lunes, 28 de mayo de 2018

LOS VERRACOS DE SEGURA DE TORO Y DE JARAIZ

1.- VERRACO DE SEGURA DE TORO

Como a mediados de siglo XX se encontró un verraco con las características morfológicas del jabalí.. Su tamaño es el corriente en estas representaciones. Tiene mutilado el hocico y la parte derecha de la cabeza. En la parte izquierda de la cabeza está representada la oreja por excavación. No tiene en sus lomos, ni ancas, marca alguna salvo un verdugón. Están mutiladas las patas y apareció sin peana. Antes de estas apariciones se habían salvado dos estelas de coronamiento discoidal y una tercera que aún se encuentra en el prado del Encinar, las tres presentan figuras radiadas de pétalos de flor o brazos de estrellas y aparecen sin inscripción. Estelas discoidales, figura zoomorfa de jabalí y estela de guerrero, surgieron muy cercanas al célebre "toro" de la calleja (la representación de los genitales le coloca entre los "verracos"), si bien este último se encuentra en los mismos límites de lo que debió ser fortaleza del "castro", hoy ocupadas por las casas del pueblo. 
Esta gran masa plástica del "toro" y las estelas discoidales predican sobre el tributo que rendían aquellas gentes al culto solar; y si a ello unimos la gran colección de tumbas antropomorfas labradas en roca sobre las que se levantan la Iglesia,
VERRACO DE SEGURA DE TORO


El  aparecido "verraco", no se necesitan muchas palabras para que convengamos en estimar,  que este círculo tan reducido de Segura de Toro, como zona de altísimo interés arqueológico.  Había en el lugar una gran construcción, cercana al  lugar donde apareció el "toro", de época romana, probablemente templo, el cual tenía lujosas columnas y abundantes restos de vida romana por todos aquellos contornos.

Se encontró en un estado de conservación deplorable y lamentablemente toda la parte superior de la escultura partida en trozo.  Se advierte roto el morro, así como las patas delanteras a la altura de las rodillas, habiéndose conservado la papada y las mandíbulas. Las extremidades resaltan separadas del bloque en el que se esculpió cada par, apreciándose bien los brazuelos, piernas e ijares, así como las pezuñas y corvejones en las posteriores. Parece que la escultura constaba de peana. La pierna posterior derecha presenta un verdugón horizontal a la altura del codo. En el costado izquierdo presenta dos profundas cazoletas, tal vez realizadas en tiempos modernos. El sexo y el ano, están labrados con gran realismo. La escultura yacía al lado del camino o calleja  que sube al pueblo.

Sus dimensiones: 
Toro de granito,. Long. 220 cm.,Altura máxima 124 cm.Altura mínima 110 cm.
Ancho 73 cm. Perímetro 256 cm. Se conserva en la Plaza de Segura de Toro.

 2,. VERRACO DE SEGURA DE TORO 


El el palacio de las Veletas de Caceres, se conserva otro varraco procedente de la misma localidad. Su estado de conservación es deplorable. Falta parte de la cabeza y pecho, advirtiéndose las extremidades rotas desde su alcance. Dos protuberancias rehundidas en el centro representan las orejas. Entre ellas nace el espinazo que corre, muy resaltado a lo largo del dorso. En la parte posterior del animal se aprecia el sexo y una protuberancia hacia la pierna izquierda que representa el rabo, típico de suído,
Se encontraba embutido en la pared de un cercado. 
Verraco :- Granito. Long. 120 cm. Altura máxima 61 cm. Altura mínima 53 cm. Anchura 48 cm.

VERRACO DE JARAÍZ.
Se conserva solamente la mitad posterior de donde destacan solamente las piernas y lo ijares. En el dorso se aprecia resaltado el espinazo, La parte posterior es más llamativa, estando bien indicados los testículos y el rabo que cae,arqueado,sobre la pierna derecha.Las extremidades están diferenciadas mediante una hendidura vertical.
En le lugar donde apareció e verraco, se descubrieron urnas con restos óseos en su interior.
Caracteristicas: Material. Granito, Long. 50cm. Alt. 70 cm. Perim. 160 cm. Procendencia de un lugar llamado "La Estufa" 




Actualmente se encuentra en el patio del Instituto de E.S. Gonzalo Korreas, de esta localidad. En la parte posterior de la pilastra que lo sostiene, hay una placa que dice: VERRACO - VETÓN. Por la atención de Ángel Sánchez Parrales. Curso 83 - 84.

Biografía- Guadalupe López Monteagudo, pags, 85, 87. Esculturas Zoomorfas Celtas de la Península Ibérica,


José Antonio Pajuelo Jiménez.











martes, 22 de mayo de 2018

(EL ARA ROMANA DE LA IGLESIA DE SAN PEDRO.

ARA ROMANA DE LA IGLESIA DE SAN PEDRO.

Hace ocho años, el 4 de diciembre del 2010,  publicamos en nuestro bloc el articulo de "PATRIMONIO OLVIDADO II", donde dábamos a conocer nuestra preocupación `por  piezas arqueológicas en paradero desconocido; hoy, gracias a nuestras investigaciones, indagaciones y un no parar diario, nos llevaron a localizar poco a poco parte de nuestro patrimonio histórico. Podemos decir que se encuentran en un lugar seguro, y que algún día serán expuestas para que todos aquellos interesados puedan ver parte de su pasado. Mostramos aquí sus fotografías actualizadas.

En núcleo urbano de Plasencia, en las obras que se estaban llevando a cabo en la Iglesia de San Pedro de Plasencia, se evito la destrucción de un ara romana que acababa de ser sacada del suelo de la Iglesia. Las fortuitas circunstancias de su salvamento nos hacen pensar en cuantas habrán sido las manifestaciones arqueológicas perdidas entre las multiplicadas remociones de nuestro suelo. El ara se conservaba en el exterior del templo, hasta que un día se la llevaron. ¿A dónde?.
Constaba de las siguientes partes: Basa, Fuste Coronamiento.
La basa está formada por un plinto cuadrado de 49 centímetros de lado y por una escocia de 10 centímetros, quedando separada del plinto por un fino tróquilo. El plinto se prolonga irregularmente para sujetarse en tierra. El fuste está constituido por un prisma rectángular de 61 centímetros de altura; sus caras anterior y posterior miden 35 de anchura y las laterales 27. En ninguna de estas caras existe inscripción o señales de ella. El coronamiento presenta, como la basa, una escocia del mismo tamaño, rematando en la parte superior, y a cada extremo en un haz en forma de almohadilla. Entre los dos haces hay un surco.
La mitad anterior del haz derecho ha sido quitado hasta la profundidad del surco central. Ambos haces, en principio convexos, han sido rebajados para lograr sobre ellos una superficie plana, quedando reducidos aproximadamente a la mitad de su primera altura. El diámetro de los haces es de 7 centímetros y de 11 la anchura del surco central. La altura total del ara medida desde el plinto es de 91 centímetrosSi el fuste se mide con rigor acusa en su parte baja un adelgazamiento en relación con la parte superior.
Lo consideraba defecto de obra y sólo título de comentario decimos que esta disposición se amoldaría al tipo de columna cretense, inspirada en el pilar prehistórico. Repetimos que sólo se veía en esto imperfección por parte del artista. La aparición de este arte de clara estirpe romana en una ciudad en donde las muestras de esta cultura son tan poco pródigas, reviste un señalado interés. Este ara se salvó de ser destruida y aprovechada, a lo largo de los siglos, gracias a encontrarse enterrada dentro del recinto de un lugar sagrado. También por verdadera casualidad se salvó la piedra del cpagus ambriacensls hasta que pudo ser registrada y pasar a la posteridad, y lo mismo ocurrió con aquella otra del csaltus ambriacensis.



En si, es un ara de granito gris de grandes dimensiones. 
Su forma es desproporcionada,en disminución hacia la base. El coronamiento está muy deteriorado y apenas se aprecian las molduras que la decoraban. El fuste es liso y ha desaparecido, si es que alguna vez lo hubo, todo rastro de inscripción.. La base tiene forma rectangular y es más estrecha.

Actualmente se conserva en el Museo de Marcelino Sayans Castaño en Casas del Castañar. 

Debemos luchar por el Patrimonio de nuestra querida Ciudad de Plasencia, no podemos permitir olvidar esto y otras piezas arqueológicas que pertenecen a nuestra Historia, y que iremos dando conocimiento de todas ellas para lograr encontrarlas y poder ubicarlas en donde corresponde.
Que sirva todo ello, como llamamiento al pueblo Placentino para conservar lo que es nuestro. LA HISTORIA ES PATRIMONIO DE TODOS.


J. A. Pajuelo Jiménez.
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miércoles, 16 de mayo de 2018

ENTERRAMIENTOS EN CISTAS,NECROPOLIS DE VALCOCHERO.



ENTERRAMIENTOS EN CISTAS.

Estos enterramientos son un fenómeno bastante generalizados en el Occidente europeo, incluida la Península Ibérica. Estos ritos funerarios se refieren al periodo del Bronce Final donde se utiliza la cista de inhumación, no exclusivo de este periodo ya que tiene sus orígenes en el Bronce Pleno o Bronce II, en que los enterramientos múltiples característicos de la cultura megalítica van siendo sustituidos por los enterramientos en cistas. Ese colectivismo sepulcral megalítico aunque cambia no desaparece y se sigue manifestando en la nueva coyuntura, tal que las propias cistas aparecen agrupadas en número variables de ellas. Esta estructura asociativa se observa en la dehesa de Valcorchero.
Este rito de inhumación en cista, termina por imponerse en todo el occidente peninsular, no sin resistencia de los grupos megalíticos extremeños que perduraran bien avanzado el Bronce Medio, que pervivirá hasta el Bronce final, en que progresivamente van siendo sustituidas por las necrópolis de incineración en urnas características de las gentes de los Campos de Urnas Centroeuropeos.
Debido sin duda a la escasez de prospecciones arqueológicas serias, y el poco estudio del yacimiento de la necrópolis de Valcorchero, expoliado en épocas pasadas, hacemos un análisis de lo que se puede apreciar  desarrollando las características peculiares que conforman la estructura de la distribución de los enterramientos. La fuerte pendiente  y los diversos cortes del terreno que en este lugar se aprecian, motiva que las cistas se agrupen en una serie de conjuntos que el Dr. Almagro denomino Zona Norte , compuesta por un total de 35 cistas; Zona Oeste, con más de 20 cistas; y la Zona  Sudeste , situada a mayor altura y comprende 22 cistas.



Las cistas se ubican en las zonas donde el declive es menor y la pendiente forma una especie de escalón. La disposición de las tres zonas no viene determinada por un intento de separación de las mismas, sino que es consecuencia de la fuerte pendiente del terreno que imposibilita su concentración.
El tamaño de la cistas revela una concepción individualizada de las practicas funerarias, y que podemos resumir en los siguientes apartados:
.- Cistas en la que no se efectuó ningún tipo de inhumación y que podían catalogarse como "cistacenotafio", destinada únicamente a la colocación de objetos de ofrenda.
.- Cistas con inhumación secundaria, total o parcial, después de un descarnamiento previo del cadáver.
.- Cista con inhumación primaria o secundaria de varios individuos.
.- Cistas con inhumación primaria en cuclillas

Su dispersión es irregular, ya que la distancia entre una y otra son muy variable y oscilan entre 3 y 20 metros, localizándose algunas de ellas aisladas.

En general se componen de de 4 o más bloques de granito que pueden presentar una forma más o menos regular, aunque suelen ser cuadradas, de unos 50 cm de lado, pero lo normal es que sea irregular, colocados los bloques de tal modo que las partes más rectas constituyan un rectángulo, siendo muy frecuente que las paredes laterales se refuercen con otros bloques de granito de menor tamaño para dar mayor consistencia a la cista. En algunos casos estas cistas se construyen a base de bloques graníticos e incluso se adosan a los canchales aprovechando una de sus caras. De todo ello se deduce una adaptación a la orografía del terreno.


Llama la atención el número tan reducido de cistas halladas en Valcochero, si lo comparamos con la relativa importancia en el que debió alcanzar el poblado de Boquique. Hay una zona no descrita por el Dr. Almagro, que está situada en la Zona Oeste, muy cerca de la antigua carretera de Salamanca que es la agrupación de cistas formando círculos, no descrita y que por casualidad encontré en la zona. Esta formación en círculo no se ha descrito en ningún estudio realizado en otras necrópolis de las mismas características.
Delicado resulta intentar establecer una cronología para la necrópolis de Valcochero, debido a la inexistencia de materiales como consecuencia al expolio y al poco estudio arqueológico realizado. Uno de los retos de la arqueología actual es el estudio de que a qué momento pertenece y qué significado tiene en el contexto del horizonte cultural de las cistas del S.O., es uno de los de los periodos del Bronce final mal conocido.
En Extremadura el rito de inhumación en cistas se documenta arqueológicamente hacia el siglo XII a, C. caracterizada esta primera etapa por la ausencia de estelas decoradas, pervive durante los últimos años del II milenio y comienzos del I y perduraran hasta el siglo VIII a.C. en que las corrientes incineradoras portadoras de las culturas del hierro terminan por imponerse.

Bibliografia consultada.
M. Almagro.: El Bronce Final y el Periodo Orientalizante en Extremadura. 1977, 151
Julio Esteban Ortega. Enterramientos en cistas del Bronce Final.

José Antonio Pajuelo Jiménez
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viernes, 11 de mayo de 2018

FIGURA ZOOMORFA DE PLASENCIA.


FIGURA ZOOMORFA DE PLASENCIA.

Hace cho años, el 4 de diciembre del 2010,  publicamos en nuestro bloc el articulo de "PATRIMONIO OLVIDADO II",donde dábamos a conocer nuestra preocupación `por   piezas arqueológicas en paradero desconocido; hoy, gracias a nuestras investigaciones, indagaciones y un no parar diario, nos llevaron a localizar poco a poco parte de nuestro patrimonio histórico. Podemos decir que se encuentran en un lugar seguro, y que algún día serán expuestas para que todos aquellos interesados puedan ver parte de su pasado. Mostramos aquí sus fotografías actualizadas. En la cultura sobre nuestro suelo placentino, hubo un Arte de plástica Celtibérica representada por la cabeza de un Toro.


Esta escultura se hallaba sobresaliendo del liso blanqueado de la pared de una vieja casa de la calle de San Pedro, de Plasencia.
Generación tras generación ha permanecido en ese lugar sin haber sido objeto de crítica.
Para mi, y para muchos otros placentinos fue durante mucho tiempo, un enigma por el trazado del pelo de su frontal. Hemos visto el mismo diseño, reproducido plenamente sobre los exvotos equinos de El Cigarralejo, para que abandonáramos nuestras reservas y lo incluyéramos como una prueba del arte de este pueblo celta en nuestra Comarca.
Sus ojos amigdaloides, saltones, su simetría facial, el quietismo que proporciona a la figura el conjunto total del trazado de sus rasgos, nos hablan en favor de su arcaísmo.
Constituye este tipo de trazado —refiriéndose a los presentes en los exvotos del Cigarralejo— una clara muestra del ritmo geométrico que surge como resultado de la mezcla del pueblo Indoeuropeo con nuestras gentes africanas.
Puede tratarse, la muestra, de una escultura que se puede incluir entre aquéllas que adornaban las cornisas de los templos celtibéricos. Pero, ¿Dónde se encuentra?.

Actualmente, se encuentra bajo la custodia del Excelentísimo Ayuntamiento de Plasencia.



Creemos que constituye un hecho de muy significativo relieve el que a unos pasos de donde se encontraba esta figura exista hoy una iglesia cristiana, y que, dentro de su recinto, apareciera enterrada un ara romana de la que más adelante nos ocuparemos.
Parece como si un poder telúrico, actuando generación tras generación, sin distinción de raza, religiones ni costumbres, impusiera un determinado lugar del suelo de la ciudad, como plataforma específica de creencias superiores.
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Debemos luchar por el Patrimonio de nuestra querida Ciudad de Plasencia, no podemos permitir olvidar esto y otras piezas arqueológicas que pertenecen a nuestra Historia, y que iremos dando conocimiento de todas ellas para lograr encontrarlas y poder ubicarlas en donde corresponde.
Que sirva todo ello, como llamamiento al pueblo Placentino para conservar lo que es nuestro. LA HISTORIA ES PATRIMONIO DE TODOS.

Jose Antonio Pajuelo Jimenez.
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jueves, 3 de mayo de 2018

LA CULTURA DE LOS VERRACOS


LA CULTURA DE LOS VERRACOS
Los verracos, son esculturas zoomorfas, realizadas en granito en su mayoría y es la figura más representativa del pueblo vetón. Es la expresión de un pueblo hecha materia, o la palabra de los vetones hecha granito.
El mal estado de conservación en que se encuentran la mayoría, ha llevado a un confusionismo a la hora de determinar su género y sexo; aunque sin excepción ninguna, representan animales machos basado en el acentuado realismo con lo que fueron esculpidos los órganos sexuales.

VERRACO DEL VILLAR DEL PEDROSO
  Se  puede decir, que los verracos representan únicamente toros y suidos, siendo imposible distinguir si se trata de cerdos o jabalíes. Es interesante destacar la existencia de dos grupos de esculturas de verracos, atendiendo al hecho de ser esculturas de cuerpo entero o de cabeza exenta. Siendo el grupo más numeroso el de cuerpo entero que se prodiga por toda la zona occidental de la península al Norte del Tajo. Por otro lado la representación de la cabeza exenta, es  característica de las provincias de Orense y Pontevedra, sin olvidar la cabeza exenta de Plasencia a la que dedicaremos otro artículo.
Blanco Freijero, opina que no existen cabezas exentas, sino que se trata de cabezas que han pertenecido a esculturas de cuerpo entero, comprobándose en el trozo de piedra en el que se continúa la cabeza por su parte posterior, con objeto de empotrarle en la pared.
VERRACO DE VALDELACASA DEL TAJO

Hay cierta semejanzas entre ejemplares alejados territorialmente, como ocurre con los verracos del Villar del Pedroso y Paredes de Beira, lo que tal vez  se debe a la existencia de escultores ambulantes. Por otro lado existen ciertos ejemplares con características escultóricas comunes por lo que se piensa en la hipótesis de la existencia de posibles  talleres.
Respecto a su tamaño y dimensiones son extremadamente variadas oscilando entre los 30 cm de longitud a superiores a 2,50 metros, por metro y medio de altura; aunque lo más frecuente tengan por término medio metro y medio de longitud por 90 cm de altura..

VERRACO DE CAPARRA
Todos se labraron en un bloque entero de piedra, inclusive la peana, aunque en algunos de ellos esta no se haya conservado. La forma de presentarlos es siempre de pie, mostrando cada género las peculiaridades que le son propias. Los toros con la cabeza agachada en aptitud de embestir y el rabo cruzado sobre la grupa. Los suidos ofrecen la sensación  de movimiento en la forma hacia adelante en las que han sido esculpidas las extremidades.
VERRACO DE CASTELO MENDO
Muchos de ellos parecen toscas esculturas, sin embargo, las que han llegado hasta la fecha en buen estado de conservación, presentan los detalles anatómicos  propios de su género esculpidos con gran realismo y precisión. Así los que han conservado la cabeza completa se observa completamente la línea de la boca, los ojos, los perfiles de su anatomía del rostro etc.
Una particularidad frecuente y notable, por su posible conexión con una finalidad religiosa, que ofrecen las esculturas de los verracos son las cazoletas que aparecen sobre un gran número de ejemplares y que en su mayoría de los casos se hicieron intencionadamente, pues en algunos casos se encuentran alineadas en la espina dorsal del verraco, aunque lo más frecuente es aparezcan en cualquier parte del cuerpo del animal como es el caso del verraco de Valdelacasa del Tajo y en dos del Villar del Pedroso.
Cabeza exenta de Plasencia
Un reducido número de Verracos ostentan inscripciones funerarias latinas, grabadas generalmente sobre los costados. En otros se aprecian adornos y grabados denominados por Manuel Gómez Moreno “Verdugones”, que son signos en “zig-zag” presente sobre todos en el antebrazo posterior y cuyo significado se desconoce; el ejemplar de Segura de Toro solamente ostenta un verdugon horizontal sobre la pierna a la altura del codo.Según algunos autores podría referirse a una identificación o una marca que identificarían a los autores,; sería como la marca de los canteros.


¿Qué sentido podríamos dar a los Verracos?: hay muchas hipótesis entre la más aceptada sería la señalización de territorios, términos o lugares, ya que muchos de ellos se encontraron fuera de los castros y asociados a dehesas ganaderas, caminos etc. Para otros sería como señalizador de manantiales, o señalizadores de los caminos si tenemos en cuenta que los vetones se desplazaban con el ganado a otros lugares con mejores condiciones, practicando la trashumancia. Y por ultimo darles un carácter protector del ganado y poblados vetones.
Biografía.
Esculturas Zoomorfas Celtas en la Península Ibérica- G. López Monteagudo. 1989.
El toro en el espacio Vetón. Andres Nortes Nolasco



José Antonio Pajuelo Jiménez.

" FELICITACIÓN NAVIDEÑA 2018".

                                                      TARJETA DE FELICITACIÓN            Como todos los años, deseamos a todos nuestros...