lunes, 30 de diciembre de 2024

LA FORTALEZA Y MURALLAS DE PLASENCIA.

LA FORTALEZA Y MURALLA

En el privilegio fundacional de la ciudad, se dice que en un lugar que se llamó Ambroz, edifiqué una ciudad a la que puse el nombre de Plasencia, en este no se alude a la torre de Ambroz, pero algunos historiadores no han tenido reparo en admitir como cierto, que dicha torre fue la que se llamó después la torre del Homenaje del alcázar placentino.



En 1196, Abu Yusuf Ibn con su gran ejército, atravesaron el Tajo y continuaron su avance hasta Plasencia, que había sido recientemente repoblada y débilmente fortificada, su guarnición renuncio a la defensa, destruyendo los muslimes la ciudad, y obligaron a los ocupantes a refugiarse en una de sus torres, donde no pudieron resistir más de una noche, viéndose obligados a rendirse. Fueron hechos prisioneros junto con el gobernador de la plaza, 150 caballeros, que fueron enviados a trabajar en la construcción de la mezquita de Salé, junto con los prisioneros de la batalla de Alarcos.

En 1197 Alfonso VIII volvió a conquistar la ciudad y acelera su fortificación, para evitar a ser conquistada, incluye en su defensa la novedad de una fortaleza, se construyó el alcázar a principios del siglo XIII, se amuralla la ciudad con doble muro, y con 72 torres, y en la parte alta de la ciudad se construye el castillo con triple muro, profundo foso y puente levadizo. Sus altos torreones a pesar de las diferentes versiones en cuanto a su número están adosados a sus muros, lo que indican que se construyeron después de estos.


Estaba coronado este alcázar por ocho grandes torres que le daban un aspecto invencible. Delante de esta fortaleza se extendía la Plaza de los Llanos, que era un descampado de 250 por 140 " pies de ley" de superficie.


El alcázar era de planta cuadrada y ocupaba la superficie que va desde la Torre de Lucia a las casas sindicales, por el sur desde las traseras del colegio de La Salle hasta la Avenida. En total tenía unos 6.120 metros cuadrados. Cabían dentro de él unas 1.000 personas.
La entrada al alcázar se realizaba desde la Plaza de los Llanos, esta entrada estaba flanqueada por dos torres. Por un estrecho corredor se llegaba a una segunda puerta la cual daba acceso al patio central. Este patio central estaba rodeado de una galería de dos pisos, a modo de claustro de amplias columnatas y arcadas. En la parte oriental del patio estaba el aljibe. Este aljibe servía para alimentar el ancho foso que rodeaba toda la fortaleza.


Hay una antigua tradición oral la cual dice que en este alcázar nació una de las hijas de Alfonso VIII, la cual se llamó Mafalda, nombre extraño a los reinos de León y Castilla, pero había sido introducido por la corte portuguesa. Si esta noticia fuese verdadera, esta princesa Mafalda sería la primera placentina de la que se tiene constancia de haber nacido en la nueva ciudad. Murió en Salamanca, un epitafio en la catedral vieja de Salamanca nos da la fecha de la muerte en 1204. 

“Aquí yace la ynfanta Mafalda, hija del rey Alfonso VIII de Castilla y de la reyna doña Leonor y hermana de la reyna doña Berenguela, muger del rey don Alfonso IX de León, que finó por casar en Salamanca el año 1204”.

Hoy en día solo nos queda el recuerdo y algunas fotografías de nuestro alcázar. Cercana al alcázar estaba una torre de planta cuadrada, y presencia imponente, se la conoce con el nombre de "Torre Lucia". No se sabe ciertamente el porqué de este nombre, una de las versiones dice que como esta torre es la que mira hacia Segura de Toro, pues desde ella se hacían las señales para avisar a esa zona de cualquier peligro que se aproximara. Otra utilidad sería la de hacer grandes fuegos durante la noche para orientar a los caminantes que venían por el Camino Real del Puerto o por la Cañada Soriana-Segoviana la cual está hoy ocupada en muchos trechos por la carretera nacional 110 (Carretera del Valle).

Las señales de peligro consistían en hacer en lo alto de la torre un gran fuego, si era de día se quemaba la leña húmeda para que hiciese mucho humo, si la señal había que hacerla por la noche, se quemaba la leña seca, pues así se conseguía unas grandes llamas, las cuales serían visibles a muchas leguas de distancia, de ahí el que a esta torre se la llamase " la torre que lucía"

.En las excavaciones llevadas a cabo en esta zona han aportado varios datos, entre ellos el que lo que se conocía como la huerta del convento fue un asentamiento de casas antes de crearse dicho convento de los jesuitas. Seguramente al realizar la obra derribaron las casas que quedaran entre el edificio y la muralla, logrando así un espacio libre y cerrado anexo al convento. También se ha encontrado un depósito de agua, el cual estaría relacionado con el “Arca del Agua” la cual estaba emplazada por esta zona.

Al lado de la Torre Lucia estaba otra torre gemela de esta, la cual se llamaba "Torre de la Reina".

Muchos avatares corrió la Fortaleza antes de caer derribada, fue corral de ganado, almacén, cantera para obras menores, y en 1.893 se convirtió en plaza de toros. En 1.911 el Ayuntamiento decide derribar el "murallón de arriba" para evitar su derrumbamiento y posibles daños a personas.

Pero es en 1.940 cuando se planifica la zona de San Antón, y se manda derribar totalmente los restos del glorioso alcázar Placentino.

Como curiosidad y recuerdo de algo de la Fortaleza nos queda un madroño (árbol) que se trasplantó desde esta, a la pista El Nido, y que hoy sigue allí.

Las murallas de Plasencia se construyeron -según otra versión- en el año 1.200, trabajaron en ellas constantemente 9.000 hombres y duró la obra 11 meses. La Cerca (murallas) tenía una superficie de 24 hectáreas aproximadamente, lo cual es una considerable extensión, comparable a la de Burgos, Olmedo, Ciudad Rodrigo y Morella, pero menor que la de Ávila que tiene 34 hectáreas, y la de Salamanca que tiene 110 hectáreas.

La muralla tenía doble muro, unas altas cortinas de gran grosor, nueve pies de tercio de vara (de medir paños) y una barbacana. Ambos muros están separados por un foso y reforzados por torreones salientes semicirculares, llamados "cubos". Estos cubos estaban separados a una distancia de 35 metros aproximadamente, que es la distancia que se puede alcanzar con arcos y flechas. Su número no se ha podido determinar con exactitud pero andarían entre los 68 a 80.

La misión de la barbacana o primer muro era impedir el ataque directo a la muralla principal y dificultaba la aproximación de las máquinas de guerra.

El material empleado en su construcción fue la piedra labrada para las puertas y otras partes muy concretas, y el resto de la muralla se realizó de mampostería, la cual era muy abundante en este lugar. Para aglutinante se empleó la cal, la cual se extraía de varios lugares de los alrededores como las dehesas de Fresnedoso, Las Casillas, Berrozana, etc…
Fray Alonso en sus "Anales" dice: Desde la puerta de Trujillo a la puerta de Talavera, hay 10 cubos o torres.


De la puerta de Talavera a la puerta del Sol hay 12 cubos o torres.

De la puerta del Sol al postigo de San Antón hay 28 cubos o torres.

Del postigo de San Antón a la puerta de Berrozana hay 8 cubos o torres.

De la puerta de Berrozana a la puerta de Coria hay 4 cubos o torres.

De la puerta de Coria a la puerta de Trujillo hay 9 cubos o torres.

En su fundación tiene la ciudad 7 puertas, 7 calles principales, 7 plazas, 7 iglesias, 7 conventos, y 7 ermitas. Como se ve el número 7 que es el número cabalístico de los judíos es el que se empleó para su construcción.

 

Por las referencias vemos que se trataba de una fortaleza de tipo medieval castellano, según tipología reiterada en numerosos ejemplos, siendo reproducida fielmente la planta de este castillo placentino en la cartografía de los siglos XVIII y XIX, subrayando siempre su regularidad, como se ve en un plano de 1750, conservado en la Cartoteca Histórica del Ministerio del Ejército, en el realizado por Iznardo en 1839 o en el de Coello de 1853.

 

ARTE Y URBANISMO DE PLASENCIA EN LA EDAD MEDIA. Salvador Andrés Ordax

 

                    José Antonio Pajuelo Jiménez - Pedro Luna Reina- Jose Gutiérrez Delgado

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sábado, 14 de diciembre de 2024

ERMITA DEL CRISTO DE LAS BATALLAS.

 LA IGLESIA DE SANTIAGO : Hoy del Cristo de las Batallas.


Conociéndose esta iglesia como antigua parroquia de Santiago, situada a extramuros y en el camino de ronda de la ciudad que enlaza con la calzada de la Mesta, o camino de Castilla, que atraviesa Traslasierra, hacia el norte, por el puerto donde se halla ubicado el Santuario del Puerto, sea podido comprobar que esta iglesia fue construida exprofeso para uso del peregrinaje jacobeo.
Los clásicos signos del peregrino invaden toda ornamentación y en sus piedras encontramos labradas, conchas, calabazas, bordones y otros detalles significativos, de tal forma que esta sola iglesia nos bastaría para asegurar la importancia en estas peregrinaciones a Compostela.


Fray Alonso, en su obra, ”HISTORIA Y ANALES DE LA CIUDAD Y OBISPADO DE PLASENCIA”, editada en 1626, cita entre las parroquias la de Santiago, extramuros, hoy conocida como Santuario del Cristo de las Batallas, por darse culto a él a esta venerable imagen que, según parece, estuvo antes en la Iglesia de Santa Elena. Ante esta imagen hacían su juramento los caballeros. En esta parroquia existía la cofradía de San Gil, que pudo tener su origen en la pequeña ermita que este santo que Benavides Checa sitúa junto a la carretera del valle.
La planta de la iglesia es rectangular, con un ábside de románico muy pronunciado cubierto con una bóveda de ladrillo. Es de tres naves, que fueron edificadas en el siglo XVI por el obispo D. Gutierre de Vargas y Carvajal, cuyo escudo se ve como elemento decorativo en los entre dos de los arcos que separan las naves, alternando con otros que tienen las cruces de la Ordenes Militares, especialmente de Santiago.
Escudo del obispo D.Gutierrez de Vargas y Carvajal

ESCUDOS DE LA IGLESIA DEL CRISTO DE LAS BATALLAS
Estos escudos representan unas peculiares e interesantísima rareza, a no ser expertos en heráldica nos dejan confuso en cuando a su interpretación; si bien resultan inconfundibles los atributos de peregrinos en ellos labrados.
Los escudos del obispo D. Gutierre de Vargas y Carvajal no presenta ninguna dificultad, al ser de sobra conocido por la profusión con que se encuentra en toda la ciudad y aún en toda la diócesis, dadas la gran cantidad de obras que realizo este dinámico prelado llamado también el “obispo empresario” por las empresas que acometió durante su episcopado, entre las que se incluyen las de armador de naves para el comercio de las Indias. Se aprecia claramente en estos escudos las aguas de los Vargas en un lado y la banda de los Carvajales en el otro.
De los restantes escudo los más curiosos son unos que se encuentran grabados sobre dos bordones cruzados en forma de aspa; en su centro figuran las cinco conchas de peregrino, cada una también sobre bordones cruzados; a un lado del escudo están esculpidas unas calabazas, y al lado opuesto lo que parece ser una limosnera.
Otro de estos lleva en su centro la cruz de Alcántara o Calatrava, con la flor de Lis en todos sus extremos y cuatro conchas de peregrinos en sus esquinas, estando la quinta concha fuera del escudo, en la parte superior del mismo; a un lado y a otro figuran también las calabazas colgadas de sendos bordones en forma de aspa.
Otro que presenta una gran singularidad, tiene también cuatro conchas en sus esquinas y otra en la superior, igual que en anterior, pero la cruz presenta el árbol de Santiago y los brazos de los extremos flordelisados, propios de las de Calatrava o Alcántara; también están esculpido sobre dos bordones cruzados de los que cuelgan unas calabazas y una limosnera.
Tiene junto a la portada un alto relieve de Santiago peregrino, enmarcado con las llamadas “bolas de Ávila”, de tiempos de los Reyes Católicos y debajo había un limosnero.
La imagen de Santiago peregrino tallada en madera, que era titular de la iglesia, la regalo D. Juan Torrejón Barba a la parroquia de Casas del Castañar, desconociéndose su paradero actual.
En la parte exterior de los sillarejos que forman el ábside, en el atrio ajardinado y detrás de la cruz de piedra instalada en el mismo, hay dos piedras labradas en las que se encuentran esculpidas dos curiosas cabezas humanas.
Todos estos detalles habían pasado desapercibidos, se ponen al descubierto para aquellos curiosos placentinos, ya que no habían sido citados anteriormente por otros historiadores, y nos demuestran claramente que esta iglesia estaba dedicada de exprofeso al culto jacobeo y que la incidencia del peregrinaje compostelano debió de ser de extraordinaria importancia.

IGLESIA DE SANTIAGO o CRISTO DE LAS BATALLAS.
La iglesia del Cristo de las Batallas se llamó en sus orígenes, ermita de Santiago Apóstol, como lo demuestra la figura que está esculpida en la fachada principal, en la parte derecha de la puerta de entrada. Esta figura perteneció a la antigua ermita, ya que la actual surgió de una reforma casi total que se realizó en el siglo XVI.
Por la década de 1.920 se volvió a restaurar este edificio, durante las obras se llevó el Cristo a la iglesia del Salvador. El párroco que estaba en esos momentos se llamaba D. Juan Torrejón Barba, y fue un personaje muy conocido en toda la ciudad. Era este D. Juan beneficiario contralto de la catedral.
Al realizar esta reforma se quitó la imagen titular de Santiago Matamoros, y se le regaló a la iglesia de Las Casas del Castañar, a la de Medellín le regaló un Ecce Homo, y una imagen de San Juan Bautista, de buena talla, se la regaló a un amigo suyo para que la donara a su pueblo en la provincia de Alicante.
En el interior de la nave se pueden ver labrados, los escudos del obispo Vargas y Carvajal, así como la Cruz de Santiago, conchas de peregrinos, bordones, calabazas, limosneras, etc..., todos ellos relacionados con la tradición jacobea.
En una restauración que se hizo en la ermita de la Cruz (hoy Santa Elena) se sacó la imagen del Cristo, y se llevó a la ermita de Santiago Apóstol mientras durasen las obras, pero al terminarse estas, la gente de Plasencia se opuso a que se volviera a llevar el Cristo a su antiguo aposento, quizás porque la ermita de Santiago estaba mas cerca de la ciudad, o quizás porque les gustaba más verlo allí, el caso es que la imagen se quedó en la ermita de Santiago.
Debido a esto se cambiaron los nombres de la ermita de la Cruz, que al no estar el Crucifijo en ella se la puso bajo la advocación de Santa Elena.
La ermita de Santiago pasó a llamarse desde entonces ermita del Santísimo Cristo de las Batallas, y así se sigue llamando en la actualidad.
Ante esta sagrada imagen juraban los caballeros y tropas placentinas, defender la religión y la patria, cuando iban a entrar en combate contra los moros.
Las tropas placentinas entraban en combate al grito de: "PLASENCIA, POR SANTA MARIA"
Sobre esta imagen del Cristo de las Batallas hay una leyenda que dice que fue esculpida por un ángel o por el mismo Jesucristo.
También fue costumbre durante muchos años, que las mocitas de Plasencia fuesen a rezar el Credo durante treinta y tres martes delante de esta Sagrada Imagen, y así se les cumplirían sus deseos de amor.
Esta iglesia guarda una serie de santos que son muy populares entre la población, entre ellos están: Santa Rita, San Antonio, La Virgen de Fátima, Santiago,  San Judas Tadeo etc…
   

            En la base de la Cruz, se puede leer 
   "AQUÍ SE DIO SENTENCIA DE MUERTE A CRISTO".

            

             Jose Antonio Pajuelo Jiménez - Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado.

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EL COLEGIO DEL RIO.

  EL COLEGIO DEL RIO. El Renacimiento cultural placentino se apoya sobre cuatro pilares o instituciones docentes: La Cátedra de Gramática,...