domingo, 16 de mayo de 2010

DOS MONUMENTOS EN LA PLAZA MAYOR

LA CASA DE LA CARNICERÍA Y LA FUENTE.

   La Plaza Mayor, ha sido siempre y sigue siendo el corazón de la Ciudad, existen varias descripciones de ella en diversas épocas que seria curioso transcribir. Escenarios de actos públicos, proclamaciones de Reyes, esponsales reales, mercados, representaciones teatrales, festejos taurinos, ejecuciones, festejos populares, casetas de ferias, cucañas, algaradas, etc., en ellas destacaban tres monumentos principales, el Ayuntamiento,  muchas restaurado muchas veces y que el solo necesita un extenso trabajo del que hablaremos en otra ocasión.
   La desaparecida monumental fuente y la Casa  de la Carnicería, de estos dos vamos a dedicarnos hoy.
   La Casa de la Plaza de España, donde hace años se ubicaba el Banco Hispano Americano, fue la antigua casa de la Carnicería. Todas la ciudades de importancia, incluso Madrid, tenían en tiempos pasados una casa de la carnicería, done se concentraban los puestos de esta clase de abastecimientos. Había instalaciones para otras clases de abastecimientos, como aquí en Plasencia existía la casa del peso de la harina en la calle Trujillo, antigua vivienda de la viuda de Modesto Durán,  es la casa que esta frente a la antigua posada, hoy entrada a al complajo Cultural las Claras y el arca del pescado en el Barrio de San Juan, que fue propiedad municipal, hasta que se vendieron sus terrenos, para la construciones de viviendas, estaba situada muy cerca de los hornos de alfarerias, que se encontraban en este barrio, enfrente del hogar del pensionista  de este barrio. En Madrid también existía la casa de la panadería, en Baeza el monumental edificio de la carnicería, etc.
  La Casa de la Carnicería de Plasencia, funcionó hasta que a finales del  pasado siglo, y se construyó la primera Plaza de Abasto en parte del solar que ocupa la actual, construida en 1933. La carnicería siguió siendo propiedad del Excmo. Ayuntamiento, hasta que hará poco más de sesenta años, por permuta, paso a ser propiedad de Don Jesús Roco Jarones.
 Este edificio se debió construir a finales del siglo XV ó principios del siglo XVI, porque en 1523 en unas de las sesiones celebradas por el Excmo. Ayuntamiento en la Parroquia de San Miguel, extramuros, para determinar como iba a ser construida la nueva casa consistorial, cuyas obras comenzaron entonces, se habla de la Casa Carnicería , como ya edificada en la Plaza, citándola como ejemplo de construcción del Ayuntamiento y acuerda que se levante sobre unas casas de  la calle del Rey y en parte de los corrales de la casa del Ayuntamiento que daban a la calle de  los Toros;  hay varios vecinos que se opone a ello diciendo que se debe construir en sitio más apartado, en la parte baja de la Ciudad,  porque en el centro estaban dos edificios tan importante como el Ayuntamiento y la Carnicería y que no parecía adecuado que la cárcel estuviera cerca de ellos.
El edificio viejo de  la Carnicería, consta de planta baja, con dos arcos en medio punto, con complicadas molduras y, entre ello un bello escudo de la Ciudad, de un entresuelo también de cantería con dos ventanas a dinteladas y de una planta noble en la que únicamente son de cantería  dos hermosos y clásicos balcones, estando   el resto de la fachada enjabelgada. Creemos es fundamentalísimo que n cualquier reforma se conserve  íntegros estos elementos arquitectónicos  por ser monumentales, típicos, dentro del carácter de la ciudad y ser el único edificio notable, a parte del Ayuntamiento, que posee nuestra anodina Plaza Mayor.
           Sobre el 1934 se le añadió una nueva planta y se imitó con cemento la sillería de las plantas antiguas, así mismo se le añadió una casa colindante que había sido del  ebanista Núñez y entonces el arco de  los soportales de esta pequeña casa, que era de medio punto, pasó a ser cuadrado y se le hicieron unos antiestéticos y desproporcionados balcones desde la fachada de esta pequeña casa a la lateral de la carnicería. Posteriormente los dueños de las casas adquirieron la contigua de la familia Codón, residentes en Madrid y se unió a las anteriores, si bien al exterior no se hizo ninguna modificación, ni se apreció en absoluto esta unión. La Carnicería dio nombre algún tiempo a las calle de las Vinagras a donde dan sus traseras.
              El día 15 de mayo de 1878, se derrumbó la monumental fuente  que había   en el centro de la Plaza Mayor.
           Había sido construida en el año 1494 y era monumental y artística, más que la de la plaza de la Catedral. Don Vicente Paredes la describe así: “ cortaron por medio , entre el pezón y la corona, el corte, le dieron al pilón o recipiente, que era circular, simbolizando con ella a la ciudad de este nombre conquistada por los reyes y ultimo baluarte conquistado a los moros, en su centro elevaron una columna estriada con granadas intercaladas sustentando el peso de la taza, con cuya pose figuraban domada o aplastada la columna en  forma salomónica, retorciéndose las estrías, que representaban el poder agareno, bajo la pesadumbre de una semiesfera que afectaba a la taza, en la que estaban alternadas las armas de Plasencia, con las cifras y armas de los reyes; simbolizando el medio mundo hasta entonces conocido, a España y Plasencia vencedoras de la morisca gente de Granada. Del centro de esta semiesfera, o sea, España, se elevaba una esfera completa de dorado bronce, representando la redondez del mundo descubierto por Colón, del cual surgía el caudal de agua, por seis caños, en representación de las riquezas que esperaban del nuevo mundo, cayendo sobre la España, representada en la taza, y de esta a los cantaros de las placentinas y al pilón que figuraba a Granada”. Su autor fue el aparejado r placentino Francisco González, hijo del también aparejador  Pedro González
  Departamento de Investigación y Divulgación.A.C.P."PEDRO DE TREJO".
                               "SEMBRANDO INQUIETUDES"

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Jose Antonio:Médico. Pedro:Industrial,Documentalista. Pero sobre todo, y desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.