lunes, 10 de diciembre de 2012

LOS MOLINOS DEL JERTE, A SU PASO POR PLASENCIA


LOS MOLINOS DEL JERTE.
Desde muchos años antes de la fundación de Plasencia, por Alfonso VIII, en 1186, ya existía un molino junto al puente de las “piedras viejas”, nombre por el que era conocido un puente anterior al que hoy conocemos como de Trujillo y que, según los historiadores, estaba formado por un solo arco de doble vertiente y grandes proporciones, de origen posiblemente romano. La forma de hoy le fue dada al iniciarse la construcción de la nueva carretera de Caceres –Salamanca, desapareciendo el  pronunciado declive que partiendo del centro terminaba en uno y otro lado de los extremos

Al mencionado molino se le conocía por molino de Tajabor, apellido del arcediano de Ávila, diócesis a la que entonces pertenecía la aldea de Ambroz, sobre la que se fundó nuestra ciudad.
Aparte de este molino, hubo en torno y en las proximidades otros varios que trataremos de mencionar con algunos datos que conocemos de su situación y de sus propietarios. Comenzaremos por el curso superior del rio en su discurrir hacia la ciudad de Plasencia.
El primero es conocido por el molino de la pared bien hecha”, suponemos que por lo recio de su construcción. Antiguamente fue propiedad de la familia Barona y hasta no hace mucho tiempo de la familia Sánchez Guerra, hermanos que tuvieron el horno en la calle Cartas. Este molino estaba situado en la parte derecha del rio.
Ubicado en La Isla, en un lugar conocido como “las Piñuelas”, donde en los días de crecida se forma una terrible hoya, en la que se ahogaban los que desconocían lo peligroso del lugar, entre ellos varios soldados. Era un molino de una sola piedra y le destruyó la gran crecida de 1498 que también arrasó el puente, que en aquella época se llamaba de Pascual Clérigo y que era de madera. Estas y algunos árboles que traían la crecida se atravesaron en los arcos del puente de san Lázaro, que también fue destruido.
Un tercer molino, uno de los más importantes y antiguos, era el de Ángel o de san Francisco, en tiempos antiguos y modernamente, de los Serrano, pues así ha sido conocido en el transcurso de los siglos. Este molino ya figuraba en documentos de 1221 y se dice de el que movía dos piedras, que tenía una muy fuerte presa (la del Puente Nuevo) y un largo canal (que dio lugar a la Isla) que almacenaba abundante agua.
Durante siglos fue explotado por la comunidad franciscana y por la familia Trejo-Paniagua, que eran patronos del convento. Desde finales del siglo XIX fue propiedad de D. Julián Serrano Herrero, “personaje del que se debería escribir, pues tuvo una vida digna de ser conocida”, el cual realizó una serie de reformas que no cabe detallar aquí pues son es tema de un articulo, sino de un estudio profundo y extenso. Actualmente es propiedad del Ayuntamiento que ha instalado en él la Escuela Taller.
El mencionado de Tajabor del que ya hemos dejado constancia de su antigüedad en principio fue una aceña, que fue dada por Alfonso VIII al capellán que con el ejercito conquistador venia, Don Pedro, Arcipreste de Ávila.
Podemos añadir, que al principio de siglo, su propietario se lo jugó a las cartas y lo perdió. Posteriormente paso a ser propiedad de la familia Alonso, que lo exploto para la molienda de cereales y pimentón.



Junto al puente de San Lázaro y alimentados por la pesquera de la Herradura, tenemos dos molinos muy antiguos. El de la parte derecha conocido como molino de aceite o del Batán, movía cuatro piedras. Fue de la conocida familia de los Carvajales. Hoy es propiedad municipal.
Frente a este y movido por la misma pesquera, tenemos el de San Miguel, propiedad de los franciscano que había en el cerro próximo, de este nombre. Durante muchos años fue explotado y era propiedad de la familia Delgado del Bao. Hoy lo ocupan varias industrias.
Aguas abajo del puente de san Lázaro, es uno de los más conocidos por su original ubicación y por haber estado funcionando hasta hace poco tiempo: se trata del molino de los Nietos, otra poderosa familia noble de Plasencia. En nuestros días le conocemos como el molino de Julián Paz, tenía una presa, que hoy se conserva parcialmente.
Un poco más abajo, se encuentra el llamado molino de Las Higuerillas, por la proximidad del barrio de este nombre. Antiguamente era propiedad de la numerosa comunidad judía y estaba dentro del osario de esta. Fue propiedad de la familia López, hoy solo quedan ruinas y ha sido muy afectado por las obras del colector.
Le sigue el llamado molino de Los Frailes, entre estos dos molinos estuvo la primera fabrica de la luz, suponemos que por su proximidad a Santo Domingo, si bien no se han hallado datos que lo afirmen.
Siguiendo el cauce, nos encontramos con el molino llamado del Maestro, sin que sepamos quién era tal. Son muy llamativas las bases de fuertes piedras y las grandes bóvedas que le formaban. Junto a él había una fábrica de electricidad a vapor de la que queda en pié la chimenea, no así el edificio que se encuentra totalmente en ruinas.
De otro molino solo queda la plataforma, la pesquera y poco más, pues al levantar la depuradora lo han destruido. Se llamaba el del Batán, como el de San Lázaro.


Por último tenemos el conocido molino  del Zarzoso,( nombre antiguo de la dehesa del Berrocalillo) que movía una sola piedra ( que curiosamente hoy se puede ver junto al resto del tajamar) y esta aguas abajo, junto al puente de la variante, recientemente construido.




Haciendo una pequeña mención a Pascual Mandoz, en su diccionario geográfico estadístico histórico del año 1840, al hablar de Plasencia nos describe en su apartado de industrias de la época,  que había magnifica fabrica de hilatura de seda, establecida en el ex convento de san Francisco, con 44 peroles y tornos, única en su clase en Extremadura; otra de jabón duro con una caldera y asiento para otra; un molino de aceite de prensa hidráulica, estos tres establecimientos pertenecían a D. Joaquín Rodríguez Leal. Había también ocho fabricas de curtidos; cinco lagares de aceite de viga, doce molinos harineros en el rio de los cuales algunos tienen cuatro y cinco piedras.

Nuestro agradecimiento a José María Vázquez González (+). Al equipo de fotografía de esta asociación en especial a Pedro Plaza Garcia.
Departamento de divulgación y investigación de la A.C.P:”PEDRO DE TREJO”.
“SEMBRANDO INQUIETUDES”






1 comentario:

Antonio Fernández dijo...

Mis más sinceras felicitaciones por toda la revista y todos vuestros trabajos. Os felicito desde este estupendo artículo, porque mi infancia son recuerdos de un molino, el que yo conocí com de San Lázaro y vosotros acertadamente le llamaís de San Miguel, donde mi padre fue molinero hasta su cierre en el año 1974.

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