamos de ver se pueden dividir en dos grupos: uno de clara tradición indígena en el que había que incluir las piezas de sílex, hachas, percutores, y pesas de red, así como la cerámica de calidad grosera fabricada a mano lisa o decorada con incisión, técnica de Boquique, cordones en relieve con impresiones digitales etc. y un segundo grupo integrado por la cerámica fina bruñida, espatulada y pintada, tartésica.
Aunque podría dudarse de la contemporaneidad de ambos conjuntos, afirmando la falta de estratigrafía, creemos sin embargo que hay que tener en cuenta las exploraciones de Pedro García Faria en la cueva de Boquique, en la que halló piezas semejantes a estas en un estrato profundo. Y en el estudio de la cerámica que hace P. Bosch, nos interesa subrayar lo siguiente:
"La cerámica comprende de algunos fragmentos decorados y otros sin decorar (fig.191 ). Entre los primeros, algunos son groseros, pero bastante bien conservados frecuentemente, con las paredes un poco gruesas. En los perfiles casi no se pueden adivinar algunas formas, fig. 190 ). En algunos casos se encuentran señales de asas o el asa bien conservada".

Desgraciadamente los materiales de la donación de García Faria al Institut y que pasaron a formar parte de los fondos del Museo Arqueológico de Barcelona según me dijo el Dr. Maluquer, se han extraviado o están en algún cajón con materiales de otra época, lo cierto es que, a pesar de las facilidades que recibí del director y del personal del mismo, especialmente del Sr. Llongeras que con mucho interés los buscó, no me fue posible verlos. Disponemos tan sólo de la publicación de Bosch y creemos que la tabla de la figura 190 puede darnos una idea de las cerámicas a la hora de compararlas con las que tenemos. En muchos casos la coincidencia hubiera sido total.
Por otra parte, la convivencia de cerámica grosera con otra más fina no es un fenómeno insólito en Andalucía, aunque no deja de ser sorprendente, tal es el caso en los estratos 4 y 5 de Carmona3, en los niveles 4, 5a y 5b del Cabezo de San Pedro en Huelva 4 y en los cortes de la Colina de los Quemados en Córdoba y de Ategua5, entre otros muchos que podrían citarse.
Aún en el caso de que no se admitiera la misma cronología para los dos grupos cerámicos que hemos establecido, esto es, por un lado la de calidad grosera y por otro la de calidad fina, lógico es reconocer que si el primer grupo tiene en Andalucía fechas muy antiguas y precisas (Incisas y digitadas en Córdoba etc.) entre los siglos VIII y VI, estrato 5 de Carmona cerámicas decoradas con la técnica de Boquique en el siglo VIII-VII6 y en El Cabezo de San Pedro en Huelva, en los finales del VIII) aunque en La Meseta (Cogotas, Berrueco y, Sanchoreja ETC.) no pase del siglo VI, no tienen por qué tener estas de la cueva de Boquiquela misma cronología que la que aparece en los castros mencionados.
 Además, las cerámicas con técnica de Boquique y las decoradas con cordones en relieve, ungulaciones, incisiones etc. tienen una larga tradición en la Península desde el Neolítico y es muy curiosa la observación que hace Maluquer de que va acompañada en la Meseta de la cerámica excisa, particularidad que no encuentra en los hallazgos de la cueva de Boquique precisamente y que nosotros tampoco hemos encontrado. La explicación de este fenómeno está desde luego en el distinto origen de las dos técnicas decorativas Boquique-excisión que llegan hasta la Edad del Hierro, pero a nuestro modo de ver es que las cerámicas del grupo Boquique, en este yacimiento, tal vez, no sean autóctonas o por mejor decirlo que hayan evolucionado desde el neolítico o Bronce 1 de cuyas épocas hoy por lo menos no tenemos hallazgos, sino que procedan de Andalucía junto con la bruñida y pintada.
Las cerámicas del segundo grupo bruñidas y pintadas eran desconocidas en Extremadura y los paralelos más próximos de las mismas se encuentran en Andalucía y Portugal. Los motivos pintados son de tipo geométrico: el triángulo de vértice hacia arriba relleno de líneas oblicuas paralelas o de color, y las líneas paralelas horizontales u oblicuas indistintamente, motivos que observamos en unos fragmentos del nivel 5a y 5b lámina XXVIII del Cabezo de San Pedro, con los que coinciden en color, pasta y forma de las vasijas7. Así mismo se encuentran cerámicas pintadas con triángulos en El Carambolo8. En ambos yacimientos salían otras bruñidas. El triángulo lo encontramos en Portugal en una jarra de Alpiarca, aunque esta vez con decoración bruñida.
La cronología que los excavadores del Cabezo de San Pedro asignan a la cerámica pintada y bruñida oscila del siglo X al VIII; fechas iguales se aplica al Carambolo.
Por todo lo expuesto creemos que los materiales de la cueva de Boquique deben considerarse como pertenecientes al Bronce Final y valorarse culturalmente de influencia tartésica, que, junto a los vasos rituales, a los braserillos, a las joyas, a las estelas decoradas y al depósito de Cabeza de Araya, viene a confirmar una vez más las relaciones que existían entre Extremadura (y a través de ella de la Meseta Norte) y Andalucía en el Bronce III-Primera Edad del Hierro. Relaciones que se pueden documentar en los inicios del Bronce, que se empieza a ver en la Edad del Hierro con las cerámicas ibéricas en el castro de Botija y las inscripciones y que vemos aunque de una manera menos clara, en el Bronce Final. En este camino tan trillado norte-sur y sur-norte nos interesa precisar lo que corresponde a cada uno de ellos a fin de establecer con nitidez el desarrollo de los distintos grupos humanos y sus etapas cronológicas, para ello nada mejor que publicar los materiales que vayan saliendo lo más rápidamente posible y desde luego hacer excavaciones que son absolutamente necesarias sobre todo para el estudio de estas cerámicas tan interesantes como son las que damos a conocer.



Mª CLEOFE RIVERO DE LA HIGUERA

Biografia.

2 P. BOSCH: La cova del Boquique... p. 514.
3 J. M. CARRIAZO y K. RADDATZ: Primicias de un corte estratigráfico en Carmona. Erv.
1969, pp. 119-162.
Archivo Hispalense, Sevilla 1960.
4 J. M. BLÁZQUEZ, J. M. LUZÓN, F. GÓMEZ y K. CLAUS: Huelva Arqueológica. Las Cerámicas
del Cabezo de San Pedro. Instituto de Estudios Onubenses «Padre Marchena».
Huelva 1970.
5 Véase la comunicación de A. BLANCO, J. M. LUZÓN y D. Ruiz: Panorama tartésico
de la Andalucía Oriental. Tartessos, V Symposium de Prehistoria Peninsular. Unv. Barcelona


6 Ver el comentario que M. PELLICER dedica al corte de CARMONA en: Las primeras
cerámicas pintadas a torno andaluzas y sus problemas. V Symporium de Prehistoria Peninsular.
Barcelona 1969, pp. 298-299. Y H. SCHUBART en: Acerca de las cerámicas del Bronce
tardío en el sur y oeste peninsular. Trabajos de Prehistoria, vol. 28, 1971, p. 19, fecha el
estrato 4 de por lo menos el siglo VII, con lo cual el estrato 5 tiene que tener una cronología
más antigua de la que se le ha venido dando.
7 Huelva Arqueológica... Op. cit., nota 4, ver la lámina XXVIII-XXIX y las del Boquique
fig. 14.
8 Lámina VI del artículo de J. MATA CARRIAZO en el V Symposium de Prehistoria
Peninsular.
• H. SCHUBART: Acerca de la cerámica del Bronce tardío... p. 12, fig. 9 a.


MATERIALES INÉDITOS DE LA CUEVA DE BOQUIQUE 




" FELICITACIÓN NAVIDEÑA 2018".

                                                      TARJETA DE FELICITACIÓN            Como todos los años, deseamos a todos nuestros...