viernes, 24 de septiembre de 2021

EL CERRO DEL BERROCALILLO Y AMBRACIA.

 

El CERRO DEL BERROCALILLO Y AMBRACIA.

 

La tesis que mantiene los principios fundacionales está basada en los privilegios en el privilegio de Alfonso VIII, que considera a dicho rey como fundador de la ciudad, tesis que seguirán muchos, pero que no estoy de acuerdo con ella.

Repartida por nuestros contornos la población neolítica de la que nos dan pruebas los yacimientos estudiados cercanos a Plasencia “Berrocalillo- Boquique”, y siendo este crestón de Plasencia un terreno perteneciente al mismo Valcochero, y no estando entre si distante más de dos kilómetros en línea recta, es necesario admitir que sobre el suelo de Plasencia vivieron la misma gente que ocuparon los cerros inmediatos.

Esta población neolítica, que aún no se había liberado del gravamen de la cueva y que sigue utilizándola, aunque ya en esta cultura es mitad cueva mitad construcción adosada a ella, prescinde para siempre de aquella perduración paleolítica al iniciarse la época subboreal (equivalente a la mayoría del Neolítico y la Edad del Bronce el clima en general fue más seco y ligeramente más frio) y en el principio de esta sequía que va a prolongarse.



A este padecimiento climático es al que achacamos el abandono definitivo del Berrocalillo y Boquique en beneficio del cerro de Plasencia. Lo impone así la constitución granítica de las laderas sobre la que estos yacimientos asientan, únicamente dotadas de fuentes intermitentes, casi siempre azotadas en los estiajes ordinarios, y que en aquel periodo climático debieron de cesar, como tales, desde los primeros momentos. Esta necesidad vital es la que traslada al hombre y a sus viviendas a los márgenes de las corrientes superficiales de agua, cuyo volumen, permanencia y cantidad, les garantizaba el suministro de este indispensable elemento.

Plasencia, que es la cabeza de toda la comarca, debe tal imposición a sus propiedades fisiográficas y muy especialmente al rio que la envuelve.

Rara vez el hombre prescinde de los beneficios naturales y crea grandes centros urbanos rodeándolos de artificiosas componendas que, por otra parte, nunca llegan a alcanzar la perfección de lo que se trata imitar.

El impuesto geofísico de Plasencia se ejerció sobre el ser humano desde que este fija su vivienda y ocupa las estructuras superiores del suelo.


La situación del cerro, envuelto en sus tres cuartas partes por el cauce del Jerte, y la parte restante despegada por un profunda vaguada de su continuidad de Valcochero…; su altura 350 metros sobre el nivel del mar; el frontón que la loma de Valcochero crea, resguardándole de los vientos del septentrión (viento que sopla del norte)…; su posición  en relación con el amplio y profundo valle del Jerte, que además de dotar a su ambiente del grado higrométrico conveniente le libra de los calores  excesivo del verano por las corrientes de aire frio que le llegan después de rozar las cumbres de Gredos…; la salubridad de sus suelos de constitución granítica y elevado más de veinte metros sobre el nivel del rio…; el favor que le dispensa el foso fluvial, haciéndose inexpugnable en 15 kilómetros de su cauce y solo creando -como hecho a medida- un amplio vado a la altura de esta implantación…; al estar donde el valle se ha abierto plenamente para que el sol le añe  en toda su dirección…; colocan a Plasencia muy por encima de cualquier otro lugar de nuestra comarca que se estudie y analice bajo estas miras de salubridad, acondicionamiento y sanidad.

Y como quiera que las necesidades vitales del ser humano son las mismas desde que tenemos noticias de su existencia, no puede tampoco negarse, por esta otra vía de razonamientos, que el cerro agrupó vida humana desde que esta se siente inclinada a vivir en sociedad.

Por esto, sabemos por los restos arqueológicos encontrados que la población neolítica vivió desde el principio sobre él y luego ser el único punto que pudo superar la grave sequía de la época subboreal.

La población de estos cerros, se asentó poco a poco en lo que hoy es Plasencia, posiblemente en lo que hoy conocemos como la Puerta del Sol hasta la Plaza, en esta zona encontraron una cabeza de Toro (arte de plástica Celtibera) que se hallaba sobresaliendo del liso blanqueado de una pared en la calle de San Pedro, y posiblemente hallada en esta zona, también las figuras o caras empotradas en los muros de la iglesia del Cristo de las Batallas nos hacen pensar que este lugar fuera el nacimiento de Ambracia.

Fotografías de José Gutiérrez Delgado.

José Antonio Pajuelo Jiménez

                                                          "CREANDO CULTURA"

 

domingo, 5 de septiembre de 2021

REGINA.

 


REGINA TURDULORUM.

 

En las cercanías de la localidad de Casas de Reina, sureste de la provincia de Badajoz, a unos dos kilómetros y junto a la carretera que conduce a Ahillones, se encuentra los restos arqueológicos donde estuvo la  primitiva ciudad romana de Regina, cuya fundación tuvo lugar en el siglo I de la era cristiana y alcanzó pleno derechos en el organigrama político romano ya en época Flavia.

La creación de una ciudad como esta en pleno territorio de la Baetica Turdulorum está condicionada por una serie de aspectos determinantes, como son la magnífica situación que ofrece el entorno, la riqueza de los suelos y la existencia de minas en los alrededores, como las minas  de hierro de la Jayona, explotadas desde tiempos de los romanos e incluso prerromanos, aunque la explotación de minerales a gran escala comenzó en 1900 a 1920.



No hay referencias documentales y de haberlas son escasas, que recojan datos de esta ciudad, no sabiendo con exactitud cuál fue el momento de su fundación, ni cuando se produjo el abandono que finalmente provocó su ruina. La población de Regina se ubicó de modo conveniente en la vía que comunicaba Mérida con Sevilla, junto a la desviación, que a través de Azuaga, llegaba a la vía de Mérida a Córdoba, por lo que gozaba de una buena posición estratégica. Por otra parte, también los recursos agrícolas y mineros de la región condicionarían el emplazamiento de esta población.

Hoy la ciudad ha desaparecido, teniéndose sobre su topografía alguna referencia vaga, como el lugar donde se emplazaba el foro (lugar que se destinaba a mercados, ferias y que normalmente se encontraba a las afueras de ahí su nombre), o la localización del “Cardo Máximum” (término empleado en la planificación urbanística en el imperio romano. Denota una calle norte-sur en una ciudad o campamento militar, digamos que es la calle principal).

Sin embargo el teatro, con su sólida estructura, ha pervivido hasta nuestros días. Se encontraba cubierto en su totalidad, hasta que se iniciaron excavaciones en el lugar en 1978, y ha puesto al descubierto la estructura completa del edificio. El teatro es un ejemplar reducido en su género, proyectado para un grupo de población secundario, con una capacidad aproximada de 800 espectadores, calculada sobre las gradas que se conservan en la “cavea” (cavidad, hueco, designa la parte de un teatro o anfiteatro romano o circo romano donde se encuentran las gradas sobre las cuales se sentaban los espectadores que asistían a las representaciones o espectáculos. Formada por graderíos ascendentes en forma de terrazas) pudiéndose ampliar esta cifra en el caso de que la parte superior del teatro también acogiera espectadores. Todo el cuerpo de gradas se apoya sobre un terreno natural, sobresaliendo en fachada solo el muro superior del hemiciclo.

El teatro es de época de Domiciano, en excelente estado de conservación como muestra su graderío. El edificio se realizó siguiendo los cánones vitruvianos.

Parece ser que este teatro constaba de un solo sector de gradas. Siendo dudoso el fin al que estuvo destinado este espacio superior. Pudo construirse aquí una galería, o tal vez esta plataforma acogió un graderío de madera que complementase a la cavea construida.

El muro superior de la cavea presenta exteriormente grandes de hormigón recubiertos de opus incertum (literalmente es un obra irregular dentro de las técnicas constructivas romanas, se usaban sillares de forma irregular, colocados aleatoriamente en el muro con hormigón), y en él se abren cuatro puertas de entrada que comunicaban directamente a la calle con el interior del teatro.



El material empleado en la construcción del teatro fue el hormigón como nucleo, que tuvo como revestimiento un paramento de hormigón. Este último se construye de modo particular, con cintas de mortero entre las uniones de una piedra con otra, bien resaltada, creando de este modo un notable efecto decorativo.

La orchesta es semicircular, limitada entre la cávea y la scena y tiene una entrada mediante los paradoi que se desarrollan en los frentes del hemiciclo.

La scena presenta un proscenium (la zona del escenario mas cercana al público) dinámico, con entrantes rectangulares y semicirculares que quiebran la línea recta del muro. El pulpitum (escenario), con 45 m. de longitud por 6 m. de profundidad, tuvo un cubrimiento de madera, cuyos restos aparecieron en la primera campaña de excavación, y este entablado, debió mantenerse sobre pilares existentes bajo el hyposcenium.

De la scenae frons (frente escénico), se conserva el podio de algo más de 3 m., sobre el que se elevaron las columnas y entablamentos, estos últimos perdidos. Tiene este frente tres entrantes semicirculares que se corresponden con las valvea (puerta principal), de las cuales la central, valva regia, es la mayor, y las laterales, valvae hospitalium, tienen medidas diferentes.

En el postcenium (es un ala a cada lado del escenario sonde los actores pueden prepararse para la escena a representar, o almacenar cosas) se combinan entrantes semicirculares y salientes rectangulares, probablemente estas hornacinas se hicieron para albergar imágenes escultóricas, en una zona próxima apareció la diosa Isis en mármol, que podría pensarse estuviera aquí ubicada.

                                      

El Foro se conserva gracias a las diferentes campañas arqueológicas realizadas, han conseguido dejar a la vista algunos cimientos de casa y algún otro resto de pavimento de la vía romana. Gracias a estas excavaciones se recuperó un templo con una pequeña sala dedicada al culto del emperador.

La extensión total de la ciudad de Regina llegaría hasta la carretera regional que comunica Llerena con Fuente de Arcos, donde se han encontrado algunas villas romanas, constatada por la presencia de teselas que habrían formado parte de los mosaicos decorativos de las dependencias de este tipo de edificaciones destinadas con actividades agrícolas. En las actas del II Concilio Hispalenses que presidió San Isidoro, la ciudad se encontraba habitada en el año 619, su abandono podría haber sido consecuencia a raíz de la dominación árabe.

José Antonio Pajuelo Jiménez.                                           

                                                      “CREANDO CULTURA”.


Biografía: Centro de desarrollo Rural “Campiña Sur”.

              Álvarez Martínez J.M. El Teatro romano de Regina. Badajoz 1982

              Casas de Reina.pag. 266. NOSOSTROS

  

lunes, 30 de agosto de 2021

EL PUENTE DEL CARDENAL






Aunque este puente no está en la ciudad, si se le puede consignar como de ella, pues fue el cardenal placentino D. Juan de Carvajal el que mandó hacerle en el año 1.460. Su constructor fue el cantero placentino Pedro González, el cual también trabajó en la catedral y en Santo Domingo.
Está situado este puente sobre el río Tajo, en el camino que va de Plasencia a Trujillo, pasado Villareal de San Carlos, en la zona del Parque de Monfragüe, al lado del actual puente que cruza el río. Dejo de tener uso en los años 1960 pues al hacer el pantano de Alcántara su cola lo llega a tapar.
Antes de construirse el puente se pasaba el río por medio de barcas, pero como en esa zona se juntan el Tajo y el Tietar, la mayoría del tiempo no se podía pasar por el gran caudal que traían estos ríos ocurriendo muchas muertes por vuelco de las barcas.
De este puente se conserva casi toda la documentación, por lo cual podemos saber que consta de 30.000 piedras labradas, y que cada piedra valió a 9 reales y 14 maravedíes, por lo tanto costó el puente 282.325 reales y 31 maravedíes. La piedra para su construcción se trajo del Robledo, de los Cinco Hermanos y dehesa de Malpartida, junto al pueblo de Gargüera. Para su transporte fue necesario romper la montaña, por el sitio que llaman el Arroyo de Calzones. La distancia desde las canteras hasta el emplazamiento del puente era de seis o siete leguas.
Se cuenta que cuando se hicieron los estudios para su construcción, vieron que saldría muy cara la traída de la piedra, y así se lo comunicaron al cardenal el cual estaba en Roma, enterado este les contestó que si no la llevaban desde estas canteras las mandaría el desde Roma, ante lo cual empezaron a sacarlas.
Otra historia cuenta que cuando fue el cardenal a ver el emplazamiento donde se pensaba realizar el puente, el arquitecto, temeroso de que no tuviese el cardenal tanto dinero como valía hacerlo, empezó a poner pegas y dificultades para su construcción, ante lo cual, cuentan, que el cardenal sacó sus manos de los bolsillos llenas de onzas de oro y empezó a lanzarlas al río diciendo cada vez que tiraba una ”Aquí podía ir una pilastra, aquí podía ir otra, allí otra, etc..” Ante esto el arquitecto se arrodilló y besándole las manos le pidió perdón por su desconfianza. Esta leyenda es solamente esto, ya que el cardenal no pisó su diócesis ninguna vez desde que se fue a Roma.
Como la mayoría de los puentes que existían en esa época, era de peaje, y se cobraba por cada animal que pasaba por el.


En la guerra de la Independencia fue destruido por las tropas españolas para cortar el avance de las francesas. Cuentan que el ingeniero que se encargó de volarlo encendió la mecha antes de retirarse los obreros que estaban colocando las cargas, y a consecuencia de ello, si voló el puente, pero con el volaron 35 hombres más, salvándose solo uno que casualmente era de Plasencia. Pasada la Guerra de la Independencia, se colocaron unos palos entre los pilares del puente y se clavaron unas tablas encima de estos palos con lo cual se podía atravesar el río con un gran peligro para el que lo intentaba.
Así permaneció el puente hasta el año 1844, en que se empezó a restaurar, siendo maestro de las obras el lego de la Compañía de Jesús, padre Manuel Ibáñez.


José Antonio Pajuelo Jiménez - Pedro Luna Reina.


                                                                "CREANDO CULTURA"

martes, 17 de agosto de 2021

EL PUENTE -"Al - Qantarat". PARTE II.

 

EL PUENTE DE ALCÁNTARA. II

Este puente debió de permanecer intacto hasta el siglo XIII. Cuando, con el avance de la reconquista sufriera las primeras destrucciones que, sucesivamente irían incidiendo sobre él hasta el siglo pasado. Cuando Alfonso IX tpmó definitivamente Alcántara, el puente al parecer quedó roto, no se sabe si por acción de los cristianos o de los musulmanes. Posteriormente en todas las luchas sucesivas entre Castilla y Portugal, Alcántara fue un importante punto de fricción. Se documenta como dato  que significa, la consideración del puente, que estando cercada la villa por los portugueses en tiempos de los Reyes Católicos, el rey Alfonso V, sabiendo que Alcántara iba a cortar el puente, levanto el cerco porque no quería el reino de Castilla con aquel edificio menos.

La primera reconstrucción se hizo durante el reinado de Carlos V estando las obras bien documentadas. Fueron reparados los destrozos de la fábrica y el puente, que había constituido una autentica fortaleza en la Edad Media.

        


Las obras se llevaron a cabo por el maestro Martin López entre 1532 y 1543, siendo supervisadas por los grandes arquitectos Pedro de Ibarra y Esteban de Lezcano, aún en el siglo XVI se efectúa una segunda reforma, adjudicada a Diego de Castañeda, que finalizaron Pedro de Villegas y Sebastián de Aguirre en 1577. Como conmemoración de la restauración se pusieron en el arco honorifico del puente tres inscripciones situadas en las jambas y un escudo imperial en el frente sur del arco bajos las almenas de coronamientos, que son obra también de este momento. 


En el siglo XVIII, cuando estalló la guerra de sucesión, Alcántara fue punto fronterizo afectado en las luchas de España y Portugal. Cuando los portugueses se retiraron de Alcántara, trataron de volar sin éxito el segundo arco de la orilla derecha, afectando la explosión a los paramentos del arco, que en parte cayeron y a los pretiles, así como al núcleo de la fábrica, que empezó a presentar grietas en el arco honorifico. El puente se volvió a consolidar en tiempos de Carlos III, y el dibujo que recoge Laborde se hizo sobre la obra recién terminada. 



En la guerra de la Independencia para impedir el paso de las tropas francesas, los aliados destruyeron el segundo arco de la orilla derecha en 1809. Y así permaneció, con un enlace de madera, que además fue quemado ante la amenaza de los carlistas sobre Alcántara en 1818, hasta que a mediados del siglo XIX se llevó a cabo la última y definitiva restauración, estudiada a fondo por la investigadora Rodríguez Pulgar.



Partió la propuesta de la Real Academia de la Historia, que encomendó la obra al Cuerpos de Ingenieros de Caminos, siendo director de las mismas D. Alejandro Millán. Fue construido el arco que había sido volado, se consolidó toda la fábrica haciéndose un rejunte de sillares, se dispuso en su sitio el arco honorifico que había sido desmontado al temerse que la pila central pudiera desplomarse, se pavimentó al calzada y se complementó el puente con las avenidas que hoy existen en sus extremos.



La reconstrucción consta en el arco conmemorativo dentro de una lapida situada en la jamba derecha del puente norte, que alude al reinado de Isabel II, disponiéndose además en el remate de este frente un escudo real de este mismo momento. L citada lápida de Isabel II y otra nueva que se hizo sobre la primitiva, que daba constancia de los municipios romanos que participaron en la obra, desplazaron a una de las inscripciones conmemorativas de Carlos V y a la única original que allí quedaba, que se dispusieron en el interior del arco.

El arco, de esta manera, completa su significación recogiendo los documentos memorables de la historia del puente. Originalmente fue el arco honorifico en el que constaba la dedicación del puente a Trajano y el nombre de los municipio que lo construyeron. La inscripción dedicatoria que se repite en cada frontispicio del arco dice:

                 Imp(eratori)· Caesari· divi· Nervae· f(ili) Nervae

           Traiano· Aug(usto)· Germ(anico)· Dacico· pontif(ici· max(imo)

           trib(unicia)·potes(tate)· VIII· imp(eratori) V· cons(uli)· p(atri)· 

 

“Al Emperador Cesar, hijo del divo Cesar, Trajano, Augusto, Germánico, Dácico pontífice máximo, con la octava potestad tribunicia, emperador por VIII vez y cónsul por vez V, padre de la patria”

Tiene además de fijar la fecha de la construcción 103 y 104 después de Cristo en los que coinciden los ordinales de las magistraturas del Emperador del Emperador que aquí se registra. En el último estudio de Liz Guiral se adelantan las fechas de inicio de la construcción hasta el año 75.



De las inscripciones de los municipios constructores solo queda la que, ilegible, se sitúa en el interior del arco. Su contenido lo conocemos por manuscritos escritos por historiadores de épocas pasadas. En origen se encontraba en el frente de unas de las jambas  y es posible que se complementara con otras tres inscripciones cuyo contenido aún se ignora, tal vez prolongara la lista de los municipios o repitiera el contenido de la que se conoce.

Fotofrafia 1.- Grabado de Serra Casal.

Forografía 2 y 3. Archivo de la Biblioteca Nacional de España.

Fotografía 4.- de Alejandro Millán

José Antonio Pajuelo Jiménez.

                                         "CREANDO CULTURA".

 

 

sábado, 31 de julio de 2021

EL PUENTE - "Al- Qantarat"

EL PUENTE DE ALCÁNTARA.

Se elevó en un lugar elegido por sus condiciones, en un trecho en el que el cauce del Tajo presenta un gran estrechamiento, entre dos recodos que disminuían la fuerza del caudal. En contrapartida, la crecida del agua en este accidente geográfico o cañón, cuando las avenidas eran grandes, alcanzaba un alto nivel, que debió superarse con la construcción de un puente de elevación poco común. De aquí que su altura es de 58,20  metros, su longitud de 194m. Algunos testimonios alcantarinos recuerdan el desbordamiento del rio por encima de los pretiles del puente.

Hay varios manuscritos  en la Biblioteca Nacional de los años 1588 y 1586.Sus autores describen presente el colosal monumento, la joya romano española más preciada de los arquitectos, y se llaman Pedro Barrantes Maldonado, celebre en los anales de nuestra historia y Bartolomé Villavicencio, miembro esclarecido de la Orden de Alcántara. Se conservan en la sección de manuscritos de la citada biblioteca. En el folio 33.v y 36 del Manuscrito nº. 17996, se habla de la fundación del puente de Alcántara y de su antigüedad, y  inscripciones que están  y de sus fundadores, (por Pedro Barrantes Maldonado).En el otro manuscrito se describe la suntuosa fabrica del Puente de piedra que esta sobre el rio Tajo que pasa por el valle de Alcántara. Don Bartolomé Villavicencio, comendador de la Puebla de la Orden  y Caballería de Alcántara Visitador y comisario general en lo espiritual  y temporal de la provincia de la dicha villa y su distrito. B.N. n.º 887, folio 96-v.

Le mando construir en emperador Trajano, natural de Itálica, y mando hacer la vía argenta, por esta vía se trasladaba  desde la mina de plata de Guadalcanal donde se sacaban cuatro mil ducado de plata cada semana,[i] y las minas de plata de Cazalla y Araceli hoy Aracena,  la plata por el camino antes citado y mando poner pilares o miliarios a cada milla con letra de su nombre.

El puente se plantea con un diseño simétrico a partir de un eje central, que coincide con el pilar central y con el arco del triunfo. A partir de este eje central se disponen un total de seis vanos que cubren la longitud total del puente que llega a 194 metros. Los ojos responden a una estructura simétrica, pues los dos centrales son de mayor anchura (27 y 28 metros) mientras los laterales van descendiendo de dimensiones. Estos arcos se construyen con doble hileras de dovelas con doble rosca de medio punto que apoyan sobre los gruesos pilares, en cuya base, presentan tajamares de estructura poligonal. La altura del puentees una de las características mas llamativas, 48 metros de alto y 71 metros si se incluye el arco de triunfo.



El puente consta de seis arcos sostenidos por cinco pilas, apoyando los arcos extremos directamente sobre la roca. Los soporte se distribuyeron con gran distanciamiento, de manera que solamente dos de ellos penetran en el rio, quedando así durante las crecidas, preservadas del agua las restantes pilas, lo que ha contribuido al buen mantenimiento del puente. Estas dos pilas se cimentaron sin dificultad sobre las formaciones pizarrosas del lecho del rio, como se pudo comprobar al desviarse el cauce del mismo para construir la presa del pantano de Alcántara.

Las pilas son sólidos basamentos recubiertos de grandes sillares almohadillados, que siguen una distribución regular a soga y tizón, y se recortan como en todo el paramento del puente con las mismas dimensiones proporcionadas (0,60 m. por 0,60 m. de tizón y 1,20 m. de longitud). Se produce así un gran efecto de regularidad, destacándose del paramento únicamente una hilada de sillares que marca una línea horizontal en la parte baja de las pilas centrales.

Sobre las pilas cabalgan los arcos que son de medio punto y con distintas proporciones. Los dos arcos centrales son los mayores de  luz, los colaterales tienen 21,40 m. y los arcos extremos 13,80 m. La simetría de proporciones no es absoluta.

La apertura de vanos centrales  alcanzan la máxima luz conocida en los puentes romanos a excepción del puente de Narni con 32 metros que actualmente esta desplomado, peligro que presuponía el volteo de arcos de tales dimensiones; no obstante, los arcos de Alcántara han sufrido el daño intencionado del hombre.

LAS INSCRIPCIONES.[ii]

Nos basamos en el Corpus de Inscripciones latinas. Norba I. de Julio Esteban Ortega

1.- Inscripción honorífica-monumental. Fue localizada en el frontis del arco triunfal del puente de Alcántara sobre el río Tajo. Hoy desaparecida.

 

Imp(eratori)· Caesari· divi· Nervae· f(ili) Nervae

Traiano· Aug(usto)· Germ(anico)· Dacico· pontif(ici· max(imo)

trib(unicia)·potes(tate)· VIII· imp(eratori) V· cons(uli)· p(atri)· p(atriae).


 

Corraliza en la línea 2 lee: pot. max. Mélida y Hübner ya observaron como el dedicante o grabador se equivocó en la fecha de la aclamación de Trajano, al escribir imp V, en vez de imp III  que corresponde al quinto consulado y la  octava potestad tribunicia y a la fecha del año 104 de nuestra era. Lo más probable es que la equivocación sea fruto de la manipulación sufrida por el texto al ser copiado en épocas posteriores.[iii]


          2.- Inscripción honorífica-monumental rectangular de mármol. Según Mélida "los pilares del arco tuvieron en cada frente una lápida rectangular, de mármol”. Se refiere al arco triunfal que se encuentra en medio del puente de Alcántara. Se trata de una copia del original transmitida por autores de los siglos XV y XVI.

                                     

Municipia                                               

Provinciae

Lusitaniae· stipe

conlata· quae· opus

 5    pontis· perfecerunt

Igaeditani

Lancienses· Oppidani

Talori

Interamnienses

10   Colarni

Lancienses· Transcudani

Aravi

Meidubrigenses

Arabrigenses

15   Banienses

Paesures

 

Corraliza en la línea 3: Lusitanie y Estipe. En la línea 5: Potes. En la línea 6: Igedetani. En la línea 7: Lencienses. En la línea 8: Tracundane y Viu y Hubner Talori. En la línea 8, Corraliza: interammienses y Viu y Hubner: interannienses.  Corraliza en la línea 10: Tracundani. En la línea 11, Viu y Hübner: Aravi. Viu coloca el pueblo baniense entre las líneas 7 y 8 es decir entre lancienses oppidani y talori. Vives hace de aravi meidubrigneses una sola línea, de igual manera que con banienses paesures.

La citada inscripción ha sido motivo de controversia al igual que buena parte de los epígrafes relacionados con el puente de Alcántara. Una gran parte de los investigadores la consideraron falsa, pero otros, entre los que se incluyen García y Bellido y García Iglesias, abogaron por la autenticidad del citado documento. Aportan –sobre todo este último– razones de peso para considerarla auténtica. Sería, pues, una copia del original realizada por autores de los siglos XV y XVI, que por estar en aquellos entonces muy desgastada y de difícil lectura, la transmitieron con algunas variantes. Ofrecemos aquí la versión de Hübner.[iv]

        3.-Inscripción honorífica-monumental de forma rectangular. Según Corraliza (trascripción de los manuscritos de Pedro Barrantes Maldonado, 1558 y 1586) era una gran piedra de cantería que tiene 18 palmos de luengo.

Se hallaba en el frontispicio del templo situado al lado izquierdo del puente de Alcántara. Hoy perdida.

Imp(eratori)· Nervae· Traiano· Caesari· Augusto· Germanico· 

                                                         Dacico·Sacrum

templum· in· rupe· Tagi· superis· et· Caesare· Plenum

ares· ubis materia· vincitur ipssa sua

avis· quali· dederit· voto· frotase· requiret

5     cura· viatorum· quos· nova· fama· iuvat

ingentem· vasta· pontem· qui· mole· peregit

sacra· litaturo· fecit· honore· Lacer

qui· pontem· fecit· Lacer· et· nova· templa· dicavit

scilicet· et· superis· munera· sola· litan

10   pontem· perpetui· mansurum· in· secula· mundi

fecit· divina· nobilis· arte· Lacer

idem· Romuleis· templum· cum· caesare· divis

constituit· felix· utraque· causa· sacri

C· Iulius· Lacer· h· s· f· et· dedicavit· amico Curio Lacone·Igaeditani

                                                     

 

La inscripción que se encuentra en el dintel del templo situado en el Puente es una copia de la original mandada hacer por Pedro Carvajal y Ulloa, Gran Maestre de la Orden de Alcántara, en 1648. La citada copia presenta errores ortográficos y algunos añadidos con respecto a la original, como ya destacaba Hübner. Especialmente la última línea, que este autor considera que no aparecía en el original.


Según Gimeno, en un estudio reciente, la inscripción está muy manipulada y ha sufrido distintas restauraciones, por lo que cree muy posible que sea falsa[1].

Se data en el 105-106.[v]

       4.- Inscripción honorífica-monumental. Se hallaba en el frontispicio del templo situado al lado izquierdo del puente de Alcántara. Actualmente desaparecida.

            [M(arco) Aurelio Caes(ari)] Imp(eratoris)· Ca(e)s(aris)· T(iti)·

                AeliHadriani An[tonini Aug(usti) p(ii) f(ilio)]

          

La reconstrucción de este epígrafe fue realizada por Hübner. [vi]Se fecharía en la segunda mitad del siglo II.

Aparte del arco, a la entrada del puente existe un edificio que tiene también un gran valor documental.Se trata de un templete hecho totalmente de piedra, incluida la cubierta a dos vertientes. Tiene dos columnas toscana en la fachada y al interior presenta restos que parecen indicar una división interna del espacios como una pronaos u una naos.

                        C(aius) Iulius Lacer d(e) d(ecurionum) s(ententia) f(ecit) et dedicavit amico Curio Lacone Igeditano

  Cayo Julio Lacer, fue el arquitecto romano que lo construyo el puente, e hizo este templo y se lo dedicó a su amigo Curio Lacone natural de Idaña. Mando Cayo que pusiesen sus cenizas en este templo en una urna, cuya tapa que andaba rodando por los suelos, no solo recogió esta Pedro Barrantes Maldonado sino también el ara, llevándola a su casa y la puso en la calle bajo su puerta la cual tiene unas letras en círculo que dice[vii]:

                                      C I L H S E S T T L

         Quiere decir: Cayo Julius Lacer esta aquí enterrado sea la tierra leve.

                                

JOSE ANTONIO PAJUELO JIMÉNEZ.

                                                                                           "CREANDO CULTURA"

                                     

 

 

 

 

 



 



[i] La mina de plata de Guadalcanal (Sevilla)es una de las principales minas históricas, su riqueza hizo pensar que este yacimiento era el Potosi español, por eso, en 1555, el estado se hizo cargo del mismo.

[ii] Julio Esteban Ortega. Corpus de Inscripciones Latinas de Cáceres. I Norba-

[iii] J. V. Corraliza, 1974, págs. 159-60; J. Viu, 1852, págs 154-55; CIL II, 760 (CMPC, págs. 128-129; CPILC, 14; AE, 1977, 352) L. García Iglesias, 1976, págs. 263-275; ILER, 2066; R. Hurtado, 19763, págs. 604-618.

 

[iv] J. V. Corraliza, 1974, págs. 159-60; J. Viu, 1852, págs 154-55; CIL II, 760 (CMPC, págs. 128-129; CPILC, 14; AE, 1977, 352) L. García Iglesias, 1976, págs. 263-275; ILER, 2066; R. Hurtado, 19763, págs. 604-618.

 

[v]  J. V. Corraliza, 1974, págs. 155-157; J. Viu, 1852. págs. 144-147; CIL II,  761 (CMPC, págs. 134-138; CPILC, 15; AE, 1958, 289); H. Gimeno, 1995, págs. 87-145 (HEp 6, 1996, 189).

[vi] CIL II,  762 (CPILC, 16).

 

[vii] Transcripción de José V.Corraliza del manuscrito 17996, folio 33 v. y 36

EL COLEGIO DEL RIO.

  EL COLEGIO DEL RIO. El Renacimiento cultural placentino se apoya sobre cuatro pilares o instituciones docentes: La Cátedra de Gramática,...