jueves, 20 de diciembre de 2012

Detalle de los azulejos de la ermita de la Virgen del Puerto.


EL PORTAL DE BELÉN


En el portal de belén 
hay estrellas, sol y luna 
la Virgen y San José 
y el niño Dios en la cuna.

Pastores venid

        pastores llegad          
        adorad al niño 
       adorad al niño 
      que ha nacido ya. (bis) 

Ábreme tu pecho 
ábreme tu corazón 
que hace mucho frío afuera 

y allí solo hallo calor. 

      Pastores venid 
      pastores llegad 
      adorad al niño 
     adorad al niño 
     que ha nacido ya. (bis) 

Al niño miró la Virgen 
a la Virgen San José 
al niño miran los dos 
y se sonríen los tres. 

     Pastores venid 
     pastores llegad 
    adorad al niño 
   adorad al niño 
   que ha nacido ya. (bis) 

No sé si será el amor 
No se si serán mis ojos 
mas cada vez que te miro 
me pareces más hermoso. 

      Pastores venid 
      pastores llegad 
    adorad al niño 
    adorad al niño
    que ha nacido ya.





                                                "SEMBRANDO INQUIETUDES"

lunes, 10 de diciembre de 2012

LOS MOLINOS DEL JERTE, A SU PASO POR PLASENCIA


LOS MOLINOS DEL JERTE.
Desde muchos años antes de la fundación de Plasencia, por Alfonso VIII, en 1186, ya existía un molino junto al puente de las “piedras viejas”, nombre por el que era conocido un puente anterior al que hoy conocemos como de Trujillo y que, según los historiadores, estaba formado por un solo arco de doble vertiente y grandes proporciones, de origen posiblemente romano. La forma de hoy le fue dada al iniciarse la construcción de la nueva carretera de Caceres –Salamanca, desapareciendo el  pronunciado declive que partiendo del centro terminaba en uno y otro lado de los extremos

Al mencionado molino se le conocía por molino de Tajabor, apellido del arcediano de Ávila, diócesis a la que entonces pertenecía la aldea de Ambroz, sobre la que se fundó nuestra ciudad.
Aparte de este molino, hubo en torno y en las proximidades otros varios que trataremos de mencionar con algunos datos que conocemos de su situación y de sus propietarios. Comenzaremos por el curso superior del rio en su discurrir hacia la ciudad de Plasencia.
El primero es conocido por el molino de la pared bien hecha”, suponemos que por lo recio de su construcción. Antiguamente fue propiedad de la familia Barona y hasta no hace mucho tiempo de la familia Sánchez Guerra, hermanos que tuvieron el horno en la calle Cartas. Este molino estaba situado en la parte derecha del rio.
Ubicado en La Isla, en un lugar conocido como “las Piñuelas”, donde en los días de crecida se forma una terrible hoya, en la que se ahogaban los que desconocían lo peligroso del lugar, entre ellos varios soldados. Era un molino de una sola piedra y le destruyó la gran crecida de 1498 que también arrasó el puente, que en aquella época se llamaba de Pascual Clérigo y que era de madera. Estas y algunos árboles que traían la crecida se atravesaron en los arcos del puente de san Lázaro, que también fue destruido.
Un tercer molino, uno de los más importantes y antiguos, era el de Ángel o de san Francisco, en tiempos antiguos y modernamente, de los Serrano, pues así ha sido conocido en el transcurso de los siglos. Este molino ya figuraba en documentos de 1221 y se dice de el que movía dos piedras, que tenía una muy fuerte presa (la del Puente Nuevo) y un largo canal (que dio lugar a la Isla) que almacenaba abundante agua.
Durante siglos fue explotado por la comunidad franciscana y por la familia Trejo-Paniagua, que eran patronos del convento. Desde finales del siglo XIX fue propiedad de D. Julián Serrano Herrero, “personaje del que se debería escribir, pues tuvo una vida digna de ser conocida”, el cual realizó una serie de reformas que no cabe detallar aquí pues son es tema de un articulo, sino de un estudio profundo y extenso. Actualmente es propiedad del Ayuntamiento que ha instalado en él la Escuela Taller.
El mencionado de Tajabor del que ya hemos dejado constancia de su antigüedad en principio fue una aceña, que fue dada por Alfonso VIII al capellán que con el ejercito conquistador venia, Don Pedro, Arcipreste de Ávila.
Podemos añadir, que al principio de siglo, su propietario se lo jugó a las cartas y lo perdió. Posteriormente paso a ser propiedad de la familia Alonso, que lo exploto para la molienda de cereales y pimentón.



Junto al puente de San Lázaro y alimentados por la pesquera de la Herradura, tenemos dos molinos muy antiguos. El de la parte derecha conocido como molino de aceite o del Batán, movía cuatro piedras. Fue de la conocida familia de los Carvajales. Hoy es propiedad municipal.
Frente a este y movido por la misma pesquera, tenemos el de San Miguel, propiedad de los franciscano que había en el cerro próximo, de este nombre. Durante muchos años fue explotado y era propiedad de la familia Delgado del Bao. Hoy lo ocupan varias industrias.
Aguas abajo del puente de san Lázaro, es uno de los más conocidos por su original ubicación y por haber estado funcionando hasta hace poco tiempo: se trata del molino de los Nietos, otra poderosa familia noble de Plasencia. En nuestros días le conocemos como el molino de Julián Paz, tenía una presa, que hoy se conserva parcialmente.
Un poco más abajo, se encuentra el llamado molino de Las Higuerillas, por la proximidad del barrio de este nombre. Antiguamente era propiedad de la numerosa comunidad judía y estaba dentro del osario de esta. Fue propiedad de la familia López, hoy solo quedan ruinas y ha sido muy afectado por las obras del colector.
Le sigue el llamado molino de Los Frailes, entre estos dos molinos estuvo la primera fabrica de la luz, suponemos que por su proximidad a Santo Domingo, si bien no se han hallado datos que lo afirmen.
Siguiendo el cauce, nos encontramos con el molino llamado del Maestro, sin que sepamos quién era tal. Son muy llamativas las bases de fuertes piedras y las grandes bóvedas que le formaban. Junto a él había una fábrica de electricidad a vapor de la que queda en pié la chimenea, no así el edificio que se encuentra totalmente en ruinas.
De otro molino solo queda la plataforma, la pesquera y poco más, pues al levantar la depuradora lo han destruido. Se llamaba el del Batán, como el de San Lázaro.


Por último tenemos el conocido molino  del Zarzoso,( nombre antiguo de la dehesa del Berrocalillo) que movía una sola piedra ( que curiosamente hoy se puede ver junto al resto del tajamar) y esta aguas abajo, junto al puente de la variante, recientemente construido.




Haciendo una pequeña mención a Pascual Mandoz, en su diccionario geográfico estadístico histórico del año 1840, al hablar de Plasencia nos describe en su apartado de industrias de la época,  que había magnifica fabrica de hilatura de seda, establecida en el ex convento de san Francisco, con 44 peroles y tornos, única en su clase en Extremadura; otra de jabón duro con una caldera y asiento para otra; un molino de aceite de prensa hidráulica, estos tres establecimientos pertenecían a D. Joaquín Rodríguez Leal. Había también ocho fabricas de curtidos; cinco lagares de aceite de viga, doce molinos harineros en el rio de los cuales algunos tienen cuatro y cinco piedras.

Nuestro agradecimiento a José María Vázquez González (+). Al equipo de fotografía de esta asociación en especial a Pedro Plaza Garcia.
Departamento de divulgación y investigación de la A.C.P:”PEDRO DE TREJO”.
“SEMBRANDO INQUIETUDES”






jueves, 6 de diciembre de 2012

FRANCISCANOS DESCALZOS DE VALSORIANO, SAN ROQUE Y TABLADILLA

FRANCISCANOS DESCALZOS DE VALSORIANO, SAN ROQUE Y TABLADILLA
ORIGENES DE LOS FRANCISCANOS

La Orden Franciscana es fundada en el año 1208 en Asís, Italia.
Su fundador se llamaba Giovanni Bernardone Pica, conocido posteriormente como san Francisco de Asís. (1182-1226)
En el año 1210 se dirigen a Roma y consiguen que sea aprobada la Regla de la Orden.

(Pergamino de la Regla Franciscana)

La idea del fundador era la predicación por caminos y ciudades sin tener en cuenta el crecimiento de la orden.
Viviendo todavía san Francisco, se dieron los primeros problemas de la orden debido a las diversas formas de entender el camino a seguir dentro de la Iglesia.
Aprovechando la estancia de Francisco en Oriente, los dos vicarios que había dejado a cargo de la orden, Mateo de Narni y Gregorio de Nápoles, se apresuraron a convocar un Capítulo especial que dictó varios estatutos destinados a dar un carácter más monástico a la Orden.
A su vuelta, Francisco intentó volver a imponer sus ideas, pero los frailes no eran ya aquel primer grupo de 12 hermanos; ahora hacía falta una organización para facilitar el gobierno de la naciente orden y, por lo tanto, triunfaron las ideas de los vicarios.
El gran enfrentamiento entre los franciscanos fue siempre el entendimiento de la pobreza.
Recordemos la película del Nombre de la Rosa, donde en la abadía se celebraba una reunión de varias órdenes para decidir si el manto que llevaba Jesús de Nazaret era suyo, pues esto justificaría el derecho a tener bienes propios.
Diversas bulas pontificias habían distinguido entre propiedad y uso de bienes, sin llegar a dar un resultado concreto.
Ante este problema la Santa Sede acordó que la propiedad de los bienes franciscanos sería de ella y la Orden solamente tendría el uso de los bienes.
Según pasaban los años los frailes conventuales fueron relajándose en el cumplimiento de su regla, lo cual dio lugar a que surgieran reformistas que abogaran por seguir la Regla de san Francisco más estrictamente.
Estos reformistas consiguieron separarse de los Conventuales y pasaron a llamarse Observantes. Fueron reconocidos en el Concilio de Constanza en el año 1415, y su separación total se realizó cuando el Papa Eugenio IV los entregó las bulas “Vinea Domini” y Ut Sacra” en el año 1446.
Dentro de la rama observante se volvieron a suceder separaciones, dando lugar a los Reformados, Descalzos o Alcantarinos, Recoletos y Capuchinos.

FRANCISCANOS EN PLASENCIA

La llegada a Plasencia de los Franciscanos Conventuales, aunque no está documentada, se realizaría en el siglo XIII, estando aun vivo san Francisco. Estos conventuales tuvieron que abandonar el convento en el año 1566, por una orden de Felipe II. El convento pasó a manos de los Observantes de la provincia franciscana de san Miguel, los cuales estuvieron en el hasta la Desamortización.

LOS DESCALZOS EN PLASENCIA

La llegada de los Descalzos a Plasencia y la fundación del convento de san Miguel de la Florida se realizan en el año 1519. Estos primeros frailes pertenecían a la provincia de san Gabriel. La idea de fundar un convento descalzo en la ciudad, debió de partir de personas de la misma, los cuales viendo la mala imagen que daban los Conventuales de san Francisco, decidieron llamar a estos reformistas.
La finca donde se fundó el convento se llamaba de Valsoriano, y era propiedad de doña Mencia de Carvajal, dicha propiedad consistía en un terreno no muy grande en el cual había un palomar. La zona se llamaba “Las Viñas de Calzones”, (hoy la Florida y el Espartal).
Por parte de los franciscanos se hizo cargo de la donación fray Ángel de Valladolid, el cual era Provincial de los Descalzos de la provincia de san Gabriel.
Una vez recibida la propiedad, construyeron una pequeña casa donde estuvieron por espacio de cinco años, hasta que se terminó el nuevo convento, siendo su guardián fray Francisco de la Zarza.

El mecenas principal de la construcción del convento fue don Fadrique de Zúñiga, primer Marqués de Mirabel. También recibieron donaciones del Concejo de la ciudad, de varias familias de la misma y del pueblo de Malpartida de Plasencia, al cual acudían los frailes todas las semanas a pedir.

La construcción de este nuevo convento no fue bien vista por los Conventuales de san Francisco, los cuales pleitearon con los Descalzos para impedir su asentamiento en la ciudad, aunque no lo consiguieron.
En el año 1524 se inaugura el nuevo convento de san Miguel, nombrando guardián del mismo al padre fray Francisco de Fregenal. El convento lo solían habitar entre dieciocho y veinte frailes, lo cual significaba que era uno de los grandes de la provincia y que los recursos económicos eran bastante buenos.

En el convento de san Miguel estudiaban los frailes, Teología, Artes y Gramática.
Las relaciones con el Cabildo Catedral fueron siempre muy buenas, acudiendo los Descalzos a pedir ayuda cada vez que lo necesitaron y siendo siempre bien atendidos por los canónigos. Tal era la relación entre los frailes y canónigos, que se depositaron en el archivo de la catedral todos los documentos importantes del convento, para estar más seguros.
Si las relaciones con el Cabildo eran buenas, no lo eran menos con el Obispo don Gutierre Vargas de Carbajal, el cual mediante un breve del Papa Clemente VII fue nombrado defensor de la Provincia de san Gabriel de los Descalzos. Este breve se fechó en Roma el cuatro de mayo de 1526.


HOSPITAL DE LA CRUZ O DE SAN ROQUE

A principios del siglo XVI vivían en Belvis de Monroy un matrimonio formado por don Francisco de de Valencia y su esposa doña Beatriz de Trejo Álvarez.
Este matrimonio quiso fundar un hospital de pobres junto al Monasterio de Yuste, pero al no llegar a un acuerdo con los frailes del mismo, se decidieron a realizarlo en Plasencia.
Don Francisco dejó a su mujer como su heredera usufructuaria, con la condición que al morir doña Beatriz se realizara con sus bienes el dicho hospital.
Una vez muerto don Francisco, doña Beatriz se trasladó a vivir a Plasencia, y en el año 1550, comenzó a construir el hospital de pobres, el cual se puso bajo la advocación de san Roque.
La fundadora, temiendo morir antes de haberlo terminado, nombro patronos del mismo a los Justicias y Regidores de la ciudad.
Y así sucedió, pues doña Beatriz murió el día 2 de diciembre de 1556, y el hospital no se terminó hasta el año 1558.
Como no estaba terminada la capilla del hospital, a doña Beatriz la enterraron en la ermita de santa Elena, hasta poder trasladar sus restos a la nueva capilla. Fue enterrada con el hábito de san Francisco y con la camisa de los cofrades de la Vera Cruz.
El primer maestro de obras del hospital y la capilla, fue Baltasar Botello, vecino de la ciudad. Este maestro fue el que hizo el sepulcro de don Francisco de Valencia. A su muerte continuó el maestro arquitecto Francisco Rodríguez el cual las terminó.
El hospital estuvo en servicio de la ciudad hasta el siglo XIX, y con la desamortización pasó a manos particulares.


ENFERMERIA DE LOS DESCALZOS

Cuando enfermaban los frailes de Valsoriano, tenían que desplazarse a la ciudad para ser atendidos en los hospitales de esta.
Muchas veces sucedería que estarían varios enfermos y repartidos por los distintos hospitales, con lo cual sería muy oneroso para la Orden el cuidado de los mismos.
Ante este hecho, doña Beatriz de Trejo pidió permiso al Concejo de la ciudad para hacer una enfermería en las afueras de la ciudad, concretamente al lado de la capilla del Hospital de san Roque o de la Cruz.
Esta enfermería sería solamente para los frailes descalzos de Plasencia y de los pueblos de los alrededores, como el de Santa Cruz de Tabladilla, en Navaconcejo, el de Nuestra Señora de los Ángeles, en Ovejuela, el de Santi Espíritu de Valdearrago, en Robledillo de Gata, y el de san Marcos de Altamira en Casar de Palomero.
Doña Beatriz dejó dicho en su testamento como quería que fuese la enfermería de los Descalzos:
“mando e pido por merced a los señores patronos e a mis albaceas que en acabándose de hacer la capilla del mi hospital (de la Cruz), se hagan luego inmediatamente una pieza alta y baja con su chimenea y recogimiento en ella, y esta mando que sean para que se curen cuando estén enfermos los frailes Descalzos de la provincia de san Gabriel, y que en estas piezas no se puedan aposentar ni curar su no fueren ellos, e porque más recogidos estén, es mi voluntad que no se aposenten en ella nadie aunque sea religioso ni clérigo y mando que todo lo que fuera menester para sus enfermedades se les dé, ansí de médico como de barbero como de botica, como de comida, e todo servicio e cosa necesaria sin que haga falta de la renta que yo dejo al dicho hospital, y esto mando que se haga para siempre jamás, pues que son pobres como los que en dicho hospital se han de curar, y quiero que estas dos piezas se hagan a un lado de la capilla hacia Santiago (hoy Cristo de la Batallas), no quitando la casa alta ni baja de los pobres, donde la dejo trazada porque quiero que allí se haga; e las piezas susodichas se harán acomodándose e tomándose parecer con el guardián que fuere del Señor San Miguel de esta ciudad, e han de quedar en el dicho aposento una ventana en la misma pared de la capilla para que los dichos frailes enfermos puedan oír Misa e quiero que el mayordomo que fuere del dicho Hospital tenga cargo de reparar las dichas piezas e ansí suplico a los Señores mis patronos que fueren se lo manden hacer a costa de la hacienda del dicho hospital e porque no les anden tratando ni usando la ropa e vasos e otra cosa de la enfermería que será menester que tengan los dichos frailes todo como dicho tengo, es mi voluntad que las llaves de las dichas piezas las tenga el guardián que fuere del Señor San Miguel, e dejo que se hagan con su acuerdo las dichas piezas por que no las hagan de manera que excedan su estado y estén los dichos frailes desconsolados e ruego a los padres que allí se curaren que me encomienden a Dios a mí e a Francisco de Valencia mi marido, pues siempre fuimos sus devotos y los tuvimos por hermanos e quiero y es mi voluntad que todas las vedes que fuere menester reparar las dichas piezas se reparen a costa del dicho hospital e ansí ruego a los dichos patronos que lo manden”

En este testamento podemos apreciar que la enfermería estaba unida a la capilla del hospital, e incluso se abrió una ventana para que los frailes pudieran asistir a los actos litúrgicos que se celebrasen en ella. Esta ventana se puede ver hoy en el callejón que separa dicha capilla del edificio frontero.

Como vemos, los frailes descalzos de Valsoriano tenían que acudir a la ciudad cada vez que estuviesen enfermos, haciendo un recorrido de media legua, es decir, unos dos kilómetros y medio. Aunque no era una distancia excesiva, si lo era muy gravosa para los frailes mayores, y mucho más en invierno con lluvia. Así mismo varios frailes se tenían que quedar en la enfermería para atender a los enfermos, con lo cual el convento se resentía por falta de miembros.

Ante estas dificultades, se plantearon trasladar el convento a las afueras de la ciudad. Para ello, en el año 1568, se realizaron las primeras tentativas. Don Martín López de la Mota, Regidor de la ciudad, su esposa doña Isabel Rodríguez, y su hermano que era Racionero de la Catedral, se ofrecieron para construir el nuevo convento.
También se ofrecieron para edificar el convento los señores de la Oliva, don Juan de Vargas y su esposa doña Inés de Camargo.
Diversas dificultades hicieron que se demorase el dicho traslado, entre ellas la oposición de los Franciscanos Conventuales de san Francisco, así como la de varias familias importantes de la ciudad.
En el año 1581 lo intentan de nuevo, consiguiendo que el obispo don Andrés de Noroña les consiguiese la licencia, y además les entregó la ermita de san Cristóbal, la cual estaba a la salida del puente de Trujillo.
El Guardián del convento de san Miguel, fray Mateo de Herrera, tomó posesión de la misma a primeros de enero de 1583.
En el año 1584, la señora de la Oliva, doña Inés de Camargo, había enviudado y volvió a ofrecer 4.000 ducados para el nuevo convento. Aunque se acepto la oferta, no se pudo llevar a cabo pues antes de la entrega del dinero murió doña Inés, quedando todo en simples palabras.
En 1589 otorga el Consistorio de la ciudad la licencia para hacer el convento, y dona unos terrenos junto a la Fuente del Moro, quedando dentro del terreno la dicha fuente. La extensión donada era de 80 varas en cuadro, lo cual equivaldría a unos 5 o 6 mil metros cuadrados.

Pero los frailes rechazaron este emplazamiento alegando que la fuente no tenía bastante caudal para el uso del convento y la huerta y que sería muy problemático su asentamiento sin garantía de agua.
Otro nuevo sitio fue el que ofreció la familia Carvajal en el año 1604, el cual estaba a mano derecha saliendo por la Puerta del Sol, es decir, en lo que hoy se conoce como avenida de Alfonso VIII. En esta ocasión se llegó a cortar la madera para iniciar las obras. Los patronos serían don Pedro de Carvajal, obispo de Coria, sus hermanos don Alonso de Carvajal, capellán mayor y limosnero de su Majestad, y don Diego de Carvajal, tesorero de la Catedral de Plasencia.

A pesar de haber hecho escrituras de patronazgo los descalzos lo rechazaron alegando otra vez que tendrían escasez de agua.
En 1627 se había terminado un convento con su iglesia cerca de la Puerta de Berrozanas. Dicho convento lo habían edificado don Francisco Rodríguez Cano, y su esposa. Este convento estaba destinado para ser habitado por monjas, pero unos problemas con la comunidad hacia que no se ocupara el edificio.

Ante los problemas que les planteaba la nueva ubicación del convento, los frailes aceptaron la invitación de don Francisco para ocupar el edificio, y así lo hicieron. Pero pronto surgieron las complicaciones, pues un grupo de personas influyentes de la ciudad se quejó que fueran los patronos personas particulares, y no la ciudad. Ante esto el Concejo les retiró la licencia que antes les había otorgado, a pesar de que los frailes pidieron a las autoridades que se les diese una casa donde poder vivir hasta que se terminara su nuevo convento. El Ayuntamiento respondió que no tenia medios para mantener un edificio, pues la situación económica era muy deficiente. Y así, después de estar tres meses en el convento de la Puerta de Berrozanas se tuvieron que volver al antiguo convento de las Viñas de Calzones.

Viendo que pasaba el tiempo y no se solucionaba el problema de la ubicación, decidieron aceptar el sitio que les había ofrecido doña Beatriz de Trejo junto a la enfermería de la Puerta del Sol.
Y por fin, en el año 1641, el Domingo de Resurrección, consiguieron hacer el traslado del Santísimo al nuevo convento, y abandonar el viejo de Valsoriano.
En total se tardaron más de 70 años en construir el convento de san Miguel de la Puerta del Sol.

CONVENTO DE LA SANTA CRUZ DE TABLADILLA

El convento de la Santa Cruz de Tabladilla está situado al borde de la carretera nal. 110, cerca del pueblo de Navaconcejo, al lado de una garganta que se llamó antiguamente de la Fuente del Barbaldo, hoy se la conoce como garganta “Las Angosturas”.
La fundación del convento data del año 1540, siendo su fundador don Lope de la Cadena y su esposa doña Mencia de Carvajal. El sitio donde se construyó el convento era una finca del matrimonio fundador, la cual se la conocía por el nombre de Tabladilla.
Esta finca había sido comprada por sus abuelos a un labrador de Piornal. "Éste tenía en aquel sitio algunas viñas, olivares y naranjos, y vivía en una casa muy pequeña, fabricada y compuesta solo de tablas, de ahí el nombre de Tabladilla”.

El convento se construyó para los franciscanos descalzos, y era tanto el deseo de los fundadores de tenerlos con ellos, que habilitaron una pequeña casita que había en la finca para que se instalaran los frailes en ella.
Las obras del convento duraron dos años. Una vez terminado se le denomino como convento de la Santa Cruz de Tabladilla. El nombre de Santa Cruz viene porque doña Mencia era sobrina del cardenal don Bernardino de Carvajal, el cual tenía el título de Santa Cruz de Jerusalén, y para honrar a su tío se le llamó así.

Fue uno de los conventos de descalzos más pobre de la Provincia, y cuentan que a pesar de ser tan pobre, tuvo una de las mejores bibliotecas de su época. Esta biblioteca la regaló el fundador al convento, ya que la había heredado de cardenal don Bernardino de Carvajal, el cual fue obispo de Plasencia desde el 20 de agosto de 1521 hasta el 13 de diciembre de 1523.

Una vez terminado el convento, se hizo la entrega oficial del mismo a los frailes, siendo el encargado de recibirlo san Pedro de Alcántara, el cual era el Provincial en esa fecha.
Además de los fundadores, tuvo como mecenas a muchas personas de la ciudad, destacando entre ellas a los canónigos Pedro Martín y Francisco de Carvajal, este último era hijo de los fundadores.

Entre las dádivas recibidas destacó un relicario con un trozo del Lignum Crucis, con lo cual el convento ganó en fama, pues las reliquias representaban el poder para las iglesias que las poseían.

Con estas espléndidas ayudas los frailes casi no tenían que salir a pedir para su sustento, dedicando su tiempo al estudio y la oración.
Los fundadores del convento quisieron ser enterrados en la iglesia del convento: uno al lado del Evangelio y el otro al de la Epístola. Con la condición de que no se les pusiera ninguna lápida ni escudo. Cosa que su hijo Francisco incumplió ya que les puso lápidas y escudos sobre sus sepulturas, y él se enterró en medio de sus padres.

A finales del siglo XVIII (1793), se hace el Interrogatorio de la Real Audiencia, y en el cual se puede leer:

“En el territorio de esta villa de Navaconcejo, a distancia de media legua cerca de ella hay un Convento de Religiosos Descalzos de Nuestro Padre San Francisco de la Provincia de San Gabriel, nominado Santa Cruz de Tabladilla, cuya mantención y subsistencia pende de la limosna que piden y reciben de este pueblo y los demás de la guardianía, el número actual de religiosos que hoy tiene es el de veinte y tres y el de su fundación no podemos dar razón fija, solo podemos informar que jamás hemos conocido en este convento tan corto número de religiosos, sin que en él se enseñe facultad alguna pública ni privadamente”.
A este convento le afectó la exclaustración, teniendo que abandonarlo los frailes en el año 1835. Los objetos de culto fueron entregados al obispado de Plasencia, y de la iglesia se hizo cargo el párroco de Navaconcejo.
De los libros del convento se hizo una relación en la que figuraban, ciento diez y siete volúmenes en folio y forrados en pergamino. Doscientos cuarenta y dos de diferentes tamaños y de distintos idiomas, y un legajo con cuarenta y cuatro cuadernos de bulas y privilegios.
Pascual Madoz en su Diccionario Histórico Geográfico (1846-1850) dice del convento que ya está abandonado y en ruinas.
En la actualidad la finca donde estaba el convento se llama “la Casería”. Todavía quedan algunos restos de la iglesia del convento pegados a nuevas edificaciones destinadas al negocio de las casas rurales.

FABRICA DE SAYALES DE NAVACONCEJO

Uno de los problemas que se encontraban las autoridades franciscanas, era la compra de tela para los hábitos, ya que el tinte era distinto en cada lugar de fabricación, con lo cual parecían ser de distintas órdenes por la variación de la tonalidad del color.

Ante esto, pensaron hacer una fábrica de paños para uso de los frailes. Al principio se pensó en el pueblo de Tornavacas, pero se opusieron los vecinos alegando que les iban a hacer la competencia a las dos fábricas de paños que había en el pueblo.
Entonces se pensó en hacerla en Cabezuela del Valle, y así estuvieron varios años en este pueblo, aunque tenían el inconveniente de vivir los frailes en dos casas muy pequeñas y no poder reunirse todos para los rezos y oficios religiosos.
Por estos años había muerto el cura de Navaconcejo, el cual dejaba una buena y amplia casa muy bien situada, por lo cual los frailes decidieron comprarla. Después de vencer las reticencias de las autoridades del pueblo, se instalaron en él y estuvo funcionando muchos años la fábrica de sayales de los franciscanos.

El Real interrogatorio del año 1791, dice:
“En este pueblo no hay fabrica alguna de seda o lana, solo hay la de lienzos, reducida a las telas precisas para el surtimiento de las ropas interiores de los vecinos; ni se juzga combeniente establecerla por que en el tiempo que habia en esta la fabrica del sayal de los Religiosos Descalzos de Nuestro Padre San Francisco de esta provincia no se esperimento utilidad en los vecinos, antes si un conocido atraso en las haciendas por falta de operarios, debiendo escitarse hoy mas esta labor por la falta de los castañares, cuya tierra es preciso reducir a cultura.”
Hoy en día la casa pertenece al Ayuntamiento y se dedica a diversas actividades, pero todavía se la conoce en el pueblo de Navaconcejo como “La Fábrica”.



Pedro Luna Reina, de la A.C.P. “PEDRO DE TREJO”
Plasencia abril de 2012
                                         "SEMBRANDO INQUIETUDES"






lunes, 12 de noviembre de 2012

DATOS PARA LA HISTORIA "LOS SEISSES".

Las travesuras y despido del seise Pio Robles Rodríguez.

Este artículo fue escrito igual que el anterior, por D. Román Gómez Guillen, Canónigo Prefecto de Música y dedicado a su estimado amigo y compañero D. Florindo González Hernández, Maestro de Capilla de nuestra catedral, y a los niños del coro de la misma.

Los seises eran niños destinados a intervenir con sus cantos y danzas en determinadas festividades religiosas. El origen de esta especie de escolanía, única en el mundo, se fija hacia los primeros siglos del cristianismo. Llamábanse “seises” por ser seis lo que actuaban en las ceremonias. Abundaban en las catedrales y principales iglesias, alcanzando gran fama los de las catedrales de Sevilla y Toledo. Recibían esmerada educación musical y literaria formando excelente conjunto con la capilla musical a la que se unieron. De ellos salieron excelentes músicos, compositores organistas y maestros de capilla. La historia nos recuerda algunos ejemplos: Hayden fue seise en la Capilla musical de la catedral de San Esteban de Viena. Schubert, de la capilla Imperial de la misma ciudad; Palestrina, de Santa María la Mayor de Roma; Tomás Luis de Victoria, de la catedral de Ávila; Felipe Pendrell, de la de Tortosa; Jacinto Guerrero de la de Toledo. Así podríamos hacer una lista interminable.

Prestaron excelentes servicios al culto, aunque en algunas ocasiones (justo es decirlo) crearon problemas a los cabildos por sus travesuras. Así sucedió en nuestra catedral como lo confirman los siguientes datos acaecidos en el siglo XVIII.

“En la Junta Capitular tenida en la sacristía de lo Viejo después de Nona, a veintiséis de agosto de mil setecientos setenta y ocho, dijo el Sr. Presidente que el Maestro de Capilla le ha dado cuenta que en el día anterior se escapo el seise Pio y se había llevado la ropa y que no era la primera; enterado de lo cual el Cabildo acordó despedirle de dicha Plaza y que no se le vuelva a admitir, que entregue la ropa de Colegial y que se le dé la ropa de uso según estilo, y que en atención a que su descuido se ha extraviado un Libro de solfa de dicha Capilla, se encargue el Maestro de Capilla el cuidado y diligencia de recobrarle y que tome a su cuidado el buscar muchachos hábiles para dicho ministerio en lugar de éste y de los demás que considere inútiles.” (Archivo Catedral, Actas capitulares, libro 70, sin foliar, 27 de agosto 1778).

El Cabildo cuidaba con todo esmero esta institución y el maestro de capilla fue diligente en secundar los mandatos del Cabildo- Laudable y plausible estimulo por parte de ambos a favor de la esplendidez del culto catedralicio. A los pocos días había seis nuevos.

“Leyóse informe que hace el Maestro de Capilla de haber examinado diez muchachos pretendientes al ministerio de “seises”, expone su circunstancia y halla que, atendidas estas, son los más hábiles en primer lugar Ignacio Gómez Soria; en segundo lugar Manuel Puyo Dengolar y Ramón Terrón y en tercero Manuel Moreno; en cuya inteligencia acordó el Cabildo recibir para dicho ministerio los tres primeros y que el cuarto se tenga presente para cuando haya vacante y que quede despedido de dicho empleo Bernardo Gómez por no ser a propósito para ello y uno y otro se haga saber a dicho Maestro para su inteligencia y cumplimiento.” (Arch. Cated., Libro antes citado, 23 de septiembre 1778).

La madre del seise Pio, que había sido despedido por su mala conducta, pide al Cabildo que en el certificado que ha de extender el Cabildo al efecto, no se haga constar este dato desagradable; el Cabildo en detalle de generosidad accede a ello-Rasgos dignos de una madre y de una Corporación de categoría.

“Leyòse Memorial de Luisa Rodríguez, madre de Pio Robles, seise que ha sido de esta Santa Iglesia, suplicando al Cabildo mande se le dé por el Secretario testificación de haberse despedido de ella voluntariamente y sin haber cometido exceso, en que recibirá especial merced; de que enterado acordó el Secretario se la dé de haberse despedido sin que hubiera cometido delito.” (Arch. Cated., Libro antes citado, 23 de septiembre 1778).

Departamento de divulgación e investigación de la A.C.P.”PEDRO DE TREJO”-

“SEMBRANDO INQUIETUDES”









viernes, 9 de noviembre de 2012

EL CUIDADO Y ENSEÑANZA DE LOS SEISES EN LA CATEDRAL

LOS SEISSES


EL CUIDADO Y ENSEÑANZA DE LOS SEISES EN LA CATEDRAL

La catedral se preocupo con esmero de la educación y formación de los seises. Formaban una especie de Colegio, viviendo juntamente con el maestro de capilla. Todos recibían instrucción religiosa, se le enseñaba música y latín y a los demás aventajados e idóneos acudían a la Escuela de Gramática de la Catedral, en la que se adquirían una formación superior literaria y humanística.

Se cuidaba, ante todo su salud, mereciendo la asistencia médica del famoso Luis de toro. Lo reflejas así las actas capitulares: “los dichos señores vista una petición que le fue dada por la cual se pedía se pagase a Luis de Toro, medico, dos ducados de salario que se le da cada año, porque cura a los seises de esta iglesia, mandaron al señor obrero que fue el año pasado se pague lo que de ello se le debe y al obrero presente se ponga en copia el dicho salario e se le pague conforme a los otros salarios”. (Arch.Catedralicio.Actas Capitulares.Libro II,bis, fol 63 vª).

Sucedía esto en viernes, 8 de febrero de 1555. Y lo referimos respetando íntegramente la escritura del documento.

Y se les formaba musical y humanísticamente, no solo en el aspecto cultural, sino también en el aspecto social y cristiano. Un siglo más tarde en 1623 en unas ordenanzas capitulares a este respecto, que transcribimos en su escritura primitiva y real: “Como se ha de enseñar música y crianza de los seises”. En seis de octubre de mil seisciento veyte y tres añs cometieron al señor don Diego Lopez Aguilera, chantre , en materia de los seises haga lo que a entendido el cabildo y dé al maestro de capilla la horden que ha de guardaren la enseñanza y crianza de ellos. Y dio la orden que se sigue.

A de traer: Rosario cada uno y encomendarle le pasen cada día y al acostar y levantar recen una devoción y pedirles quenta de la Doctrina Xcriastiana algunos días desocupados para que no se les olvide.

Anse de confesar al principio de cada mes. Y si antes de dicho día cayere en Pasqua o otra fiesta de Nuestro Señor o Nuestra Señora y Pan Juan y San Pedro y Santiago se an de confesar aquel dia. Y por lo menos han de comulgar las tres Pasquas y para ganar el Jubileo de la Porciúncula de san Francisco.

A las horas de la mañana han de ir todos juntos con sobrepellices y bonetes y acabadas an de volver a casa vía recta y el maestro ha de tener cuidado de hacer de capellán que los cuenta y si hacen faltas en el coro. Y al que la hiciere castigare conforme mereciere.

No han de salir fuera de casa aunque sea a cosa muy precisa sin licencia del maestro y cuando aya ocasión que obligue a dársela an de ir con ropa y bonete.

Anseles de dar dos liciones de música cada día a las oras más acomodadas conforme al tiempo y diere lugar la residencia de la Iglesia y de ellas an de dar cuentas castigando a los descuidados como mereciere. Esto demás de las cosas que se ayan de procurar para las festividades de la Iglesia y del exercicio que se hace después de las horas de la mañana los días que no ay canto de horgano.

Ansi mismo a de premiarlos a que lean Romace y Latin y escriva cada uno una plana y de los que les tocare de los percances se les ha de comprar todo el recaudo que fuere menester. Y cartapacio para escribir las liciones de música y libros de latin al que se inclinare a saberlo. Y los que estudiaren an de yr a la lición de la una que es hasta las dos. Y acabada, a la Iglessia. Y en saliendo, yran a al lición de tres a cuatro. Y siempre con sus ropas, sobrepellizes y bonetes y los que estudiaren an de yr al Estudio de la Iglessia.

Los versos se los a de enseñar el maestro de los mozos de coro , ansi el canto como la letra.Y esto se hace en la pausa de Prima a tercia y antes de las vísperas.

Los seises no an de cobrar los percances como se a hecho hasta aquí, ni ocuparlos fuera de casa más de lo que les tocare por su oficio. ( Archivo catedr.Legajo 249, pieza 86, fols 11 vº y 12).

Esta tradición de ha conservado durante mucho tiempo, en el Concilio vaticano II, en su artículo 115, dice.” A los músicos y a los cantores y en primer lugar a los niños, dese una verdadera formación litúrgica.

Departamento de divulgación ye investigación de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"
"SEMBRANDO INQUIETUDES"



viernes, 27 de julio de 2012

DATOS PARA LA HISTORIA DE PLASENCIA. V

Una corrida memorable en Plasencia:
Manolete, Arruza y Pepe Luis Vázquez.

El Ayuntamiento de Plasencia ha ofreció hace unos años un homenaje a quien ha sido Conserje de la Plaza de Toros de la ciudad, Hipólito Francisco Izquierdo. Desde los once años hasta su jubilación estuvo viviendo en la Plaza de Toros. Sucedió a su padre en esta misma tarea y, por tanto, es referencia obligada en la historia del coso taurino placentino.

Pero al preguntarle por los festejos más significativos que se hayan celebrado en este lugar, no tiene ninguna duda en la respuesta: La corrida del día 9 de junio de 1945, con motivo de la Feria de Plasencia y con el cartel de Manolete, Arruza y Pepe Luis Vázquez. Este recuerdo siempre estuvo vivo para él y para muchos placentinos, que todavía viven y presenciaron el espectáculo. “Es que fue la corrida de toros más importante y apoteósica que aquél año se celebró en toda España”, me dice Francisco Hipólito, sin dudar un momento.

La mayor parte de la lidia fue presenciada por el público, puesto en pie, y sin dejar de ovacionar a los matadores, entre continuas palmas y olés. Y cuando finalizó la corrida, fue el delirio de los aficionados. Los vítores y aplausos se convirtieron en exaltación del espectáculo y se sucedieron con intensidad, mientras una buena parte del público bajó al ruedo para sacar a hombros a los tres espadas, que fueron llevados de este modo, entre aclamaciones, hasta el final de los Arcos de San Antón, donde ahora acaba la Ronda del Salvador.

El encierro pertenecía a la ganadería salmantina de Sánchez Cobaleda. Eran los toros de “las patas blancas” como se los conocía entonces, procedentes del campo charro, de amplia cornamenta y fina estampa, tanto en la dehesa como sobre el albero de la plaza. Hoy día estos toros han desaparecido de los carteles y gran parte de la ganadería se convirtió en carne de matadero como consecuencia de bajas veterinarias y controles sanitarios. Pero en los anales de este encaste se recuerda la apoteósica corrida de Plasencia como uno de los triunfos más celebrados del criador salmantino.

El cartel de la primera corrida de la Feria de Plasencia del año 1945 lo formaban Manolete, Arruza y Pepe Luis Vázquez. Manolete era la figura indiscutible de la nómina de matadores es pañoles de esta temporada. Por otra parte, con la llegada del torero mejicano Carlos Arruza, en el verano de 1944, se produjo una lógica competencia con el mismo. Así se decía entonces: “desde que llegó Arruza, Manolete está que bufa”, aunque actuaron juntos en más de cien festejos, muchos “mano a mano” y entre ellos mantuvieron un trato relativamente cordial. Pepe Luis Vázquez, también ocupó los más altos puestos del escalafón taurino en este año y encarnaba la esencia del toreo sevillano. Así pues, el cartel placentino respondía al máximo interés que pudiera presentarse en la temporada de 1945 en los cosos españoles.

El éxito de la corrida quedó reflejado en todas las crónicas taurinas que se publicaron sobre el festejo. En sus toros, Manolete fue fiel a las maneras elegantes y sobrias que le caracterizaban profesionalmente. Moviéndose con seguridad y donaire ante el toro, el diestro de Córdoba realizó dos impresionantes faenas con la muleta.

La crónica de ABC señala que sus dos toros recibieron tres varas cada uno y que compitieron en el quite los tres matadores, resaltando el mucho valor y poder derrochado por el torero que ofreció pases de todas las marcas “levantando al público de sus asientos”. Mató al primero de “una imponente estocada” y al segundo con “estocada y descabello”. En ambos toros Manolete recibió los máximos trofeos, dos orejas y rabo y la ovación parecía no terminar nunca, mientras daba dos vueltas al ruedo.

El toreo vistoso, alegre y temerario de Carlos Arruza, al que acompañaba su participación exclusiva en el tercio de banderillas encandiló al público. La crónica de la Agencia Mencheta, destacaba: “Arruza clava tres pares de rehiletes soberbios y con la muleta hace una faena de gran valor metido entre los cuernos del toro”. La apoteosis en la lidia de su primer toro llegó cuando el torero interpretó su conocido desplante del teléfono, arrodillándose ante el animal y apoyando el codo en la testuz. En el segundo de su lote repitió su brillante faena anterior, colocando los pares de banderillas en el mismo centro del ruedo e, igualmente, despachando a los astados de una estocada que basta. Del mismo modo que Manolete el torero mejicano exhibió como trofeo las dos orejas y el rabo de sus dos toros.

En el primero de su lote, el más grande de la corrida que había encajado seis varas y ofreció la oportunidad del lucimiento en los quites a los tres matadores, Pepe Luis Vázquez lo recibió en el medio del ruedo, citando con la muleta plegada y realizando una magnífica faena con naturales y pases de pecho de fina ejecución, según la referencia del diario ABC. Mató de un a estocada hasta la bola y recibió las dos orejas y el rabo.

No tuvo tanta suerte Pepe Luis a la hora de matar al segundo de su lote. Después de realizar “una preciosa faena de muleta necesitó cuatro pinchazos en todo lo alto y dos descabellos para despachar al animal”. Fue tan meritoria la faena que el público le otorgó las dos orejas, que el torero no quiso aceptar y arrojó al suelo, antes de dar dos clamorosas vueltas al ruedo.

Como ya dijimos, el recuerdo de aquella corrida de toros en las Ferias de Plasencia del año 1945 pervive en la ciudad. Todavía unos pocos guardan en su retina la imagen del espectáculo pero las referencias al mismo siguen estando vivas y permanecen en la tradición taurina oral de muchos aficionados locales.

Gonzalo Sánchez-Rodrigo.
       Departamento de investigación y documentación de la A:C:P:"PEDRO DE TREJO"             

"SEMBRANDO INQUIETUDES"

lunes, 16 de julio de 2012

1212 LA BATALLA DE LAS NAVAS.

.LAS NAVAS DE TOLOSA




Cuentan las antiguas crónicas de la Edad Media que el 16 de Julio de 1212 el sol comenzó a brillar con más esplendor sobre los territorios cristianos de la corona de Castilla. La cruzada de Alfonso VIII, ayudado por el arzobispo de Toledo y el propio Papado, consiguió doblegar al enemigo musulmán en la batalla conocida de las Navas de Tolosa, en la localidad del mismo nombre en la provincia de Jaén. Tras ellas y después de cinco siglos de invasión el poder musulmán en la península ibérica comenzó a declinar iniciándose así los primeros pasos de la reconquista. Una etapa pocas veces abordada y que hoy queremos reescribir aquí en este articulo.

En el año 1212 una hueste placentina, formada por los más brillantes caballeros que en esta ciudad residían, mandados y dirigidos por el Obispo D. Domingo, asistió a la célebre batalla de Tolosa, conquistan para su escudo, los guerreros de Plasencia, una Cruz, concesión hecha por Alfonso VIII en recuerdo de la famosa victoria obtenida sobre los árabes.

Esta terrible batalla se libró muy cerca de las montañas que los antiguos iberos consideraban sagradas, quizás la elección del lugar no es casual, cierto que allí hoy podemos encontrar un centro de interpretación que nos acerca a una realidad histórica del siglo XIII, que supuso un antes y un después en la historia medieval de España.

Se puede decir que después de cinco siglo de invasión, la guerra había sido una constante histórica y la suerte de las armas había sido muy variable dependiendo de un contexto u otro, en este escenario de belicosidad y enfrentamientos, las Navas vino a presentar un hito muy importante.

El escenario que nos encontramos en la postrimería de la batalla, podemos decir: que desde la conquista de Toledo a finales del siglo XI se venían produciendo una serie de enfrentamientos muy importantes de mayor o menor envergadura, dependiendo del momento entre cristianos y musulmanes en el ámbito en lo que hoy día es el territorio manchego. Justo antes que finalizara este siglo los Almohades emprendieron unas campañas que tuvieron enormes repercusiones sobre las fronteras del reino de León, fronteras Castellanas y del reino de Portugal, y en este contexto en que parecía que la avalancha almohade era imparable, es cuando se produjeron dos hechos inmediatos antes de la batalla de las Navas; uno fue en el año 1195 en la batalla de Alarcos en la que parecía que las fronteras de Castilla se derrumbaban y otro fue poco después en 1211 cuando los árabes conquistaron el castillo de Salvatierra entonces se pensó que las frontera occidentales de la cristiandad se vendrían abajo que de la misma forma que unos años antes se habían venido abajo las fronteras de la cristiandad en oriente, en Tierra Santa, por tanto se entraba en 1212 en una situación de verdadera angustia para los reinos cristianos o para la cristiandad en su conjunto. Es un momento que se vivió con verdadera ansiedad.

Los musulmanes no parecían tener mucho interés en continuar la conquista se asentaron en el sur de la península ibérica, llegaron incluso a algunos lugares del centro y del norte, pero quizás el mayor interés en recuperar el territorio estaba en manos y en el corazón de los cristianos. Los musulmanes habían renunciado hacia mucho a tener una posición efectiva más allá del norte del Tajo, del norte de Toledo o más allá de los Pirineos era absolutamente impensable. Donde por el contrario en las huestes cristianas si se había establecido una ideología verdaderamente reconquistadora, reivindicaban supuestos antiguos derechos de épocas visigodas. No hay en el mundo islámico una ideología a la reconquista, no hay un proyecto de incorporación de tierras cristianas al mundo islámico o por lo menos no los hay desde el siglo XI o incluso antes.

Como sucede siempre a lo largo de la historia de todas las batallas, esta estaba encabezada por personas destacamos a Alfonso VIII que no estuvo solo, contaba con la participación directa de otro dos reyes hispánicos, Sancho VII de Navarra y Pedro II de Aragón que establecieron una alianza y posiblemente, también conto con el apoyo del reino Portugal, pues hubo portugueses en la batalla y como una cierta neutralidad un poco sospechosa del Rey de León, aunque posiblemente también hubo tropas leonesas. Desde el punto de vista financiero, ideológico, organizativo con el Papa Inocencio III que predico una cruzada sobre todo por tierras francesas lo que permitió llegar recursos militares importantes procedentes de norte del los Pirineos.

En el lado islámico el gran protagonista va a ser Muhammad An-Nasir (Miramamolín para los cristianos) al que posiblemente ha maltratado la historia como consecuencia en su derrota en las Navas y sin embardo había manifestado anteriormente tener una habilidad militar importante conquisto para los almohades Mallorca, por ejemplo es unos de los grandes califas de la época. Ellos no recibieron ayuda importante

Era un imperio muy basto, contando con las aportaciones de tribus bereberes que habían aceptado el movimiento almohade, pero también contaron con grupos de tropas muy numerosas del cuerpo Andalusí, hay que pensar que el Califa contaba con tropas norteafricanas y musulmanas hispánicas Andalusíes.

¿Porque el escenario tuvo lugar en esta zona?: Hubo una razón, el ejercito cristiano se había refugiado en Toledo con una directriz muy clara, buscar al ejercito almohade, por tanto se dirigió siguiendo el camino de Toledo - Córdoba, y por su parte el Califa en cuando tuvo noticias de la concentración del ejercito enorme que se había concentrado en Toledo, se dispuso para hacer frente a esa posible invasión y estableció líneas de contención en algunos pasos de Sierra Morena , dado que en su avance hacia el sur el ejercito cristiano se dirigió a través de lo que conocemos los pasos de Losas, que desembocaban en lo que hoy día es el pueblo de Santa Elena fue allí donde los musulmanes establecieron su campamento. Por lo que se deduce que no fue una casualidad sino un lugar que estaba situado en el tránsito de Sierra Morena siguiendo el camino de las dos capitales citadas.

El espacio físico donde se encuentra el centro de interpretación ha cambiado físicamente, en los años 1940, hubo grandes repoblaciones forestales y ha habido un gran cambio en el paisaje y no fue el que contemplaron los cruzados cristianos o los musulmanes. Lo que está muy claro es que el escenario está localizado, los especialistas están muy seguros del lugar donde se produjo la batalla y el centro de interpretación muy cerca del campo.

El hito histórico, ha servido recrear en el plano de la literatura, los recuerdos de la misma fueron creciendo desde entonces, no solo en la literatura medieval sino en la literatura moderna y contemporánea. Hay otros episodios literarios que vienen a demostrar la importancia de la batalla. Hay algo que tenemos que destacar, es que desde el momento que se produjo la batalla se convirtió en un mito histórico, en un momento crucial, ha llegado a interpretarse que existe en las relaciones bélicas, entre cristianos y musulmanes en la Península Ibérica existe un silo histórico a partir de la batalla, de tal forma que esta había determinado el fin del imperio Almohade o mas allá el fin del Ándalus, en que el balance de fuerzas entre los dos bandos se rompe a favor de los cristianos.

El impacto que tuvo la batalla fue enorme no solo en la historiografía hispana, sino en los monasterios de toda Europa. Se recogió en los distintos anales y crónicas la noticia de la victoria de las Navas, realmente para la cristiandad fue un momento angustioso, porque en aquella época también se está viviendo la extensión de la herejía en el sur de Francia, y que se libero la cristiandad en el momento de la batalla. De hecho en la historiografía del siglo XX, se dice que esta batalla vino a salvar a Europa de caer en mano de otras civilizaciones, y hay autores que la colocan a la altura de Poitiers, a la altura de la batalla de Stanlingrado, o Waterloo que configuraron lo que es Europa. Puede ser exagerado, pero sin duda tuvo una importancia estratégica indudable la victoria cristiana.

Quedaba mucho por hacer, 280 años todavía para la conquista de Granada, existían todavía esos tira y aflojas, de hecho, no se había acabado con el imperio islámico, posiblemente ni siquiera vino a acabar con el imperio almohade, este entra en crisis diez años después y por causa que no tienen que ver con la batalla y por tanto se puede afirmar que lo que vino a resolver la batalla es un pleito territorial que duraba desde finales del siglo XI hasta 1212. Un enfrentamiento primero entres castellano y almorávides y después entre castellanos y almohades durante mas un siglo por el control del territorio entre el Tajo y Sierra Morena, lo que vino a resolver este pleito a favor de los cristianos que desde entonces dominaron el territorio al norte de Sierra Morena, no deja de ser significativo que desde entonces ninguna campaña musulmana llegara a ir más al norte.

En las Navas se enfrentaron dos tradiciones militares distintas, una es la castellana, la feudal o occidental que venía representada por caballero pesadamente armado, cuyos movimiento táctico era la carga de la caballería pesada y frente a esta nos encontramos la que presentaban los almohades, basada en una caballería ligera, este enfrentamiento entre caballería pesada u caballería ligera seria resuelto de distintas maneras en distintas batallas por ejemplo en Alarcos o en todas las grandes batallas que preceden a las de las Navas, la caballería ligera musulmana había demostrado ser extremadamente habilidosa a la hora de flanquear o atacar por la retaguardia a los cristianos mediantes movimientos envolventes mediante táctica de la huida sin gira, habían resultado ser muy valerosas, ese en las Navas los musulmanes intentaron hacer este tipo de táctica, pero se van a encontrar el problema del terreno. El campo de las Navas es un campo relativamente estrecho y además esta acotado por una serie de barrancos que impiden el flanqueo que era propio de la caballería ligera, por lo que estos no pudieron aplicar su táctica mas perfeccionada, por lo contrario los cristianos si pudieron aplicar la carga de la caballería pesada a tenor de los testimonios de la época se desarrollo perfectamente lo cual a partir de ahí, la derrota de la cabellaría musulmana fue total, peo no tanto por la validez intrínseca de la táctica, sino porque no era aplicable por la validez del terreno.
En conclusión con esta batalla que despues quedo consolidada con la del salado 1340, se puso fin a la hegemonia musulmana sobre la penisula Iberica, que entra en su declive definitivo .
Bibliografía: Francisco García. Profesor de Historia Medieval de la Universidad de Extremadura. Libro recomendado “Las Navas de Tolosa”.
Departamento de divulgación y investigacion de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"
 " SEMBRANDO INQUIETUDES"

lunes, 2 de julio de 2012

FERNANDO CALVO

FERNANDO CALVO, ALBEYTAR PLACENTINO DEL SIGLO XVI.


La Albeitería brillo con esplendor al ser instituida, en el medievo, por Reyes Católicos, el Tribunal del Proto- albeyterato,, pues hasta entonces habíase producido una situación caótica, que fue motivo que la medicina de los animales estuviera en manos de los intrusos empíricos y rutinarios.

En el auge esplendoroso de esta nueva Institución, dióse a conocer la figura insigne de nuestro albéitar Fernando Calvo, máximo exponente de la ciencia albeiteresca del siglo XVI y principio del XVII.

Aunque sabemos que Calvo nació en Plasencia, pues el mismo lo dice en la portada de su “Libro de Albeyteria”, desconocemos la fecha exacta, a pesar de la rebusca en los archivos y libros parroquiales. Ciertos indicios nos hacen suponer que nació por el 18n de Enero de 1553. En cambio Díaz y Pérez en su “Diccionario de Autores , Artistas, y Extremeños Ilustres”, señala que nació por el año 1558, dato también muy inseguro que da lugar a dudas, si se tiene en cuenta otros muchos extremos erróneos citados por dicho autor con respecto a este ilustre albéitar.

Lo cierto es que ya en plena juventud su fama si hizo universal, con la publicación de su “Libro de Albeyteria”, cuya edición príncipe debió imprimirse en esta Ciudad de Plasencia en 1582, según reza el “Catalogo” del Marqués de Torrecilla, que a su vez dice que cita esta obra el “Catalogo” ingles de F.Huth, de obras de Hipología.

A pesar de estas citas y por no encontrarse ejemplares de esta edición, algunos bibliófilos, y entre ellos el gran erudito veterinario Sanz Egaña, consideran como la primera edición la de salamanca en 1587, la cual está dirigida a don Alonso de Zúñiga y Córdoba, Comendador de la Orden de la Caballería de Calatrava y Gentil Hombre de S.M. etc., dedicatoria que evidencia el mecenazgo de los Zúñigas placentinos, descendientes de nuestra querida Navarra, ejercían la intelectualidad local de aquella época.

Otras ediciones de esta obra se sucedieron rápidamente y fueron las siguientes: Alcalá de Henares 1602, Madrid 1657,1671 y 1675; Lisboa 1676 y Zaragoza1680, lo que denota la gran aceptación que tuvo entre los albéitares, sobreviviendo estas impresiones sobre el autor. Ejemplares de la misma se conservan en la copiosa colección dl citado seños Sanz Egaña y en la Biblioteca Nacional así como en la Facultad Veterinaria de Madrid.

Divide calvo su obra en cuatro libros; el primero y más extenso, trata de los animales y cualidades que deben tener los caballos, con nociones de Anatomía y Fisiología, de las enfermedades de los équidos y termina dando provechosos consejos a quien se dedica a la albeitería. Calvo cita con frecuencia a Galeno, a Guido y a los médicos españoles contemporáneos suyos: Mercado, Montaña y otros.

La erudición de Calvo alcanza gran relieve: le son familiares las obras de Aristóteles, de Plinio y de San Isidoro; en el exterior del caballo cita al italiano Grissone, el hipólogo más prestigioso de la época.

El libro segundo contiene un recetario, como dice el autor “es una colección de recetas y experiencias probadas”; es una colección de recetas para las enfermedades de los équidos, en número muy considerable, con formulas complicadas, según la moda y a veces un tanto absurdas.

Dedica Calvo su libro tercero a describir “las virtudes y cualidades de muchos arboles, plantas y hierbas aprovechadas para el uso de la albeitería”.

El libro representa un tratado completo de farmacología y contiene las descripciones de todas las plantas más usadas en la terapéutica animal.

El libro cuarto “contiene muchas y diversas preguntas como sus respuestas tocantes a Albeytería”. Es un amplio resumen de lo tratado en los libros anteriores, de tal manera escrito para que sirviera a los examinados ante el Tribunal Proto-albeyterato. Contiene gran número de preguntas y las respuestas son amplias y razonadas.

Es curiosa la terminación de su libro con su “Dialogo del Arte de herrar”, compuesto en octavas reales “porque con más facilidad le pueda el discípulo encomendar a la memoria”.

A través de esta obra es de admirar en Calvo sus conocimientos filosóficos, su competencia como clínico y farmacológico, siendo más mediano como poeta.

La producción de Fernando Calvo corresponde a una vastísima formación cultural aceptada por la Real Academia como autoridad de escritor correcto, por lo que fue incluido en el “Catalogo de Autoridades de la Lengua”, acusando el enorme progreso adquirido en la Albeitería española en el transcurso del siglo XVI. Las obras de La Reyna, descubridor de la circulación sanguínea y la de nuestro ilustre paisano, el albéitar navarro López Zamora, están dedicadas preferentemente a cuestiones de patología equina; en cambio, calvo aparece en la suya como un biólogo que en la plenitud de nuestro Siglo de Oro en nada desmerece de los prestigios médicos de aquellos tiempos, adentrándose además en los temas filosóficos.

Otro Albeytar extremeño, Martin Arredondo en su “Recopilación de Albeyteria”, dice de Calvo lo que sigue:”El famoso comentador Hernán Calvo, honra de su patria, Plasencia, pues con varias y provechosas obras, epilogando la de Guido, Falcó y otros muchos filósofos, como se ve en su libro, allanó montes de dificultades, haciendo a los moderados ingenios que caminen por el conocimiento de este Arte como ppor floridos y apacibles valles…”

También se le atribuye como obra suya el haber epilogado y glosado el “Libro de Albeyteria” de Francisco de la Reyna, iniciador de las publicaciones de los albéitares españoles y precursor del conocimiento de la circulación de la sangre; pero parece extraño, que estando en pleno éxito las ediciones de sus libros, del que se agotaban rápidamente las tiradas, y siendo un hombre maduro y leído, como se desprende de todo lo que venimos diciendo, glosara la obra de otro autor aunque este fuera de la categoría de La Reyna.

La obra original de nuestro notable antecesor, es sin disputa el mejor libro de albeitería que hasta hoy se registra en la historia de esta ciencia, tanto que es un libro clásico de toda Europa.

En contra de lo dicho por Díaz y Pérez, que le atribuye en haber estado en las Reales Caballerizas de S.M. y el haber ejercido en Madrid, el mayor merito de Calvo reside, precisamente, en que no formó parte del Tribunal Proto-albeiterato, ni visito las Reales Caballerizas, según se ha podido comprobar, sino que fue un notable ingenio que desarrollo su actividad en el ambiente rural, dejando abundantes pruebas de su cultura y práctica profesional en esta ciudad e Plasencia, donde nació y únicamente ejerció la Albeitería.

SERVICIO DE DOCUMENTACION Y INVESTIGACION .
A.C.P. "PEDRO DE TREJO".



"SEMBRANDO INQUIETUDES"







Archivo del blog

Datos personales

Mi foto
Desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.