viernes, 1 de febrero de 2013

El ministril SIMÓN HERRERA


EL  ministril SIMÓN HERRERA.
A finales del siglo XVI y comienzo del siglo XVII, la práctica de la música instrumental se hace frecuente en los templos de España. Muchas de nuestras catedrales cuentan con numerosos músicos que tocan instrumentos principalmente de viento, llamados “ministriles”. Uno de los instrumentos más frecuentes era “el bajón”, nombre que antiguamente se daba en España al fagot y que tenía por objeto duplicar una de las voces humana, acompañando así a los cantores. Tal era el oficio de Simón de Herrera, ministril bajonista en nuestra catedral de Plasencia. Y era tal la identificación del bajón con los cantores que el Cabildo intervino más de una vez para aclarar que el bajón tenía derecho  a percibir “los percances” (emolumentos económicos) que percibían los cantores siempre que actuaba con ellos, sin dejar de percibir en este caso “los percances” de los mismos ministriles. (Vid. J. López Calvo.-la música en el Barroco.pag. 151. Oviedo 1977).
Así el 18 de agosto de 1598 ordenó el Cabildo, tratando de las obligaciones del ministril bajonista Simón Herrera “que las veces que tañeren en fiestas sus compañeros del dicho Herrera, le den parte sus compañeros de la ganancia”. (Acta libro 18, bis, fol-141 vº).
Por los datos que hemos comprobado, Simón Herrera era un músico muy competente dentro de las diversas ramas del arte musical. En varias ocasiones es designado por el Cabildo para formar parte de los tribunales de las oposiciones a la plaza de organista de nuestra catedral. Veamos un ejemplo: en el año 1598 tienen lugar unas oposiciones al cargo del organista en; se presentan Alonso Gómez y Luis Bustamante, organistas respectivamente de las Catedrales de Ciudad Rodrigo y Coria. Con fecha del 18 de Agosto del mismo año se adjudica la plaza a Alonso Gómez, mientras se rechaza la Plaza a Luis Bustamante. Formo parte del tribunal examinador el maestre de capilla y Simón Herrera. En verdad no fueron muy cordiales las relaciones entre el nuevo organista y el Cabildo al que Alonso no dejo de molestar por las diferencias de sueldo en las que siempre le dio gusto el cabildo. Pero la cosa llegó a tales extremos que a los pocos meses, el día 10 de diciembre del citado año 1598, hubo que despedirle, marchando de nuevo Alonso Gómez a Ciudad Rodrigo.
Simón Herrera será ahora el sustituto del organista. Por estos servicios pide Herrera aumento de sueldo, cosa lógica y natural. El Cabildo accede a la petición. “Pidió por petición Simón Herrera, ministril, atento sus servicios y lo que ha servido al órgano, le mandasen haber algún aumento. Mandaron consultar doscientos reales, que sirva al órgano hasta que se provea y que el Cabildo tenga consideración a lo que se pide”. (A. C. lib 17, fol.61). Dato curioso: al botar esta decisión se encuentra ausente por estar preso el Arcediano de Trujillo, don Juan Blázquez de Cáceres y enfermo el maestro de Capilla, Antonio Ordoñez, de ilustre familia de músicos y que debió tener parentesco con un famosísimo Pedro Ordoñez cantor Pontificio. A dicho maestro de capilla el Cabildo profesó verdadero aprecio.


De nuevo la actuación de Simón de Herrera toma parte en un tribunal de oposición y organista.”Habiendo entrado por orden del Cabildo Simón Herrera y Gabriel Fernández, ministriles, y dicho su parecer cerca de la suficiencia de Francisco Sánchez, organista que había venido de Talavera…ordenaron que se vuelva a examinar al dicho organista al día siguiente”.(A.C. lib.cit.fol.389 vº).Sucedía esto el 14 de mayo de 1605 en el que se recibe como organista a Francisco Sánchez, que lo había sido antes en Talavera de la Reina. Hay que mencionar a otro celebre ministril Gabriel Fernández del que nos habla con mucha frecuencia las actas capitulares.
Como un eterno comodín, vemos unos años después a Simón Herrera como maestro de la capilla en nuestra catedral-El 17 de octubre de 1614, estando cerca la fiesta de todos los Santos,” mandaron que el secretario escriba a Simón Herrera, maestro de capilla, este aquí para la víspera de todos los santos sin faltar a ejercer su oficio”. (A.C. lib.19 fol.336). Digna remuneración al no menos digno servicio. De esta manera pagaba el Cabildo a quien se esforzaba en servir el culto catedralicio con tanta competencia y fidelidad.
Datos obtenidos del Canónigo de la Catedral, Prefecto de Música. Román Gómez Guillen.
José Antonio Pajuelo Jimenez, 
A.C.P."PEDRO DE TREJO"
                                        “Sembrando Inquietudes”



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