jueves, 10 de diciembre de 2020

EGERIA.


EGERIA
Disponemos de muy pocos datos de su biografía, para unos había nacido en la provincia romana de Gallaecia en la diócesis de Hispania otros nos hablan de la posibilidad que pudiese pertenecer a la comarca del Bierzo, en la Gallaecia interior. No hay dudas que era de ascendencia noble, con posición económica acomodada y de  gran  notable cultura. Se revela en su escrito como una mujer de profunda religiosidad y de curiosidad ilimitada.

Visitó los Santos Lugares recogiendo sus impresiones en su libro Itinerarium ad Loca Sanctaredactado en latín vulgar, lo que ha sido de gran utilidad para estudiar la transición del latín clásico al más tardío. No hay constancia de la fecha y lugar de su muerte.
Gracias a esta viajera hispana, que vivió en Tierra Santa entre los años 381 y 383, tenemos la noticia de la vigilia que en la gruta de Belén realizaban los cristianos la noche del 5 al 6 de enero. Este permanecer en vela, en un ambiente de recogimiento y oración, tenía su fundamento en el deseo de los cristianos de estar despiertos en la solemnidad del nacimiento de su Señor, uno de los acontecimientos clave de su fe. Y así, tras una solemne vigilia en la gruta de Belén, partían en procesión, en medio de cantos y plegarias, hasta Jerusalén, donde llegaban al alba y tenía lugar una segunda celebración.

 “El día cuarenta después de Pascua, esto es, la feria quinta, el día antes, feria cuarta, todos van a Belén después de la hora sexta para celebrar las vigilias. Se hacen las vigilias en la iglesia de Belén, en la cual está la gruta donde nació el señor. Al día siguiente, feria quinta de cuaresma, se celebra la misa de su tiempo; y los presbíteros y el obispo predican, diciendo lo que es propio del día y del lugar. Después por la tarde, cada cual regresa a Jerusalén”.
                                              Itinerario de Egeria, 70, 42

La realización de esta ceremonia se extendió rápidamente por la cristiandad y así, a partir de los siglos V y VI comenzó a darse en la Hispania, Norte de África y Norte de Italia, aunque no fue hasta el siglo VIII cuando se popularizo en toda Europa.

José Antonio Pajuelo Jiménez.

                                        "CREANDO CULTURA"


jueves, 26 de noviembre de 2020

DOLMEN DE MAGACELA Y OTROS DOLMENES EXTREMEÑOS.

 

DOLMEN DE MAGACELA.

En la comarca de la Serena de la provincia de Badajoz, nos encontramos frente al conjunto arqueológico de Magacela, conjunto de una serie de dólmenes o sepulcros megalíticos que se datan en el periodo calcolítico, se trata de los dólmenes del Campillo (de tipo cupuliforme), Camillo II, el Revellado y el de la cerca del Marco o Marzoco, también llamado dolmen de Magacela.





Este ultimo se encuentra muy cercano a la población, teniendo un acceso muy sencillo. Lo forman 12 ortostatos hincados que conforman una cámara poligonal de 4,8 metros de diámetro. Se documenta la galería como un tramo de nueve metros de diámetro por 1,70 de ancho, aunque hoy es difícilmente perfectible. Una de la característica más importante de este dolmen es la aparición de grabados en algunos de los ortostatos. Estos grabados se corresponden con la tipología esquemática y presentan varias figuras. Destaca un gran soliforme en el mismo ortostato en el que aparecen grabados un complejo ramiforme y un serpentiforme. Aparece también distribuidas por este ortostato y por la mayoría de los que lo forman el dolmen una serie de cazoletas y de algunas de ellas parten trazos grabados, tanto lineales como serpentiformes. Los grabados son de trazo grueso, continuo y de cierta profundidad, lo que los hace fácilmente visibles.



La comarca de la serena es muy rica en yacimientos arqueológicos, en las proximidades de Magacela se encuentran destacados emplazamientos de visita recomendables, entre ello Cancho Roano, Hijovejo y los grabados rupestres de Piedraescrita en Campanario. Magacela merece ser recorrida con detenimiento por tratarse de un conjunto singular con interesantes ejemplos de arquitectura popular y poseer un interesante castillo, eco de la importante población islámica, como de la posterior encomienda de la Orden de Alcantara.

DOLMENES DE LA DEHESA DE SALVALEÓN.

 La población de Salvaleón se encuentra en la comarca de la Sierra Suroeste, en un paraje que se caracteriza por la sucesión de suaves lomas que no alcanzan gran altitud y que configuran un paraje óptimo para el desarrollo de dehesas destinadas a la explotación ganadera. De hecho, en esta localidad se ubica el Centro de Interpretación de la Dehesa de la Junta de Extremadura.

 Correspondientes al período calcolítico han sido documentados varios vestigios arqueológicos que incluyen un complejo funerario de dólmenes, así como una serie de elementos megalíticos, como el conjunto de menhires. Si bien aún no se han encontrado vestigios de zonas de población en el término municipal de Salvaleón, el amplio conjunto megalítico evidencia la presencia humana continua en la zona en época calcolítica. Aparecen especialmente en la Dehesa Boyal, denominada Monteporrino, donde están documentados hasta 13 elementos tumulares, algunos recientemente intervenidos, y se han encontrado y situado hasta 8 menhires; de ellos se destacan los dólmenes denominados Monteporrino I y II.


El dolmen Monteporrino I, o de la Dehesa de en Medio presenta cámara rectangular y corredor, y estaría cubierto por una estructura tumular artificial. Se data su construcción en el III milenio antes de Cristo, aunque el hallazgo de un vaso campaniforme habla de su uso hasta el II milenio.


El Monteporrino II o de la Caballería Nueva, se sitúa en una pequeña elevación natural del terreno, adosado a un afloramiento rocoso del cual parece haberse aprovechado el material de construcción. Este sepulcro se encuentra totalmente expoliado. Su planta es trapezoidal, de cámara cerrada con bloques de granito, a excepción de dos piezas de esquisto que aparecen en el inicio de la cámara. Su longitud es de 3,80 metros, siendo más amplio en la cabecera. El túmulo está perdido, pero se puede señalar un diámetro de 17 metros demarcado por su un depósito de piedras de menor calibre. Aunque no se ha podido documentar el tipo de enterramiento ni el posible ajuar, se data el domen en torno a la mitad del II milenio ante de Cristo.

 

La documentación que presentamos ha sido obtenida de la: “GUIA DE YACIMIENTOS ARQUEOLOGICOS DE EXTREMADURA”, sección de Prehistoria, pág. 63-66. Junta de Extremadura.

José Antonio Pajuelo Jiménez.

                                                  "CREANDO CULTURA"

 

 

 

lunes, 16 de noviembre de 2020

DOLMEN DE LA GRANJA DEL TORIÑUELO.

 

DOLMEN DE TORIÑUELO

En el término municipal de Jerez de los Caballeros en la provincia de Badajoz, se encuentra el Dolmen de Toriñuelo, declarado Bien de Interés Cultural con la categoría y denominación de “Zona Arqueológica del Monumento Nacional Sepulcro Megalítico de la Granja del Toriñuelo”.


Esta zona arqueológica constituye uno de los mayores exponentes del megalitismo en Extremadura.

Las primeras exploraciones tuvieron lugar en el siglo XIX, por José Ramon Mélida, quien facilita los primeros estudios científicos respecto a este monumento, características y naturaleza etc. Unos de los capítulos de este Catalogo Monumental de la provincia de Badajoz, hace referencia a los dólmenes, hay que tener en cuenta que hasta la publicación de este catálogo no se había publicado nada sobre los monumentos megalíticos en Extremadura meridional. Mélida documentó 32 dólmenes y distingue una doble tipología, la del domen de planta poligonal; y un segundo tipo que muestra perfeccionamiento en el arte de construir. Era también de planta poligonal y lo formaban una serie de piedras verticales sobre las cuales una hilada de sillarejos iniciaba una bóveda cónica cerrada luego por una gran piedra.




A unos siete km. del núcleo urbano de Jerez de los Caballeros, puede contemplarse un gran túmulo de 48 metros de diámetro, amplia superficie pese a no contemplarse toda su extensión. Una vez rodeado el túmulo se llega a la entrada actualmente cerrada por una cancela.

José Ramón Mélida en 1914, no los describe nombrando cada ortostato que forman la cámara por letras mayúsculas, nos da la medida de cada uno de ellos, nos informa que la piedra “G”, la más alta, lo es de 1, 82 cm. pero hay que tener en cuenta la tierra acumulada en el piso de la cámara y galería, y por eso no se da valor a las diferentes mediciones de las piedras del dolmen. La cámara esta situada al N.O.



Una particularidad tiene algunos ortostatos, que singularmente avalora el monumento. Tres de las piedras de la cámara tienen grabadas unas figuras, signos y unas rayas trazadas con almagre. Dichas figuras en la piedra “E”, que consisten en un sol con sus rayos, al lado un signo IIII y debajo la figura de un hombre. En la piedra “H” el sol se repite tres veces y aparece además una estrella. En la “I”, hay otro sol. Imágenes pictográficas.



Este curioso dolmen de Toriñuelo es el único de la provincia de Badajoz que al ser explorado por el dueño de la propiedad, el Marqués de Rianzuela, proporcionó el hallazgo de una sepultura en la cámara funeraria. Nos documenta que la fosa no estaba en el medio de la cámara sino a un lado, cercas de las piedras “D” y “E”, hacia las cuales a una distancia de medio metro estaba la cabecera. Dentro de la cámara fueron hallados restos humanos y otros de animales, unos grabados con rayas paralelas y otros pintados de almagre; más cuatro pedazos de cuarzo de irregular transparencia, además de un cuchillo de pedernal, que no sabemos si procedía de la cámara,

El dolmen fue objeto de una importante intervención restauradora que ha restituido buena parte de su volumen. Entre los trabajos realizados se han levantado muros en los laterales del corredor, así mismo se ha reconstruido la cubierta, manteniéndose los ortostatos originales. En la cámara se han colocado ortostatos nuevos donde faltaban, presentando una estructura poligonal conversa, con 12 ortostatos originales. Se ha cerrado la cámara, con una cubrición cupuliforme por aproximación de hiladas y sillarejos dejándose abierta en la parte superior un óculo que permite la entrada de luz natural dándole visibilidad a la cámara.

En su interior se documentó una sepultura de fosa con restos humanos y de animales, así como un ajuar. La mayoría de los ortostatos presentan una decoración tanto pictórica como grabada.

El programa iconográfico se acerca a las representaciones de la pintura esquemática, apareciendo soliformes, serpentiformes, esteliformes, motivos geométricos y reticulados.

En el caso de los motivos pictóricos, estos se realizan con una pintura almagra, mientras que los grabados se realizan con trazos gruesos por abrasión.



Hay que hacer constar la reutilización del dolmen en épocas pertenecientes a la edad del Hierro II. En época contemporánea fue reutilizado como espacio ganadero, lo que perjudicó su estado de conservación.

En cuanto a la datación de este Sepulcro Megalítico, la mayoría de los investigadores coinciden en encuadrarlo dentro de la arquitectura megalítica, que ha sido vinculada formalmente a ejemplares similares a la cuenca del Guadalquivir, si bien con ciertas divergencias ente los que le atribuyen una cronología temprana (primera mitad del III milenio a. de C.).

Biografía. Parte de esta documentación que presentamos ha sido obtenida de la: “GUIA DE YACIMIENTOS ARQUEOLOGICOS DE EXTREMADURA”, sección de Prehistoria, pág. 55-62. Junta de Extremadura.

Catálogo Monumental de la provincia de Badajoz. Jose Ramón Mélida. Tomo I - III, Láminas.

Fotografias de Fernanda Vaquero.

 José Antonio Pajuelo Jiménez

                                                                      "CREANDO CULTURA"

jueves, 29 de octubre de 2020

DOLMENES EXTREMEÑOS: DOLMEN DE LÁCARA.

 

DOLMENES EXTREMEÑOS

Normalmente orientados hacia el Este, estas estructuras dolménicas, suelen ser unas redondas otras ovaladas, eran enterramientos colectivos, con corredor o sin él, lo que si suele aparecer en muchos de ellos es el denominado anillo perimetral, que sería la línea de ortostatos de menor tamaño que cerraría el túmulo por el exterior, dando más solidez a la estructura. En su interior se disponían las inhumaciones, unas junto a otras con los ajuares funerarios que normalmente eran objetos de la vida cotidiana, adornos e incluso algunos elementos de carácter religiosos.

DOLMEN DE LÁCARA



                          

Declarado monumento nacional de interés Histórico Artístico en 1931, encuadrado históricamente en la época calcolítica, es decir hace unos 5000 años es e Dolmen del Prado de Lácara. Este se encuentra en el término municipal de Mérida, a unos 15 km. De su casco urbano, próximo a las poblaciones de Aljucén y la Nava de Santiago, emplazándose en el margen izquierdo del rio Lácara, dentro de un entorno paisajístico propio de la dehesa extremeña.

Los dólmenes, son monumentos funerarios colectivos construidos entre el IV y III milenio antes de Cristo, ubicándose cerca de los asentamientos de aquella época, donde estos pobladores podían realizar as actividades necesarias para subsistir, caza, pesca, etc.



Estas construcciones se realizaron mediante a colocación de grandes piedras trabajadas formando estructuras que después eran cubiertas con una colina artificial formada por tierra y piedras de menor tamaño. Las grandes piedras también llamadas ortostatos, fueron dispuestas verticalmente para formar las paredes, la cubierta se realizó mediante La colocación de lajas horizontales dándole a la construcción una techumbre plana.

El Dolmen de Lácara es un sepulcro megalítico, tumular, de corredor, con anillo perimetral, se encuentra rodeado y medio enterrado por el túmulo, montículo artificial de forma elíptica. Está formado por ortostatos de gran tamaño para formar las paredes de la galería del corredor y la cámara funeraria, conserva intacta la piedra de cierre de la entrada del corredor que mide 4,7 m. de largo por 1,7 m. de ancho. El corredor de menor altura que la cámara, se mantiene prácticamente intacto. Está formado por tres tramos, el primero denominado atrio de entrada o vestíbulo, y los dos siguientes, antecámaras, comuna longitud total de 19,90 m.

La separación de los dos espacios se realiza físicamente mediante dos monolíticos a modo de jambas con una luz de 1,2 m. de ancho por 1,6 m, de alto, que estarían colocadas en el centro exacto de la estructura, todo el corredor se ve cubierto de lajas que marcan cada uno de los tramos.

La cámara funeraria, también separada del corredor por dos monolitos dispuestos a modo de jambas, es poligonal, pero con clara tendencia a la forma circular, está formada por siete grandes ortostatos dispuestos verticalmente sobre una pequeña zanja excavada en el suelo natural, todos ellos apoyan sobre la central repartiendo el peso de uso a otros, el diámetro de la cámara es de 5, 10 m.



La estructura se encontraba cubierta en su totalidad por ortostatos primero y después por el túmulo, pero actualmente la cámara y parte del corredor se encuentran descubiertos, por expolio de este, al haber sido utilizado el lugar como cantera. El conjunto en sí, estaría cubierto por el túmulo formado por tierra y piedra, actualmente conserva el anillo perimetral destinado a contener la tierra del montículo y delimitar el espacio funerario, dando así consistencia y entidad a la estructura.

Todo este conjunto arquitectónico, nos hace pensar en el gran esfuerzo realizado de nuestros antepasados con los medios de que disponían. Estos grandes ortostatos fueron realizados en las canteras próximas, transportándose las piezas mediante troncos, sogas, tracción humana y animal; se preparaba una fosa de las dimensiones adecuadas y se hincaba la piedra en vertical para formar las paredes. La cubierta de esta estructura se preparaba mediante la creación parcial de un túmulo para formar una rampa por donde subían las piezas que dormán la tapa de la estructura y una vez colocadas estas, se procedía a cubrir todo el conjunto mediante una colina artificial. Por último, serían colocadas las piedras, que cierran y sujetan el conjunto lateralmente.

A pesar del expolio sufrido, las excavaciones realizadas pudieron documentar niveles de ocupación aún intactos, que aportaron abundante material arqueológico, siendo destacables cuencos y vasos cerámicos, cuchillos de sílex, abundantes puntas de flechas de un gran tamaño, además de alabardas también de sílex, dos puntas de cobre, un ídolo placa decorado por ambas caras, una serie de colgantes y cuentas de collar, que formarían parte del ajuar personal de los individuos allí enterrados.

Biografía

Fotografías: Fernanda Vaquero.

Catálogo Monumental de José Ramón Mélida. Provincia de Badajoz.

La documentación que presentamos ha sido obtenida de la: “GUIA DE YACIMIENTOS ARQUEOLOGICOS DE EXTREMADURA”, sección de Prehistoria, pág. 49- 53. Junta de Extremadura.

 

José Antonio Pajuelo Jiménez

 

                                                   “CREANDO CULTURA”

domingo, 4 de octubre de 2020

CAURA, CAURIA, CAURIUM.

 CORIA:  CAURA, CAURIA Y CAURIUM.

Fue el escritor romano Plinio el viejo quién es su “Naturalis Historianos da a conocer el nombre de las ciudades que estaban adscritas al distrito “conventus” jurídico de Mérida dentro de la ordenación que hicieron las autoridades romanas. Entre las ciudades que menciona cita a “Cauray que posteriormente los romanos latinizaron el nombre convirtiéndola en “Cauria”. Posteriormente el geógrafo Ptolomeo, un siglo después cita a Coria, llamándola Caurium”.

En el 197 a.C., la República romana dividió al territorio español en dos circunscripciones a la que llamó Hispania Citerior, la más cercana a Roma y la Hispania Ulterior. Esta última en el año 27 a.C., el emperador Augusto dividió la Hispania Ulterior en dos provincias a las que dominó Bética y Lusitania. A la citerior le dio el nombre de Tarraconense.

Cuando los romanos vinieron a España, había principalmente dos clases de población en territorio Vetón, a los que los naturales llamaban “civitates” y “gentes”.

Coria por su situación geográfica, en toda su historia, ha sido cabecera de la actual provincia de Cáceres y por su misma situación local gozó de una situación común entre los castros vetones. Los romanos para crear sus ciudades seleccionaban aquellos lugares que tenían la posibilidad de ser potenciados a puntos clave que le sirvieran para administrar un territorio. A estos núcleos los denominaronoppida, ciudad.

Coria fue una ciudad fortificada durante la época vetona, los romanos transformaron la fortaleza en una ciudad de diseño romano.

Tras la conquista romana, “Caura”, paso a llamarse Castrum Cecilium Cauriensis”, en el siglo I a de Cristo, por el Consul Cecilio Metello Pio, convirtiéndose en una ciudad estipendaria, es decir que no gozaba de los privilegios romanos, pero podía seguir teniendo su organización interna, y tenían que pagar tributos. La estructura administrativa romana estaba basada en la urbanización tanto de la ciudad como del territorio urbano dependiente de ella, pero en un principio, y dado que los poblados indígenas no tenían tradición urbana y seguían viviendo en sus característicos poblados se hacian pactos (foedus) en cada ciudad, o mediante el simple sometimiento a Roma (deditio).

No hay constancia documental, pero parece que Coria pasó a ser municipio de derecho latino a partir del famoso edicto de Latinidad promulgado por Vespasiano en el año 73 0 74. Así parece deducirse de la inscripción latina que menciona a un cauriense adscrito a la tribu Quirina. Así costaba en una lapida funeraria colocada en el pavimento de la catedral y que no hemos localizado.

                 L. VALERUS // QUIR // SEVERINO // VALERIA.M.F. //MARCIA //MALITO

      VALERIA MARIA, HIJA DE MARITO, ERIGIÓ ESTE MONUMENTO A SU MARIDO, LUCIO VALERIO, DE LA TRIBU DE QUIRINA[i].

Lucius Valerius Severino es uno de los casos de ciudadanos romano adscrito a la Quirina tribu, documentados en Caurium; el otro procede de la cercana localidad de Holguera. Por la presencia de la tribu Quirina se fecharía esta laude sepulcral a finales del siglo I o  primros del II después de Cristo.[ii]

Así, Coria fue reconstruida, según las nuevas formas de concebir la ciudad romana, que se delineaba y construida según las exigencias topográficas del lugar. Los romanos no planificaron Coria como ciudad amurallada, pues este pasó a ser ciudad romana en los años 73 mas o menos y la muralla no fue construida hasta finales del siglo III y principios del IV.



La fundación de toda ciudad romana se realizaba mediante un acto religioso, el “augur”, o sacerdote especializado en estas funciones, trazaba con su vara dos rayas perpendiculares, en el lugar elegido para levantar la ciudad. Una raya llevaba sentido Norte- Sur, y otra se marcaba en sentido Este- Oeste, posteriormente encerraba la cruz señalada en un cuadro rectángulo, que seria el centro de la ciudad y en este centro se construía el templo.

Después de este primer rito, el augur tomaba una junta de bueyes con arado de bronce y señalaba el recinto total de la ciudad.

También se marcaban las calles principales de la ciudad, una llamada Kardo de dirección norte sur, la otra “decumanus”, de dirección este-oeste. En la intersección de estas dos, se establecía el foro, que era la plaza y en este se celebraba el mercado, se discutían los asuntos, y se administraba justicia.

Coria fue ciudad fortificada durante la época vetona, después de un largo periodo de vida romanizada, los romanos amurallaron la ciudad, muralla que llevaba intercaladas a lo largo de un muro una serie de torres cuadradas para dar mas seguridad al sistema defensivo creado, Las torres tienen una separación entre 20 y 30 metros.

Las murallas de Coria tienen un espesor de más de cuatro metros de ancho, la parte externa de la pared son de sillería y el interior de estas está hecho de un mortero de piedras rodadas de río y cal. La altura oscila entre diez y catorce metros, variación debida a la exigencia del terreno[iii].

Esta muralla de época romana es una de la mejor conservadas de Españas siendo un magnifico ejemplar de la arquitectura militar romana, y como tal, su calidad constructiva la hizo infranqueable durante siglos de historia. Los numerosos asedios a la que fue sometida conllevarían a la necesidad de mantenimiento de esta en las diferentes épocas de su historia. Es posible que tanto el trazado como algunos lienzos sean de factura tardo romana, si bien muy modificados incluso rehecho después de la conquista musulmana.

Actualmente se conservan cuatro puertas de acceso, de las cuales dos son de origen romano. Son las que se conocen como Puerta de la Guía o Puerta de la Estrella (fue modificada en el siglo XVI colocando en la parte superior un escudo de los Duques de Alba, Señores de Coria, y una imagen de la Virgen de la Guía, de ahí su nombre) y la otra como Puerta de San Pedro, o Puerta del Sol  o Puerta Corredera.


Las otras dos, llamadas Puerta de San Francisco ( también llamada Puerta de la Cava, o Puerta del Rollo fue abierta en el siglo XVI junto al foso o cava del Castillo de Coria, conectando la plaza del rollo con el conjunto histórico artístico) y Puerta del Carmen (o Puerta Nueva, abierta en el siglo XVI para comunicar los arrabales del Carmen y San Francisco), no son romanas, como se deduce de la documentación de Aguado Bleye[iv] fueron abiertas después de finalizada la Edad Media, y a partir de unas agujeros que se habían practicado para facilitar la salida y entradas de sus habitantes.



Cada puerta esta franqueada por dos torres cuadradas, el arco de entrada de estas es de medio punto y su paso está cubierto de bóveda de medio cañón. Para la construcción de la muralla se aprovecharon multitud de piedras de sillería con inscripciones que procedían, bien de sepulturas o de aras votivas o de distintas edificaciones. El departamento de Historia Antigua de la Universidad de Extremadura reeditó un nuevo Corpus de Inscripciones Latinas de la zona de Coria, en el que colaboré con Julio Esteban Ortega profesor de este departamento, y en el que detallamos y transcribimos cada una de estas inscripciones empotradas en la muralla.[v].

José Antonio Pajuelo Jiménez

                              

                                                       "CREANDO CULTURA"

 

 

 

 



[i] Velo y Nieto, G CORIA, Bosquejo histórico de et ciudad y su comarca. pag.238. Madrid – 1947

 [ii] Corpus de Inscripciones Latinas IV. CAURIUM.Julio Esteban Ortega 2016.pag. 73

[iii] Iglesias Hernández. Miguel.  EL AYER DE CORIA. Colección de Temas Caurienses. Volumen 9.

[iv] Aguado Bleye, Pedro. Manual de historia de España. Tomo I. Pag.279. Madrid 1958.

[v] Obra cit.. Julio Esteban Ortega. Univ, Extremadura.





viernes, 25 de septiembre de 2020

Conjunto Monumental del Tiemblo.

 

LOS TOROS DE GUISANDO.

En el término municipal del Tiemblo en la provincia de Ávila se encuentra ubicado un conjunto artístico del arte prerromano o vetón que data del siglo II y I antes  de Cristo, estas cuatro esculturas realizadas en granito representan a cuadrúpedos como toros o verracos, con preferencia a los toros pues en algunas de las cabezas se encuentran oquedades que corresponderían a la inserción de los cuernos.

                 


En el cerro de Guisando en su loma, las cuatro esculturas se encuentran costado a costado, formando una línea en dirección norte sur y todas ellas mirando hacia el ocaso del sol, dejando a sus espaldas el arroyo Tórtolas, frontera natural que separa las comunidades de Castilla y León y Madrid.
Una de las posibles interpretaciones que se dan a estas esculturas es que, dada la dependencia de la ganadería para la subsistencia del pueblo, se puede suponer que estas eran protectoras del ganado, estaban dotadas de una finalidad mágica. Podrían tener también fines religiosos o funerarios, o bien simples hitos en las cañadas o delimitaciones territoriales. En sí, estos Toros no están ligados a un castro prerromano, sino a una antigua ruta de comunicación ya existente.
Durante el periodo romano se realizó una inscripción latina en el primer toro: “LONGINUS PRISCOCALAET Q PATRI F.C. lo que viene a significar QUE Longino se encargo de hacer este monumento a su padre Prisco de los Galaéticos. F.C. Faciendum Curavit o pago con su dinero. Lo que nos hace pensar que durante los siglos I, II pasaron a constituir un monumento funerario romano o de carácter conmemorativo.

       
Así en la época romana tales esculturas debieron tener como principal objeto o finalidad, la protección de los animales ya que con su sola presencia ya mediante la realización sobre ellas, a modo de altares, de determinados actos culturales, sacrificios de animales, libaciones, quemado de perfumes etc, según atestiguan los elementos rituales, existente sobre algunos de ellos, como es el caso del llamado “burro de San Vicente” de San Felices de los Gallegos - dirigido a sus deidades invocando su protección, su procreación, etc., estando por tanto, en general, asociadas a los ganados situándolas por ello aquellas gentes, en los lugares donde estos se concentraban, como es la proximidad a los núcleos urbanos, o lugares donde se concentraban los ganados, manantiales o pasto húmedos. Todo con un poder mágico protector para animales y personas.

             

En la época romana, siglo I, la finalidad de los verracos debió ampliarse siendo dedicados en su mayoría a la erección de determinados monumentos dedicados a personas, proliferando el carácter funerario, como es el monumental complejo de los Toros de Guisando.
Manuel Gomez-Moreno, al principio del siglo XX dijo de este conjunto monumental:

 “uno de ellos roto y medio enterrado, los otros tres en fila, sus cabezas hacia el cerro, o sea, a oriente, y separados entre sí por espacios de 1,70, 2,40 y 280 m. Son de berroqueña, varían poco en tamaño, siendo su promedio de 2,70 de largo, 0,80 de ancho y 1,50 m. de alto (...). Sus cabezas, aunque destrozadas a golpes, conservan algo de modelado en las arrugas de la gorja y unos orificios en el testuz, donde probablemente se afianzaban cuernos metálicos (...), dos de los toros muestran verdugones en la nalga derecha, cual marcas de ganadería (...). En cuanto a ser toros y no elefantes, no cabe duda. Pero lo que más celebridad les ha dado son las inscripciones que se les atribuían, copiadas de unos en otros (...). Al fin la crítica por un lado y la observación por otro, vienen a dar en tierra con este pretendido monumento de nuestra historia clásica (...), el examen de los toros mismos comprueba que ni existen grabadas en ellos ni han podido estarlo, y que la falsificación no trascendió del papel, alegándose siempre, para no copiarlas directamente, que el deterioro de la piedra impedía ya reconocerlas. Esto no es exacto: la calidad del granito es excelente, y su superficie, preservada además por musgos, resulta bien lisa excepto el costado derecho del primer toro, hacia el sur, donde sí hay grabada una inscripción (...) He aquí su facsímile: LONGINVS, PRISCO-CALA, ETIQ-PATRI-F-C.” ¡¿?!.

 En este lugar se firmó en el siglo XV el tratado de los Toros de Guisando entre el rey Enrique IV de Castilla y su hermana Isabel (conocida como Isabel la Católica), en la que se programaba a Isabel como Princesa de Asturias, por tanto, heredera del trono.

 Biografía. Juani García Medina. En busca de nuestro pasado.

                Los Toros de guisando, por Mariano Serna Martinez.



Jose Antonio Pajuelo Jimenez.
                      
                
                                              "CREANDO CULTURA"

 

 




 



miércoles, 12 de agosto de 2020

PIZARRA VISIGODA DEL BARRADO.



PIZARRA VISIGODA DEL BARRADO


Pizarra opistográfica de forma irregular en color rojizo en una cara y gris en la otra. Se conservan los márgenes originales, aunque las múltiples defoliaciones y desconchones en los bordes mutilan el texto en los comienzos de línea y enlos finales de algunas otras en la parte inferior derecha. Se descubrió de forma casual en el paraje conocido como “los Arroyos”. Fue donada en 1889 por Vicente Paredes Guillén a la Real Academia de la Historia, donde se conserva actualmente.
Dimensiones: 9 x 17 x 1; letras: 1-0’3.


[Dom(i)no] Paulo Faustinus saluto tuam
[---]em et rogo te dom(i)ne ut comodo consu-
[etum] facere est p(er) te ipsut oliba illa quollige
[cur]a(?) ut ipsos mancipios in iura{re}mento
5 [coger]e debeas ut tibi fraudem non fa-
[cian]t illas cupas collige calas
[d]e cortices et sigilla de tuo anulo et vide
[il]las tegolas cas astritas sunt de fibola quo
[m]odo ego ipsas demisi illum Meriacium manda
[d]e Tiliata venire ut aiute tibi unum qui na[scitur(?)]
5 et unum at Mancio nostro
de Siriola Pesitula at illa amma at Na[---
---]ris dirige pro die sto sic

Se trata de uno de los escasos documentos conservados de época visigoda en Extremadura. En palabras de la profesora Velázquez, la pizarra – encabezada de la forma habitual en la estructura epistolar: directio, intitulatio y salutatio– se muestra en forma de carta dirigida por por Faustino a un tal Paulo, que debía de ser un personaje de elevado rango social, según se desprende del contenido de esta, en la que le ordena reconvenir a sus siervos (mancipios) para que no cometan fraude contra su hacienda. En el texto se hace mención a varios centros de población desconocidos, como Tiliata o Siriola Pesitula; así como nombres de pesonas igualmente ausentes de los corpora epigráficos, caso de Meriacium.
Su cronología se establece entre finales del siglo VI y principios del VII d.C.


José Antonio Pajuelo Jiménez

"CREANDO CULTURA".











EL COLEGIO DEL RIO.

  EL COLEGIO DEL RIO. El Renacimiento cultural placentino se apoya sobre cuatro pilares o instituciones docentes: La Cátedra de Gramática,...