domingo, 29 de diciembre de 2013

Enigmas Arqueologicos de Extremadura



Las sepulturas de tipo antropomorfo excavadas en roca.

Ordenar lo más sistemáticamente posible la serie de problemas que plantea la arqueología, es ir sin temor a dudas a enfrentarse con el enigma de las sepulturas de tipo antropomorfo excavadas en roca.
 El silencio más absoluto de las fuentes históricas nos suma en la perplejidad de desconcertar las deducciones logísticas. La absoluta falta de documentación epigráfica nos cierra toda pista para poder concretar cronológicamente cuando y quienes utilizaron estas sepulturas, ni a qué clase de gente o pueblo pertenecieron.
La falta de ajuares, ya que todas, absolutamente todas las sepulturas estudiadas por nosotros, han sido violadas, no encontrándose en ellas ni las tapaderas, por lo que no nos dan ninguna luz que pueda esclarecer este misterio. Y así es que encontrando más que incógnitas, no podemos resolver la ecuación.

Pero lo  que sí es cierto y no admite ninguna duda, es que las sepulturas existen, y que estas sepulturas, ciertamente, han sido utilizadas.

En relación con la ubicación según García Bellido, (sesión de trabajo del IV Congreso de Estudios Extremeños celebrado en Mérida) se hallan en varias regiones españolas, pero en ninguna parte hay tantas como en Extremadura, aunque podemos encontrarlas en todo el oeste de España. Personalmente llevo estudiadas un centenar de ellas, pero seguro que pueden triplicarse en la provincia de Cáceres.

Y ahora formalicemos el primer interrogante: ¿Que cronologación podemos asignarlas?. Aquí hallamos la primera dificultad. Arqueólogos e historiadores que han tratado sobre el asunto,( desde luego muy pocos), varían en su apreciación  sobre la época de estos enterramientos fueron efectuados, construidos y utilizados.

Maluquer en su “Carta Arqueológica” las cataloga como tardo-romanas o visigodas, o mejor dicho hispano-visigodas. Rebate de una forma casi categórica el Dr. Sayans esta apreciación, cito literalmente:” Es significativo el hecho de no haber encontrado sobre las paredes rocosas de estos enterramientos ni una sola muestra del “complejo” grabador que arrastró el pueblo romano y, necesariamente sus continuadores”, “Artes y Pueblos primitivos de la Alta Extremadura”.

Por otra parte, y esto  pondría fundamento quizá la apreciación de Maluquer, el hecho de que precisamente aparezcan en alrededores de las ermitas muy antiguas de los pueblos extremeños, pudiera inducir a considerarlas como enterramientos paleo-cristianos. Pero el hecho de que existen alejadas de estos pequeños santuarios, nos autorizan a poner en duda dicha apreciación del Profesor.


Como hipótesis de trabajo, el Dr. Sayans Castaño, del que cito literalmente: “es que estas tumbas surgidas en la mezcla  de concepciones antiguas egipcias y etruscas, fueron traídas a nuestra tierras por gente de Cartago, gentes influenciadas en creencias y en prácticas por el pueblo del Nilo a través de Palestina y del etrusco durante sus comuniones en las luchas contra Italia.

Por mi parte creo que si el pueblo cartaginés pudiera ser el autor de esta clase de tumbas, no se compagina con el poco tiempo que estuvo en esta zona, dejara tanto rastro de su presencia y no lo hiciera en zona del Levante español donde estuvo mucho más tiempo y no dejo señal de esta clase de enterramientos.

Un hecho demostrado históricamente de que algunos clanes celtibéricos practicasen los sacrificios humanos, sobre todo con los prisioneros de guerra sirvieron para justificar agresiones y represalias de los generales romanos. Pues bien si  los celtíberos practicaron esta salvaje costumbre y al mismo tiempo exponían los cadáveres a la voracidad de las aves en expositorios campesinos, ¿no podrían servir estas tumbas? “aventuro hipótesis” lo mismo que en otros países como la India, se exponen los cadáveres?, en la región de Bombay, en  las Torres del Silencio para que las aves los devoren.


¿Qué finalidad tendrían dejar los cadáveres al descubierto?, en más de un centenar estudiadas, no encontramos la tapadera, que sería monolítica de encontrase, ni restos de cerámica, tégulas o escorias de hierro, nada de nada. ¿Sería un lugar para el secado de los cadáveres?, "momificación", y posteriormente serían enterrados en otro lugar. Pero tampoco se han encontrado restos de momias en la zona. Por otro lado tampoco hay demasiadas tumbas infantiles, dado el índice de mortalidad  infantil que debería existir.

 Y para terminar diremos lo que al principio estamos ante una ecuación que no sabemos más que el resultado. Los datos no son más que incógnitas. He aquí, por lo menos para mí, un inquietante y seductor problema.

Jose Antonio Pajuelo Jimenez. 
                                 
                                          "SEMBRANDO INQUIETUDES"

sábado, 21 de diciembre de 2013

sábado, 30 de noviembre de 2013

DATOS PARA LA HISTORIA. "EL CONVENTO DE LAS CLARAS"

DATOS PARA LA HISTORIA-EL CONVENTO DE LAS CLARAS.
Hoy todavía podemos admirar esta bella portada de arco conopial muy elegante al entrar en el recinto del que fue la iglesia del convento, fachada, obra de Rodrigo Alemán con los blasones de las armas de los Carvajales y Camargos, sus constructores y patronos, que según fray Alonso Fernández, explica que este convento fue fundado en el año en que Rodrigo Dávila, entro en Plasencia, que fue nombrado obispo en el año 1470, aunque tardó unos años en tomar posesión de la diócesis, concretamente hasta el día 8 de Abril de 1475, en que juro los estatutos de la iglesia.

Por aquel entonces el convento empezó a ser construido a finales del reinado de Enrique IV, con anterioridad al año 1474,aunque de momento no se puede afirmar al carecer de la documentación correspondiente. Nos basamos en los escrito de Barrios y Rufo y Fray Alonso.
Bajo la advocación de Santa Ana se fundó el convento de la Santa Clara, perteneciente a la Orden de San Francisco, sobre las casa en que habitaba el bachiller en leyes Alonso Ruiz de Camargo, sitas en la calle de santa María, que llegaron a sustituir a las que propuso doña Sevilla López de Carvajal para esta institución que estaban situadas en la calle del rey. Esta mujer fue la primera esposa del bachiller, quién se  encargó de cumplir el testamento de ella otorgado el 20 de junio de 1467. Su segunda esposa, doña Beatriz de Monroy, hija de Hernán Pérez de Monroy, el bezudo, V señor de Monroy. Otros albaceas testamentarios fueron los hermanos del esposo Don Julián y Don Diego, y además don Fabián de Monroy, hermano de doña Beatriz, según consta en el archivo de la Catedral Nueva, en el pié de estas páginas ofrece las disposiciones acerca de este cenobio contenidas en el testamento  del aludido matrimonio.
Recibió un nuevo impulso con la subida al trono de los Reyes Católicos, pues en 1495 le concedieron unas casa continuas y la sinagoga, según afirma Asensio Morales, que con anterioridad había pertenecido a los antiguos judíos expulsados, además recibieron 17.000 maravedíes, que le concedió Fernando el Católico en el año 1488 que estuvo en Plasencia.
Recibió también 50.000 maravedíes, por el Maestre de la Orden de Alcántara, el placentino Juan de Zúñiga y Pimentel.
Para darnos una idea de la importancia de sus enterramientos que existían en la iglesia, baste decir que en su capilla mayor se enterraron el bachiller Ruiz Camargo y sus descendientes.
Actualmente se encuentra en la Catedral de Málaga


Los condes de la Oliva, descendientes indirectos de los funda­dores, ayudaron siempre con limosnas y fueron patronos del con­vento de Santa Clara. Escogieron su capilla para enterramiento y sepultura. Así consta de testimonio presentado ante escribano pú­blico por doña Luisa de Vargas y Carvajal, vecina de Plasencia, viuda y heredera de don Pedro Pablo Calderón, conde de la Oliva, de una copia de testamento hecho en Plasencia, a 28 de septiem­bre de 1744, según el cual este don Pedro Pablo Calderón Vargas Camargo Trejo y Sotomayor, conde de la Oliva, señor de las vi­llas de Siete Iglesias, Grimaldo, las Corchuelas y el castillo de Al­monfragüe, alcaide de los castillos de la ciudad de Santa Fe y villa del Pinar, en el reino de Granada, y regidor perpetuo de Plasencia, quiere ser enterrado en el convento de Santa Clara, del que es pa­trono. Nombra testamentarios a don Luis de Vargas Carvajal, su suegro; a don Antonio Lorenzo de Vargas Carvajal, alférez mayor y regidor decano del ayuntamiento de Plasencia; y a don Ausano de Carvajal Nieto y Girón, señor de la villa de Torre Cardela, en el reino de Granada. Deja por única y universal heredera a doña Luisa de Vargas Carvajal, condesa de la Oliva, su legítima mujer. (Archivo de la catedral de Plasencia, leg. XI, número 21).
También comentan diversos autores que ambos lado del presbiterio existían bellos enterramientos, con magníficos sepulcros en forma de retablos de orden dórico.
 A uno y otro lado del altar mayor, en forma de retablo al estilo dórico, había dos elegantes sepulturas. La que estaba en la parte del evangelio, “hoy encontramos la laude gótica de perteneciente a unos de los alcaides de la fortaleza de la ciudad, un guerrero que empuña entre sus manos un escudo, que trae castillo mazonado”. decía: «Joan­nis de Vargas, Caroli V et Fillipi II consiliarius, in supremo Italiae consilio regens atque in Flandriae s enatu justitiae praesens, jacet exigua in urna, magno viro, hujus capellae et monasterii patrono, una curri uxore domina Agote de Camargo, domina villarum Oli­vae et Placentiunenlae» Puesto en romance de Castilla, significa: «Juan de Vargas, consejero de Carlos V y Felipe II, regente del su­premo consejo de Italia y presidente en el de Flandes, yace en exi­gua urna; gran varón, patrono de esta capilla y monasterio, junta­mente con su mujer doña Inés de Camargo, señora de las villas de la Oliva y Plasenzuela». Esta laude fue retirada en 1945, y llevada al atrio del antiguo asilo de ancianos, hoy colegio de San Calixto.
 Por muchas indagaciones no hemos podido localizar su ubicación, la misma suerte tuvo también la siguiente laude de la sepultura que se encontraba al lado de la epístola, que decía una leyenda: «Descansan aquí Miguel de Vargas, caballero de la orden de Santiago, comendador de Castillejo de la Cuesta, se­ñor de las villas de la Oliva y Plasenzuela, hijo de los mismos Juan e Inés, cuyos cuerpos yacen en el entierro de enfrente, juntamente con el de doña Elvira de Trejo y Carvajal, su mujer; cuyo yerno don Rodrigo Calderón, caballero de Santiago, conde de la Oliva, comendador de Ocaña, juntamente con su mujer doña Inés de Var­gas, hija de los dos señores, esta capilla restauraron y pusieron nueva renta al monasterio». Esta nueva renta fue de 200 ducados.

A ambos lados de los enterramiento que hemos citado, hay dos blasones que traen un campo cuartelado en cruz, con las armas 1º.-Calderon, aquí de oro, dos calderos de sable puesto en palo. 2º.-Vargas de plata, tres faja ondeadas de azur. 3ª.- un árbol resaltado de un león empinado a su tronco. 4º.- Camargo, cinco calderos fajados de escaques de oro y de sable puestos en aspa; bordura de gules, cargada de ocho aspas de oro

En el altar de San Cristóbal, frente a la puerta de entrada, en el arquitrabe del retablo, hay esta inscripción: «Este enterramiento es del ilustrísimo señor don Gabriel Pizarro, arcediano de Medellín en esta santa iglesia de Plasencia. Murió víspera de Nuestra Señora de Agosto, de 1571»,

Encima de este, nos encontramos una cartela ovalada, granítica, policromada donde se muestran las armas de Pizarro y Carvajal, traen los Pizarro un campo de plata y en la mitad un pino, que toma desde abajo y a cada lado un oso rampante, que está mirando a lo alto del pino

Tras el arco toral del presbiterio desde la clave central, que ofrece un escudo policromado, con las armas de su patronos, de la que parten ocho brazos de granito en la dirección de los puntos cardinales, uniéndose a los extremos con dos nervios de berrueco que proceden de la otra clave secundaria, y que traen otros tantos escudos de estilo español, plenos, sin armas, pero rodeados de una finísima filigrana gótica calada. Esculpidos en los nervios se admiran hasta treinta y dos querubines de granito, teniendo cada uno entre sus manos un escudo policromado con las cinco llagas sangrantes de San Francisco. Obra digna de admirar y atribuidas a los maestros canteros Pedro González y a su hijo Francisco, el que según comentan los clásicos aventajo a su padre en el arte de la labra de la piedra.

Para descubrir el origen del retablo, antes citado y ubicado en la Catedral de Málaga, en la Capilla de San Francisco, hay que mirar hacia su cornisa.
Descubrimos dos escudos nobiliarios, iguales a los que se encuentran encima de los altares laterales los del Marqués de Siete Iglesias y Conde de la Oliva, que sufragó la construcción de esta magnífica obra de escuela castellana del siglo XVII, que fue donado por la Marquesa Viuda de Larios, María de los Ángeles Suarez de Gallarza a esta digna Catedral, la cual lo dono a esta digna Catedral, comprándolo en Plasencia en 1945. No comprendemos el porqué los condes de la Oliva de Plasencia, cuando la desamortización, no reclamasen las dependencias del monasterio, que se hubiera salvado de su ruina.


José Antonio Pajuelo Jiménez.
                              
                                   “SEMBRANDO INQUIETUDES”





                                       






viernes, 15 de noviembre de 2013

LA Historia de la FOTOGRAFIA en norte de Extremadura.



La  Historia de la FOTOGRAFÍA en norte de Extremadura.
Sera Ramón Alabern el primero que realice un daguerrotipo en España el 10 de Noviembre 1839. El diario de Barcelona anunció el acontecimiento el mismo día, en su sección de diversiones publicas.”Para el buen éxito de la operación, “advertía el periódico” conviene que los espectadores que se hallen en las ventanas y balcones de la Lonja de la casa de Xifré se retiren los pocos minutos  que la plancha esta al foco de la cámara oscura. El daguerrotipo fue rifado entre los asistentes
Seis días más tarde se realiza el mismo experimento en Madrid, por diferentes especialistas fotográficos. Tomando imágenes del Madrid emblemático, pero tampoco ha quedado nada de dicha actividad..
En Extremadura el ambiente no era propicio como para prestar la atención que el invento merecía, la ruina a que estaba sometida sumida la sociedad extremeña, más pendiente de la supervivencia física, que la supervivencia en el tiempo.
Si  la fotografía no apareció antes fue simplemente porque las estructuras económicas e industriales de la sociedad no eran adecuadas para integrarlas  y desarrollarlas.
Extremadura asolada por la espantosa sequía de 1837, o las tormentas y vientos huracanados de 1842, que ocasionaron la ruina de los pueblos y de los campos, arrancando empedrados de las ciudades y destruyendo la totalidad de los viñedos, frutales y productos de verano.
1843, APARECE EL CANUTILLO DE LA LANGOSTA.
1846.- GRANIZADAS QUE COINCIDEN CON LA ÉPOCA DE LA SIEGA Y HASTA el año  1850 SE ACENTÚAN LAS CATÁSTROFES.
1850.- 1860 LA EPIDEMIA DE CÓLERA
Todo ello hace que los campesinos soliciten moratorias para poder pagar los morosos créditos y deudas que habían contraído para sus necesidades. Siendo el recurso de la sociedad agrícola y ganadera.
¿Donde cabe la necesidad de la fotografía que exigía fuerte pagos para realizarla o poseer sus resultados? Esto hace  que la fotografía sea sin querer la defensa del la tradición, la defensa de lo que se ha vivido.
Los pioneros que van a buscar las imágenes típicas de España descritas por los viajeros ingleses y americanos del siglo XIX, van a retratar paisajes y gentes pero muchas de las cuales no sabemos cuáles fueron su destino.
En 1850, Charles Glifford,
 Las tarjetas de visita de reyes, emperadores, políticos influyentes, toreros, etc., son compradas en establecimientos especializados de toda España -componiendo una galería de celebridades en cada estudio-, descubriéndose las posibilidades propagandísticas de la fotografía, que se convertirá en un eficaz arma para publicitar el progreso material alcanzado en el reinado isabelino. En este sentido, descollará la obra del galés Charles Clifford (1819-1863), afincado en Madrid desde 1850 -frecuentó el daguerrotipo- pero viajero infatigable, pues se dedicó a la enseñanza fotográfica desde 1854 en su faceta de transeúnte. No obstante, la faceta más sobresaliente de Clifford fue la de acompañante de los viajes regios efectuados por Isabel II(11), realizados para intentar afianzar la monarquía en un país afectado por la actitud levantisca de los carlistas y por las exigencias de los liberales progresistas. Charles Clifford registró fotográficamente los siguientes viajes isabelinos: 1858 (Valladolid, Toledo y Extremadura), 1860 (Alicante, Baleares y Barcelona), 1862 (Andalucía y Murcia). En este periplo borbónico, Clifford tomaba placas del aspecto de las ciudades, engalanadas para acoger a la comitiva real, testimoniando así el afecto del pueblo hacia la soberana que encarnaba la corte de los milagros. 
 Comienza a recorrer España, el problema que se encuentra el fotógrafo es.
1.- Las incomodidades del transporte a lomos de mulas, las altas temperaturas, el agua es también difícil de conseguir y debido a la extrema sequedad del suelo, el polvo es la regla.
2.- El considerable tamaño del equipo, unos 300 kilos, tamaño de los negativos y fragilidad de los mismos.
3.- Con todo ello, el desasosiego a cada tropiezo de estos animales que amenazaban con destruir lentes, placas, cubetas y si no se derramaran los líquidos reveladores.
Es la reina Isabel II, la que encarga a este fotógrafo un álbum de Toledo y Extremadura.
Resulta apasionante la vida de Charles Clifford (Wales, 1820, Madrid, 1863). Podíamos resumirla indicando que era un avanzado o un moderno  de la época.

Su relación con Extremadura es que  visita Alcántara, Plasencia, Jarandilla, Yuste, Cuacos y Mérida, resultando junto con Cataluña la zona de España que más refleja en sus fotografías.
En nuestra Comunidad efectuó dos viajes a los que dedicaremos los siguientes fotografías, y que tuvieron lugar a finales de los años 50 del siglo XIX, fruto de los cuales son quizás las mejores fotografías de Extremadura de este período, además de ser las primeras.
Su técnica es inmejorable. Más aún, considerando que estamos en los primeros pasos de la fotografía. Las primeras muestras las hace en base a negativos de papel, hasta 1852, fecha en la que mayoritariamente trabaja ya con negativos de placa de cristal al colodión y acabados a la albúmina.
Sus trabajos pueden rastrearse en la Biblioteca Nacional, las Reales Academias, la Fraenkel Gallery de San Francisco y el Museo de Victoria y Alberto en Londres.
Publicó un Photographic Scramble Through Spain que, además de fotografías, incluye un curioso cuaderno de viaje que veremos más adelante.
Hoy, dejaremos constancia, extraída de prensa de la época,  de la primera de sus aficiones, la aerostación, que hace que Clifford sea considerado también el iniciador de la fotografía aérea.

Por otro lado unos años mas tarde camina, Jean Laurent 23 de Julio de 1816  Madrid 24 de Noviembre de 1886) fue uno de los más importantes fotógrafos que trabajaron en España en el siglo XIX, y del que tenemos algunas fotografías suyas de 1860

Establecido en Madrid en 1843, comenzó a interesarse por la fotografía en 1855, tomando vistas panorámicas de ciudades, paisajes, monumentos, obras públicas y obras de arte de la península ibérica; así como retratando personalidades y tipos populares.


De su presencia en Extremadura se conoce gracias a una exposición Bética Extremeña en Sevilla, año 1874 aportando  una fotografía de Trujillo en la que se refleja  la Torre Julia destruida a consecuencia de terremoto de Lisboa en 1755, así como el retrato del personaje de Montehermoso que está depositado en el Museo Antropológico Nacional. Laurent fue el fotógrafo personal de Alfonso XII.
  El francés Jean Laurent, que arribará a España en 1857 en calidad de corresponsal gráfico de la revista ilustrada La Crónica, inicia una tanda de viajes por las costuras hispanas, acumulando miles de placas fotográficas producto de sus continuados viajes, registrando visualmente obras de arte, tipos populares, tendidos ferroviarios y obras públicas -como canto del progreso-, paisajes y vistas panorámicas de ciudades, retratando también a múltiples personas en su gabinete matritense. En Plasencia, por ejemplo, hará varias placas de la catedral -del exterior e interior- que condicionarán las sucesivas miradas fotográficas del templo catedralicio, mantenidas en el último tercio del s. XIX y, sorprendentemente, en todo el s. XX.
J. Laurent destacó siempre por mantenerse al día en los avances tecnológicos que se producían en la fotografía del siglo XIX. Él mismo inventó e introdujo varias técnicas como el papel litográfico, junto con el fotógrafo español José Martínez Sánchez en 1866,5 que se vendía ya sensibilizado; o un nuevo sistema de coloreado.
La mayoría de sus placas fotográficas son del procedimiento que se conoce con el nombre de colodión húmedo. Usaba el ferrocarril para sus desplazamientos por la península ibérica, y empleaba un pequeño carruaje o "carro-laboratorio" de campaña, donde preparaba y revelaba sus placas de vidrio al colodión. Los negativos de colodión eran totalmente artesanales y daban una gran nitidez.

Fotografía de salón.

A la sombra de estos dos grandes fotógrafos se instalan en la región un numero de fotógrafos locales que adquieren una gran maestría en el manejo de los instrumentos fotográficos de momento se van a producir gran cantidad e imágenes sobre todo retratos en la primera época , pues salir a la calle a haber fotografías era casi imposible por la gran inversión de dinero que había que hacer con la compra  de equipo; y además la renta per cápita era muy inferior a la nacional, lo que no garantizaba el éxito de la imagen artística debido al elevado costo  de las fotografías  para las clases inferiores..



La Prensa y la Fotografía.
Así en el Cantón Extremeño 26 de febrero de 1888 de Plasencia, provoca que en muchas ocasiones se desplacen a Plasencia profesionales que vienen de Madrid, la estancia en la ciudad de V. Mendía. El anuncio que no tiene desperdicio podemos leerlo.
Si pensamos que el salario medio de aquel momento era en España entre 3 y 5 pesetas, que el Kilo de pan costaba 35 céntimos y el de carne a 1,5 pesetas, nada podía hacer de  augurar el éxito de este fotógrafo.
                           
Era a partir del año 1880, cuando se va adquiriendo la necesidad de vernos representados en el intento de quedar fijado en la eternidad. “
   Durante 1898 y 1899, fue excesivamente duro para las clases humildes, el hambre y la miseria se extiende por Extremadura, durante el mes de enero y febrero se llegan a repartir más de 20.000 comidas en los comedores populares de Trujillo y Plasencia, por lo que los que poseían imágenes, solo eran de la clase alta.
Ante este panorama  no hay posibilidad de que se desarrollen sociedades fotográficas  Y son los fotógrafos locales que se abren camino en pequeños estudios de su propiedad.

En 1900, se produce un Eclipse de sol, es tal la importancia que se concede a la aplicaciones fotográficas, que es fotografiado , por Borkeren Navalmoral de la Mata, al que envía desde Madrid el Observatorio Nacional, y desde Plasencia por Portela, obteniendo instantáneas que son reproducida, en el semanario el Nuevo Mundo, el 6 de junio de 1900.

El Cruzado Extremeño, publica fotografías en portada a partir de 1903, y la prensa va a servir de vehículo  para el anuncio de la presencia de fotógrafos en las localidades.
Hay una carta, fechada el 16 de marzo de 1902, en Madrid y enviada a Trujillo, y describe con toda precisión lo que ocurría por aquel entonces en el estudio del fotógrafo.
Madre:
 Le remito la fotografía que me hice en el gabinete del señor Company. Aún me tiemblas las piernas del susto que me lleve con la explosión.
  Nadie me advirtió de lo que ocurría mientras que el fotógrafo entretenía la espera con su conversación  El ayudante me limpio los zapatos, cepillo mi traje y me presto un peine, mientra el segundo fotógrafo hablaba sin parar eligiendo el escenario. Cuando todo estaba dispuesto fije la mirada donde dijo el fotógrafo y se produjo una explosión al lado de la maquina, en un soporte que sostenía el ayudante, de la que aún no me encuentro totalmente repuesto.
Lo que no acabo de entender es el aspecto  donde no aparece la cara de susto que debía de tener. El fotógrafo me dijo que su maquina era de gran velocidad y que recogía el momento anterior, por lo que no entiendo la necesidad de la explosión, si la fotografía ya se ha tomado…
Los fotógrafos encerrados es sus estudios, por la necesidad de observar el mundo a través de la imagen, como consecuencia de la fiebre por coleccionar postales, asi como el despegue de las revistas ilustradas que tienen tiradas asombrosas en el  territorio nacional, como Nuevo Mundo, Blanco y Negro , Mundo Grafico, la Esfera, etc… conlleva que  los fotógrafos salgan a la calle  hacer foto-periodismo  y manejar cámaras fotográficas de poco peso. Comienzan aparecer imágenes de Extremadura y de los acontecimientos sociales en las revistas mencionadas, los reporteros gráficos  destacan Jose Diez, Javier y Burgos de Caceres  u Carpintero de Coria.
La fiebre del colecionismo, hace que Extremadura no quede fuera, por lo que van a aparecer  en las primeras décadas del siglo colecciones referidas a las poblaciones más importantes, hechas en su mayoría por fotógrafos del lugar, en e caso nuestro Jose Diez y Manuel.


Kurt Hielscher.
A comienzos del siglo XX entre 1913 y 1918 un alemán, Kurt Hielscher, viaja por España tomando fotografías de sus gentes, monumentos y paisajes. Con ellas posteriormente publica un libro titulado “Das unbekannte Spanien” o en español “La España desconocida”.
Su obra tal vez sea el último libro de viajes sobre la España romántica. A diferencia de sus predecesores, Richard Ford, Gustavo Doré, David Roberts, Emile Beguin, etc. para dejar constancia de lo que ve, en lugar de un lápiz y un cuaderno de dibujo trae una cámara fotográfica con lo que nos deja una constancia fiel de lo que era la España a comienzos del siglo XX.

Desde entonces ha pasado casi un siglo en el cual ha habido guerras, desidia, incultura, atraso, desarrollo más o menos sostenible y otras circunstancias que han cambiado básicamente el escenario, no siempre para bien.
Retrato a la España desconocida, la que se encuentra lejos de los caminos reales, recorrió por aquellos caminos con su cámara recogiendo miles de instantáneas que derrochan generosamente una pasión artística insostenible. La primera Guerra le sorprendió en nuestro país, impidiéndole regresar a su patria. Lo que en un principio se presento como un exilio forzoso en tierras extranjeras acabóse convirtiéndose  en una querencia desbordante por todo lo relacionado con España, por las gentes y las tierras.
Durante cinco años en alegre vagabundeo, recorrió todos los rincones  de nuestra geografía, conectando con personas de todas las condiciones sociales, aprendiendo sus costumbres y sus tradiciones, y fijando en sus fotografías y en su memoria, imágenes evocadoras de ese espíritu verdadero que subyace bajo la experiencia externa de cosas y personas.

No solo plasma monumentos y grandes espacios, también capto la esencia de la gente y tradiciones de forma tan magistral que es capaz de transmitir las profundas emociones que embargaron a este autos en su momento.

LOS AFICIONADOS.
Aunque no es muy extensa la lista, si es verdad que su actividad fue frenética  Todos los momentos , los acontecimiento que ocurrían a su alrededor y los cambios que iban sufriendo las ciudades, no dudan en fotografiarlos sin mayor interés que la de atesorar imágenes, intercambiar nuevas formas de expresión .
Tenemos que destacar los siguientes:
Manuel Covarrubias, sabemos poco de este, solo tenemos una foto firmada en el reverso por el.
Fernando Ocaña, 1916; músico y fotógrafo que vivía en Plasencia. Es el fotógrafo que acompaña a Vicente Paredes Guillen en todas sus excursiones arqueológicas , en las que realiza las fotografías para revistas especializadas en el tema.
De Juan Ruiz de Luna quedan soberbias fotografías  acompaño a Sorolla a su viaje a Plasencia con motivo de pintar  el cuadro encargado  lor la Hyspanic Society of America
Fernando Sanchez Ocaña Silva, entablo amistad con Ruiz de Luna, y quizás su afición a la fotografía la adquiriese de el, nos dejo un archivo de momentos y paisajes de la época
Tomas Martín Gil, Publicó un libro “ Por la vieja Extremadura”, en 1929, aunque el resultado de la impresión no fue el deseado, las fotografías son una importante aportación a la evolución de la fotografía del momento.
Pedro Jiménez Recio, Alcalde de la ciudad, aficionado a la fotografia y nos dejo un legado importante.

Mujeres tras el objetivo
Tres mujeres sobresalen en esta magnífica colección: Anna M. Christian, Ruth Matilda Anderson y Frances Spalding. Las dos primeras tuvieron una gran influencia en la obra de Joaquín Sorolla Visiones de España.
Anna M. Christian viajó por España animada por Sorolla a quien conoció en 1909 en Nueva York en la sede de la Hispanic Society. En sus fotografías de Valencia se nota la mirada de Sorolla. Nació en Minneapolis, hija de una familia acomodada de industriales, estudio arquitectura en Nueva York, antes de embarcarse hacia España. A su vuelta, Huntington que apreciaba la fotografía de Anna Christian realizó una exposición en la Hispanic en diciembre de 1916.
También le compró más de 700 fotografías de sus viajes. 


La más prolija es Ruth Matilda Anderson, nacida en Nebraska hija de un fotógrafo de Kearney, Alfred Theodore Anderson. Estudió fotografía en la Clarence H. White School, donde el propio Clarence White la recomendó a la Hispanic Society. Fue fotógrafa del museo, conservadora de fotografía en 1922, hasta que en 1923 realizó el primero de sus cinco viajes a España. Tomó más de 14.000 imágenes. 
1923, llega a España RUTH y desde el 29 de diciembre de 1927 al 28 de Abril, se encuentra en Extremadura trabajando para la Sociedad Hispana de America. En esta región realiza muchas fotografías  incluso pode permiso para entrar en casa particulares y fotografiar sus interiores. Incluso compro las postales a los fotógrafos locales para no entretenerse más de lo necesario en cada localidad, para la sociedad a la que representaba.
Ruth , analiza en primera parte  de su obra la vida diaria y la industria de Extremadura; la segunda representa las aldeas y pueblos  que ella fotografio más extensamente mientras capturaba un acontecimiento particular o simplemente evocando la atmosfera del lugar, Y la tercera parte a las personas que fue encontrando.
Además ella tomo nota de su trabajo, reconstruyendo los detalles y hechos que rodean las imágenes.
La primera sección se incluyen imágenes de la industria e oficios agrícolas y que se extiende desde la cría de cerdo para la industria del jamón hasta el aceite de oliva. Las imágenes más notables representan una variedad de molinos encontrados en las Hurdes, Plasencia y Jerez de los Caballeros.
Estas imágenes ofrecen grande contrastes por la forma de elegir de manera drástica los ángulos y la luz consiguiendo un gran impacto.

La segunda sección  ofrecen un retrato de la región pasando por los pueblos ricos como Plasencia y Jerez de los Caballeros hasta pequeñas aldeas, muchas fotografías dan testimonio de las difíciles condiciones de la vida  en los que no solo fotografió momentos cotidianos  sino como eventos especiales de la Semana Santa, de Jerez de los Caballeros.
Y la tercera y ultima sección  contiene imágenes de personas que fue encontrando y cuyos retratos forman parte de una atractiva galería  Sus notas revelan las historias que hay detrás de estas figuras.

Frances Spalding Trabajo para la Hispanic Sociedad, hizo fotografías por los años 1930 convirtiéndose años más tarde en la conservadora de los trajes regionales de la Sociedad citada.
Las fotografías de Anna son calificadas de Sorollistas, su amistad con el pintor dio como fruto una influencia mutua entre pintura y fotografía, de forma que no es posible discernir si las unas son resultado u origen de las otras. De las imágenes captadas por Rut nos llega su meticulosidad en el tratamiento de las diversas facetas del objeto-personaje-lugar elegida.
El trabajo de estas fotógrafas se realiza entre 1915 (Anna) y 1923-1930 (Ruth), y la propia exposición las sitúa tras haber presentado primero toda una pléyade de los clásicos del XIX en fotografía española: Clifford, Laurent, Beauchy … la imagen de España no es tan diferente entre un siglo y otro,
  Sin embargo al contemplar la que ellas nos reflejan tenemos la sensación de penetrar, a través de la “puerta monumental” que nos mostraron los pioneros de la fotografía, en la España real, en las calles, los trabajos, los hogares, en las gentes. Y en espacios de la geografía española nunca visitados por una mirada tan curiosa y desde luego lejos de los circuitos decimonónicos. Un trabajo que Joaquín Bérchez califica como “épica reinvención fotográfica”, una reinvención con mayúsculas desde una óptica femenina que es, en estos primeros años del siglo XX, una auténtica innovación en el panorama fotográfico conocido hasta ese momento.

W.EUGENE SMITH
El trabajo de Smich sobre Deleitosa, nos hace reflexionar, hoy en día  sobre la gran evolución en el mundo y en especial en el mundo rural ha sufrido España.
En sus imágenes de más de cincuenta años vemos una forma de vivir y trabajar cercana a la edad media: separación del trigo de la paja, apoyándose en el viento, la imagen de “ir a por agua” a la plaza del pueblo denotan que no existían las infraestructuras adecuadas dentro de los hogares de los habitantes de la población.
Biografia.- Datos obtenido de la Historia de la Fotografía de Extremadura. Matilde Muro Castillo.
Fotografías. Obtenida de la Red.


                                "SEMBRANDO INQUIETUDES"



























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Jose Antonio:Médico. Pedro:Industrial,Documentalista. Pero sobre todo, y desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.