viernes, 14 de julio de 2023

ANTIGUO COLEGIO DE LOS JESUITAS, ANTIGUA CASA DE LA SALUD y LAS ESCUELAS

 PLAZA DE SANTA ANA.

  ANTIGUA COLEGIO DE JESUITAS, CASA DE LA SALUD, HOY UNEX

 Se levanto este edificio para colegio de la Compañía de Jesús con la iglesia de Santa Ana y que en 1557 se alojaba en el Francisco de Borja después santo en una habitación cercana a las cocinas que luego fue convertida en una capillita interior y en la que se colocó un cuadro con la imagen del santo realizado por José Mena en 1727, hoy día depositado en la sede el “Brocense” de la Diputación Provincial´

El colegio comenzó a funcionar en septiembre del año 1555, siendo su primer rector el P. Francisco de Villanueva. En un principio los estudios fuero cuatro de gramática y uno de retórica y latinidad, con un total de 170 alumnos. Más tarde se agregarían  dos lectores de artes y otros dos de teología. Los demás jesuitas, hasta completar el numero de 40, eran confesores, predicadores  y estudiantes de  la propia Compañía. El obispo don Gutiérrez de Vargas dejaría 22.000 ducados para equipar la biblioteca, mas una inicial entrega de  cien cuerpos de libros teológicos y de letras humanas.



Carlos III expulsaba a los jesuitas pasando sus colegios a convertirse en su mayor parte, en instituciones benéficas. Las nuevas fundaciones racionalizaban la asistencia social pública en consonancia con la mentalidad ilustrada del siglo XVIII. Este es el caso de Plasencia en cuyo colegio vivían 13 jesuitas.

Poco más de doscientos años disfrutaron los jesuitas de su convento, pues en 1767, a los pocos días de haber tomado la posesión de la diócesis el obispo don José González Laso de San Pedro, llegó la orden de la expulsión de los regulares de la Compañía, orden que causo no poca conmoción en Plasencia en donde los jesuitas venían realizando una gran labor docente, apostólica y asistencial, reconocida por todos los estamentos sociales.

 Poco conserva de la primitiva estructura pues expulsados los jesuitas,  se dedicó primeramente a Casa Cuna y luego en 1928 a Casa de la Salud, y las obras que se hicieron para su adaptación desfiguraron notablemente el interior del edificio. Se respetaron columna y la arcada que protegía el aljibe tan necesario entonces.


En lo alto de la fachada principal, sobre la fachada de acceso al convento, hay un escudo de Carlos III. Es un escudo un poco atípico en sus particiones y por la representación de sus armas[1].

 INSCRIPCIÓN EN EL COLEGIO DE LOS JESUITAS.

Hoy es el edificio de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, en la entrada de la misma en el zaguán nos encontramos una cartela cuadrangular de 53 cm. de alto por 49,5 cm de ancho, de difícil transcripción, gracias a la luz indirecta de la linterna, y fotografías seriadas vamos encontrando su interpretación:

 


         EN EL AÑO DE 1607 SE BENDIJO LA IGLESIA DE ESTE COLEGIO, CASA  CORRALES                                                                    DEL JESÚS ESTA AQUI.

 

EN LA CALLE DE LAS ESCUELAS y CARTAS.

A continuación de la fachada del convento se ofrece una bella composición armera correspondiente a las armas Vargas Mendoza. Gregorio de Vargas, fundador de esta escuela, esta enterrado en la Ilesia de San Martin, fue chantre de la iglesia en 1629.


DON GREGORIO DE VARGAS CHANTRE DE LA SANTA IGLESIA DE PLASENCIA, FUNDO ESTA ESCUELA Y PAGÓ SU DOTACIÓN.AÑO DE 1648

En la Calle Cartas en su terminación, existió un estudio de gramática gestionado y fundado por Juan de Belvis, maestre escuela de la catedral, natural de Jaraíz. En 1626 sustentaba a seis colegiales, en su fachada hay un escudo de granito adornado con una concha y sostenido por una cabeza de ángel. En su centro una imagen del Niño Jesús el cual porta una espiga en su mano derecha y un racimo de uvas en la izquierda; sobre su cabeza una cruz. Con la inscripción de BEL-VIS.

Continuando la calle Cartas, llegamos a la Plazuela de Sosa, pero de ella hablaremos en otro articulo.


                                       José Antonio Pajuelo Jiménez.

 

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[1] Pedro Cordero Alvarado. Plasencia Heráldica Histórica Monumental. Pag.154 .1997

 

 

domingo, 25 de junio de 2023

IGLESIA DE SANTA ANA

 

IGLESIA DE SANTA ANA.

El colegio placentino de Santa Ana y San Vicente se debe a la generosidad del obispo Gutiérrez de Carvajal. Este prelado, que asistió al Concilio de Trento, conoció allí a los jesuitas. Concretamente al padre Laínez que le dirigió en 1552 unos ejercicios espirituales que le hicieron cambiar su anterior vida mundana y guerrera. De grandes recursos económicos, empleó parte de ellos en la construcción o reconstrucción de numerosos templos diocesanos y en esplendidas fundaciones., como las madrileñas, de donde era natural y en donde esta sepultado.

Escudo de Gutiérrez de Carvajal

A sugerencia del padre Laínez se ofreció a levantar el colegio, costeando casa e iglesia, con el fin de erradicar la ignorancia., que por aquel tiempo existía. Sus posteriores relaciones con San Francisco de Borja completarían esta devoción por la Compañía. La escritura de la fundación data del 12 de noviembre de 1555, confirmada por el Emperador el 7 de febrero de 1556.

El patronato del nuevo colegio recaería tras su muerte, en don Francisco de Carvajal, señor de Torrejón el Nuevo y de la Oliva, continuando en sus sucesores.

La primera piedra se colocó en 1555, lo construyeron oficiales de Madrid y otros de Plasencia. El costo total se calculó en unos 60.000 ducados, de los cuales 28.000 fueron donados por el obispo. Con el fin de conseguir mayor espacio se compraron las iglesias de Santa Ana y de Santiago, situada al fondo de la huerta que le entregó el Ayuntamiento el 18 de mayo de 1555,

La primera que fue destruida ocupaba la plaza delante del colegio; esta antigua iglesia de San Vicente y Santa Ana tenía tres naves, torre y cementerio, en el que se guardaban sepulturas antiguas. Se dice que fue unos de los primeros templos de la ciudad y que hizo de catedral en tiempos de Alfonso VIII. Hasta 1517 tuvo tres altares, el principal dedicado a San Vicente y los laterales a Nuestra Señora y Santa Ana, recuperando en 1561 el nombre completo de Santa Ana y San Vicente. Con la ocasión de la construcción del colegio, fue derribada completamente pues los alcaldes de la fortaleza temían que pudiese convertirse en casa fuerte. Tenía 104 pies de largo por 71 de ancho y 41 de alto. La torre alcanzaba 52 pies de altura.

Fotografías de como era la antigua Iglesia de Santa Ana.
La de Santiago fue restaurada por el obispo y se corresponde con la actual ermita del Cristo de las Batallas.

El obispo, vigiló personalmente la obra hospedándose en el palacio de los Trejo (antiguo colegio de San Calixto), cuando murió quedó la iglesia a medio hacer, levantadas las paredes únicamente hasta el arranque de los arcos, restaurándose las obras al poco tiempo, concluyéndose en 1561.

El retablo era el mismo que lució en la antigua iglesia. También tenía esculturas además se otros retablos, El altar mayor mostraba su frente adornado de azulejos. Al exterior lució tan solo una torre con reloj y dos campanas.

Algunos de los retablos de las Capillas colaterales.
Actualmente podemos disfrutar de su fachada renacentista de dos cuerpos con detalles plateresco. La puerta de entrada, franqueadas por columnas, sostiene un friso de elementos muy pronunciados. Encima otro cuerpo menor encuadrado por florones y columnas estriadas sobre alto basamento. Arriba el Padre Santo y presidiendo en su parte central de este segundo cuerpo encontramos una hornacina cubierta con venera donde encontramos un grupo escultórico de piedra representando a Santa Ana, la Virgen y el Niño. A semejanza del primer cuerpo, la decoración con pilastra l volvemos a encontrar en las jambas de la hornacina en cuya parte superior aparece la inscripción  SANCTA ANA ORA PRO NOBIS. Toda la portada, junto con los óculos que la franquean, contrasta con su buen sillarejo frente a unos pobres y desiguales materiales utilizados en el resto de la construcción.

 En el interior, des una sola nave, presenta una preciosa perspectiva al contemplar desde el coro la serie de siete arcos graníticos, que soportan un precioso techado de madera, compuestos por artísticos casetones ornados de tetrafolios y otras figuras, todo ellos entre ocelos, esgrafiados, escudos de armas, efigies de santos, adornos florales ,estípites y columnas abalaustradas, realizados con un indudable gusto y calidad artística por una mano maestra.

Al lado de los ocelos existentes en esta iglesia admiramos una hornacina esgrafiada con decoración múltiple y la imagen de un santo. Sobre ellos un friso con las armas del obispo Vargas de Carvajal y de la compañía de Jesús entre los adornos mitológicos y florales. De bajo una inscripción que no he podido transcribir:

TECAPERE NON POSSVNTT, AQUANTO MAGIS—OPTIMUS HAC QVAM AEDIFICAVIT SEDRES.PICE ADORATIONEM SERVITVI.ET ADIRECES EI VS DOMINE DEVS: AV DI_YMNV ET ORATIONE MOVA­_SERVVSTU_SORA ORAT IN LOCO IS TO AD TE SERVVSTVVS. EX AVDIVI ORATIO MEM TVAM.ETD_RECATIONEM TVAM OVAM DE PRECATVS ES _ORAM ME. SANCTIFICAVI DOMVM HANC.QVAM A DIFI I VT PONEREM NOMEN MVMIBI SEMPITERNVM ETERCVNI




                  Estas fotografías, son Germán Corcho perteneciente a la pagina www.escudosdeplasencia.

A partir de 1960, fue utilizada como capilla del colegio de San Calixto, hasta que se trasladó al antiguo asilo,  posteriormente y tras conocer varias etapas de abandono, fue convertida en auditorio.La Diputación cacereña acometió en 1991 las obras de acondicionamiento y remodelación del templo, con el objetivo de  aprovechar su interior como auditorio, para conferencias, pequeños conciertos, representaciones teatrales y exposiciones. Al mismo tiempo se intentaron recuperar los elementos decorativos, históricos y artísticos, como la bóveda de cañón artesonada y pinturas murales. Una vez concluidas, el la Iglesia de Santa Ana fue cedida gratuitamente al Ayuntamiento de Plasencia, a su vez, lo traspasó en junio de 1994 a Caja Extremadura.
El acuerdo suscrito entre el Ayuntamiento y la Caja, quedaba establecida la sesión en uso de las instalaciones de Santa Ana por un periodo de treinta años, durante el cual la entidad tendrá allí su Aula de Cultura, con el compromiso de ceder sus instalaciones a aquellos colectivos que lo soliciten, si bien se responsabiliza de todos los gastos de mantenimiento y personal.

 

                                                  José Antonio Pajuelo Jiménez.

 

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lunes, 12 de junio de 2023

IGLESIA DEL SALVADOR

 

IGLESIA DEL SALVADOR.

 Situada como volumen exento en la plaza de su nombre, es una de las parroquias más antigua de la ciudad. Citada en el Fuero de la ciudad y remontándose su origen al siglo XIII, según consta en la copia que mandó escribir don Fernando IV, el Emplazado, en 1297 al confirmar las concesiones de su padre el rey don Sancho, el Bravo.

Como todas las iglesias de esta época, está orientada, con tres ábsides, portadas ojivales con reminiscencia románicas y tres naves que presentaba antes de su parcial hundimiento.[i] El exterior es una fábrica de mampostería y sillería de apariencia desigual pues el cuerpo de la nave es de etapa posterior a la cabecera, La cabecera en su época medieval sería de triple ábside, conserva al exterior una estructura irregular.


Iglesia de origen románico (siglo XIII) que conserva de entonces la cabecera semicircular y el primer cuerpo de la torre campanario. Hubo reformas en el siglo XV y XVI (7 de julio de 1559), época en que se construye la puerta y las gradas del postigo, según las trazas de Rodrigo Gil de Hontañón. El ábside semicircular y la torre cuadrada de tres cuerpos son de traza románica, con sus arquivoltas apuntadas y capiteles de hojas esterilizadas.

La única nave, con cubierta de madera, se arruinó el año 1774 y fue restaurada con estructura de fábrica de ladrillo, terminándose en 1778. El interior del ábside es severo en ornato, pero gallardo en su arquitectura. Se muestra alto y esbelto. Está abovedado por cascarón de ladrillo en el ábside y medio cañón apuntado en el presbiterio. Dos columnas soportan el arco triunfal. La última restauración fue en 1968 que modificó en exceso el edificio, con añadidos y cambio de lugar algunos elementos arquitectónicos entre ello se amplió el presbiterio.



En esta hay un enterramiento blasonado. perteneciente a D, Fernando Tamayo y Salvador Sánchez Tamayo [ii], racionero de la catedral en 1569. El azor y el castillo se representan en escudos independientes y sobre la sepultura hay un pequeño altar con la imagen de la Virgen del Puerto.





Destaca la capilla de enterramiento de Los Moretas[iii], fundada por Hernán López de Moreta, alcalde de la Fortaleza, e Inés de Trejo que patrocinaron la construcción de una capilla gótica de Francisco González [iv]
Lo más destacado de esta capilla es su bóveda octogonal, obra del siglo XV.



La iglesia cuenta con bienes muebles de gran interés artístico: como es la imagen alabastrina de la Virgen del Puerto, replica de la patrona, obra de finales del siglo XV situada en una hornacina sobre el muro de separación de la nave y la cabecera en el lado del evangelio. Otras de las imágenes destacable es un San Antón, trasladado aquí tras el incendio que sufrió la ermita en 1860.[vi]

 


Destaca la escultura de la Piedad, que se encontraba en esta capilla. talla policromada de la segunda mitad del siglo XVI. Conmueve el gran dramatismo de Cristo, que demuestra pertenecer a un artista de muy buena calidad, seguidor de Juan de Juni y de la escultura flamenca, con un estilo ecléctico sin llegar a un romanismo y un crucificado de talla policromada del mismo siglo[v].


Hasta hace poco tiempo, la obra ocupó en notable emplazamiento de la capilla, de estilo gótico, que patrocinaron el Alcaide Hernán López de Moreta y su esposa Dña. Inés de Trejo, que se cubre con una hermosa bóveda estrellada de planta octogonal, realizada al comienzo del siglo XVI, por el maestro Francisco González, aparejador en las primeras obras de la catedral. En los libros de cuentas  de la parroquia del Salvador se documenta que dicha Piedad fue realizada por el entallador y escultor placentino Alonso Hipólito, también sabemos que la obra se contrato el 4 de mayo de 1559 ante el escribano de Plasencia Juan Paniagua, siendo fiador  de Hipólito el escritor de libros Alonso Bonilla, también vecino de la ciudad. A esta obra también se la conoce como la Quinta Angustia



Fuera de la Iglesia, es decir en la plazuela del Salvador, nos encontramos la casa en la que vivió el chantre don José Benavides Checa ( al final de la Calle Sancho Polo) en su fachada nos encontramos dos escudos pertenecientes a la familia de los Trejo, y el otro perteneciente a Casa de Almaraz. En las traseras se aprecian otros dos escudos perteneciente  a Carvajal y el otro  son las armas de Pimentel.


                                          


                                                José Antonio Pajuelo Jiménez.

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[i] Prelados Placentinos. Benavides Checa. Pag

[ii] Nobiliario de Extremadura. Saavedra Turriaga. Tomo 7, año 2002, pág. 163

[iii] Nobiliario de Extremadura, Adolfo Barrero Valenzuela. Tomo 4, año 1996.pag.136

[iv] aparejador de las primeras obras de la catedral, el que construyo el elegante Caño de la Plaza y la esbelta fachada  del antiguo ayuntamiento

[v]  José Antonio Ramos Rubio. Iglesia del Salvador.

[vi] Pedro Cordero Alvarado 

martes, 23 de mayo de 2023

CONVENTO DE LAS CARMELITAS

 

Continuando por la Calle Sancho polo hacia la Plazuela del Salvador, nos encontramos el convento de las Carmelitas, la casa de don  José Benavides Checa y la Iglesia del Salvador.

CONVENTO DE LAS CARMELITAS.

Ubicado en la plazuela del Salvador con su entrada principal por  esta plazuela, y con fachada a la calle Santa Ana, acogía a las hermanas de la Orden del Carmelo.



Según nos comenta Fray Alonso Fernández, este convento fue fundado por Doña María de la Cerda Porcallo, sobre la casa en que vivía junto a la Iglesia de El Salvador, y nos decía que aún no habían entrado monjas en él, cuando lo escribía en 1627.
Las monjas ocuparon el convento según se lee en la inscripción del coro bajo de la Iglesia, el día 27 de Enero de 1628.

Fue María de la Cerda la fundadora de este convento, era hija de Vasco Porcallo y de Isabel Moscoso y nieta de Hernando de la Cerda y de Catalina de Trejo.
Se caso dos veces, la primera vez con Juan de Villalba, sin sucesión de su enlace- La segunda con Luis de Camargo, del que tampoco obtuvo sucesión.
En este lugar estuvo Santa teresa de Jesús, para hacerse cargo del terreno sobre el que se iba a fundar el cenobio de la orden del Carmelo. Este momento se recuerda en una inscripción que se conserva a lo largo del coro bajo de la iglesia, es policromada, y en ella se puede leer : “EN ESTE MISMO LUGAR PREDIJO NUESTRA MADRE SANTA TERESA DE JESUS LA FUNDACION DE ESTE CONVENTO QUE SE EFECTUO EL 27 DE ENERO DE 1628” Apenas habían transcurrido 46 años desde el fallecimiento de la Santa de Ávila.

                                               

Con fachada a la calle de Santa Ana y a la Plazuela de El Salvador, este edificio de granito, mampuesto, ladrillo y adobe, acogía a las hermanas de la Orden del Carmelo. La portada del templo conventual de las religiosas Carmelitas, (Foto 3) tiene una esbelta arquitectura neoclásica. Es de muy fina piedra granítica. Ostenta dos grandes y hermosas columnas de fino granito, de orden jónico, que sostienen el cornisamento. El frontón es partido: en medio de el se yergue un magnífico escudo de doña María de la Cerda, de primorosa labra. Es cuartelado en cruz y lleva: en el primero y cuarto, dos castillos mazonados y dos leones rampantes (Castilla y León); en el segundo y tercero, tres flores de lis (Francia). Bajo este uno de las armas de la Orden del Carmelo (Descalzas), que lleva un monte en su color natural sumado de una cruz latina, acompañada de tres estrellas de seis puntas, es oval de granito, se acoda de una media luna, se timbra de un coronel y asienta sobre una cartela.
En la esquina de la Calle de santa Ana y el salvador se ve un escudo del Obispo José Jiménez Samaniego, y sobre una puerta de la calle de Santa Ana, dos escudos a la izquierda Trejo (Castillo sobre ondas) y a la derecha que trae una banda en el campo con un águila arriba y otro abajo).
En el interior se podía resaltar los altares, el mayor (foto 1 y 5 ayer y hoy) barroco y sobredorado, que cubría todo el frente del presbiterio, con buenos ejemplares, con buenos armeros policromados, los dos laterales, en uno de ellos se encontraba una imagen de santa Teresa, que se atribuye a Gregorio Fernández.

En el pavimento de la iglesia hay tres losas sepulcrales por el siguiente orden:
La primera losa, junto al presbiterio, cubre los restos de doña María de la Cerda y sus padres. Tiene en su parte superior el escudo de la señora. El epitafio dice así:
 “Aquí están sepultados Doña María de la Cerda Porcallo, fundadora de esta Santa Casa, y sus padres. Manda que no se pueda enterrar aquí ninguna persona jamás. 1616”.
Recio estilo, imperativo y exclusivo, el de esta inscripción.
A mitad del templo hay otra laude. Tiene también en la parte superior un escudo, que es partido. En la mitad diestra hay seis roeles; en la siniestra, un castillo mazonado al que coronan tres almenas. En los márgenes laterales de la lápida se lee esta inscripción bíblica del libro de Job:
                                                         “Expecto donec veniat immutatio mea”.
 
En el centro muestra este epitafio:
  “Aquí yace Doña Catalina de Otenez, viuda de Jerónimo de Castro. Dótala el Licenciado Don Antonio de Castro Otenez, su hijo, Cura de la Catedral y Familiar del Santo Oficio de la Inquisición, Confesor de este Santo Convento para los hijos y sucesores de sus padres. 1651”.

                                

Próximo a la cratícula, es decir de la ventanilla en que se daba la comunión a las monjas, está otro sepulcro en cuya piedra se lee:
 “Sepultura del Doctor Juan Jiménez Moreno, Presbítero, primer Capellán y Confesor de este Convento. Está dotada. Murió el 16 de diciembre de 1653”.
 No tiene esta laude el escudo (que es de heráldica simple) arriba, como las otras citadas, sino en su parte inferior. En el hay únicamente dos cervatillos.
Don Juan Jiménez Moreno fue rector de la parroquia de El Salvador, y por ello fue también testamentario de doña María de la Cerda. Trabajó mucho en la fundación de este monasterio y escribió la primera historia del mismo, como ya dijimos en el anterior número de este periódico. Trabajó al lado del Obispo placentino don Sancho Dávila y Toledo, el gran amigo de Santa Teresa y gran favorecedor de la Reforma Carmelitana. Y prosiguió laborando con el siguiente Obispo don Francisco de Mendoza en cuyo pontificado si inauguró este convento carmelitano, superándose muchas y graves dificultades y que resultaría muy largo narrar. Don Juan Jiménez acompañó personalmente a las Carmelitas Descalzas fundadoras en su viaje a Plasencia desde el convento de Nuestra Señora de la Imagen, de Alcalá de Henares; viaje que se realizó en los últimos días de enero de 1628. Bien mereció este buen doctor Jiménez Moreno el reposar para siempre aquí, en este templo de su ministerio.
                                   

     Sobre el muro del Coro, otro escudo policromado con las armas de la Cerda. (Foto 2)
Trescientos sesenta y cinco años después, en 1963, estas religiosa abandonaron este cenobio, trasladándose a uno mas moderno a las afueras de nuestra ciudad.

Esperemos que nos sea víctima de la ruina como otros muchos edificios ilustres, y que se sepan conservar estas inscripciones y losas funerarias que esperamos que aún existan. No he podido acceder al interior del convento, pues es privilegio de algunos que nos no permitirían divulgar al menos de momento lo que es patrimonio de todos los placentinos.

                                                       José Antonio Pajuelo Jiménez.

 

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domingo, 7 de mayo de 2023

EL CONVENTO DE SAN IDELFONSO.

 

EL CONVENTO DE SAN IDELFONSO.

 En la segunda mitad del siglo XIV. Se reunieron para vivir en comunidad una serie de beatas pobres (Teresa Alfonso de Plasencia, María Fernández de Béjar, Juana Martin, Catalina Fernández de Cepeda, Elvira Gómez del Barco y Marina González de Talavera), sin regla ni obediencia a Prelado, ni Ordinario. El Sr. Obispo D. Gonzalo de Zúñiga en 1417 las sujetó a la Tercera Orden de San Francisco y les dio licencia para constituirse en comunidad. Las otorgó iglesia y convento en las casas y corral que les donó el bachiller Miguel Sanchez Yaguas, arcediano de Plasencia. El Rey Enrique IV, favoreció mucho a esta comunidad.

La portada y Capilla mayor de la iglesia fueron construidas en la segunda decena del siglo XVI, bajo la dirección del maestro cantero Francisco González, natural de Plasencia y domiciliado en la calle se Santo Domingo el Viejo, a expensa del coronel D. Cristóbal de Villalba, hermano del Sr. Obispo de Calahorra, y padre del Sr. Chantre Bermúdez de Villalva, que por su testamento las nombro herederas.[1]

 

De su interior destaca el retablo mayor, barroco, sobredorado, de notable ejecución, muestra en el centro un grupo escultórico de talla policromada que representan a San Ildefonso recibiendo la casulla de manos de la Virgen, a la que ayuda un ángel, mientras que los otros dos sostiene la mitra y el báculo del obispo. La obra de este retablo se da por finalizada el 7 de julio de 1612, pero por falta de recursos no se pudo dorar hasta 1764. 


Merece especial mención la imagen de San José que tiene el retablo. En honor suyo, se estableció la cofradía de los carpinteros. Celebraban la fiesta de su patrono el segundo día de Pascua de Resurrección, con misa solemne, música y nutrida concurrencia.

 A lado del evangelio. Nos encontramos el enterramiento del coronel Villalba y de su esposa, doña Estefanía de Trejo. En la lápida colocada sobre el muro nos encontramos con esta inscripción:

                    “FUNDADORES DE ESTA CAPILLA Y PATRONOS DEL COMVENTO”

 En este sencillo monumento reposan los restos de uno de los más renombrados militares del renacimiento, nacido en Plasencia, defensor de fronteras de estos reinos contra cualquier tipo de enemigos. El propio rey don Fernando el Católico le concedió las armas a su escudo tras participar en cien combates.

Además de las armas otorgadas se le acola una bandera, que el coronel Villalba había quitado a fuerza de brazos a un moro que la defendía en la batalla de Andarax.[2]

Como piezas de especial valor en el interior del templo, destacan el mausoleo y la estatua en posición orante del coronel Cristóbal de Villalba que falleció en 1517, justo cien años después de la fundación del convento, aunque la escultura fue colocada allí en 1596. 

Falleció Navarra a la edad de 72 años. Su cuerpo fue traído a Plasencia por su hijo D. Pedro Bermúdez de Villalba, chantre de esta santa iglesia, que le puso en el lucillo de mármol donde reposa, y sobre el lucillo o sepulcro le erigió la estatua, bajo de la cual se lee el siguiente epitafio.'

En aquesta estrecha cama

La muerte puso en medida

Al que no la tuvo en fama.

Por no tenerla en la vida;

Y tuvo, siendo mortal.

Con dos contrarias victorias

Con vida fama inmortal

Y con muerte inmortal gloria.

                                        EL CORONEL CRISTÓBAL DE VILLALBA. 1596

Su paisano, el célebre poeta placentino Luis de Miranda, de cuya biografía ya nos ocuparemos, ensalzo las proezas de este héroe en una bellísima composición elegiaca A la muerte de un su amigo, y nosotros, rindiéndole un tributo de admiración y respeto, consagramos el recuerdo de este insigne

 Sus hechos inspiraron a más de un vate español y extranjero para cantar proezas que la imaginación del poeta glosaba o vestía a su manera. Por él se escribió aquel bonito romance anónima, que no aparece en nuestro Romancero, y que empieza así:

 

Villalba por Castilla

pelea con gran valor...

Y termina diciendo:

La fama le proclama

por el héroe vencedor.

 

En el lado izquierdo se ve en la pared un enterramiento con escudo y debajo una lapida sustentada por tres leones en la que se lee: 


 Esta capilla con dotación de dos monjas y dos // capellanes dotó y fundó Pedro Gómez vecino // regidor que fue de esta ciudad. Dexo por patrón al capitán don Fernando Gómez de Carvajal // y a sus hijos u descendientes y sucesores// en su casa y mayorazgo y a falta de todos al Colegio // de la Compañía de IHS y a este convento // de San Ildefonso. Falleció en veinticuatro // de septiembre de mil seiscientos y treinta.

La iglesia está construida de mampostería y ladrillo. Apreciándose sillares en zonas nobles. Se han realizado numerosas obras de consolidación y reformas. Especialmente las realizadas en los siglos XVIII y XIX por hundimiento del artesonado en 1867, o un cambio en el enlosado que se realizó en 1879.

El convento poco a poco se ha ido abandonado y al principio del siglo XXI las ultimas religiosas de clausura que quedaban dentro, han sido concentradas en Sevilla. Desde entonces está vacío después de 600 años de comunidad. La Diócesis de Plasencia está buscando otra orden que pueda albergarse en él.

 

                                                             José Antonio Pajuelo Jiménez.

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[1] José Benavides Checa. Prelados Placentinos. Pag.169. año 1999.

[2] Fray Alonso Fernández. Anales. Pag.291.


EL COLEGIO DEL RIO.

  EL COLEGIO DEL RIO. El Renacimiento cultural placentino se apoya sobre cuatro pilares o instituciones docentes: La Cátedra de Gramática,...