miércoles, 25 de marzo de 2015

NUESTRO PADRE JESÚS DE LA CAÍDA. 1895-2015. 120 ANIVERSARIO.



Tres mil reales pagaron D, Gregorio Hontiveros y su esposa Dª Esperanza Mateos al prestigioso escultor de la época D. José Viciano Martí por la hechura y transporte de la imagen desde Valencia hasta nuestra ciudad en el año 1894.
Al año siguiente, el Jueves Santo 11 de Abril de 1895, la Sagrada Imagen  de Nuestro Padre Jesús  de la Caída posesionó por primera vez con la Cofradía de la santa Vera Cruz.
 La imagen, al morir el matrimonio pasó a la propiedad de la Reverendas Josefinas como así consta en el testamento  de D. Gregorio y del cual la cofradía conserva una copia.
Durante años, recibió culto en la casa particular de la familia Hontiveros - Mateos en la Plaza de Sosa., donde muchos placentinos veneraban la imagen a través de una ventana, no faltándoles flores ni velas.

La Junta de Gobierno de la Vera Cruz en recuerdo de este hecho histórico para nuestra Cofradía  y para nuestra Ciudad, acordó la colocación de un azulejo cerámico en la plaza de Sosa con la aprobación del Excelentísimo Ayuntamiento,
Este retablo cerámico representa simboliza la devoción antigua en ese lugar del pueblo de Plasencia  a una imagen en otro tiempo muy conocida y venerada.
El conjunto de azulejos  de gran calidad artística esta diseñado y ejecutado por el maestro alfarero sevillano D. Francisco Moya, muy conocidos en los ambientes cofrades del sur  donde los retablos cerámicos estas tan extendido.
En el retablo se observa además del perfil  de nuestro Padre Jesús de  la caída los escudos de la Vera Cruz, de la ciudad de Plasencia y de la Congregación de las Reverendas Josefinas actuales propietarias de la imagen.
El retablo fue colocado  en el edificio municipal que hace esquina y que alberga las dependencias del Centro de Iniciativas Turísticas, y fue bendecido en el transcurso del piadoso Vía Crucis el sábado 28 de febrero del 2015.
Con la colocación de este retablo cerámica portentosa imagen de Nuestro padre Jesús de la caída estarça permanentemente presente en el centro de la ciudad.

DATOS PARA LA HISTORIA.

COFRADÍA DE LA  MUY ANTIGUA, FRANCISCANA Y VENERABLE HERMANDAD DE LA SANTA VERA CRUZ DE PLASENCIA.


NUESTRO PADRE JESÚS DE LA CAÍDA
120 aniversario de la primera procesión de esta Sagrada Imagen (1895-2015)
El día 11 de abril de 1895, salía en procesión, por primera vez, la sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús de la Caída.

En el siglo XIX, era muy común que las personas pudientes tuvieran en sus casas una capilla propia, en la cual celebraban los cultos familiares: Bodas, Bautizos, Comuniones, etc.
Otras personas con menos espacio en su vivienda, se conformaban con tener una o varias imágenes expuestas en su casa. Estas imágenes variaban de tamaño según los recursos económicos de dicha familia.
Y en el caso de no poder tener imágenes propias, existía el recurso de apuntarse a las imágenes “visitadoras”. Estas imágenes, generalmente de treinta a cincuenta centímetros de altura, estaban resguardadas en una especie de capilla de madera, en la cual, en su parte inferior estaba un compartimento llamado “cepillo” en el que  depositaban una limosna las persona a las cuales visitaba la Sagrada Imagen. La estancia de la imagen en las casas dependía, pues unas eran diarias y otras semanales. En cuanto a las imágenes las había de lo más variado, siendo las más comunes los Nazarenos, Inmaculadas, patronas de las localidades, santos diversos, etc.
En el caso concreto que nos atañe, el impresor don Gregorio Hontiveros y su esposa, decidieron comprar una imagen de vestir de Nuestro Padre Jesús en su Primera Caída.
Para la realización de la misma se pusieron en contacto con el afamado escultor don José Viciano Martí (1855-1898), proveedor de la real casa, el cual tenía su taller en la ciudad de Valencia.
Después de aprobar los bocetos de la talla y el precio de la misma, se hizo realidad el deseo de la familia Hontiveros.
El día 12 de diciembre del año 1894, don Gregorio escribe una carta al tallista en la cual le comunica como debería de envolver la Imagen para su traslado en tren desde Valencia a Plasencia, así como que se tuviera muy en cuenta la dirección de la ciudad, pues había más Plasencia en España. Tenemos que recordar que el ferrocarril llevaba muy poco tiempo en nuestra ciudad, y suerte fue que la talla llegase íntegra después de tan largo viaje.
En la misma carta, don Gregorio aceptaba el precio final de la talla, que fue de 1.300 reales.
Una vez llegada a Plasencia, la colocaron en su casa, en una ventana que daba a la calle, con lo cual se la podía venerar sin tener que entrar en la casa.
En este mismo edificio, en sus bajos, estaba la imprenta familiar. Esta casa estaba en la esquina de la calle Cartas con la calle del Pollo, frente a la plazuela Sosa.
Don Gregorio se puso en contacto con la Cofradía de la Vera Cruz para ver si se podía procesionar su imagen, y la Vera Cruz lo aceptó, con lo cual el día 11 de abril de 1895 salió en procesión por primera vez por las calles de nuestra ciudad.
Desde la muerte de don Gregorio, la familia de su segunda esposa doña Esperanza Mateos, se hizo cargo de procesionar la Imagen y así ha continuado hasta nuestros días, siendo su último capataz don Ángel Gómez Mateos, gran entusiasta de nuestra Semana Santa.
Don Gregorio tuvo mala suerte familiar, pues en poco tiempo se murieron sus tres hijas y su mujer, volviéndose a casar en segundas nuncias.
En el día treinta de mayo de  1939, decide hacer testamento, y deja la Imagen de la Caída a las RR. MM. Josefinas Trinitarias de la ciudad, pero añadiendo una clausula que dice así:
“Clausula Tercera. ­= Hace constar el testador que durante su matrimonio adquirieron una Imagen representando a Jesús Nazareno en su primera caída, la cual se venera en el oratorio particular de su casa habitación; siendo su voluntad que dicha Imagen tan pronto ocurra su muerte, se destine a la Iglesia de Religiosas Trinitarias de esta Ciudad, y caso de no existir esta fundación, al Convento de Religiosas Capuchinas de la misma, rogando la acepten a condición de ponerla a disposición de la Cofradía de la Vera-Cruz siempre que fuese solicitada para sacarla en procesión, y los ornamentos sagrados y demás enseres concernientes al servicio de su oratorio particular, se entregarán también a las mismas religiosas que se hagan cargo de referida Imagen, para que los disfruten con la debida aplicación, pero con la obligación de celebrar anualmente un funeral, aplicado por su alma y la de su esposa, en el día que dichas Religiosas designen por espacio de cinco años.”


La fotografía la hizo el fotógrafo  Valentín  Benito, el cual tenía su estudio en el rincón de san Nicolás nº 1

En el año 2014, esta santa imagen estrenó una nueva cruz  para procesionar. Esta cruz está realizada con la madera de  un alcornoque joven de  las cercanías de la ciudad, de esta manera nos unimos mas los placentinos a nuestro Cristo, puesto que simbólicamente nos está abrazando a través de la Cruz. La Cruz conserva la corteza del árbol y solamente está barnizada para su preservación de las inclemencias atmosféricas.

LA SANTA MUJER VERÓNICA

En el Evangelio apócrifo de Nicodemo se cuenta que cuando llevaban a Cristo camino del Calvario, una mujer llamada Marcela se acerco a Él y le limpio el rostro con un paño, y según esta misma tradición se quedó impregnada la imagen del Salvador en el.
Ante este hecho, se empezó a llamar a  Marcela por el nombre de  Verónica,  Vera-Icon que en latín  quiere decir “El Verdadero Rostro”.
La cofradía de la Vera Cruz ya tenía una imagen de Santa Marcela o Verónica en el siglo XVIII, como así consta en las ordenanzas de 1709.
Actualmente se procesiona  una  imagen de vestir del escultor   don José Jerique, que fue adquirida por el sacerdote D. Julián Sánchez Reca.  A su muerte fue puesta a la venta e iba a ser destinada a un pueblo de la zona, pero Dñª Micaela Leonardo la adquirió quedándose en la ciudad. Su último dueño fue D. Lorenzo García Llanos el cual la donó a la Cofradía de la Vera-Cruz, para que desfilara el Jueves Santo. La historia de esta santa mujer impacta en el pueblo placentino. Según la tradición, se cree que santa Marcela fue la misma mujer curada de un flujo de sangre por el propio Cristo.



PRIMERA COMPOSICIÓN  CAÍDA-VERÓNICA

En el año 2006, la Junta de Gobierno de la Cofradía de la Vera Cruz, decidió unificar dos pequeños pasos que salían en procesión, como eran el Cristo llamado  de los Lejárragas, el cual se venera en el convento de las RR. MM. Capuchinas Franciscanas,  y la Santa Mujer Verónica uniéndolos en una composición.
Se utilizaron unas andas que tenía la Cofradía del Descendimiento en desuso y que generosamente nos fueron cedidas.
Aunque apretadas, quedaron en ellas las dos figuras y estuvieron procesionando hasta la Semana Santa del año 2013

EL PASO DE LA SANTA FAZ

A principios del año 2013, la Junta de Gobierno, se planteó hacer unas nuevas andas en las cuales se colocarían las imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Caída, el cual se venera en el convento de las RR. MM. Josefinas Trinitarias, y la Santa Mujer Verónica, devolviendo a la Unión de Cofradías la talla del Cristo de los Lejárragas.


LAS ANDAS DEL MISTERIO DE LA SANTA FAZ

Estas andas hechas por la Cofradía, bajo la dirección de los Hermanos Crespo, Antonio y Narciso, son una obra artesanal en la que se emplearon varias clases de maderas nobles, entre ellas destacaremos el pino balsa en la estructura, forrado con tablero de okumen de 18 mm.
En su parte exterior está realizada con madera de nogal español, cerezo, palo rosa y jatoba.
Para la protección de estas maderas están barnizadas con laca de primera calidad así como un baño de cera en toda su superficie.
Alrededor de las andas están talladas las catorce estaciones del Vía Crucis, las siete palabras,  el escudo de Plasencia, los escudos de la Vera Cruz y la Tau franciscana.
Las tallas del Vía-Crucis y escudos de Plasencia se realizaron en Mérida por el tallista J. A. Paniagua Sánchez.
Las columnas que separaran las estaciones del   Vía Crucis y demás tallas,  están revestidas con pan de oro.

La iluminación del paso la aportan cuatro artísticos faroles de madera de nogal y cerezo.
Estas andas  se empezaron a hacer en septiembre de 2013, y se acabaron en el mes de marzo de 2014.
Al ser realizadas las andas “ex profeso” para estas imágenes, se les dio la distancia y altura que requerían, así como la posición de las mismas.
Los “banzos” o barales, están hechos de duraluminio con funda  de madera, lo cual les da mayor resistencia y menor peso que los de madera maciza.
Fueron realizados en los talleres de los Hermanos Benavente de Plasencia.
Este paso lo portan  46   hermanos de carga.
La Junta de Gobierno, deliberó como debería llamarse este nuevo paso, decidiendo que su nombre sería “EL MISTERIO  DE LA SANTA FAZ”
El día 17 de abril de 2014, salió en procesión por primera vez la Santa Faz de la Vera Cruz.

Pedro Luna Reina
Diputado de Cultura e Historia de la Santa y Vera Cruz de Plasencia.
Cofradía de la Vera Cruz. 


"SEMBRANDO INQUIETUDES"





sábado, 14 de marzo de 2015

PATRIMONIO PLACENTINO. SARCÓFAGO Y LOSA SEPULCRAL

SARCÓFAGO Y LOSA SEPULCRAL DE LA IGLESIA  DE SAN JUAN DE PLASENCIA.

En esta iglesia tenía su sede la cofradía de Nuestra Señora de Roqueamador, la cual era la más antigua de la ciudad. Esta advocación se importó de Francia, donde era originaria esta Virgen.

SARCÓFAGO: En paradero desconocido. 

Del siglo XIII, en la Iglesia de San Juan de Plasencia.
Presentaba el sarcófago en su caja una forma antropomórfica, no regular en todo su vaciado, siendo más ancho en su parte superior que cobijaba la cabeza y torso del cadáver y más estrecho el correspondiente a las extremidades inferiores. Esta forma irregular quedaba perfectamente plasmada en la losa superior del sarcófago  que ofrecía una disposición a dos aguas como corresponde a los sarcófagos de la época, y en la que se fijan cuatro emblemas heráldicos a una y a otra cara, en una iconografía muy simple, difícil de precisar si no es porque en la tapa del monumento funerario se plasmaban los emblemas con mayor precisión como son la banda (señalada en los anteriores) y una bordura de ocho aspas, los que nos aclara que corresponde al apellido Almaraz, si bien en los extremos  de las bandas no aparecen las dos cabezas de dragones que deberían estar en el lugar, por lo que pudieran pertenecer perfectamente a la familia Bote, una de las primeras repobladoras de la ciudad que se entierran en esta iglesia de San Juan, y emparentados con los Almaraz a los que ceden sus propietarios y títulos al carecer de sucesores varones, pasando sus titulaciones a don Juan Alfonso de Almaraz.



LOSA SEPULCRAL: En paradero desconocido.

Granito. 250 cm de longitud. Siglo XIV. Iglesia de san Juan. Plasencia.
 Losa plana  en la que se aprecia un emblema heráldico de banda sobre campo y en la bordura ocho aspas. Con idénticas matizaciones que en la heráldica del sarcófago, en cuanto la no aparición de cabezas de dragón, por lo que pudiera corresponder a la misma familia Bote.

Existe una inscripción bastante deteriorada, en la que se descifro lo siguiente: < (ilegible); ALFONSO.FIJO DE: DE JUAN: DE: /…/ ALFONSO /: XIX: DIAS: DE ABRIL: EL: AÑO: DE: MIL: CCC: DE (ilegible)>. Sabemos que Alfonso Fernández del Bote, tercer señor de Belvis, fundó el 22 de Agosto de 1329 el mayorazgo de Belvis, Fresnedoso, Deleitosa, casas de Ibor y la Paradela, y al no tener sucesores barones, lega sus títulos a su hija teresa, casada con Juan Alonso de Almaraz del que sabemos que estaba enterrado en la iglesia de san Juan, y al que menciona Diego Gómez de Almaraz, señor de Belvis, Almaraz y Deleitosa en una donación del año 1406 con la finalidad  de “ cantar una Misa de la Santísima Virgen, todos los sábados y varios aniversarios por las amas de Juan Alfonso de Almaraz su abuelo, Blasco Gómez su padre, Juan Alfonso su hermano y Esteban Fernández del Bote su tío.”Todos ellos enterrados en san Juan, a quien sin duda pertenece la lapida mencionada (quizás al abuelo, tío o hermano a los que alude Diego). De los que sabemos que poseían enterramiento propio en el lado del evangelio.

Gran parte de las losas sepulcrales de esta Iglesia fueron utilizadas a primeros del siglo XX por don Evaristo Pinto Sánchez para enlosar la calle de Santa Ana.

Datos obtenidos.
Checa Benavides. JOSE. El Fuero de Plasencia. Roma 1896, pág. 214.
Fernández Fray Alonso. Historia y Anales de la Ciudad y Obispado de Plasencia.
Instituto Cultural el Brocense. Plasencia, Patrimonio Documental y Artístico.pag. 94, 95, 1988

“SEMBRANDO INQUIETUDES”

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Desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.