miércoles, 3 de agosto de 2016

BASES DE LA DÉCIMA EDICIÓN DEL PREMIO DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA "PEDRO DE TREJO".AÑO 2016/17





                   PROMOVIDO POR LA ASOCIACIÓN CULTURAL PLACENTINA "PEDRO DE TREJO"    CON EL PATROCINIO ECONÓMICO    DEL                       CÍRCULO EMPRESARIAL PLACENTINO”.

1.- Convocatoria: El presente Premio, convocado por la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”, tiene como objetivo la investigación  histórica sobre “Plasencia y su Tierra”, y está destinado a promover y esclarecer todo lo referente a su historia. Bajo el concepto “Plasencia y su Tierra”, se incluyen todas las poblaciones del norte de Extremadura.

2.- Participantes: Podrán participar todas las  personas mayores de edad, sin importar su lugar de residencia (España o el extranjero).

3.- Características de los trabajos: Investigación sobre la historia y cultura de la Ciudad de Plasencia y su Tierra, con las siguientes condiciones:

·                   Los trabajos serán originales e inéditos, en castellano, y deberán referirse a aspectos del pasado o presente del ámbito de estudio. Versarán sobre cualquier tema relacionado con la historia y cultura de esta ciudad y su tierra vista a través de la naturaleza, literatura, comercio, turismo, folclore, historia, geografía, arte, economía, sociedad, etc.
·                  Los trabajos tendrán una extensión mínima de 50  páginas, y deberán presentarse en formato papel (DIN-A4, de 21,0 X 19,7 cms.); y digital (tratamiento de textos Word-Office, 12 tamaño fuente).
·                   Los originales se entregarán por triplicado con el sistema de lema y plica; se presentarán tres copias digitales en soporte disco C.D. o D.V.D., y tres  impresas, cosidas o encuadernadas en un sobre cerrado, en cuyo exterior se hará constar un título o lema; y en el interior, se acompañará otro sobre con los datos personales del concursante, imprescindible para la localización del autor/a (nombre y apellidos, dirección completa, incluyendo el país de residencia, teléfono y fotocopia del D.N.I. o pasaporte y un breve currículum), así como una declaración firmada por el autor/es aceptando expresamente las bases y condiciones de este Premio, y garantizando que el trabajo no se encuentra pendiente del fallo de ningún otro galardón, ni haya sido premiado o publicado anteriormente.

4.- Entrega: El plazo de admisión comenzará el 1 de agosto  de 2016; y se cerrará el 30 de noviembre del mismo año.
·                    Las obras se remitirán, a la sede de la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”, en la calle Las Peñas, número 12, distrito postal 10600 de Plasencia (Cáceres), indicando en el sobre  X  Edición del  Premio de Investigación  Histórica “Pedro de Trejo”.

·                   Se considerará autor del relato a la persona/as que figure/n como tal, y sólo a ella/as.
·                   Los participantes se comprometen a no retirar su obra una vez presentada al concurso.
·                   No se mantendrá correspondencia con los remitentes ni se facilitará información alguna relativa al seguimiento del Premio.

5.- Premios: Será premiada una sola obra seleccionada por el Jurado entre los trabajos de investigación recibidos, con arreglo a las siguientes pautas:
·                   Un premio único al mejor trabajo de investigación, con una dotación de 3.000 euros
·                   El premio podrá ser declarado desierto o concederse “ex-aequo”, a propuesta del Jurado.
·                    Los relatos no premiados podrán ser retirados en el plazo máximo de un mes, contando desde el día siguiente a la proclamación del trabajo ganador, poniéndose en contacto a través del correo electrónico de la Asociación   (pedrodetrejo@gmail.com).
·                    Transcurrido ese tiempo, no podrá realizarse reclamación alguna en este sentido.
·                    La entidad organizadora no se responsabiliza de las posibles pérdidas o deterioros de los originales, antes de llegar a la sede social de la Asociación.

6.- El ganador de los trabajos de investigación histórica cede a la entidad organizadora los derechos sobre la primera edición. Si la entidad organizadora no pudiera, por cualquier circunstancia, editar el trabajo ganador, cederá al autor del trabajo el derecho hacerlo él, siempre que lo solicitara por escrito y por este mismo medio se le diera la organización.
Si una vez otorgado el Premio se comprobara que la persona ganadora no ha cumplido las bases de este certamen, esta persona se compromete a la devolución del premio, así como a las demás reclamaciones que se le pudieran atribuir.

7.- Jurado: El Jurado estará compuesto por 3 personas de reconocido prestigio en el mundo de la cultura; y su composición no se hará pública hasta el mismo día de la concesión del premio.

8.- Fallo: El fallo del Jurado será inapelable, y se hará público en Plasencia el día 16 de enero de 2017, reservándose la entidad organizadora el derecho a modificar esa fecha si por alguna circunstancia lo considerase necesario. En cualquier caso, el resultado del premio se comunicará personalmente al ganador.
Los participantes aceptan que su nombre e imagen pueda utilizarse en los diferentes medios publicitarios que se empleen para  divulgar este Premio de Investigación.

9.- Aceptación: La participación implica la total aceptación del contenido de sus bases. Cualquier imprevisto no especificado en ellas será resuelto por la Junta Directiva de la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”, cuyas decisiones se comprometen a acatar los participantes.

Adicionalmente, para cualquier diferencia que hubiese de ser dirimida por vía judicial, las partes se someten expresamente a los Juzgados y Tribunales de Plasencia (Cáceres), renunciando a su fuero propio.



LAS BASES DEL CONCURSO PODRÁN ENCONTRARSE EN LA PÁGINA  WEW DE LA ASOCIACIÓN:     www.pedrodetrejo.es

Y EN EL  BLOG  DE ESTA ASOCIACIÓN: http://lavozdemayorga.blogspot.com/


Plasencia, 1 de agosto de 2016

"SEMBRANDO INQUIETUDES".



miércoles, 22 de junio de 2016

ESTAMPAS VIEJAS.

Hoy recogemos una noticia que en esta época nos resultaría inconcebible, pero que hace ciento trece años, resultaba muy eficaz y totalmente digna de elogios para las Fuerzas del Orden.

UN PÁJARO DE CUENTAS.

En la tarde del diecisiete de los corrientes llegó a Jaraíz de la Vera un pájaro de cuentas con una excelente mula de tiro, y paró en la posada de Matías Tovar. El pájaro en cuestión propuso aquella misma noche al Matías el cambio de la mula por una de sus caballerías, pidiéndole de vuelta una insignificante cantidad.
El honrado Matías, despreciando las ganancias que pudiera tener con el cambio y comprendiendo que su nuevo huésped no era el verdadero dueño del semoviente, dio cuenta al Comandante del puesto de la Guardia Civil, don Juan Serradilla Chamorro, quien acompañado de una pareja, se presentó inmediatamente en la posada; cogió al pájaro por las alas para que no se le escapara; le dio un poco “de alpiste para que cantara”, y dijo que era natural del pueblo de Cebolla, que había estado en presidio por homicidio, que estando  sirviendo en el inmediato pueblo de Guijo de Santa Bárbara con un tahonero, vendió en el pueblo de Cuacos una carga de pan que el amo le entregara, y huyó con el dinero, vendiendo después el mulo, y que la mula que traía era robada.
Conste a don Rufo Martín Rivera 1º Teniente de la línea de Jarandilla que si él sabe capturar carteristas, tiene también a sus órdenes guardias que dando “alpiste”  al pájaro con hambre le hacen cantar admirablemente.
¡¡ Muy bien por el honrado proceder de Matías Tovar!!

EL  CORRESPONSAL DE JARAIZ DE LA VERA– PERIÓDICO  EL DARDO – 20-09-1903

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En el periódico El Regional se podía leer otra noticia que hoy estaría totalmente fuera de lugar, y sería constitutiva de delito. 
Hoy no se consentiría que un funcionario público tuviera este comportamiento de maltratador, pero en el siglo XIX estaba consentido y, casi bien vistas estas actitudes.

Estampas Viejas. VOZ PÚBLICA

Placentinos setentones: ¿Os acordáis de Castor el pregonero?
Sabéis que durante muchos años fue el voceador de todas las vidas y milagros de la ciudad. Era hombre de mediana estatura, guarnicionero de oficio, y poseía una voz firme y robusta en extremo, razón por la cual las Autoridades le dispensaban  su gran afición al mosto, pues raro era el día que no los pasaba embriagado. Y, cosa rara; cuanto más cargado estaba, tanto más torrencial era su voz. El pueblo, a fuerza de verle siempre bebido, terminó por traducir ingeniosamente las dos letras doradas de su gorra, iniciales de “Voz Pública”, por las de “Vorracho Perdío”, pasando por alto nimiedades ortográficas que según el baturro del cuento, no hacen gran falta para entenderse.
Era curioso y hasta regocijante verle por las calles haciendo eses, cuando las andaba en cumplimento de su ministerio. Como seguramente no sabría leer, o leería mal, siempre que tenía que pregonar disposiciones o asuntos referentes a la Alcaldía, le acompañaba un bedel que le iba dictando el contenido frase a frase, y que el repetía en alta voz a guisa de novena, con las manos cruzadas a la espalda, cerrados los ojos y las piernas muy abiertas para afirmar el equilibrio, como marinero durante mar tormentosa. Tenía mujer y una hija, ya mocita, las cuales estaban consumiditas, casi en los huesos como suele decirse, a causa de la vida tan triste que le daba con sus borracheras y brusquedades. El que suscribe tuvo ocasión de presenciar más de una vez cómo al llegar a su casa bebido, después de formar el consiguiente escándalo, sacaba de la cocina el puchero del cocido, lo rompía sobre unas losas que había en plena calle, y sentándose en el suelo se ponía a comer tranquilamente dando cabezadas y haciendo el gracioso, mientras la mujer y la hija que habían podido escapar de su furia, permanecían refugiadas en casa de alguna vecina compasiva.
Así era esta estampa placentina del pasado siglo (XIX), de la que nada tenemos que decir, pues el comentario que hubiera de sugeriros, habría de ser muy triste. Después, parece que solicitó una plaza de verdugo en no sé dónde, que por cierto le fue concedida, aunque a todos los que le daban la enhorabuena por la elección del cargo, les manifestaba lo pesaroso que estaba de haberlo pedido. Ignoramos si la posesión del mismo fue para él el comienzo de una vida más edificante.
También fue un personaje hijo de su tiempo. Porque hoy creemos que no habría sido tolerado aunque hubiera tenido un pico de oro.
Vicente Neria.



La famosa censura ejercida en España durante la posguerra, ya la ejercían los Alcaldes placentinos a finales del siglo XIX, evitando los escándalos y escenas soeces que solían acompañar a estos espectáculos teatrales.
De ello nos ilustraba el canónigo  don Manuel López Sánchez-Mora.

CORRALES DE LA “PACHECA” EN PLASENCIA.

Periódico “El Regional”  -  martes  día 9 de junio de 1953

Todos los años, hasta los últimos del pasado siglo (XIX), llegaban a Plasencia, como a tantas otras ciudades,  cómicos ambulantes que durante una temporada del verano recreaban a los vecinos con representaciones al aire en los patios o corrales que, si no tan famosos como el de “la Pacheca” madrileño, eran suficientes para romper la monotonía de la vida provinciana.
Francisco Ricci, el pintor de los cuadros del Retablo Mayor de nuestra Catedral, había sido uno de los decoradores del Teatro del Regio Alcázar de Madrid para festejar el cumpleaños de la Reina Dñª Mariana  de Austria a poco de celebrarse su matrimonio con Felipe IV, entusiasta y decidido  protector de esta clase de espectáculos que dieron tantas veces pie a las hablillas de los mentideros de la Corte y, más de una, lugar a efectivos tropiezos del Monarca.
Pero por entonces aun no había llegado a nuestra ciudad el avance del decorado y no pudieron por ello, en ninguno de los requerimientos hechos a Ricci para la composición de los cuadros del Retablo, invitarle o lucir sus habilidades en este otro campo, a la sazón tan nuevo.
También aquí, como en tantos otros lugares, la creación de los Patios de Comedias obedeció en su principio a motivos de beneficencia pública y durante muchos  años los ingresos  que tales espectáculos dejaban, deducido el beneficio de la Compañía, engrosaron los recursos  del Hospital de Dñª Engracia de Monroy, ampliado después con pastoral esplendidez por el gran Obispo Laso y actualmente Establecimiento provincial.
Uno de estos Patios o Corrales para representaciones cómicas, llevadas a cabo por profesionales “de la lengua”, estuvo en parte de lo que es hoy Plaza de Abastos sin que nos atrevamos a asegurarlo de manera definitiva pues los documentos de la época que hemos visto se limitan a decir que estaba enfrente de la Iglesia de San Esteban.
Era su Patrono el Ayuntamiento de la ciudad y a el se dirigían en respetuosa instancia los autores –como entonces se llamaban- de la Compañía cómica que deseaba actuar y con el Ayuntamiento concertaban el número de representaciones, el precio de las entradas y el beneficio para el destino específico del Corral o Patio de comedias.
Las representaciones comenzaban a las dos de la tarde y en las entradas se distinguían la común, la de medio Teatro, la de Teatro entero y los Palcos principales.
Las frecuentes alusiones a escándalos políticos y administrativos de índole nacional y las desvergüenzas de algunas comedias obligaron a los cuidadores de la cosa pública a exigir la previa lectura de las obras que habían de representarse y a la implacable censura de los trozos escabrosos.
Sin embargo cómicos y cómicas se permitían improvisar chistes y ocurrencias que después degeneraron en verdaderas chocarrerías y escandalosas obscenidades que eran replicadas con igual desenvoltura por los “gamberros” de la época desde las lunetas.
Pero a últimos del siglo XVIII la Compañía que arribó a Plasencia y que dirigía un Sr. Corcheras se encontró en la ciudad del Jerte con un Alcalde dispuesto a que las más recatadas damas y pudorosas doncellas pudieran asistir a las representaciones del Patio de Comedias sin tener que ruborizarse ante los atrevimientos de algún descocado actor o de alguna desvergonzada  “Calderona”.
Concede el permiso que se solicita de treinta representaciones, pero toma enérgicas medidas para evitar los abusos.
A través del barroquismo de la literatura de aquel tiempo se deja adivinar que en más de una ocasión habían burlado en sus loables previsiones al Alcalde por lo que esta vez extrema los detalles y manda fijar a la puerta del Corral, después de leído por el pregonero en las plazas de la ciudad, un Bando, del que son los párrafos siguientes:
“Prohíbo seria y rigurosamente a todos los actores el que se desvíen de la letra de sus respectivos papeles usando en la expresión de caprichos arbitrarios bajo el pretexto de graciosidades mal concebidas impropias de la pieza e indecentes en un acto de tan graves circunstancias. E igualmente les prohíbo que se presenten en el foro con vestidos deshonestos”.
“Prohíbo a los espectadores la infracción del profundo silencio que debe haber en las representaciones y se prohíbe todo hecho, dicho y libertades  contrarias al objeto, a la moralidad cristiana, al decoro, modestia, decencia, gravedad y subordinación que deben reinar en las funciones públicas”.
Terminaba conminando a los que quebrantasen las disposiciones “con los procedimientos correspondientes a su caso, clase y circunstancias y en general con quince días de prisión de la que saldrían con la custodia necesaria a los trabajos públicos”.
Las mismas penas se imponían a los que osaren remover el Bando del sitio donde estaba fijado.
Posteriormente y con vida ya más lánguida hubo otro Corral de Comedias en una Travesía de la calle de Cartas y otro en el Patio del que había sido Convento de San Francisco.
La afición al Teatro, el cambio de costumbres y el deseo de poder disfrutar de espectáculos de esta índole en todas las épocas del año y en las horas de la noche llevó a la construcción en Plasencia de teatros techados como los que hoy conocemos.

Manuel López Sánchez-Mora
Canónigo  Archivero
              
                                          "SEMBRANDO INQUIETUDES".

viernes, 22 de abril de 2016

LA POSADA DE LA CISTERNA


LA POSADA DE LA CISTERNA

A muchas personas les resultará desconocido este nombre de  “La Posada de la Cisterna”. Para informarles, les diremos que la Posada de la Cisterna era lo que hoy conocemos como “Centro Cultural las Claras”  de Plasencia.
Para tener una visión del paso del tiempo, hemos rescatado de nuestros viejos papeles un artículo que escribía  don Manuel López Sánchez-Mora  en el periódico  El Regional en el año 1970,


Periódico “El Regional”  - día 02 de junio de 1970

Con este nombre se conoce todavía la que ya no es posada, aunque conserve la cisterna, de tan práctica aplicación antiguamente.

Era una de las que en tiempos pasados albergaba a los que venían a mercados y ferias procedentes de Malpartida, Carcaboso, Montehermoso y Valdeobispo, así como había otras en que se hospedaban los procedentes de la Vera y el Valle que entraban en la ciudad por la puerta y la calle del Sol.
Nunca había puesto yo los pies en la posada de la Cisterna a pesar de que en mis años jóvenes se la hizo protagonista de un suceso convertido en folletín por la imaginación popular, por lo que fue largos días objeto de nuestras conversaciones y de la visita tumultuosa de muchos vecinos y sobre todo vecinos de la ciudad.
Sabía que formaba parte de lo que fue casa solariega del matrimonio Camargo-Carvajal primero y luego del Convento de las Claras, fundado por aquellos píos esposos. Y tenía  para mí la Capilla que fue del Monasterio  el inolvidable recuerdo de haber sido en ella donde por primera vez un día de san Antonio oficié de Subdiácono, antes de cantar Misa, con toda la emoción de las primeras actividades ministeriales.
En 1958 cuando vinieron Restauradores del Museo del Prado a limpiar los cuadros del Retablo de la Catedral entré por primera vez en la Posada para ver las pinturas de un alto techo, pero era tal la ausencia de luz que nada pudimos apreciar. Una amable invitación de los propietarios de la casa me ha hecho visitarla recientemente y ver con ayuda de un potente foco eléctrico buena parte de lo que un artista consumado dejó allí estampado con materiales tan ricos que basta pasar una esponja por el polvo y el abandono de varios siglos para que aparezcan con toda viveza los colores primitivos, que han aguantado incluso el humo de años en que el local estuvo dedicado, según nos dicen, a secadero de tabaco.
Recordemos algo de la historia de la casa antes de entrar en detalles de lo que todavía conserva del antiguo esplendor.
En la segunda mitad del siglo XV doña Sevilla López de Carvajal, casada con don Alonso Ruiz de Camargo, otorgaba testamento disponiendo que en las casas que fueron de sus padres (en la calle del Rey, esquina a doña María de Molina) se edificase un Convento. Nombraba usufructuario vitalicio de sus bienes al marido que por razones largas de explicar no levantó el Convento en las casas de los suegros, heredadas por la esposa muerta, sino en la suya sita en la calle de Santa María (hoy Obispo don Domingo Jiménez) con salida a la calle de Trujillo. Con bienes de la mujer y propios dotó al Convento suficientemente y a finales del XV ya estaban allí las primeras Clarisas. El Convento era amplísimo como todavía puede apreciarse. Se conservan en la portada de la Iglesia (obra de Rodrigo Alemán, el de la sillería y el Puente Nuevo) y repetidísimos en el interior los escudos de los fundadores: los cinco calderos de los Camargos y la banda transversal con bordura de ramas de roble o encinas (carvallo en Galicia) de los Carvajal. (Sabido es que la bordura es lo único que distingue este blasón del de los Zúñigas que la llevan de cadenas porque provienen de Navarra).
Eran tan distinguidas las familias a que pertenecían las monjas del Convento de Santa Clara que Nobles, Títulos y Reyes porfiaron por honrarle y ampliarle. El mismo don Fernando el Católico le regaló una casa aledaña (hoy Editorial Sánchez Rodrigo) que había sido de un judío de los expulsados; y un Canónigo, Sánchez de Tamayo, le dio la suya, junto a la anterior, esquina a la Plaza de la Catedral, donde había nacido Galíndez de Carvajal.
La Iglesia, que hemos visto varios años dedicada a almacén de los artículos más extraños, paso a ser propiedad del Obispado.
Volvemos a la parte de la edificación que fue Posada de la Cisterna, en el fondo de cuyo patio se aprecia claramente la portada interior de la Capilla.
Se conservan, aunque tapiados, los claustros de la época conventual y pueden admirarse en los capiteles de las columnas lindos blasones de Camargos y Carvajal tallados en finísima piedra perfectamente trabajada.
Y en el interior, el salón principal de la Casa Señorial. Enorme en sus dimensiones. Las paredes debieron estar habitualmente colgadas de tapices pues no se advierte en ellas, ofreciendo fuerte contraste con el techo, el más mínimo adorno, aunque haría falta para asegurarse un picado de las repetidas manos de cal con que se las enfaldegó a través de los años.
Lo interesante, lo rico es el techo. No tiene artesones. Están en toda su extensa superficie perfectamente  pintados los más caprichosos grutescos que alternan graciosamente con los conocidos blasones muy repetidos en lugares a veces insospechados. La pintura llega hasta por debajo de las elegantes y escalonadas zapatas en que se apoyan las vigas.
Era indudablemente la sala de respeto de la casa y creemos, por la repetición insistente de los emblemas Camargo-Carvajal, que se decoró antes de la fundación del Convento. Ello da a la pintura una antigüedad y un mérito a su calidad imponderables.

D. Manuel López Sánchez-Mora (+). Canónigo Archivero

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viernes, 1 de abril de 2016

LAS COFRADÍAS DE LA VERA CRUZ Y LA RELIQUIA DEL LIGNUM CRUCIS.

LAS COFRADÍAS DE LA VERA CRUZ Y LA RELIQUIA DEL LIGNUM CRUCIS.
Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo.
Una reliquia cristiana es un objeto de culto que puede estar relacionado con parte del cuerpo de un santo o algún objeto que estuviese en contacto con el mismo.
Así mismo adquieren el rango de reliquias cualquier cosa que se ponga en contacto directo con las mismas.
Podemos citar la Sabana Santa que se conserva en la catedral de Plasencia, la cual está certificada que estuvo en contacto directo con la Síndone de Turín.
Entre las muchas reliquias que se atribuyen a Nuestro Señor Jesucristo quizás la más conocida y adorada, sea la del Lignum Crucis; el árbol o madero de la Cruz.
Para dar veneración a esta sagrada reliquia, se crearon las cofradías que llevan su nombre; La Cofradía de la Cruz.
Cuenta la tradición que la Verdadera Cruz fue encontrada por santa Elena en el Gólgota, o monte de la Calavera de Jerusalén, el día 3 de mayo, entre los años 325 y 327. Sigue contando la tradición que para saber cuál era la verdadera cruz, se tocó con todas las recogidas a un cadáver y, al tocar con la que estuvo en contacto con Nuestro Señor Jesucristo, el cadáver resucitó.
Ante la controversia que se creó en el renacimiento sobre la aparición de esta sagrada reliquia, las Cofradías de la Cruz, para defenderla, acordaron cambiar su nombre por el de Cofradías de la Vera Cruz.
Era tanto el deseo de poseer tan preciada reliquia, que se decidió, repartirla en pequeños fragmentos para que así pudiesen tenerla más comunidades.
Estas miles de fracciones o astillas del Lignum Crucis, en su mayoría pequeñísimas, algunas casi microscópicas, son las que dieron lugar a que se hicieran afirmaciones tan erróneas como la de Calvino, Erasmo de Róterdam, etc.., los cuales llegaron a decir que con todas se podría llenar un barco de gran tamaño.
Para refutar esta afirmación, muy extendida incluso entre los propios católicos, vamos a analizar tanto la Cruz como sus fragmentos.
En el año 1870, el arquitecto francés Charles Rohault de Fleury, que dedicó muchos años de su vida a la arqueología cristiana, en su "Mémoire sur les instruments de la Passion" llego a la conclusión de que el Stipes, el madero vertical podría haber tenido unos tres metros de alto. El Patibulum, que era el madero horizontal, (que sería el que transportó Cristo hasta
llegar al Calvario), tendría un metro ochenta de largo. El grueso de los maderos sería de unos doce por cinco centímetros.
Estas medidas se sacaron analizando el travesaño de la Cruz de Dimas, el buen ladrón, ‘pars crucis bonis latronis’ la cual se conserva en la iglesia de la Santa Cruz de Jerusalem en Roma.
Con estas medidas, si calculamos el volumen del Lignum Crucis, nos daría unos 36.000 centímetros cúbicos.
Según el profesor Baima Bollone, catedrático del Departamento de Medicina Legal de la Universidad de Turín, si se aceptara que todos los trozos de cruz que se conservan fueran auténticos, juntándolos no alcanzaría ni siquiera el 50% del palo horizontal.
Sumando el volumen de todos los fragmentos conocidos superiores a 1 cm3 se llega a duras penas a 4.000 cm3, es decir un poco más del 10% del volumen total de la cruz.
Estos cálculos han sido corroborados muy recientemente, casi en su totalidad, por Michael Hesemann, periodista y escritor que ha estudiado muy en profundidad las reliquias de la pasión de Cristo.
El trozo más grande que se conserva en la actualidad del Lignum Crucis está en el monasterio de Santo Toribio de Liébana, en el pueblo de Camaleños, Cantabria. Las medidas del mismo son de 635 mm., el palo vertical y 393 mm., el travesaño, con un grosor de 40 mm.
En un análisis que se realizó sobre esta madera, se determinó que era de la especie Cupressus Sempervivens L., es decir, ciprés común, y que su antigüedad podría alcanzar los 2.000 años.
Esta sagrada reliquia, se conserva dentro de una “estauroteca”, es decir, un relicario con forma de cruz.
En España, la devoción a la Santa Cruz, está documentada desde el 15 de marzo de 1208, en que es consagrada una iglesia bajo la advocación de la Santa Vera+Cruz en las afueras de Segovia.
El siglo XIV es cuando toma mayor auge esta devoción a la Santa Cruz, haciéndose presente su invocación en los mismos documentos oficiales. En las Cortes de Burgos de 1315 se termina jurando: "e juramos a Dios e a la Virgen Sancta María e a la Vera+Cruz e a los Sanctos Evangelios". Igualmente, en las Cortes de Carrión de 1317 la reina, doña María de Molina, jura a la Santa Vera+Cruz.
El Lignum Crucis y Plasencia.

Es de todos sabido que la orden franciscana llega a nuestra ciudad a principios del siglo XIII, y que esta orden creaba dentro de sus conventos diversas cofradías, entre ellas las de la Vera Cruz. Para estas cofradías su mayor riqueza y honor era poseer un Lignum Crucis.
Hasta nosotros han llegado noticias de alguno de ellos placentinos, como el que estaba en el Convento de Tabladilla, cerca de Navaconcejo, que fue regalado al convento por el cardenal don Bernardino de Carvajal. En la actualidad cual no tenemos noticias de su paradero, pues con la Exclaustración de 1835, se abandona el convento y se entregan los objetos de culto al Obispado de Plasencia. No tenemos relación de cuales fueron estos objetos, por lo tanto no podemos afirmar que entre ellos estuviera el Lignum Crucis.
En estos momentos estamos investigando otro posible Lignum Crucis que se encuentra en un templo de la ciudad y que está recogido y fuera de culto.
Otro es el que se guarda en la Catedral de Plasencia, el cual está insertado en un relicario de plata sobredorada, y que data de la segunda mitad del siglo XVII, y que lleva grabado el escudo del obispo don Gutiérrez Álvarez de Toledo (1496-1506), el cual inició la construcción de la catedral nueva de Plasencia, y del obispo don Rodrigo Dávila Valderrábanos (1470-1496). En el centro del Relicario se puede ver, dentro de una ampolla de cristal, el trozo de la Cruz de Cristo.
En otro relicario similar al anterior, se conserva una Espina de la Corona de Nuestro Señor Jesucristo.
Este año 2016, gracias a la buena disposición del Cabildo Catedral, con su Deán don Antonio Luis Galán al frente, la Cofradía de la Vera Cruz de Plasencia, tendrá el gran honor de procesionar estas sagradas reliquias en su Estación de Penitencia del Jueves Santo.
Para procesionar un Lignum Crucis, hay una normativa específica, pues realmente estamos llevando un objeto que pudiera tener la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Por ello el Relicario del Lignum Crucis, que tiene la consideración de reliquia mayor por pertenecer a Nuestro Señor Jesucristo, frente a la de los santos que están consideradas como reliquias menores, tiene el grado de Latría Relativa, o sobre todas las cosas, y el día de Viernes Santo, tiene la de Latría Absoluta, es decir la misma que tiene el Santísimo Sacramento.
Por ello este día de Viernes Santo se hará ante Él, la doble genuflexión es decir, doblar las dos rodillas, como corresponde al Santísimo en exposición.
La persona que lo procesiona llevará guantes rojos en memoria de la Sangre del Salvador y, así mismo usará un paño humeral del mismo color para no tocar en ningún momento la Sagrada Reliquia. En la procesión ocupará el lugar más destacado de la misma, siendo escoltado con cirios de color verde, en recuerdo del Madero de la Cruz y, por varas de la Cofradía en señal de protección hacia el mismo.
El Relicario que contiene La Santa Espina procesionará en uno de los pasos de la cofradía.
Los datos de estas sagradas reliquias estaban perdidos, pero investigando sobre los mismos conseguimos encontrar en una publicación de Béjar del año 1916 noticias que nos abrieron el camino para su esclarecimiento.
No conocemos, todavía, como llegaron estas sagradas reliquias a Plasencia, pues solamente tenemos noticias de que pertenecieron a doña Ana María de Austria (1568-1629), hija de don Juan de Austria y nieta del Emperador Carlos V, la cual fue Abadesa del Monasterio de las Huelgas Reales de Burgos.
Una teoría sería que, como doña Ana empeñó todas sus joyas para apoyar al famoso “Pastelero de Madrigal”, entre ellas estuviesen estas sagradas reliquias y alguien las comprase y así llegasen a Plasencia.
Estas reliquias fueron regaladas a la Catedral de Plasencia a principios del siglo XVII por el obispo don Enrique Enríquez de Almansa, el cual gobernó la diócesis desde 1610 hasta 1622, año de su muerte. Don Enrique era miembro de la orden de los Agustinos O.S.A.
Ante la polémica que suelen causar las reliquias cristianas sobre su autenticidad, solamente pedimos a las personas que no crean en ellas el máximo respeto hacia las mismas, pues tienen un gran significado religioso para los cristianos que si creemos en estos sagrados símbolos.
¡¡SANTA CRUZ, SÍMBOLO DE NUESTRA FÉ!!


Pedro Luna Reina. Hermano Cofrade de la Santa y Vera Cruz de Plasencia.
Semana Santa del año 2016
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                               "SEMBRANDO INQUIETUDES"

domingo, 20 de marzo de 2016

LA COFRADÍA DE LA VERA CRUZ Y LA A.C.P. PEDRO DE TREJO,

LAS RELACIONES ENTRE  LA COFRADÍA DE LA VERA CRUZ  DE PLASENCIA Y  LA ASOCIACIÓN CULTURAL PLACENTINA “PEDRO DE TREJO”


    
  ORÍGENES DE LA COFRADÍA DE LA VERA CRUZ DE PLASENCIA


La llegada de los hijos del Seráfico a Plasencia al principio del siglo XIII, es un hecho contrastado pues en el año 1223 ya hacen mención de ello las crónicas de la ciudad.
Una de las primeras cosas que hacían los franciscanos era fundar cofradías y, entre ellas la de la Cruz.
Es en tiempos de la Reforma cuando, para defender la autenticidad del Sagrado Madero, se cambia su nombre por el de la Vera Cruz, es decir, la Cruz Verdadera.
Esta cofradía ocho veces centenaria, es la única que en todo este tiempo ha seguido manteniéndose en activo, a pesar de todas las vicisitudes que le ha tocado vivir en tan largo periodo de tiempo. En la desamortización se hizo cargo de los restos de la demás cofradías.
Y en el siglo XX, fueron saliendo de ella todas las demás que hoy existen en la ciudad.

ORÍGENES DE LA ASOCIACIÓN CULTURAL PLACENTINA “PEDRO DE TREJO”

La historia de la A.C.P. “PEDRO DE TREJO”, está unida indisolublemente a la cultura de la ciudad de Plasencia y su Tierra.
Nace esta Asociación, en las postrimerías de la Guerra Civil, en los llamados” años del hambre”, de la mano de un grupo de personas preocupadas por recoger y difundir nuestra cultura, costumbres y tradiciones.
Estas personas, en su mayoría jóvenes, habían tenido contactos entre ellas buscando la forma de darle cuerpo a la idea que tenían en mente y en diciembre de 1941, deciden crear un grupo que se llamó “Grupo de Estudios Placentinos”.
Este Grupo de Estudios Placentinos duró hasta el año 1949, en el cual deciden cambiar el nombre y darle un carácter más oficial, SEMINARIO DE ESTUDIOS PLACENTINOS”.
Ante la negativa de este Seminario a incluirse en la Sección de Seminarios de F.E.T y de las J.O.N.S, se les niega la licencia  y se tiene que disolver el Seminario.
En el año 1954 las personas que formaron aquel Seminario de Estudios Placentinos solicitan la creación de una asociación cultural la cual se denominaría  Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”.
El nombre de “Pedro de Trejo” lo eligió don Manuel Díaz López, en memoria del poeta placentino del siglo XVI que vivió en Méjico.
Esta Asociación Cultural, decana de las asociaciones culturales de Extremadura, ha sido y es el referente cultural de la ciudad de Plasencia. En sus 75 años de existencia son innumerables los actos, conferencias, tertulias, presentaciones de libros, exposiciones, excursiones, cursos, etc.… que se han realizado en ella.


LAS RELACIONES DE LA VERA CRUZ Y “PEDRO DE TREJO”

Como decíamos, “Pedro de Trejo” nace en la década de los cuarenta del siglo XX, de la mano de un grupo de jóvenes estudiantes, de los cuales casi todos pertenecían a la Cofradía de la  Vera Cruz.
Esta relación se ha mantenido en estas 7 décadas y media, y muchos directivos compartían cargo en las dos entidades.
En el año 1963, la Cofradía de la Vera Cruz tuvo una pérdida de cofrades tan enorme que puso en peligro su continuidad. Ante este hecho, la Asociación “Pedro de Trejo” puso en marcha una campaña entre sus socios para hacerse cofrades de la Vera Cruz y fue tanto el éxito que en menos de un mes ingresaron más de 100 cofrades nuevos, salvando así de la desaparición a esta, ocho veces centenaria Cofradía.
La Vera Cruz y “Pedro de Trejo” se hermanaron hace muchos años, y son Socios de Honor y Cofrades de Honor respectivamente la una de la otra.
Y siguiendo la tradición, hoy todavía hay personas que están en las directivas de ambas entidades como hace 75 años.
Esperemos que estas relaciones duren muchos años más, por el bien de las mismas y el de nuestra ciudad.

Pedro Luna Reina
Diputado de Cultura y Archivo Histórico de la Muy Antigua, Franciscana y Venerable Hermandad de la Vera Cruz de  la Ciudad de Plasencia, y Miembro de la Junta  Directiva de la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”


                                               "SEMBRANDO INQUIETUDES"





sábado, 23 de enero de 2016

FALLO DEL IX PREMIO DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA.

FALLO DEL IX PREMIO DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA "PEDRO DE TREJO". 2015



Reunidos en el Salón de Zuñiga en e día 22 de Enero del presente año a las 17 horas  los miembros del jurado y actuando como secretario don Pedro Luna Reina; una vez debatidos cada uno de los ocho trabajos que se han presentado, otorgaron por unanimidad otorgar el IX Premio de Investigación Histórica 2015 a los trabajos presentados:
 "Los Intelectuales ante las Hurdes a comienzo del siglo XX: Una Cuestión Nacional". Cuya autora es doña Cristina Erquiaga Martínez, Doctoranda en Historia Contemporánea, por la Universidad de Salamanca.

"Hacer trato a pérdida y ganancia. Compañías de negocios en la Plasencia de los primeros tiempos modernos". Su autor es don Felicísimo García Barriga. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Extremadura.

Dada la alta calidad de estos trabajos, se conceden a ambos, de acuerdo con el punto 5.2 de las Bases del Concurso.







Asociación Cultural Placentina "PEDRO DE TREJO". 
"Sembrando inquietudes"



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Desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.