lunes, 30 de diciembre de 2024

LA FORTALEZA Y MURALLAS DE PLASENCIA.

LA FORTALEZA Y MURALLA

En el privilegio fundacional de la ciudad, se dice que en un lugar que se llamó Ambroz, edifiqué una ciudad a la que puse el nombre de Plasencia, en este no se alude a la torre de Ambroz, pero algunos historiadores no han tenido reparo en admitir como cierto, que dicha torre fue la que se llamó después la torre del Homenaje del alcázar placentino.



En 1196, Abu Yusuf Ibn con su gran ejército, atravesaron el Tajo y continuaron su avance hasta Plasencia, que había sido recientemente repoblada y débilmente fortificada, su guarnición renuncio a la defensa, destruyendo los muslimes la ciudad, y obligaron a los ocupantes a refugiarse en una de sus torres, donde no pudieron resistir más de una noche, viéndose obligados a rendirse. Fueron hechos prisioneros junto con el gobernador de la plaza, 150 caballeros, que fueron enviados a trabajar en la construcción de la mezquita de Salé, junto con los prisioneros de la batalla de Alarcos.

En 1197 Alfonso VIII volvió a conquistar la ciudad y acelera su fortificación, para evitar a ser conquistada, incluye en su defensa la novedad de una fortaleza, se construyó el alcázar a principios del siglo XIII, se amuralla la ciudad con doble muro, y con 72 torres, y en la parte alta de la ciudad se construye el castillo con triple muro, profundo foso y puente levadizo. Sus altos torreones a pesar de las diferentes versiones en cuanto a su número están adosados a sus muros, lo que indican que se construyeron después de estos.


Estaba coronado este alcázar por ocho grandes torres que le daban un aspecto invencible. Delante de esta fortaleza se extendía la Plaza de los Llanos, que era un descampado de 250 por 140 " pies de ley" de superficie.


El alcázar era de planta cuadrada y ocupaba la superficie que va desde la Torre de Lucia a las casas sindicales, por el sur desde las traseras del colegio de La Salle hasta la Avenida. En total tenía unos 6.120 metros cuadrados. Cabían dentro de él unas 1.000 personas.
La entrada al alcázar se realizaba desde la Plaza de los Llanos, esta entrada estaba flanqueada por dos torres. Por un estrecho corredor se llegaba a una segunda puerta la cual daba acceso al patio central. Este patio central estaba rodeado de una galería de dos pisos, a modo de claustro de amplias columnatas y arcadas. En la parte oriental del patio estaba el aljibe. Este aljibe servía para alimentar el ancho foso que rodeaba toda la fortaleza.


Hay una antigua tradición oral la cual dice que en este alcázar nació una de las hijas de Alfonso VIII, la cual se llamó Mafalda, nombre extraño a los reinos de León y Castilla, pero había sido introducido por la corte portuguesa. Si esta noticia fuese verdadera, esta princesa Mafalda sería la primera placentina de la que se tiene constancia de haber nacido en la nueva ciudad. Murió en Salamanca, un epitafio en la catedral vieja de Salamanca nos da la fecha de la muerte en 1204. 

“Aquí yace la ynfanta Mafalda, hija del rey Alfonso VIII de Castilla y de la reyna doña Leonor y hermana de la reyna doña Berenguela, muger del rey don Alfonso IX de León, que finó por casar en Salamanca el año 1204”.

Hoy en día solo nos queda el recuerdo y algunas fotografías de nuestro alcázar. Cercana al alcázar estaba una torre de planta cuadrada, y presencia imponente, se la conoce con el nombre de "Torre Lucia". No se sabe ciertamente el porqué de este nombre, una de las versiones dice que como esta torre es la que mira hacia Segura de Toro, pues desde ella se hacían las señales para avisar a esa zona de cualquier peligro que se aproximara. Otra utilidad sería la de hacer grandes fuegos durante la noche para orientar a los caminantes que venían por el Camino Real del Puerto o por la Cañada Soriana-Segoviana la cual está hoy ocupada en muchos trechos por la carretera nacional 110 (Carretera del Valle).

Las señales de peligro consistían en hacer en lo alto de la torre un gran fuego, si era de día se quemaba la leña húmeda para que hiciese mucho humo, si la señal había que hacerla por la noche, se quemaba la leña seca, pues así se conseguía unas grandes llamas, las cuales serían visibles a muchas leguas de distancia, de ahí el que a esta torre se la llamase " la torre que lucía"

.En las excavaciones llevadas a cabo en esta zona han aportado varios datos, entre ellos el que lo que se conocía como la huerta del convento fue un asentamiento de casas antes de crearse dicho convento de los jesuitas. Seguramente al realizar la obra derribaron las casas que quedaran entre el edificio y la muralla, logrando así un espacio libre y cerrado anexo al convento. También se ha encontrado un depósito de agua, el cual estaría relacionado con el “Arca del Agua” la cual estaba emplazada por esta zona.

Al lado de la Torre Lucia estaba otra torre gemela de esta, la cual se llamaba "Torre de la Reina".

Muchos avatares corrió la Fortaleza antes de caer derribada, fue corral de ganado, almacén, cantera para obras menores, y en 1.893 se convirtió en plaza de toros. En 1.911 el Ayuntamiento decide derribar el "murallón de arriba" para evitar su derrumbamiento y posibles daños a personas.

Pero es en 1.940 cuando se planifica la zona de San Antón, y se manda derribar totalmente los restos del glorioso alcázar Placentino.

Como curiosidad y recuerdo de algo de la Fortaleza nos queda un madroño (árbol) que se trasplantó desde esta, a la pista El Nido, y que hoy sigue allí.

Las murallas de Plasencia se construyeron -según otra versión- en el año 1.200, trabajaron en ellas constantemente 9.000 hombres y duró la obra 11 meses. La Cerca (murallas) tenía una superficie de 24 hectáreas aproximadamente, lo cual es una considerable extensión, comparable a la de Burgos, Olmedo, Ciudad Rodrigo y Morella, pero menor que la de Ávila que tiene 34 hectáreas, y la de Salamanca que tiene 110 hectáreas.

La muralla tenía doble muro, unas altas cortinas de gran grosor, nueve pies de tercio de vara (de medir paños) y una barbacana. Ambos muros están separados por un foso y reforzados por torreones salientes semicirculares, llamados "cubos". Estos cubos estaban separados a una distancia de 35 metros aproximadamente, que es la distancia que se puede alcanzar con arcos y flechas. Su número no se ha podido determinar con exactitud pero andarían entre los 68 a 80.

La misión de la barbacana o primer muro era impedir el ataque directo a la muralla principal y dificultaba la aproximación de las máquinas de guerra.

El material empleado en su construcción fue la piedra labrada para las puertas y otras partes muy concretas, y el resto de la muralla se realizó de mampostería, la cual era muy abundante en este lugar. Para aglutinante se empleó la cal, la cual se extraía de varios lugares de los alrededores como las dehesas de Fresnedoso, Las Casillas, Berrozana, etc…
Fray Alonso en sus "Anales" dice: Desde la puerta de Trujillo a la puerta de Talavera, hay 10 cubos o torres.


De la puerta de Talavera a la puerta del Sol hay 12 cubos o torres.

De la puerta del Sol al postigo de San Antón hay 28 cubos o torres.

Del postigo de San Antón a la puerta de Berrozana hay 8 cubos o torres.

De la puerta de Berrozana a la puerta de Coria hay 4 cubos o torres.

De la puerta de Coria a la puerta de Trujillo hay 9 cubos o torres.

En su fundación tiene la ciudad 7 puertas, 7 calles principales, 7 plazas, 7 iglesias, 7 conventos, y 7 ermitas. Como se ve el número 7 que es el número cabalístico de los judíos es el que se empleó para su construcción.

 

Por las referencias vemos que se trataba de una fortaleza de tipo medieval castellano, según tipología reiterada en numerosos ejemplos, siendo reproducida fielmente la planta de este castillo placentino en la cartografía de los siglos XVIII y XIX, subrayando siempre su regularidad, como se ve en un plano de 1750, conservado en la Cartoteca Histórica del Ministerio del Ejército, en el realizado por Iznardo en 1839 o en el de Coello de 1853.

 

ARTE Y URBANISMO DE PLASENCIA EN LA EDAD MEDIA. Salvador Andrés Ordax

 

                    José Antonio Pajuelo Jiménez - Pedro Luna Reina- Jose Gutiérrez Delgado

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sábado, 14 de diciembre de 2024

ERMITA DEL CRISTO DE LAS BATALLAS.

 LA IGLESIA DE SANTIAGO : Hoy del Cristo de las Batallas.


Conociéndose esta iglesia como antigua parroquia de Santiago, situada a extramuros y en el camino de ronda de la ciudad que enlaza con la calzada de la Mesta, o camino de Castilla, que atraviesa Traslasierra, hacia el norte, por el puerto donde se halla ubicado el Santuario del Puerto, sea podido comprobar que esta iglesia fue construida exprofeso para uso del peregrinaje jacobeo.
Los clásicos signos del peregrino invaden toda ornamentación y en sus piedras encontramos labradas, conchas, calabazas, bordones y otros detalles significativos, de tal forma que esta sola iglesia nos bastaría para asegurar la importancia en estas peregrinaciones a Compostela.


Fray Alonso, en su obra, ”HISTORIA Y ANALES DE LA CIUDAD Y OBISPADO DE PLASENCIA”, editada en 1626, cita entre las parroquias la de Santiago, extramuros, hoy conocida como Santuario del Cristo de las Batallas, por darse culto a él a esta venerable imagen que, según parece, estuvo antes en la Iglesia de Santa Elena. Ante esta imagen hacían su juramento los caballeros. En esta parroquia existía la cofradía de San Gil, que pudo tener su origen en la pequeña ermita que este santo que Benavides Checa sitúa junto a la carretera del valle.
La planta de la iglesia es rectangular, con un ábside de románico muy pronunciado cubierto con una bóveda de ladrillo. Es de tres naves, que fueron edificadas en el siglo XVI por el obispo D. Gutierre de Vargas y Carvajal, cuyo escudo se ve como elemento decorativo en los entre dos de los arcos que separan las naves, alternando con otros que tienen las cruces de la Ordenes Militares, especialmente de Santiago.
Escudo del obispo D.Gutierrez de Vargas y Carvajal

ESCUDOS DE LA IGLESIA DEL CRISTO DE LAS BATALLAS
Estos escudos representan unas peculiares e interesantísima rareza, a no ser expertos en heráldica nos dejan confuso en cuando a su interpretación; si bien resultan inconfundibles los atributos de peregrinos en ellos labrados.
Los escudos del obispo D. Gutierre de Vargas y Carvajal no presenta ninguna dificultad, al ser de sobra conocido por la profusión con que se encuentra en toda la ciudad y aún en toda la diócesis, dadas la gran cantidad de obras que realizo este dinámico prelado llamado también el “obispo empresario” por las empresas que acometió durante su episcopado, entre las que se incluyen las de armador de naves para el comercio de las Indias. Se aprecia claramente en estos escudos las aguas de los Vargas en un lado y la banda de los Carvajales en el otro.
De los restantes escudo los más curiosos son unos que se encuentran grabados sobre dos bordones cruzados en forma de aspa; en su centro figuran las cinco conchas de peregrino, cada una también sobre bordones cruzados; a un lado del escudo están esculpidas unas calabazas, y al lado opuesto lo que parece ser una limosnera.
Otro de estos lleva en su centro la cruz de Alcántara o Calatrava, con la flor de Lis en todos sus extremos y cuatro conchas de peregrinos en sus esquinas, estando la quinta concha fuera del escudo, en la parte superior del mismo; a un lado y a otro figuran también las calabazas colgadas de sendos bordones en forma de aspa.
Otro que presenta una gran singularidad, tiene también cuatro conchas en sus esquinas y otra en la superior, igual que en anterior, pero la cruz presenta el árbol de Santiago y los brazos de los extremos flordelisados, propios de las de Calatrava o Alcántara; también están esculpido sobre dos bordones cruzados de los que cuelgan unas calabazas y una limosnera.
Tiene junto a la portada un alto relieve de Santiago peregrino, enmarcado con las llamadas “bolas de Ávila”, de tiempos de los Reyes Católicos y debajo había un limosnero.
La imagen de Santiago peregrino tallada en madera, que era titular de la iglesia, la regalo D. Juan Torrejón Barba a la parroquia de Casas del Castañar, desconociéndose su paradero actual.
En la parte exterior de los sillarejos que forman el ábside, en el atrio ajardinado y detrás de la cruz de piedra instalada en el mismo, hay dos piedras labradas en las que se encuentran esculpidas dos curiosas cabezas humanas.
Todos estos detalles habían pasado desapercibidos, se ponen al descubierto para aquellos curiosos placentinos, ya que no habían sido citados anteriormente por otros historiadores, y nos demuestran claramente que esta iglesia estaba dedicada de exprofeso al culto jacobeo y que la incidencia del peregrinaje compostelano debió de ser de extraordinaria importancia.

IGLESIA DE SANTIAGO o CRISTO DE LAS BATALLAS.
La iglesia del Cristo de las Batallas se llamó en sus orígenes, ermita de Santiago Apóstol, como lo demuestra la figura que está esculpida en la fachada principal, en la parte derecha de la puerta de entrada. Esta figura perteneció a la antigua ermita, ya que la actual surgió de una reforma casi total que se realizó en el siglo XVI.
Por la década de 1.920 se volvió a restaurar este edificio, durante las obras se llevó el Cristo a la iglesia del Salvador. El párroco que estaba en esos momentos se llamaba D. Juan Torrejón Barba, y fue un personaje muy conocido en toda la ciudad. Era este D. Juan beneficiario contralto de la catedral.
Al realizar esta reforma se quitó la imagen titular de Santiago Matamoros, y se le regaló a la iglesia de Las Casas del Castañar, a la de Medellín le regaló un Ecce Homo, y una imagen de San Juan Bautista, de buena talla, se la regaló a un amigo suyo para que la donara a su pueblo en la provincia de Alicante.
En el interior de la nave se pueden ver labrados, los escudos del obispo Vargas y Carvajal, así como la Cruz de Santiago, conchas de peregrinos, bordones, calabazas, limosneras, etc..., todos ellos relacionados con la tradición jacobea.
En una restauración que se hizo en la ermita de la Cruz (hoy Santa Elena) se sacó la imagen del Cristo, y se llevó a la ermita de Santiago Apóstol mientras durasen las obras, pero al terminarse estas, la gente de Plasencia se opuso a que se volviera a llevar el Cristo a su antiguo aposento, quizás porque la ermita de Santiago estaba mas cerca de la ciudad, o quizás porque les gustaba más verlo allí, el caso es que la imagen se quedó en la ermita de Santiago.
Debido a esto se cambiaron los nombres de la ermita de la Cruz, que al no estar el Crucifijo en ella se la puso bajo la advocación de Santa Elena.
La ermita de Santiago pasó a llamarse desde entonces ermita del Santísimo Cristo de las Batallas, y así se sigue llamando en la actualidad.
Ante esta sagrada imagen juraban los caballeros y tropas placentinas, defender la religión y la patria, cuando iban a entrar en combate contra los moros.
Las tropas placentinas entraban en combate al grito de: "PLASENCIA, POR SANTA MARIA"
Sobre esta imagen del Cristo de las Batallas hay una leyenda que dice que fue esculpida por un ángel o por el mismo Jesucristo.
También fue costumbre durante muchos años, que las mocitas de Plasencia fuesen a rezar el Credo durante treinta y tres martes delante de esta Sagrada Imagen, y así se les cumplirían sus deseos de amor.
Esta iglesia guarda una serie de santos que son muy populares entre la población, entre ellos están: Santa Rita, San Antonio, La Virgen de Fátima, Santiago,  San Judas Tadeo etc…
   

            En la base de la Cruz, se puede leer 
   "AQUÍ SE DIO SENTENCIA DE MUERTE A CRISTO".

            

             Jose Antonio Pajuelo Jiménez - Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado.

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miércoles, 27 de noviembre de 2024

ERMITA DE SANTA ELENA, ANTES ERMITA DE LA CRUZ.

 

                                        

Esta ermita la mandó hacer el obispo de Plasencia don Brìcio (1.189-1.211)  para colocar el Smo. Cristo de las Batallas, en recuerdo del que se venera en Burgos, de donde procedían un gran número de los habitantes de la ciudad. Delante de esta imagen juraban los caballeros y soldados de Plasencia y su tierra antes de ir a la guerra, para defender sus creencias.
Esta antigua ermita está situada en el camino que salía de la Puerta del Sol al Puente Nuevo, en su primitiva advocación estaba dedicada a la Cruz, por lo tanto su titular era un gran crucifijo de tamaño casi natural. A lo largo de su historia fue reedificada varias veces. Según podemos valorar, la ermita sufrió diferentes modificaciones y reparaciones. Así lo dicen las diferentes inscripciones que se conservan.

 En una piedra que se encuentra en una de sus paredes se puede leer el siguiente texto: 

Esta ermita hicieron de limosnas Antonio Ramos y Lucas de Carvajal y Francisco de Arteaga. Año de 1.623”.


Otra inscripción que se conserva, dice así:


REEDIFICO A SUS ESPENSAS ESTA HERMITA DE SANTA ELENA. D. BLAS PEREZ XIMENEZ CANONIGO DE ESTA IGLESIA CATEDRAL………………………… DIA DE LA CRUZ.  DEL AÑO DE SANTO DOMINGO. AÑO 1715.

“DON DIEGO PIZARO DE PAREDES ARCEDIANO DE MEDELLIN PARA MOVER A LOS FIELES A LA DEVOCION DE ESTA HERMITA. A SU COSTA HIZO ENDEREZAR Y LEVANTAR ESTE TERRAPLEN. AÑO DE 1636”.

                     


En su interior se enterró a Doña Beatriz de Trejo y Almaraz, la cual fue junto con su marido la fundadora del Hospital de la Cruz, (el cual estaba frente a la Puerta del Sol), y como al fallecimiento de esta señora no se había terminado la iglesia del dicho Hospital de la Cruz, se la enterró provisionalmente en esta ermita de Santa Elena, y pasó el tiempo y se olvidó su traslado, y hoy no queda nada de su sepultura.
 Benavides Checa al hablar del Hospital de la Cruz en su libro de Prelados Placentinos nos dice:
 " que el 2 de diciembre  de 1565, se le dio sepultura provisional en el santuario de Santa Elena, en donde se debía celebra la misa de las Capellanía que dejo fundada, durante el tiempo que estuviese allí depositada y después en su hospital a donde debía de trasladarse su cadáver y el de su esposo que ya tenía construido el sepulcro en forma de urna sepulcral".

Hace muchos años la ermita se fue deteriorando hasta el extremo que se temió que se hundiera y pudiera afectar a las imágenes que había en ella. Como no se podía reparar por falta de dinero, se pensó en sacar las imágenes y llevarlas a otras iglesias.
El crucifijo se llevó a la iglesia de Santiago (hoy Cristo de  las Batallas) y allí estuvo bastantes años, hasta que fue posible reparar su antigua ermita. Pero cuando lo quisieron trasladar las gentes de Plasencia se opusieron, pues le tenían gran devoción y en este lugar estaba más cerca de la ciudad, así que se decidió dejarlo en la iglesia de Santiago, la cual desde entonces se empezó a llamar por el nombre del Cristo de las Batallas, pues ante El, juraban los caballeros placentinos defender la Fe cuando iban a la guerra.

Como la ermita estaba reparada y el Cristo no la iba a presidir, se pensó buscar otra advocación titular, y se puso a Santa Elena para ello. "Santa Elena era la madre de Constantino I, el cual es uno de los Padres de la Iglesia, y fue quien encontró en el monte Gólgota la cruz donde murió Cristo".
Por el año 1946 esta ermita estaba otra vez en ruina, el tejado estaba hundido y la pared frontal con la espadaña amenazando de caerse. Esta ermita pertenecía a la parroquia de San Esteban y, al hacerse cargo de ella D. Laureano García Pablos  se propuso volver a levantarla, después de recibir las autorizaciones del obispado, se hizo una colecta por todo el barrio y se consiguió el dinero para restaurarla. El importe de la obra fue de 110.264 pesetas.
Desde hace mucho tiempo en esta ermita estuvo hace muchos años la sede de la cofradía de la Vera Cruz,  dicha cofradía ha vuelto a su antigua sede en la, hoy parroquia, de santa Elena.
El día 2 de mayo, festividad de la invención de la Santa Cruz, sale una procesión con un crucifijo por los alrededores de la iglesia. Este acto lo organiza la cofradía de la Vera Cruz, así como en dicho día se adorna la fuente de la Cruz de Mayo la cual está delante de la iglesia de san Pedro. Esta fuente se construyó en el año 1577, y en ella se puede leer una cartela con la siguiente inscripción: 
                “Corrió esta fuente el día de la Cruz de Mayo del año de 1.577”



En esta ermita estuvo hace muchos años la sede de la cofradía de la Vera Cruz, desde hace un tiempo, dicha cofradía ha vuelto a su antigua sede en la, hoy parroquia, de santa Elena.

El crucero que preside el atrio de esta iglesia de Santa Elena, presenta en su base la fecha de su ejecución, como hemos mencionado anteriormente se la conocía como la ermita de la Cruz, por esta cruz de piedra que preside en el atrio y que fue la causa de sus orígenes. La existencia de esta construcción religiosa  hemos de relacionarla con la vieja costumbre medieval de colocar en los caminos de protección de los caminos. Santa Elena se levantó en el espacio que dejaban los caminos muy frecuentados que, saliendo de la puerta Talavera y la del Sol, se dirigían a la Vera y el Valle del Jerte.


La cruz se levanta sobre dos gradas cuadrangulares, tiene basa cilíndrica con la fecha "1630", sobre la que se alza un fuste de piedra cilíndrico, liso y monolítico que remata en dos collarinos y cruz de proclamación florenzada, ornamentada con motivos vegetales a base de hojas cuadripétalas, y en el anverso de la cruz la Crucifisión, un Cristo de tres clavos muy esterilizados  con los brazos casi en la horizontal: y en el reverso, La Piedad, una Virgen ligeramente ladeada y un Cristo un poco mas pequeño que ella, en la que como el Crucificado se trasmite bien el sufrimiento de la Madre con su hijo en brazo.



                         Jose Antonio Pajuelo Jiménez - Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado.


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sábado, 9 de noviembre de 2024

IGLESIA DE SAN JUAN.

 


DATOS SOBRE LA IGLESIA Y BARRIO DE SAN JUAN DE PLASENCIA

La iglesia de San Juan fue fundada después de la batalla de las Navas de Tolosa, a principios del 1200, esta iglesia fue la parroquia de Malpartida de Plasencia, que por esas fechas se consideraba un barrio de Plasencia. Dejó de serlo a mediados del siglo XVI que el obispo Vargas Carvajal edificó una iglesia en el pueblo.

Saliendo a la derecha empezaba el barrio morisco del Toledillo, donde existía una pequeña mezquita, la cual a finales del siglo XVI fue convertida en la ermita de Santo Tomás Apóstol, y que en el siglo XIX era un mesón. Más adelante estaba el barrio de las Tenerías, posteriormente se llamó El Barrio Nuevo, en el cual se asentaron las barrerías y ollería de la ciudad, las cuales estaban en San Juan, pero los obligaron a trasladarse porque el humo que producían estropeaba los órganos y el retablo de la Catedral.



 La festividad de San Juan era muy festejada por este gremio de los Hortelanos pues en esta fecha se cambiaba la justicia del colectivo. Solían celebrar las hogueras en la Plazuela de Carreteros, donde quemaban las esteras, serones, albardas y demás enseres viejos.

CHINATOS
En el año 1.550 Malpartida de Plasencia deja de ser un barrio de la ciudad y pasa a ser una entidad con jurisdicción propia. Al ser un barrio de la ciudad tenia su parroquia en la iglesia de San Juan, la cual estaba presidida por una imagen del Bautista. Como se construyó una iglesia en Malpartida, se decidió que la imagen del Santo se pasara a esta nueva iglesia, a lo cual se opusieron los placentinos. Los chinatos vinieron una noche a Plasencia, sacaron la imagen del santo y se la llevaron a Malpartida, una vez allí se celebró una misa delante de la imagen con lo cual tomaban posesión de ella.
Los placentinos al enterarse salieron detrás de los chinatos, pero estos se defendieron en el puertecillo que comunica las dos poblaciones, y en las peleas que se produjeron fue cuando se quedaron con el nombre de “ Chinatos” los habitantes de Malpartida, pues tiraban a los de Plasencia grandes piedras y les decían que eran “chinas”.
El día 16 de Abril de 1.409, en el arrabal de San Juan, se fundió la campana llamada Alta Clara, la cual estaba quebrada, de ella se sacaron dos campanas llamadas San Gervasio y San Protasio, y se le colocaron asas nuevas a la llamada Camacha. Costó 4.000 mrs., la catedral costeó el gasto de los operarios y seis pares de fuelles de ferrero.

 

Cuenta Barrio Rufo que cuando el era monaguillo de la catedral tuvo lugar un hecho que se consideró milagroso: Estando arando don Vicente Sambade y su criado en la finca de San Marcos, la cual estaba en el Barrio de San Juan, sucedió que de repente la yunta que el tenía se quedó clavada en el suelo sin moverse por más que la azuzara y castigara. Al mirar que es lo que sucedía para esta extraña forma de comportarse los bueyes vio en el suelo un copón con dos o tres formas. Llamó a su criado y de rodillas adoraron al Santísimo, acto seguido salió corriendo a la ciudad para comunicarlo a las autoridades. Al llegar las autoridades recogieron el cáliz y las formas y se lo llevaron a la ciudad, una vez allí se miró para ver de donde procedía este cáliz, y se vio que era de esta iglesia de San Esteban.

Parece ser que alguien lo robó y después viendo que no lo podría vender, decidió abandonarlo en pleno campo y así quitarse la prueba de su fechoría. Estos hechos sucedieron en las primeras décadas del siglo XIX. En el lugar de los hechos se hizo un cuadrado de piedra de aproximadamente un metro de altura, con una inscripción en la cual se leía el suceso allí acaecido. Este cercado de piedra duró hasta mediados del siglo XX, en el cual se hicieron bloques de viviendas encima del lugar del hecho.
El cáliz robado fue devuelto a su iglesia y hoy se le puede ver en el museo de la catedral.

IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA O SAN JUAN DEL ARRABAL.

Esta iglesia data del siglo XIII, su bóveda es de ladrillo y su estilo es de principios del gótico con muchos apuntes románicos.
D. Diego Gómez de Almaraz, el cual se enterró en esta iglesia, dejo en el año 1.406 una dehesa, cinco casas una huerta y dos viñas, con la condición de que se cantase una misa de la Santísima Virgen todos los sábados y aniversarios de sus familiares allí enterrados. Entre estos familiares estaban su abuelo, Juan Alfonso de Almaraz, Blasco Gómez su padre, Juan Alfonso su hermano y Esteban Fernández del Bote su tío. El enterramiento de D. Diego Gómez era un hermoso lucillo de mármol blanco sobre el que estaba la figura yacente de D. Diego con traje militar. Este monumento funerario de vendió en el siglo XIX por el precio de 1.250 pesetas.
Los encargados de celebrar la misa sabatina eran los miembros de la Universidad de Curas de Plasencia, los cuales una vez finalizada se reunían en la sacristía de la iglesia para celebrar su cabildo semanal.
Esta iglesia era la parroquia del pueblo de Malpartida de Plasencia, cuando esta población era un barrio de la ciudad, los beneficios que producía este pueblo, que según Barrio Rufo, era de los más pingues de la diócesis, pertenecían a esta parroquia de San Juan. Al independizarse este pueblo de Plasencia perdió San Juan sus beneficios y para compensarle se le agregaron los de la villa de Almaraz.
Cuando se expulsó a los moriscos en el año 1.609 quedó casi sin feligreses. Durante la guerra de la Independencia fue quemada la cercana iglesia de San Miguel, por lo que su feligresía fue añadida a esta parroquia de San Juan.
En las revueltas de los comuneros, quemaron estos unas casas en lo que hoy es la Plaza de Ansano y como se extendió el fuego también quemaron la iglesia de Santa Isabel. A los incendiarios se les puso 120 ducados de multa, que fueron a parar al Cabildo de Curas con la condición que hiciesen un altar a esta Santa en la iglesia de San Juan, y así lo hicieron, colateral al de armas de los Reyes Católicos, al lado del Evangelio.
Por el año 1.860 se hundió el tejado, y el obispado en vez de arreglarlo, vendió la iglesia. La parroquia se trasladó a la iglesia de la Encarnación y después a la de las Claras hasta su extinción el 30 de junio del año 1.896.
Las losas de los sepulcros que había en el suelo de esta iglesia las empleó el alcalde republicano Evaristo Pinto para enlosar la calle de Santa Ana, en el siglo XIX.
En esta iglesia tenía su sede la cofradía de Nuestra Señora de Roqueamador, la cual era la más antigua de la ciudad. Esta advocación se importó de Francia, donde era originaria esta Virgen.



Vicente Paredes dice que por 1.900 era esta iglesia un cebadero de cerdos y después fue una fábrica de cerillas. En la segunda mitad del siglo XX el Ayuntamiento permutó el terreno de esta iglesia a sus propietarios por otro terreno municipal. Después de una controvertida restauración se ha recuperado de la ruina este emblemático edificio.
El campanario, o espadaña de esta iglesia estaba al lado izquierdo de la entrada, tenía dos campanas llamadas San Protasio y San Gervasio. Estas campanas se realizaron en el año 1.409, hoy se las conocen lomo la Cachorra y la Leona, y se encuentran en en la espadaña del Santuario de la Virgen del Puerto.

SARCÓFAGO Y LOSA SEPULCRAL DE LA IGLESIA  DE SAN JUAN DE PLASENCIA.

 SARCÓFAGO: En paradero desconocido. 

 Del siglo XIII, en la Iglesia de San Juan de Plasencia.

Presentaba el sarcófago en su caja una forma antropomórfica, no regular en todo su vaciado, siendo más ancho en su parte superior que cobijaba la cabeza y torso del cadáver y más estrecho el correspondiente a las extremidades inferiores. Esta forma irregular quedaba perfectamente plasmada en la losa superior del sarcófago  que ofrecía una disposición a dos aguas como corresponde a los sarcófagos de la época, y en la que se fijan cuatro emblemas heráldicos a una y a otra cara, en una iconografía muy simple, difícil de precisar si no es porque en la tapa del monumento funerario se plasmaban los emblemas con mayor precisión como son la banda (señalada en los anteriores) y una bordura de ocho aspas, los que nos aclara que corresponde al apellido Almaraz, si bien en los extremos  de las bandas no aparecen las dos cabezas de dragones que deberían estar en el lugar, por lo que pudieran pertenecer perfectamente a la familia Bote, una de las primeras repobladoras de la ciudad que se entierran en esta iglesia de San Juan, y emparentados con los Almaraz a los que ceden sus propietarios y títulos al carecer de sucesores varones, pasando sus titulaciones a don Juan Alfonso de Almaraz.

 


 LOSA SEPULCRAL: En paradero desconocido.

 Granito. 250 cm de longitud. Siglo XIV. Iglesia de San Juan. Plasencia.

 Losa plana  en la que se aprecia un emblema heráldico de banda sobre campo y en la bordura ocho aspas. Con idénticas matizaciones que en la heráldica del sarcófago, en cuanto la no aparición de cabezas de dragón, por lo que pudiera corresponder a la misma familia Bote.

 

Existe una inscripción bastante deteriorada, en la que se descifro lo siguiente: < (ilegible); ALFONSO.FIJO DE: DE JUAN: DE: /…/ ALFONSO /: XIX: DIAS: DE ABRIL: EL: AÑO: DE: MIL: CCC: DE (ilegible)>. Sabemos que Alfonso Fernández del Bote, tercer señor de Belvis, fundó el 22 de Agosto de 1329 el mayorazgo de Belvis, Fresnedoso, Deleitosa, Casas de Ibor y la Peradela, y al no tener sucesores barones, lega sus títulos a su hija Teresa, casada con Juan Alonso de Almaraz del que sabemos que estaba enterrado en la iglesia de san Juan, y al que menciona Diego Gómez de Almaraz, señor de Belvis, Almaraz y Deleitosa en una donación del año 1406 con la finalidad  de “ cantar una Misa a la Santísima Virgen, todos los sábados y varios aniversarios por las almas de Juan Alfonso de Almaraz su abuelo, Blasco Gómez su padre, Juan Alfonso su hermano y Esteban Fernández del Bote su tío.”Todos ellos enterrados en san Juan, a quien sin duda pertenece la lapida mencionada (quizás al abuelo, tío o hermano a los que alude Diego). De los que sabemos que poseían enterramiento propio en el lado del evangelio.

 


                Jose Antonio Pajuelo Jiménez - Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado.

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viernes, 18 de octubre de 2024

EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO.

 EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO.


Fue fundado por la Ciudad por los años de 1224 aproximadamente, viviendo aún San Francisco de Asís, pues hay bula de  Gregorio IX del 26 de mayo de 1233 en que comete al Obispo de Coria un asunto de este convento del cual se deduce que hacía algunos años ya estaba fundado; (datos obtenidos de la Crónica de San Miguel  de la Regular Observancia de San Francisco por Fray José de Santa Cruz, este fue el guardián que dio el hábito  de las Terceras Siervas de Dios).

 Sin duda los vecinos de Plasencia pidieron al Santo que fundara allí el convento, cuando visitó la ciudad para ver en ella a los Reyes de Castilla D, Alfonso VIII y de  y de su hijo rey de Portugal D .Alfonso II.
El santo debió enviar frailes a su llegada a Italia, y la ciudad, le edificó convento junto a la ermita de Santa Catalina del Arenal, que debió construirse en 1213 y  que fue donde el santo moró durante el tiempo que permaneció en Plasencia, y que estaba en el mismo sitio que ocupa hoy el complejo de san Francisco, antiguo convento.
Haremos una pequeña reseña histórica, para que el lector comprenda mejor estas anotaciones anteriores: Comenzaremos con dar a conocer que anteriormente al exconvento de san Francisco de Plasencia, existía una parroquia, la de Santa Catalina y sobre ella reconstruyo el convento. Plasencia fue una de las poblaciones que diera acogida a los hijos del Serafín de Asís, y que el mismo fue el fundador del cenobio. La victoria de  las Navas de Tolosa, alejo todo peligro, la población era insuficiente para tanto vecindario  y esto impulsó a los placentinos a dar mayor expansión a la ciudad, construyéndose entonces en este populoso arrabal y consecutivamente la de  Santa Elena y otras. La nueva población exigía nuevas parroquias e iglesias, y el nunca desmentido celo del Sr. Obispo D. Domingo tercer prelado placentino, mando construir la  parroquia de San Juan  y más tarde el Obispo Domingo Jiménez, edifico la de San Miguel. Entre estas dos parroquia estaba la de Santa Catalina del Arenal, llamada así, por lo mucho que esta abundaba  en aquel sitio solitario de la parte meridional de la ciudad de Plasencia.
En el 1230 se oponen estos religiosos a la fundación  y edificación del Monasterio de  San Marcos de religiosas Cistercienses, de la más estrecha observancia, que favorecía el obispo don Domingo. Y fue el Pontífice Gregorio IX al que confió al Obispo de Coria la Bula para impedir tal fundación. Pero el convento de San Marcos se edifico a expensa del noble Caballero Don González de Carvajal, el primero de esta ilustre familia que vino a Extremadura, progenitor de tantos celebres varones que se distinguieron con la púrpura, en santidad y virtud, en la cátedra y en el foro, en el claustro y en la guerra. Murió en 1254 y fue enterrado en la capilla mayor de la iglesia de San Marcos.
Este caballero fue apoyado por  los señores obispos Don Domingo II y Adam I; y fueron los nobles placentinos los que auxiliaron a los primeros religiosos que envió el fundador Francisco de Asís, y este vio con placer, que la ilustre Plasencia fue de las primeras ciudades de España que ampararon a los Menores Observantes,
Entre los nobles placentinos que en el siglo XIV ampliaron la iglesia y el convento, debe hacerse mención al militar Alfonso Ferrandes del Bote; este siguió el ejemplo de sus abuelos Juan Pérez y Dña. María, y de sus padres Ferrant Pérez del Bote y D.ª Teresa hija de don Yagüe, que n la centuria anterior, habían dispensado la más amplia protección a lanuela iglesia y espacioso convento. Alfonso Pérez edificó la capilla de San Francisco y en ella se mando enterrar, según consta en el enterramiento que este otorgó el 26 de agosto de 1329.
Doña Engracia de Monroy, fundó dos capellanías en Santa Catalina del Arenal, en el día 27 de Mayo de 1338, haciendo una donación de 200 mrs. a Fr. Juan de Prestami. Es a finales de este año cuando un incendio destruye el convento de San Francisco, y  en el Codicilo que otorgó D.ª Engracia en enero de 1339, hace una donación de 400 mrs. para continuar las obras del nuevo convento ya comenzadas y nombró entre sus testamentarios a Fr. Pastor, custodio del cenovio, además de una cáliz de plata según se documenta en el testamento de la misma.
En el siglo XV en su segundo tercio se construye la suntuosa iglesia de San Francisco, de puro estilo ojival, por los notables maestros canteros Pedro Ximenez y Juan de Solórzano, que le sucedido en la dirección de las  obras. Contribuyeron con sus bienes para la  realización de tan artística iglesia, los generosos prelados D. Gonzalo de Santamaría, el Cardenal D. Juan de Carvajal y varios nobles placentinos  entre los que se encontraba D. Bernardino de Carvajal, por estar su madre D.ª Andoza de Sande enterrada en esta iglesia.

Hay que hacer mención algunos religiosos que destacaron, por su virtud y su ciencia, de los primeros nada se conserva, solo sabemos que en la Concordia celebrada en 1294 entre el obispo de Coria y el Gran Maestre de Alcántara, se menciona a dos religiosos a Fray Vicente e Fray Martino, frades menores del Monasterio de Plasencia, que fueron notables por su vida ejemplar y por la  importancia y significado en la sociedad placentina de entonces, su influencia era reconocida dentro y fuera de la Diócesis.
Este convento permaneció a los Claustrales hasta la expulsión en 1567, por mandato del Pontífice Pío V: desde entonces se incorporó a la Observancia, sujetándose a la provincia de san Miguel.
Entre otros que podíamos citar, mencionaremos al P.Fr. Benito de Bodonal, al que dicen que Dios reveló el día de su muerte, que fue en 1604, falleciendo a los 105 años de edad. El P.Fr. Alonso de san Francisco. El H.Fr. Diego de Rivera, lego, anunció el día de su muerte en 1620- El lego Baltazar Mariano, a quién veneraban los Prebendados como a otro San Diego de Alcalá, falleció en 1633.
A finales del siglo XVI se edifico casi todo el convento y se hizo la nueva y suntuosa iglesia, de estilo greco romano, dando grandes  limosnas el Cabildo y  la Ciudad y el obispo D. Pedro González de Acevedo,, ya en 1609.
Los hermanos Trejos Paniagua y Monroy, terminaron la obra y edificaron la sacristía.
El escudo del cardenal está, entre otros sitio en la puerta del claustro que da paso a la antesacristía y que era el enterramiento de los frailes.
En este convento había Cátedras de  de Teología Escolástica, Filosofía, que regían lo hombres sabios de la Orden, en competencia con los del Convento de San Vicente. Entre los hombres lectores de esta se encontraba el Rmo. Fr. Juan Alvin, insigne Teólogo.

Fue Ministro Provincial de esta Provincia, Definidor General y últimamente General de la Orden Franciscana, al que el rey Carlos II, le presentó para el obispado de  Ciudad-Rodrigo, su ciudad natal, y que no aceptó, retirándose al Colegio de la Buemparada y donde falleció en 1699. En el 1682, escribió la vida de su confesada sierva llamada las Rozas, Profesa de la Tercera Orden de San Francisco, que falleció el 4 de Enero  de 1680,  donde fue enterradas en la capilla de la Virgen de los Dolores, su lapida ya no existe, pero la inscripción decía:
                     

  
HOCIACET IN TV /  MVLO FELIX TV / SANCTO A FRA / CISCO VVGO / VOCATA ROZA


Los esfuerzos de Benavides Checa, para encontrar la lapida que cubría el sepulcro se corono con el encuentro de parte de  la lápida, pero hoy día se desconoce su paradero. El Resto de la inscripción, contenía el elogio que se hacia de María de Rozas.
VENERAVLE NULA SIBI VNQVAM/ SED ET OMNIBVUS OMNIA SEMPER/TOTA DEO CVNCTIS GRATA/ MARIA MANET/ OBIIT ANNO 1680/ 4 IANVARII. MANE HORA 4.
Agotados los ejemplares de la vida de la santa, el devoto y Sacerdote don Estaban Gines, hizo una reimpresión  en la imprenta de L. Foguet en el año de 1905, en Tortosa.
La Guerra de la Independencia causó graves daños a todo el edificio y en concreto las tropas francesas, según Escobar Prieto, quemaron las imágenes y retablo. Sin embargo se salvaron algunas, tal como aparece en los diferentes documentos de la exclaustración y la referencia que el mismo Escobar recoge en su Legado. El fuego debió afectar a la fabrica de la Iglesia, pero se ignora hasta que punto.
En 1837, se expulsó a los frailes y los objetos de la iglesia se dispersaron entre las parroquias y conventos  de la Ciudad. Entre la lista de enseres recogidos tras la exclaustración, se censan cuatro altares “el mayor contre efigies de bulto”, en que las que debió figurar Nuestro Señor de los Desamparados; otros dos retablos correspondían a San Antonio y a Santo Domingo, en el lado del evangelio, y él último acogía a San Buenaventura y San José- A ellos se añadía una imagen de la Dolorosa,”otra efigie de Jesús en el Huerto” y “Un Ángel Grande”. Fuera de la iglesia se reseña también un altar en el claustro con la imagen de Nuestra Señora.
Según escobar Prieto la parroquia de san Esteban, acogió a la Virgen de los Dolores, Nuestro Señor de los Desamparados y el órgano. Al convento de Santa Clara, se trasladaron las imágenes de San Francisco, Santo Domingo, san Buenaventura y San Antonio, más dos crucifijos grandes.

Tras ello el cenobio fue ocupado por diferentes industrias, sin que se sepa  si estas alcanzaron al templo y en que medidas. Fueron fabricas de hilados de seda, más otra de jabón , parte del edificio se repartió en viviendas sociales, situadas el la mayoría en la parte alta, y la baja pasó a ser  una fábrica de pimentón, un almacén de aceitunas, una trapería, dos talleres mecánicos, una fontanería y una agencia de transporte. Más adelante se transformo el espacio de la iglesia en el Teatro Sequeira, inaugurado en 1923, treinta años después paso a ser el Cine Sequeira, siguiendo en esta ocasión, el proyecto del arquitecto D. Ángel Pérez Rodríguez. La adaptación del lugar al espectáculo, conllevó  a la supresión de gran parte de las laudas y capillas funerarias, el desmonte de la tribuna del prebisterio, y la degradación de la capilla de Santa Isabel y otros daños también en el óculo que iluminaba desde el poniente el coro alto. El local estuvo funcionando hasta finales del año 1960, en que desde entonces el edificio fue abandonado con el consiguiente deterioro, hasta la adjudicación del conjunto conventual para la residencia geriátrica, mientras que la capilla y el antigua cine, apenas tienen dedicación alguna,



             Jose Antonio Pajuelo Jiménez - Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado.

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lunes, 16 de septiembre de 2024

LA ERMITA DE SAN LAZARO,

 



En el siglo XV, los santos aparecen en los altares no solo por su ejemplaridad moral, sino por advocación protectora de algunas enfermedades, fenómenos atmosféricos o patronos de gremios, esta ermita, hallase fuera del cerco de la antigua ciudad y es una humilde construcción del siglo XVI, reformada. Consta de tres naves, de a tres tramos, con pilastras y bóvedas por arista, así es descrita por Mélida en su visita a Plasencia en 1924. San Lázaro el patrón de esta, y al que está dedicado el retablo, es patrón de los pobre y leprosos, Mandoz en su “Diccionario Geográfico” describe un hospital o casa de pobres a las afueras de esta ciudad para el recogimiento de los infelices pasajeros, posiblemente leprosos, por la iconografía que representaba su retablo.
La importancia de esta ermita no está en el edificio sino en lo que contiene, que vamos a describir.
Pinturas en tabla, aprovechadas en el moderno retablo de la ermita de San Lázaro y muy estropeadas. Aun así se reconoce su mérito. Deben datar del siglo XVI y debieron componer un retablo importante. Representan los conocidos pasajes bíblicos de Herodías y del rico Epulón, la resurrección de Lázaro, el lavatorio antes de la Cena, y la Virgen con el Señor difunto en los brazos. Son pinturas arcaicas de buena mano. Hoy desmontadas y restauradas, nos hace pensar que pudieron formar parte de un pequeño retablo, por las proporciones de la ermita, al estilo que ejecuto Correa de Vivar por los años 1525-1530.
En el cuerpo central de este, iría el tabernáculo, San Lázaro en escultura y en el remate la tabla de la Piedad, todo ello de abajo a arriba.


Los cuerpos laterales estaban dedicados a San Lázaro, y en este caso se unificaron las dos personalidades: el pobre de la palabra y el hermano de Marta y María: y ambos presididos por la imagen del pobre Lázaro.
En la parte izquierda de arriba abajo, Lázaro el pobre en casa del rico Epulón, y los Novísimos; y en la calle derecha, y también de arriba abajo, la Resurrección de Lázaro, y Cristo comiendo en casa de Lázaro o María ungiendo los pies de Cristo
En el banco la “Anunciación”, “El Nacimiento” y la “Epifanía”.
Todo ello hoy restaurado, por Don Pablo Rodríguez Mostacero y Pablo Javier Rodríguez Abad, recuperación posible gracias a la colaboración de Don Pedro Pérez Enciso y Dña. María Josefa Marcos Tome. Obra restaurada por la inestimable colaboración de Don Juan Ángel Sayans Gómez.


Hoy comentaremos algunas de las joyas artísticas que se encuentran en nuestra ciudad, hablamos del retablo cerámico de San Lázaro, del que se muestran fotos del siglo XIX, XX y XXI. en las diferentes ubicaciones, como en la ermita de San Lázaro, y en el museo catedralicio.





Retablo de San Lazaro en la ermita: Fotografias del archico de Jose Antonio Pajuelo Jimenez
Hallase fuera del cerco de la antigua ciudad la ermita de San Lazaro y es una humilde construcción del siglo XVI, reformada. Consta de tres naves, de a tres tramos, con pilastras y bóvedas por arista. 

La importancia de esta ermita no está en el edificio sino en lo que contiene, que vamos a describir.
Pinturas en tabla, aprovechadas en el moderno retablo de la ermita de San Lázaro y muy estropeadas. Aun así se reconoce su mérito. Deben datar del siglo XVI y debieron componer un retablo importante. Representan los conocidos pasajes bíblicos de Herodías y del rico Epulón, la resurrección de Lázaro, el lavatorio antes de la Cena, y la Virgen con el Señor difunto en los brazos. Son pinturas arcaicas de buena mano y de las que hemos hablado en el anterior articulo.

Virgen con el Niño, escultura en piedra, policromada. Siglo xv. Se hallaba en el retablo que vamos a describir, hoy se encuentra en la Iglesia de San Nicolas, en la capilla de Hernando de Loaisa,

Retablo de San Crispín y San Crispiniano.—Es un retablo de azulejos de Talavera de la Reina. Se hallaba al fondo de la nave de la Epístola en la ermita de San Lázaro. Obra fechada y de las más antiguas de dicha fábrica, es ejemplar notabilísimo en su género. La composición de azulejos pintados, en número de 401, comprende frontal del altar de 2,07 metros de largo y 0,91 de alto, con 138 azulejos y retablo de 2,79 metros de alto y 2,10 de ancho, con 263 azulejos. EL retablo consta de zócalo, dos cuerpos de a tres compartimientos separados y bordeados por columnas corintias y coronamiento en forma de frontón en el que hay otro recuadro y dos columnas. Sobre el triángulo de remate que hay encima se ve el escudo franciscano con las cinco llagas. Unos jarroncillos sirven de acroteras en esta parte superior del frontón y en sus arranques inferiores. En el dicho compartimiento alto se representa de medio cuerpo sobre rayos. A los lados se ven querubines. En el cuerpo siguiente se representa en el centro a la Virgen con el Niño sentada y a los lados el martirio de San Bartolomé y San Francisco de Asís. En el cuerpo bajo aparecen representados en el medio San Crispín y San Crispiniano sufriendo su martirio en una caldera puesta al fuego y en los compartimientos laterales San Acacio crucificado y San Gil.
En los tres recuadros del zócalo se representan en figuras pequeñas los Misterios de la Encarnación, la Natividad y la Epifanía. El frontal, que imita labor de bordado con bella ornamentación del Renacimiento, con su caída y fleco y sus guarniciones, muestra en un cuadro central rectangular una composición por demás curiosa, pues representa a los patronos de los zapateros, los dichos Santos Crispín y Crispiniano en su tienda de zapatearía, tras del mostrador, y ante ellos dos clientes, uno de rodillas, viéndose en anaquelerías numerosos calzados, más otros colgados.

Fotografia de Jose Gutierrez Delgado.
Por bajo del zócalo del retablo, en una faja de azulejos se lee en letras capitales la siguiente curiosa inscripción:
  ESTE RETABLº HICIER°N DE LIMOSNA LOS TRATATES DE LA ÇAPATERIA AN 1599
Por deterioro del último azulejo no se apreciaba bien la última cifra, la cual ha sido diversamente interpretada. Pero limpiado a instancia nuestra del yeso que lo tapaba dicho azulejo, resulta ser la lectura cierta 1599. A este retablo y al anteriormente descrito de Santo Domingo dedicaron un articulo publicado en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones (1. XXVIII 1919, p. 56), donde citan otros trabajos y hacen notar que el retablo de Santo Domingo es una obra de arte sabio y el retablo de San Crispín y San Crispiniano es por el contrario de arte popular. A este retablo dieron allí la fecha de 1590.
Actualmente este retablo se encuentra en unas de las salas del Museo Catedralicio, al igual que el retablo cerámico de la sacristía de San Vicente, o el friso de azulejo de la ermita de San Polo.
Biografía. Isabel Mateos Gómez. Plasencia 1992.
Catalogo Monumental de Cáceres. J. Mélida. 1924

                 José Antonio Pajuelo Jiménez -Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado.

EL COLEGIO DEL RIO.

  EL COLEGIO DEL RIO. El Renacimiento cultural placentino se apoya sobre cuatro pilares o instituciones docentes: La Cátedra de Gramática,...