martes, 14 de agosto de 2018

ENIGMAS ARQUEOLÓGICOS EN EXTREMADURA.

No podía faltar en este bloc, un artículo de mi buen amigo Gregorio Gallego Cepeda, que despertó en mi la curiosidad  de la arqueología. Siempre estará en mi memoria. 


Las sepulturas de tipo antropomorfo excavadas en roca.

Ordenar lo más sistemáticamente posible la serie de problemas que plantea la arqueología, es ir sin temor a dudas a enfrentarse con el enigma de las sepulturas de tipo antropomorfo excavadas en roca.
 El silencio más absoluto de las fuentes históricas nos suma en la perplejidad de desconcertar las deducciones logísticas. La absoluta falta de documentación epigráfica nos cierra toda pista para poder concretar cronológicamente cuando y quienes utilizaron estas sepulturas, ni a qué clase de gente o pueblo pertenecieron.
La falta de ajuares, ya que todas, absolutamente todas las sepulturas estudiadas por nosotros, han sido violadas, no encontrándose en ellas ni las tapaderas, por lo que no nos dan ninguna luz que pueda esclarecer este misterio. Y así es que encontrando más que incógnitas, no podemos resolver la ecuación.

Pero lo  que sí es cierto y no admite ninguna duda, es que las sepulturas existen, y que estas sepulturas, ciertamente, han sido utilizadas.

En relación con la ubicación según García Bellido, (sesión de trabajo del IV Congreso de Estudios Extremeños celebrado en Mérida) se hallan en varias regiones españolas, pero en ninguna parte hay tantas como en Extremadura, aunque podemos encontrarlas en todo el oeste de España. Personalmente llevo estudiadas un centenar de ellas, pero seguro que pueden triplicarse en la provincia de Cáceres.

Y ahora formalicemos el primer interrogante: ¿Que cronologación podemos asignarlas?. Aquí hallamos la primera dificultad. Arqueólogos e historiadores que han tratado sobre el asunto,( desde luego muy pocos), varían en su apreciación  sobre la época de estos enterramientos fueron efectuados, construidos y utilizados.

Maluquer en su “Carta Arqueológica” las cataloga como tardo-romanas o visigodas, o mejor dicho hispano-visigodas. Rebate de una forma casi categórica el Dr. Sayans esta apreciación, cito literalmente:” Es significativo el hecho de no haber encontrado sobre las paredes rocosas de estos enterramientos ni una sola muestra del “complejo” grabador que arrastró el pueblo romano y, necesariamente sus continuadores”, “Artes y Pueblos primitivos de la Alta Extremadura”.

Por otra parte, y esto  pondría fundamento quizá la apreciación de Maluquer, el hecho de que precisamente aparezcan en alrededores de las ermitas muy antiguas de los pueblos extremeños, pudiera inducir a considerarlas como enterramientos paleo-cristianos. Pero el hecho de que existen alejadas de estos pequeños santuarios, nos autorizan a poner en duda dicha apreciación del Profesor.


Como hipótesis de trabajo, el Dr. Sayans Castaño, del que cito literalmente: “es que estas tumbas surgidas en la mezcla  de concepciones antiguas egipcias y etruscas, fueron traídas a nuestra tierras por gente de Cartago, gentes influenciadas en creencias y en prácticas por el pueblo del Nilo a través de Palestina y del etrusco durante sus comuniones en las luchas contra Italia.

Por mi parte creo que si el pueblo cartaginés pudiera ser el autor de esta clase de tumbas, no se compagina con el poco tiempo que estuvo en esta zona, dejara tanto rastro de su presencia y no lo hiciera en zona del Levante español donde estuvo mucho más tiempo y no dejo señal de esta clase de enterramientos.

Un hecho demostrado históricamente de que algunos clanes celtibéricos practicasen los sacrificios humanos, sobre todo con los prisioneros de guerra sirvieron para justificar agresiones y represalias de los generales romanos. Pues bien si  los celtíberos practicaron esta salvaje costumbre y al mismo tiempo exponían los cadáveres a la voracidad de las aves en expositorios campesinos, ¿no podrían servir estas tumbas? “aventuro hipótesis” lo mismo que en otros países como la India, se exponen los cadáveres?, en la región de Bombay, en  las Torres del Silencio para que las aves los devoren.


¿Qué finalidad tendrían dejar los cadáveres al descubierto?, en más de un centenar estudiadas, no encontramos la tapadera, que sería monolítica de encontrase, ni restos de cerámica, tégulas o escorias de hierro, nada de nada. ¿Sería un lugar para el secado de los cadáveres?, "momificación", y posteriormente serían enterrados en otro lugar. Pero tampoco se han encontrado restos de momias en la zona. Por otro lado tampoco hay demasiadas tumbas infantiles, dado el índice de mortalidad  infantil que debería existir.

 Y para terminar diremos lo que al principio estamos ante una ecuación que no sabemos más que el resultado. Los datos no son más que incógnitas. He aquí, por lo menos para mí, un inquietante y seductor problema.

Jose Antonio Pajuelo Jimenez. 

                                 
                                  

miércoles, 1 de agosto de 2018

Nuevas aportaciones epigráficas del Norte de Extremadura.

Nuevas aportaciones epigráficas del Norte de Extremadura.


Todas las personas que visitan Caparra, unos de los principales focos de romanización de la parte de Lusitania; todos admiran su arquitectura y pocos se paran en ver la inscripción casi borrada que aún se conserva en el pilar derecho del arco, según entramos procedente de Ventaquemada por la vía de la plata. Pocos saben que la inscripción y el propio monumento, es un homenaje  a la memoria de los progenitores de un ciudadano caperense  que mando construir el arco: “Marcus Fidius Macer”.

También los cuatro pilares estaban ornados con las estatuas de otros miembros  de la familia de nuestro personaje. Con el tiempo las inscripciones que se encontraban en el arco, fueron movidas, y solo se conserva la que mencionamos.
                                          
                                          BOLOSEA             FID(IO)
                                          PELLI.  F(ILIAE)   MA(CRI F)
                                          M( ARCUS).FIDIVS MACE(R)
                                          TESTAMENTO F (aciendum) C(uravit)



“A Bolosea hija de Pello y a Fidio, hijo de Macro, Marcus Fidio Macer, procuró hacerlo por testamento.”

Marcus Fidius Macer”., perteneció a unas de las familias más ilustre de la sociedad local, había contribuido a la consolidación urbana de Caparra. Y por otra inscripción procedente del foro, sabemos que fue elegido magistrado cuando el núcleo urbano no era, más que un asentamiento indígena. Era hijo de Fidio y Bolosea. El texto es muy singular, las dos primeras líneas se leen en vertical, de tal manera que los nombres de los abuelos, van debajo de los nombres de los padres.


Había otra inscripción en el pedestal derecho, sabemos que había contraído matrimonio con Julia Luperca; los matrimonios entre los integrantes de las mejores familia era la mejor manera de preservar los privilegios de ese grupo selecto que aspiraba a integrar los cuadros dirigentes  de la ciudad e impedían el acceso de quién viniendo de estratos inferiores, pretendían promocionar socialmente.
Esta inscripción decía:
I                                                  
                                          Juliae Luperci f(iliae)
                          Lupercae M(arcus) Fidius
                            Macer uxori p(oni) i(ussit)

        Marco Fidio Macer mando poner (el monumento) a su esposa Julia Luperca, hija de Luperco,”-

Esta inscripción ha estado desaparecida desde el año 1743.- Ambrosio de Morales y Tercero, es el único autor que da detalles de su forma y su ubicación en la casa de D. Antonio de Vargas. En su manuscrito dibuja un bloque rectangular y dice.” Piedras de grano de la misma figura que aquí tienen: y están con las tres siguientes en la esquina de atrás casas de Don Antonio de Vargas, que mira al poniente y Medio Día.”.La casa de don Antonio de Vargas, es el antiguo seminario menor, hoy residencia sacerdotal, y allí casi trescientos años después el profesor Julio Esteban Ortega, acompañado por el autor de este articulo, la encontraron  arrinconada detrás de un banco, y que servía para colocar macetas, adornando el vestíbulo de la entrada a dicha residencia sacerdotal.



 La inscripción se encuentra muy deteriorada, y su transcripción no ha sido fácil, está elaborada sobre un bloque rectangular de granito anaranjado del lugar de 43 x 131 x 33 cm. Está muy deteriorada al haberse desprendido la mayor parte de la capa exterior que contenía el texto. En la parte superior se aprecia restos de una capa de cemento que recorre longitudinalmente el bloque. Solo se conservan algunas letras completas y trazos de otras, aunque en determinados lugares se observan las marcas, en forma de manchas con tonalidades más oscuras, dejadas por las filtraciones de humedad donde una vez estuvieron las desaparecidas letras. Este deterioro del granito puede verse perfectamente en muchos bloques del arco de los que se ha desprendido la fina capa del revestimiento superficial. 

Jose Antonio Pajuelo Jiménez.



miércoles, 25 de julio de 2018

AEDÍCULA CON RETRATO DE DIFUNTO.

Aedícula con retrato de difunto.

Tipo de soporte: Mármol.
Localización: Pensil Palacio Marqués de Mirabel. Plasencia
Podemos empezar por la descripción que Asencio de Morales, en 1743, ya la ubica en el Palacio del Marqués de Mirabel., y en su manuscrito la dibuja y hace referencia a la inscripción del monumento sepulcral.

Se trata de un monumento sepulcral de mármol, que en su frente esta labrada una hornacina, con una figura femenina, sentada y de frente, que tiene un cestillo de frutos y al lado un perro. En su parte alta y enjutas de la hornacina, está grabada una inscripción.


 Epitafio de Romana, epitafio sepulcral.
Texto: Dis // Manib (us) // Romanae // Tauri Flavi / uxori // optim (ae)
Transcripción:
A los dioses Manibus: Romana, hija de Tauro, mujer optima.


Esta aedícula está sobre un soporte de granito consistente en una columna con una especie de ménsula por capitel y sobre ella se lee esta inscripción grabada, en letras capitales, que da cuenta de la historia del monumento  sepulcral:


ROMANA SOY, QUE SIENDO ITALIANA VI/NE A MORIR EN LORENA I PASADOS / MUCHOS AÑOS / FUI TRAÍDA A PLAZ ( ENCI ) A POR / QUE MIS / HADOS NO / PERMITEN NI / AUN SI /ENDO DE PIEDR ME DEJ / EN REPO / SAR.

Biografía Consultada:
Hispania Epigrafica, nº 20653. Jose Vidal Madruga.

José Antonio Pajuelo Jimenez.

domingo, 15 de julio de 2018

EL ÍDOLO DE EXTREMADURA.





De forma cilíndrica, y realizado en alabastro, pertenece al periodo calcolitico.
Altura 12,75 cm., diámetro máximo: 6,10 cm. Peso 912 gramos.

En el ídolo están representados, dos grandes ojos de forma circular, sobre ellos unas cejas marcadas con trazos curbos, tres pares de lineas curvas que podrían pertenecer a un tatuaje facial, y en la parte superior y posterior, se encuentran una serie de lineas paralelas haciendo zigzag que reproducen el cabello, siendo este ídolo de similares características a los hallados en la zona de Guadalquivir y baja Andalucía , como exponente del calcolitico local y que están catalogados como objetos de culto. La importancia otorgada a esta iconografía se refleja en su repetición en otros elementos de la cultura material, como son las cerámicas simbólicas.
las variantes observadas en estos ídolos pueden responder a factores territoriales y pese a tratarse de representaciones asexuadas, se han relacionados con divinidades femeninas o personificaciones de la muerte, dentro de creencias centradas en el culto a la fertilidad y vinculadas a sociedades agrarias.Aunque a pesar de su denominación de ídolo de Extremadura su procedencia más probable estaría al sur del valle del Guadalquivir.


Es una pieza de 5000 años de antigüedad, cuyo estado de conservación  es excepcional. Corresponde a la era del Calcolitico o edad del Cobre, y esta datado en el tercer milenio antes de Cristo.
 Este tipo de figuras se asocian a enterramientos colectivos de dolmenes, representa una figura humana, que podría ser una divinidad funeraria o referencia familiar o incluso territorial.
Podrían tratarse de representaciones que unían este mundo con la otra vida, de ahí que tuvieran grandes ojos que todo lo ven, pero carecen de boca, porque los muertos allá donde estén nos ven pero no pueden hablarnos.
Es una escultura que representa muy bien el misterio del alma humana a través de los ojos de las personas, un misterio que parecía interrogar a nuestros antepasados, como si fueran los ojos y el importantisimo sentido de la vista los que conectan nuestra parte mundana con un plano espiritual

El ídolo forma parte de la colección del Museo Arqueológico Nacional de España, correspondiente al numero 20572., perteneciendo a la exposición · Tesoros del Museo Arqueológico Nacional "


Biografia consultada:
Zoilo Andrés. Curiosidades de Historia. Enenro 2017-
Para saber más:
 [http://www.man.es/man/dms/man/estudio/publicaciones/conferencias-congresos/MAN-2009-Ojos-cierran/MAN-Con-2009-Ojos-cierran.pdf].

José Antonio Pajuelo Jimenez


viernes, 6 de julio de 2018

ESTELAS DE TORREJÓN EL RUBIO.




ESTELA DE TORREJÓN EL RUBIO II.

Se encontró en la finca de “El Oreganal”, que está al pie de la finca de las Corchuelas, en Mofragüe.
Altura 91. Ancho 45. Grosor 9.  Materia Prima: pizarra.

Se encuentra rota por los dos lados, y en la zona inferior afectando a los grabados. Presenta una figura humana con brazos y piernas, una mano izquierda con cinco dedos representados por líneas radiales y la mano derecha con uno. El rostro está representado en un círculo, rodeado por una diadema de varios círculos concéntricos y en cuyo interior líneas transversales. También podemos apreciar un cinturón con remaches.
A la derecha de la figura, podemos a preciar una figura que se podría interpretar de formas diferente, como broche, un peine o un instrumento musical, y por encima una fíbula de antena con resorte.

ESTELA DE TORREJÓN EL RUBIO V.

Se encontró en los escombros de una calleja del Corral Concejo de Torrejón el Rubio.
Altura 51. Ancho 37. Grosor 16,5. Materia Prima: Pizarra.


Es un grabado ancho, fragmentado en su parte superior que afecta al grabado. Se representa la cara de forma oval, donde se detallan los ojos y una línea vertical que se interpreta como la nariz. Rodeando la cabeza aparecen unas líneas semicirculares concéntricas atravesadas por otras transversales creando unos espacios rectangulares, formando una especie de diadema. La cabeza está separada por una línea transversal, y bajo esta, tres líneas semicirculares a modo de collares.

ESTELA DE TORREJÓN EL RUBIO I.
Localización: Museo Arqueológico Provincial de Cáceres.
Se encontró en la finca del “Oreganal”, junto a la estela de Torrejón el Rubio II.
Altura 117, Ancho 75. Grosor 16. Materia prima: Pizarra.

Fragmentada en su parte inferior. Presenta en el centro un escudo con dos círculos concéntricos con escotadura en V y abrazadera, así como remaches en cuatro grupo de tres. Sobre él dos elementos (espada de ancha hoja y lanza con punta  de ancha hoja y nervio central) dispuestos de forma horizontal  y un pequeño elemento triangular que se interpreta fíbula acodada con apéndice. A la izquierda del escudo un espejo y un arco con flecha. En la zona inferior, bajo el escudo un carro con dos ruedas. También se puede distinguir el grabado de otro carro, bajo el escudo con dos cuadrúpedos.

ESTELA DE TORREJÓN EL RUBIO III.

Localización actual: Museo Arqueológico Provincial de Cáceres.
Altura 150. Ancho 80. Grosor 13.
Materia Prima: Pizarra.
Se encontró en la finca llamada “Huerto de la Cava” a las afueras del pueblo, formando parte de los cimientos  de una cerca.

En el centro de la estela, alargada, hay una representación antropomorfa que presenta una cabeza con rostro representado, manos y pies, más realistas que cualquier otra estela de guerrero. La estela esta fracturada en su parte superior y laterales, por lo que no sabemos si había otros elementos, como por ejemplo un casco. Almagro señala unas marcas interesantes en las muñecas que podrían interpretarse como brazaletes. A la altura de la cinturón un cinturón. A la derecha del individuo una lanza boca abajo,, en vertical, bajo la cual está una espada de hoja lengua de carpa y empuñadura de apéndices laterales y gavilanes. Finalmente a la izquierda un escudo redondo en cuyo interior hay nueve líneas paralelas horizontales.

ESTELA DE TORREJÓN EL RUBIO IV.

Encontrada a un kilometro del casco urbano, junto a la linde del Cerro Pelao, en el margen izquierdo del arroyo de la Casa.
Localizada en el patio del Ayuntamiento de Torrejón el Rubio.
Altura 80. Ancho 76. Grosor 10.
Materia Prima: Pizarra.
Muy deteriorada y fragmentada en su parte inferior.



El escudo de tres círculos concéntricos con escotadura en V que se sitúa en el centro y una lanza sobre él y bajo él una espada cuya forma original corresponde a una empuñadura con remache.
Se graban a la izquierda del escudo, un antropomorfo (del que se ha perdido la cabeza) con espada al cinto y aprovechando elementos anteriores se graban un espejo (sobre la lanza) y una espada (sobre la antigua espada).

La diferencia cronológica es de más de 1500 años, lo que supone desde el inicio al final del la edad del bronce, para ello precisamos no olvidar la clasificación de las estelas en el capitulo anterior.



Biografía consultada:
Marta Díaz Guadamino-Uribe. Las estelas decoradas en la Prehistoria de la Península Ibérica. 2010.

José Antonio Pajuelo Jimenez.

jueves, 28 de junio de 2018

Estelas de Guerreros.

CLASIFICACIÓN DE LAS ESTELAS:

Para poder entender la cronología, detallamos a groso modo la clasificación tipológica de las estelas, “las estelas de guerrero”, situadas en torno a la cuenca del Tajo, que se caracterizan por tener representado el escudo en el centro enmarcado por la espada y la lanza; otras añaden otros elementos (uno o varios) por la que se pueden establecer una clasificación cronológica del Bronce Final y el Hierro inicial.

Grupo I. Tiene representado el escudo flanqueado por arriba la lanza y abajo la espada. Serían las “estelas básica”. A este grupo pertenecería la de Hernán Pérez así como la de Ibahernando, Robledillo de Trujillo etc.

Grupo II. Conservan el mismo esquema de interpretación pero añaden un espejo en las estelas. Serian la de San Martin de Trevejo, Torrejón el Rubio IV y Albuquerque.

Grupo III. Se caracteriza por tener representado, además del escudo, lanza, espada, algunos otros elementos como el carro, el peine, la fíbula, el arco y las flechas. A este grupo pertenecería la de Torrejón el Rubio I y Santa Ana de Trujillo.

Grupo IV. Incluyen figuras humanas y mantienen el esquema y composición de las anteriores.
Esta clasificación ha sido tradicionalmente considerados como estadios consecutivos dentro de la evolución cronológica de las estelas, considerándose por ello más antiguas las del Grupo I, seguidas por las del grupo II y III al contar por la presencia de las fíbulas del codo, y en último lugar las del Grupo IV, aunque ningún argumento resulta definitivo a favor o en contra de esa evolución.


ESTELA DE SAN MARTÍN DE TREVEJO.

Encontrada en la finca “Los Herraderos”, limite con el término municipal de Villamiel.
Alterada su superficie dada la rasgadura que le produjo la maquina que la extrajo, con pérdida de parte de los grabados.

Foto: Angel Durán, Estela del Grupo II
En el centro hay un escudo, situado en el centro de la estela, realizado por cuatros círculos escotados y abrazadera rectangular. Estos escudos deberían esta compuestos por cuatro capas, como indica Almagro Gorbea (1977). El cuero, el metal (bronce), se combinarían, uniéndose por los clavos que se representan en las estelas en bastantes ocasiones.
 Sobre él está dispuesta horizontalmente una lanza, de asta corta, la hoja ha sido destrozada en su punta mientras que en la zona inferior, esta franqueado por la espada un espejo ovalado. Figuerola  señala la posibilidad de que el peine o la fíbula estuvieran representados en ese fragmento perdido.
Sus dimensiones son: 1,50 cm. de alto, 0,78 cm. en su parte más ancha y 0,21 cm de grueso. Se encuentra en una urna expuesta en la plaza mayor de la localidad. De materia prima el granito.
La técnica empleada ha sido un piqueteado y alisamiento posterior.

Estela de Hernán Pérez. (Estela del SW).



Se halló en el  mismo lugar que las estelas antropomorfas (III, IV, V, y VI) al pié de la Sierra del Moro en la vertiente SW. Se aprecia la hoja de una espada y un escudo redondo con dos segmentos de círculos paralelos y entre ellos hoyuelos.

Altura 83, Ancho 40 Grosor.

Materia Prima: Pizarra.

Es oportuno sostener que cronológicamente no debemos colocar en época muy posterior a los ídolos – estelas del tipo de Hernán Pérez a esta estela hallada junto a ellos, y este hallazgo nos debe inclinar a sostener que esta estela de Hernán Pérez y sus compañeras debieron ser realmente como la continuación de ritos funerarios que crearon los citados ídolos. 

ESTELA SOLANA DE CABAÑAS.
Solana, pedanía de Cabañas del Castillo.

Altura 130. Ancho 65. Grosor 15.
Materia Prima : Pizarra.
Localización: actualmente se encuentra en el Museo Alqueologico Nacional.
Se encontró en el limite occidental de las sierras de las Villuercas, en la ladera occidental de la Sierra del Alcornocal.
por referencias orales. apareció cubriendo una fosa que contenía restos de cenizas y de un objeto de metal descompuesto (espada o lanza) y un vaso funerario con asa y pasta amarillenta. Almagro opta por decir que con seguridad se trataba de inhumación y no habla de ajuar.

La estela está fragmentada en su parte inferior y superior afectando a los grabados. En su parte superior, vemos primero una lanza y una espada de hoja larga y apuntada ( legua de carpa según Celestino, S.) en posición casi horizontal. Bajo estas dos armas, en la zona izquierda hay un escudo realizado con dos círculos concéntricos y escotadura en V. en su interior ha y una abrazadera señalada y remaches en grupo de dos y tres. En la zona de la derecha está disppuesta una figura antropomorfa con las piernas flexionadas y junto a su hombro y cabeza , una fibula ( interpretado como casco, según Almagro) y un espejo. Bajo estas figuras, hay un primer intento de grabar un carro y la figura definitiva del mismo. Rsta parte esta perdido por la fractura  en este sector  de la  losa.


Biografía Consultada:
Roso de Luna, M. 1898. Ramón Fernandez de Oxea, J. 1950-
Almagro Basch; M 1966.
Mª del C. Sevillano San José. Ídolo del Bronce de Robledillo.
Martin Almagro. Los ídolos y la estela decorada de Hernán Pérez. Trabajos de Prehistoria. Vol. 29 Madrid 1972.
Marta Díaz Guadamino-Uribe. Las estelas decoradas en la Prehistoria de la Península Ibérica. 2010.
Miguel García Figuerola. Nueva estela decorada del tipo II en San Martin de Trevejo.
M.Almagro y Francisca Hernandez. La necropolis de HernanPerez



José Antonio Pajuelo Jiménez.








lunes, 18 de junio de 2018

ESTELAS DIADEMADAS . SIERRA DE GATA


ÍDOLO ESTELA DE ROBLEDILLO DE GATA.



Fue encontrado en Robledillo de Gata en un paraje denominado el “Bardal”, en la ladera occidental de la sierra de la Bolla, junto al nacimiento del rio Alagón. Estamos ante un bloque de pizarra cuyas dimensiones son de 80 cm de altura, 33 cm de anchura en su lado más amplio y 24 cm. en su lado más estrecho en la parte inferior y de 74 cm. de perímetro en la parte central.
La técnica empleada e a de grabado profundo realizado con percutor y cincel. Nos ofrece la representación de una cara ovalada, en la que se han grabado en su interior los ojos, un desconchón en el centro que parece indicar la nariz y una línea horizontal  indicadora de la boca, que incluso se han grabado las comisuras de los labios, dándole a rostro una expresión ligeramente risueña.
Nos presenta igualmente tres líneas elípticas que en su parte superior aparecen cruzadas por varios tramos formado rectángulos que da la impresión de ser la diadema o manto ritual del ídolo. Esta especie de diadema está rematada por 22 puntos de igual traza y técnica que los hoyos que forman los ojos.


    


  A la altura de la boca y en la línea elipsoidal final que rodea a la cara, surden dos trazos, que a modo de brazos se prolongan hacia abajo. El brazo izquierdo según se mira la figura, termina en una raya vertical de la que parten cinco trazos horizontales que simulan ser los dedos de las manos..El brazo derecho se percibe perfectamente, peo no así los trazos de la mano y dedos que ha desaparecido  por la erosión del tiempo. Las línea ovaladas que forman la cara y el manto o diadema ritual, continúan hacia abajo, cerrando la elipse, como dando la sensación de ser los pliegues del manto, o quizás algún pectoral ritual.
Al no haberlo encontrado en situ, se cree que estaría en posición vertical, clavado en el suelo sobre la tumba de algún célebre personaje. Nos encontramos ante una representación de un ídolo de los que tenían una  función ritual funeraria.

Se cree que está en estrecha relación con los ídolos encontrados en Hernán Perez.  


NECROPOLIS DE HERNÁN PEREZ

En cuanto al emplazamiento de este yacimiento, se localiza a 1,5Km de la localidad de Hernán Pérez, siguiendo la carretera que desde la misma conduce a Valverde del Fresno, desde allí, parte una camino rural, que conduce a Cadalso y entre los arroyos de Canillas, regato del Perro y el regato de las Helechosas, una vez cruzado el arroyo de las Herrerías, afluente del rio Árrago. A la derecha e izquierda del camino rural se encuentra la Necrópolis citada, sita en la dehesa boyal del pueblo, donde encontramos cuatro dólmenes, aunque cabe en lo posible que exista algún otro en las cercanías, y que sea descubierto en futuras exploraciones.
Todo el yacimiento debió estar habitado durante el bronce antiguo y medio, ya que en la misma zona se han encontrado también, toda una rica serie de estelas decoradas
A la derecha del camino rural, se encuentra el Dolmen del “Arroyo de Canillas”, y muy cerca de el se encontró la Estela H. Pérez VI.
A la izquierda del camino, se encuentran el Dolmen del “Chanquero”, típico dolmen de cámara posiblemente heptagonal y corredor, en mal estado de conservación y un poco más arriba el Dolmen del “Prado del Castaño” y uno poco más hacia el norte, se encontraron el resto de las estelas que vamos a detallar.
             


Estela de Hernán Pérez I.

Altura 42, Ancho 37, Grosor 12.

Material: Pizarra.

Se ha perdido la parte inferior, es una estela de grabado profundo. La cabeza adornada por una diadema segmentada por una serie de líneas. En la cara están representados los ojos y la nariz de forma esquemática. El rostro está separado del cuerpo por una línea transversal, Bajo esta línea y en conexión con los brazos de la diadema nacen las líneas que representan los brazos y ellos de los semicírculos que representan los collares. En el interior de estos semicírculos hay un tercero que completa el adorno a modo de collar.


Estela de Hernán Pérez II.
Altura 66, Ancho 32, Grosor 14.
Material: Granito Gris.
Soporte  completo pero con los grabados muy erosionados. El rostro está enmarcado por una diadema parcialmente perdida, compuesta por dos semicírculos segmentados. En el rostro están representados los ojos y la nariz, así como una serie de hoyitos y línea oblicuas entre si que no parecen corresponder a ningún esquema preestablecido. El rostro está separado del resto del cuerpo por una línea simple horizontal. Como continuación de las líneas de la diadema en la parte inferior están representados brazos erosionados y un semicírculo a modo de collar en cuyo interior hay otros dos semicírculos. En el interior del último semicírculo, hay dos líneas paralelas verticales que se han interpretado como barba o colgantes. En el tercio inferior del soporte está representado el cinturón con remache.



Estela de Hernán Pérez IV.


Altura 69, Ancho 38, Grosor 13.

Materia Prima: Basalto

Soporte dañado por la erosión  afectando a los grabados y fragmentado. El rostro está enmarcado por los restos de una diadema mal conservada. Tiene representados los ojos,  la nariz y la boca. Una línea horizontal separa el rostro del cuerpo. Bajo, estas líneas, en conexión con las líneas que definen la diadema, hay tres círculos que parecen representar los collares. En un lateral del soporte se conservan los restos de una mano.





Estela de Hernán Pérez V.
El soporte presenta superficie desconchada en la parte superior derecha afectando a los grabados. Representación de tres óvalos concéntricos. En el interior del primero está representado el rostro, con ojo, nariz y boca. Los dos más exteriores, en la parte superior está segmentado a modo de diademas. Los tres óvalos están divididos en su parte inferior por una línea horizontal que separa el rostro del resto del cuerpo.En la parte inferior las líneas curvas representan collares. De los laterales del soporte nacen los brazosequematicos que acaban en las manos.

Altura 80, Ancho 46, Grosor 18-

Materia prima: Granito.


Estela de Hernán Pérez III.


Solo se conserva un fragmento de estela. La superficie es plana. Conservándose la representación de los collares, cinturón con remaches y una mano.
Altura 68, Ancho 33, Grosor 17.
Materia prima: Caliza.











Estela de Hernán Pérez VI.



El rostro está enmarcado en el interior de tres cuadrados concéntricos, segmentados por una serie de líneas. El rostro presenta cejas, ojos, nariz y boca, así como una serie de hoyitos. La parte superior del rostro solo está limitada por una línea simple,, bajo la cual están dispuestos dos pequeños semicírculos a modo de collares. Bajo esta línea y en conexión con el cuadrado de la zona superior más exterior nacen los brazos, muy esquemáticos. En el tercio superior del soporte está representado un cinturón con remaches.

Altura 86, Ancho 46, Grosor 18.

Materia Prima: Granito.



Estela de Hernán Pérez VII.


Estela fragmentada y erosionada. Solo se conservan los grabados de un cinturón con remaches, dos líneas semicirculares en que podrían ser los restos de un collar y en los laterales dos brazos con sus manos, una prácticamente desaparecida por la erosión.

Altura 37, Ancho 37, Grosor 16

Materia Prima: Granito.








Biografía Consultada:
Mª del C. Sevillano San José. Ídolo del Bronce de Robledillo.
Martin Almagro. Los ídolos y la estela decorada de Hernán Pérez. Trabajos de Prehistoria. Vol. 29 Madrid 1972.
Marta Díaz Guadamino-Uribe. Las estelas decoradas en la Prehistoria de la Península Ibérica. 2010.
Miguel García Figuerola. Nueva estela decorada del tipo II en San Martin de Trevejo.
M.Almagro y Francisca Hernandez. La necropolis de HernanPerez

José Antonio Pajuelo Jimenez.





ENIGMAS ARQUEOLÓGICOS EN EXTREMADURA.

No podía faltar en este bloc, un artículo de mi buen amigo Gregorio Gallego Cepeda, que despertó en mi la curiosidad  de la arqueología. Si...