sábado, 30 de noviembre de 2013

DATOS PARA LA HISTORIA. "EL CONVENTO DE LAS CLARAS"

DATOS PARA LA HISTORIA-EL CONVENTO DE LAS CLARAS.
Hoy todavía podemos admirar esta bella portada de arco conopial muy elegante al entrar en el recinto del que fue la iglesia del convento, fachada, obra de Rodrigo Alemán con los blasones de las armas de los Carvajales y Camargos, sus constructores y patronos, que según fray Alonso Fernández, explica que este convento fue fundado en el año en que Rodrigo Dávila, entro en Plasencia, que fue nombrado obispo en el año 1470, aunque tardó unos años en tomar posesión de la diócesis, concretamente hasta el día 8 de Abril de 1475, en que juro los estatutos de la iglesia.

Por aquel entonces el convento empezó a ser construido a finales del reinado de Enrique IV, con anterioridad al año 1474,aunque de momento no se puede afirmar al carecer de la documentación correspondiente. Nos basamos en los escrito de Barrios y Rufo y Fray Alonso.
Bajo la advocación de Santa Ana se fundó el convento de la Santa Clara, perteneciente a la Orden de San Francisco, sobre las casa en que habitaba el bachiller en leyes Alonso Ruiz de Camargo, sitas en la calle de santa María, que llegaron a sustituir a las que propuso doña Sevilla López de Carvajal para esta institución que estaban situadas en la calle del rey. Esta mujer fue la primera esposa del bachiller, quién se  encargó de cumplir el testamento de ella otorgado el 20 de junio de 1467. Su segunda esposa, doña Beatriz de Monroy, hija de Hernán Pérez de Monroy, el bezudo, V señor de Monroy. Otros albaceas testamentarios fueron los hermanos del esposo Don Julián y Don Diego, y además don Fabián de Monroy, hermano de doña Beatriz, según consta en el archivo de la Catedral Nueva, en el pié de estas páginas ofrece las disposiciones acerca de este cenobio contenidas en el testamento  del aludido matrimonio.
Recibió un nuevo impulso con la subida al trono de los Reyes Católicos, pues en 1495 le concedieron unas casa continuas y la sinagoga, según afirma Asensio Morales, que con anterioridad había pertenecido a los antiguos judíos expulsados, además recibieron 17.000 maravedíes, que le concedió Fernando el Católico en el año 1488 que estuvo en Plasencia.
Recibió también 50.000 maravedíes, por el Maestre de la Orden de Alcántara, el placentino Juan de Zúñiga y Pimentel.
Para darnos una idea de la importancia de sus enterramientos que existían en la iglesia, baste decir que en su capilla mayor se enterraron el bachiller Ruiz Camargo y sus descendientes.
Actualmente se encuentra en la Catedral de Málaga


Los condes de la Oliva, descendientes indirectos de los funda­dores, ayudaron siempre con limosnas y fueron patronos del con­vento de Santa Clara. Escogieron su capilla para enterramiento y sepultura. Así consta de testimonio presentado ante escribano pú­blico por doña Luisa de Vargas y Carvajal, vecina de Plasencia, viuda y heredera de don Pedro Pablo Calderón, conde de la Oliva, de una copia de testamento hecho en Plasencia, a 28 de septiem­bre de 1744, según el cual este don Pedro Pablo Calderón Vargas Camargo Trejo y Sotomayor, conde de la Oliva, señor de las vi­llas de Siete Iglesias, Grimaldo, las Corchuelas y el castillo de Al­monfragüe, alcaide de los castillos de la ciudad de Santa Fe y villa del Pinar, en el reino de Granada, y regidor perpetuo de Plasencia, quiere ser enterrado en el convento de Santa Clara, del que es pa­trono. Nombra testamentarios a don Luis de Vargas Carvajal, su suegro; a don Antonio Lorenzo de Vargas Carvajal, alférez mayor y regidor decano del ayuntamiento de Plasencia; y a don Ausano de Carvajal Nieto y Girón, señor de la villa de Torre Cardela, en el reino de Granada. Deja por única y universal heredera a doña Luisa de Vargas Carvajal, condesa de la Oliva, su legítima mujer. (Archivo de la catedral de Plasencia, leg. XI, número 21).
También comentan diversos autores que ambos lado del presbiterio existían bellos enterramientos, con magníficos sepulcros en forma de retablos de orden dórico.
 A uno y otro lado del altar mayor, en forma de retablo al estilo dórico, había dos elegantes sepulturas. La que estaba en la parte del evangelio, “hoy encontramos la laude gótica de perteneciente a unos de los alcaides de la fortaleza de la ciudad, un guerrero que empuña entre sus manos un escudo, que trae castillo mazonado”. decía: «Joan­nis de Vargas, Caroli V et Fillipi II consiliarius, in supremo Italiae consilio regens atque in Flandriae s enatu justitiae praesens, jacet exigua in urna, magno viro, hujus capellae et monasterii patrono, una curri uxore domina Agote de Camargo, domina villarum Oli­vae et Placentiunenlae» Puesto en romance de Castilla, significa: «Juan de Vargas, consejero de Carlos V y Felipe II, regente del su­premo consejo de Italia y presidente en el de Flandes, yace en exi­gua urna; gran varón, patrono de esta capilla y monasterio, junta­mente con su mujer doña Inés de Camargo, señora de las villas de la Oliva y Plasenzuela». Esta laude fue retirada en 1945, y llevada al atrio del antiguo asilo de ancianos, hoy colegio de San Calixto.
 Por muchas indagaciones no hemos podido localizar su ubicación, la misma suerte tuvo también la siguiente laude de la sepultura que se encontraba al lado de la epístola, que decía una leyenda: «Descansan aquí Miguel de Vargas, caballero de la orden de Santiago, comendador de Castillejo de la Cuesta, se­ñor de las villas de la Oliva y Plasenzuela, hijo de los mismos Juan e Inés, cuyos cuerpos yacen en el entierro de enfrente, juntamente con el de doña Elvira de Trejo y Carvajal, su mujer; cuyo yerno don Rodrigo Calderón, caballero de Santiago, conde de la Oliva, comendador de Ocaña, juntamente con su mujer doña Inés de Var­gas, hija de los dos señores, esta capilla restauraron y pusieron nueva renta al monasterio». Esta nueva renta fue de 200 ducados.

A ambos lados de los enterramiento que hemos citado, hay dos blasones que traen un campo cuartelado en cruz, con las armas 1º.-Calderon, aquí de oro, dos calderos de sable puesto en palo. 2º.-Vargas de plata, tres faja ondeadas de azur. 3ª.- un árbol resaltado de un león empinado a su tronco. 4º.- Camargo, cinco calderos fajados de escaques de oro y de sable puestos en aspa; bordura de gules, cargada de ocho aspas de oro

En el altar de San Cristóbal, frente a la puerta de entrada, en el arquitrabe del retablo, hay esta inscripción: «Este enterramiento es del ilustrísimo señor don Gabriel Pizarro, arcediano de Medellín en esta santa iglesia de Plasencia. Murió víspera de Nuestra Señora de Agosto, de 1571»,

Encima de este, nos encontramos una cartela ovalada, granítica, policromada donde se muestran las armas de Pizarro y Carvajal, traen los Pizarro un campo de plata y en la mitad un pino, que toma desde abajo y a cada lado un oso rampante, que está mirando a lo alto del pino

Tras el arco toral del presbiterio desde la clave central, que ofrece un escudo policromado, con las armas de su patronos, de la que parten ocho brazos de granito en la dirección de los puntos cardinales, uniéndose a los extremos con dos nervios de berrueco que proceden de la otra clave secundaria, y que traen otros tantos escudos de estilo español, plenos, sin armas, pero rodeados de una finísima filigrana gótica calada. Esculpidos en los nervios se admiran hasta treinta y dos querubines de granito, teniendo cada uno entre sus manos un escudo policromado con las cinco llagas sangrantes de San Francisco. Obra digna de admirar y atribuidas a los maestros canteros Pedro González y a su hijo Francisco, el que según comentan los clásicos aventajo a su padre en el arte de la labra de la piedra.

Para descubrir el origen del retablo, antes citado y ubicado en la Catedral de Málaga, en la Capilla de San Francisco, hay que mirar hacia su cornisa.
Descubrimos dos escudos nobiliarios, iguales a los que se encuentran encima de los altares laterales los del Marqués de Siete Iglesias y Conde de la Oliva, que sufragó la construcción de esta magnífica obra de escuela castellana del siglo XVII, que fue donado por la Marquesa Viuda de Larios, María de los Ángeles Suarez de Gallarza a esta digna Catedral, la cual lo dono a esta digna Catedral, comprándolo en Plasencia en 1945. No comprendemos el porqué los condes de la Oliva de Plasencia, cuando la desamortización, no reclamasen las dependencias del monasterio, que se hubiera salvado de su ruina.


José Antonio Pajuelo Jiménez.
                              
                                   “SEMBRANDO INQUIETUDES”





                                       






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Jose Antonio:Médico. Pedro:Industrial,Documentalista. Pero sobre todo, y desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.