lunes, 29 de noviembre de 2010

APUNTES PARA LA HISTORIA DE PLASENCIA . LA VISITA DE LA INFANTA.

LA VISITA DE LA INFANTA ISABEL.
14 DE JULIO DE 1916

Al tener noticias de que S.A.R. la Infanta doña Isabel de Borbón, tenia el propósito de visitar nuestra histórica ciudad, reunió el Sr. Obispo a las autoridades locales y a personalidades distinguidas de Plasencia; de esta reunión salio nombrada una comisión que tendría que realizar un ímprobo trabajo: el de proporcionar un programa de festejos, o agasajos a la ilustra dama que había de honrarnos con su visita.
El aposentador de S.A. señor Lara llego a Plasencia el día 12 y preparo el hospedaje de la ilustre dama en la fonda de Felipe González, eligiendo las habitaciones del piso principal que dan a la calle marques de la Constancia.
Distinguidas señoras de la aristocracia, se encargaron de adornar y amueblar las habitaciones que habría de ocupar S.A.
La llegada.-
El día 14 de Julio, a las cinco y media de la tarde, salieron en los automóviles de don Pedro Sánchez Ocaña y de Don Rafael García Mora, el Sr. Obispo, don Manuel López alcalde de la Ciudad, el juez de instrucción accidental don Pascual Díaz de la Cruz y el comandante militar, Teniente Coronel don Francisco Oliva, hasta el limite del termino municipal de la ciudad, acompañados también por el señor Gobernador civil de la provincia y su esposa.

A las seis de la tarde, tuvo lugar el encuentro de la augusta viajera, a la quien dirigió una breve salutación el Sr. Alcalde y a quien la Infanta dio las gracias, continuando la marcha a la ciudad; en el cruce de la carretera Cáceres Trujillo, estaban señoras y señoritas de la alta sociedad placentina esperando tener el honor de saludad a S.A. como lo hicieron.
En este lugar la Infanta dejo el automóvil y se traslado al coche de la señora doña Asunción Silva, acompañada del señor Alcalde y de su dama de honor señorita Beltrán de Lis.
En la calle Valdegamas estaban formando filas los niños de las escuelas y muchas personas que no tenían puestos determinados en la comitiva municipal.
El Ayuntamiento, bajo mazas, presidido por el Teniente Alcalde don Rafael García Mora, estaba en la puerta Talavera, y con él estaban los subdelegados de Farmacia y Veterinaria, los oficiales de Telégrafos y Correos, Administrador de Establecimientos benéficos-provinciales, Sociedades de Socorro Mutuos, Profesores del Colegio del Salvador, Maestros de Primera Enseñanza, Gremio de Hortelanos, Caja de Ahorros, Casa Católico Obrera, Circulo Placentino, clero parroquial, la Cruz Roja con su bandera y numeroso público
Los exploradores placentinos, estaban formados en la carretera, a la salida de l a Puerta Talavera, frente a ellos la banda del Colegio de San Calixto.
Numeroso público llenaba la carretera y tola la última parte de la calle Valdegamas, los balcones y azoteas estaban llenas de gente.

 Notas pintoresca del gentío que esperaba a la Infanta, eran nueve preciosas artesanas, que ataviadas con sus artísticos trajes y tocadas con hermosos pañuelos de Manila, para entregarla en manos ramos y canastillos de flores.
Otra nota pintoresca era la estancia en aquel sitio y en primera fila de las parejas los naturales Cabezabellosa, con los trajes típicos y clásicos de ese pueblo, y otras procedentes de Montehermoso, que igualmente vestidos con los trajes típicos, venían también a bailar ante S.A. acompañaba también a estas parejas el tamborilero Mariano Gómez Bautista., pues es la orquesta que utilizan en sus bailes.
Un replique general de campanas anunció la llegada de doña Isabel de Borbón a nuestra ciudad y la banda de San Calixto lanzo al aire la Marcha Real, así como las cornetas de los exploradores, saludaban también a S.A.
El Sr. Gobernador, al frente del Ayuntamiento, seguía inmediatamente el coche de S.A. que recorrió la plaza de la Reina Victoria y por la calle del Obispo Laso, se dirigió a la Catedral donde fue recibida por el Obispo y Cabildo, entrando en el templo bajo palio que llevaban los párrocos de esta ciudad..
Se canto un solemne Te Deum en acción de gracias por la feliz llegada de S.A. desde la catedral se dirigieron a Casa Consistorial.
El Aperitivo.
En el Ayuntamiento, los invitados recibieron a la Infanta en la puerta y la acompañaron al salón de sesiones que estaba adornado de flores y macetas, y en el centro colocada una artística mesa que estaba adornada con tela de los colores nacionales, en la que se sirvió un esplendido lunch por la casa Lhardy de Madrid.
Al salir de este acto, la Infanta no quiso que la dieran el brazo y salió sola del salón, no vio un pequeño escalón y cayo la señora al suelo sin que nadie pudiera evitarlo: la emoción que este incidente produjo entre los asistentes un tremendo susto, temiendo que a S.A. le hubiese ocurrido algún daño, pero la alegría después fue mucho mayor al ver que no había sufrido daño alguno..
Baile Popular.
Antes de subir al coche que le llevaría a la fonda, se organizo un baile por las parejas de Cabezabellosa y Montehermoso acompañado por el tamborilero ya citado en este trabajo. Mucho agradeció la Infanta el baile popular y examinó muy detenidamente los típicos trajes e informándola es señor Alcalde de los detalles de cada una indumentaria que le llamaban la atención.
Pasó después a la fonda y luego que hubo descansado unos minutos para quitarse el polvo del camino, frase de la misma egregia señora., se dispuso la comida para las nueve de la noche.
La Comida.
Sentó S.A. en su mesa a las autoridades y personalidades distinguidas, colocándose a su derecha el Excmo. Señor Obispo, el Gobernador Civil, don Pedro Sánchez Ocaña, don Luis Díaz López y el Comandante Militar Francisco Oliva. A la izquierda de doña Isabel, el alcalde do Manuel López, el juez de instrucción accidental don Pascual Díaz de la Cruz, el teniente alcalde don Rafael García Mora, el secretario de S.A. señor Coello, el señor Gobernador, el señor deán de la Catedral Eugenio Escobar Prieto, el ex-senador don francisco Morales, la señorita Beltrán de Lis enfrente de la Infanta, y entre los señores Morales y Oliva.
Durante la comida la banda del Colegio de San Calixto, toco magistralmente la Gran Fantasía de la ópera Maruza del maestro Vives ye el Canto Árabe del maestro Sellenich, interpretado de manera brillante, que llamó la atención de S.A.
La comida se ajusto al siguiente menú, Consomé, Entremeses (frito de creadillas, ancas de rana y seso ).Legumbres. Solomillo con Champignon, Pollo asados. Uvas al ron, Helados, Yemas de San Lorenzo, pastas variadas. Café, vinos y licores.

Teatro Romero.
A las once de la noche, se dirigieron al Teatro Romero en donde se daba una función de gala en honor a la egregia dama, por las señoritas y los jóvenes placentinos que formaban el notable grupo artístico, que tan buenas noches habían dado en repetidas ocasiones. La Comisión encontró serias dificultades para organizar esta función, porque la bella señorita María Torres Varona y su hermano el joven abogado don Luciano, hijo del notable notario Pío Torres y el joven aficionado don Juan Jiménez Gamonal, hijo del farmacéutico don Juan Jiménez Andrada y sobrino de Arturo Gamonal, no trabajarían por estar de luto; se trataba de elementos indispensables, por sus notabilísimas condiciones artísticas, y los señores de la Comisión asediaron a don Pío Torres y a su distinguida esposa y a Juan Jiménez y a su distinguida hermana Matilde , los cuales accedieron al sacrificio que representaba para ellos el que sus hijos salieran a escena, en las circunstancia que le rodeaba, para que la Comisión pudiera organizar la función en honor de la Infanta, toda Plasencia aplaudió la abnegación del notario don Pío Torres y a la familia Jiménez Gamonal.
La banda de música del Colegio de la Constancia, dirigida por el joven y notable maestro don Rafael R. Duque, saludo a la Infanta a su entrada en la platea, con armoniosos acordes de la Marcha Real, después canto la banda el Canto Árabe, que su Alteza oyó complacidísima y aplaudió con entusiasmo al final; la artística labor del maestro y sus discípulos, los asilados de San Calixto, hizo que el público se levantara y aplaudiese mucho.
Después el joven Juan Jiménez Gamonal, recitó magistralmente una bellísima poesía de salutación a la Infanta, original del conocido poeta don Manuel Revilla Castan, profesor del Colegio del salvador: fue aplaudidísima, pero el autor guardó en mas riguroso incógnito, a causa del fallecimiento de su hija.
La infanta manifestó su agrado a las personas que le acompañaban y expresó su deseo de conocer la composición poética por una segunda lectura.
Se levanto de nuevo el telón, y comenzó la representación de la obra de Benavente de Sin querer.
Patrocinio Gallego hizo el papel de criada complaciente, y sus dotes artísticas, realizadas por su natural belleza dieron un relieve importantísimo al pequeño papel.
La bellísima María Torres hizo una creación de su difícil papel: La preciosa escena con el primo, la hizo bordando el interesante dialogo, con matices de arte puro y exquisito; toda la obra, la interpreto maravillosamente, como siempre que salía a escena- Juan Jiménez Gamonal fue el maestro, un verdadero actor cómico, sintiendo el papel que representaba, como si para él lo hubiese escrito el gran Benavente.
Y Pepe Diez, en su corto papel, corroboró la fama que ya tenía bien ganada de actor eminente, conocedor de los secretos de la escena; todos fueron ovacionados frenéticamente por el público que llenaba el teatro.
Volviose a levantarse el telón, y aparecen el escena Patrocino Gallego y Luciano Torres; se representaba la graciosa comedia el Sexo débil, y los jóvenes hacían de un matrimonio de obreros en que el marido gasta y no trabaja y la mujer trabaja y sufre. Luciano Torres, parecía un verdadero albañil holgazán y autoritario; fue muy ovacionado. Patrocino hizo de una obrerita desgraciada, amante de su marido y sufrida;, al que obliga a trabajar. El público y S.A., la aplaudieron con calor.
María Torres volvió a escena y represento admirablemente su papel de obrera enrgica y dominadora del marido el marido lo hizo Pepe Diez muy bien, lo mismo cuando es dominado por su mujer, que después cuando se ha convertido en amo por virtud del garrotazo.
Seguidamente Juan Jiménez Gamonal, dijo admirablemente el monologo Cuento Inmoral; estuvo Juanito rebosante de gracia y de arte en la magistral interpretación del gracioso monologo; ni un momento dejo languidecer la acción; fue ovacionado muy justamente, y la Infanta la primera en aplaudir al joven y simpático aficionado.
Ocupo la Infanta la Platea numero 2, lujosamente adornada con colgaduras y un hermoso espejo, acompañada de su dama de honor, su secretario y el señor alcalde. En la Platea numero 4, estaba el señor Gobernador Civil con su esposa, el Comandante Militar, el teniente coronel de la Guardia Civil señor Veloso y el ex-senador don Francisco Morales.
Todas las butacas del teatro estaban ocupadas por todos los placentinos que se unió al homenaje de la princesa. El señor Alcalde entrego a la infanta Isabel, a la señorita Beltrán de Lis y al señor Coello, ejemplares de la función impresos en seda.
A la una y media de la mañana se retiro S.A. a la fonda, pidiendo el coche para las nueve de la mañana del día siguiente.

El día 15.
Salió su S.A.R. de la fonda en el coche de doña Asunción Silva, trasladándose a la catedral, donde oyó una misa rezada que dijo el Ilmo. Sr. Obispo.
Dirigiéndose posterior mente al palacio episcopal, donde se celebro a la once de la mañana la recepción oficial en honor de S.A. organizada por el Ayuntamiento y para lo cual el Sr., Obispo había cedido los salones del palacio a la Corporación Municipal.
Desfilaron ante S.A. todas las autoridades placentinas; todo el que ostentaba cargo oficial; todas la Asociaciones y Colegios; los gremios y Corporaciones mercantiles, agrícolas e industriales; y por ultimo los caballeros que no tenían puesto oficial ni Corporación alguna, así como las señoras placentinas que acudieron en gran número.
Visito posteriormente al catedral, con las explicaciones que el señor Deán de la historia local,. En la sacristía vio las ropas, los cálices antiguos, se detuvo a rezar en el altar de la Virgen de la Asunción, que estaba descubierta, y se le dijo que el manto que lucia y el anillo habían sido regalados por su augusta madre la reina Isabel II.
Visitó el altar de las reliquias, el coro, la capilla de San Pablo, el claustro de la Catedral Vieja , la puerta del Perdón etc. De aquí se traslado al Hospital donde fue recibida por el Administrador don Godofredo García Monge y el médico don Ulpiano González, junto a las Hermanas de la Caridad y el personal subalterno, la Infanta admiro el orden y la limpieza del recinto sanitario.
Al salir del Hospital, le llamo la atención el balcón de esquina del colegio de las Concepcionista, entrando en el colegio dende las religiosas le hicieron los honores y las niñas le hicieron a la Infanta una bonita salutación.
Entro después en el Palacio del Marqués de Mirabel, pasando a la iglesia de Santo Domingo, admirándose de la escalera de piedra llamada al aire, por su atrevida construcción, así como el retablo de azulejos talaveranos de la sacristía.
Bajando por la calle Coria, se paro en el colegio de las Amantes de Jesús, con las que converso unos momentos para continuar saliendo por la puerta de Coria y entrar por la de Berrozanas, para dirigirse al convento de las Capuchinas, Josefinas Trinitarias e Idelfonsas, donde oyó algunos rasgos de la vida del Coronel Villalba, interesándose la Infanta por la historia de este placentino que oía de las explicaciones del Deán Escobar Prieto.
Por la calle Pedro Isidro, y continuando por la calle del Rey, se dirigió al Colegio de San Calixto y al Hospicio, donde fue recibida por Luis Díaz ex diputado y las Hermanas de la Caridad actuando como superiora sor Senen, por enfermedad de sor Fulgencia. Allí las hospicianas recitaron unos versos. De aquí bajo al convento de la Encarnación y de este se retiro a la fonda a comer, eran las dos de la tarde.
Acompañada de su dama y secretario, así como de las autoridades de la Ciudad, se sentaron a comer conforme al protocolo correspondiente. Durante el almuerzo, la banda de música del Colegio de san Calixto, tocó la gran fantasía de la opereta Eva y la Tierruca fantasía sobre aires montañeses de Santamaría.
Al Puerto.
A las cuatro de la tarde, la infanta con el Alcalde Manuel López, el Sr., Obispo, el Comandante Militar, don Pedro Sánchez Ocaña, don Pascual Díaz de la Cruz, don Francisco Morales, don Juan Barona, don David Domínguez Martín,, don Pedro Mora, don Isidro Silos, don Fernando Sánchez Ocaña, las señoras de Barona, de Silva, de Ocaña, de Cruz, de Belloso… fueron al santuario de la Virgen del puerto, que la Infanta deseaba conocer.
S.A. subió al camarín, elogiando el estado en que se encontraba la ermita y el cuidado que estaba atendido el culto de la patrona de la ciudad; al capellán le ofreció unos floreros que le digo que necesitaba la imagen.
En el atrio de la ermita se ofreció otro lunch, en el que no falto el champagne.
A las seis y media, regresaron los expedicionarios a San Anton , donde estaban sus sequito esperando para salir en dirección a Bejar Antes de despedirse de don Manuel López, Alcalde de de la Ciudad, le dijo lo agradecida que iba de todos los obsequios recibidos y agasajes que en Plasencia había recibido y le entrego doscientas pesetas para obras de caridad.
Datos extraidos del periodico " EL LIBERAL EXTREMEÑO" Plasencia 22 de Juluio 1916
Fotografias pertenecientes al ARCHIVO J@P@JIM
                       
                        Servicio de Documentacióm de la A.C.P, "PEDRO DE TREJO"
                                               "SEMBRANDO INQUIETUDES"





jueves, 9 de septiembre de 2010

D.FRANCISCO DE JESÚS VALVERDE LUENGO.-

PRESIDENTE DE LA A.C.P. “PEDRO DE TREJO” Y MEDALLA DE ORO DE EXTREMADURA
Desde este blog, la Voz de Mayorga, queremos hacer pública nuestra felicitación a don Francisco, (para todos Paco Valverde), por la labor que a través de los años ha realizado en pro de la defensa de las personas discapacitadas y de la cultura.
Como “Trejanos” es un orgullo que nuestro Presidente, ostente el más alto galardón de la región extremeña.
Así mismo hacemos público el esfuerzo que durante estos últimos seis años ha realizado en la, casi, refundación de esta añosa Asociación, pues cuando se hace cargo de la presidencia no se realizaban ningún tipo de actividades en la misma.
Gracias a su esfuerzo y a las personas que le apoyaron en la idea de sacar adelante esta institución, hoy está plenamente activa y llena de proyectos para el futuro.
Como un pequeño homenaje publicamos la biografía que tenemos de don Francisco en “Pedro de Trejo”

Biografía de Francisco de Jesús Valverde Luengo.-
Nació en Plasencia (Cáceres, Extremadura) el 3 de septiembre de 1943. Realizo sus estudios de primaria y bachillerato elemental en el Colegio Marista de San Calixto en Plasencia y el bachillerato superior y preuniversitario en el Instituto Gabriel y Galán, también de Plasencia. Curso la carrera de magisterio en Cáceres y en octubre de 1964 obteniendo la plaza de maestro por oposición siendo destinado a Constantina (Sevilla) donde pone la excedencia para ocupar la plaza de maestro en el Colegio Marista de San Calixto en Plasencia, donde permanezce hasta enero de 1973, reingresando en el magisterio como funcionario por Sevilla capital. Por concurso de traslado obtiene la plaza en el Colegio Público Ntra. Sra. de Fátima de Galisteo en septiembre de 1973, donde permanezce ejerciendo la dirección del mismo hasta septiembre de 1991, en que se traslada al Centro de Educación Especial Ponce de León de Plasencia a la plaza de especialista en Audición y Lenguaje, que compagina con la Dirección.
Es especialista en pedagogía terapéutica y audición y lenguaje (logopedia).
En 1979, fue fundador del movimiento pedagógico Semanas de Extremadura en la Escuela, siendo Coordinador de dicha actividad en Galisteo, y organizador de las Convivencias Regionales en 1983 en Plasencia y en 1987 en Galisteo.
En los primero momentos de la innovación educativa participó tanto en las escuelas de verano de Extremadura como en los CEIRES (Centros de Intercambio y Renovación Educativos) precedentes de los Centros de Profesores y Recursos, en 1984, en la zona de Galisteo. Fundó, en 1974 el periódico escolar LA PICOTA en Galisteo, que hoy ostenta el título de periódico escolar decano de Extremadura. Posteriormente, ya como Director del CEE Ponce de León de Plasencia, también fundó el periódico escolar NOSOTROS TAMBIEN…
Dado su interés por la comunidad escolar y creyendo en la importancia de la participación de los padres en el Centro educativo, ha pertenecido y presidido las AMPAS de los Centros donde han estudiado mis hijas y en septiembre de 1987 fué elegido Presidente de FREAPA CP ( Federación Regional Extremeña de Asociaciones de Padres y Madres de Centros Públicos).
En 1987 conseguimos que el Centro Ntra. Sra. De Fátima de GALISTEO, fuera centro de Integración escolar, comenzando en esa época su colaboración con el colectivo de la Discapacidad Intelectual, a través del Asociacionismo.
En otoño de 1990 participó en la fundación de AIDEX, Asociación para la Investigación y Desarrollo Educativo en Extremadura, cuya primera actividad pública fue celebrar las I Jornadas Logopédicas Ciudad de Plasencia.
En 1991 fue elegido por primera vez presidente de la Asociación pro Discapacitados Intelectuales PLACEAT de Plasencia, puesto que continúa ostentando en la actualidad.
Es coautor de los libros escolares EXTREMADURA EN LA ESCUELA CICLO INICIAL Y CICLO MEDIO, así como del libro EXTREMADURA EN AMERICA
En 1994 participó en el grupo de docentes que en colaboración con la Consejería de Educación redactó las bases de lo que posteriormente daría lugar al Currículo de la Escuela Extremeña.
Dentro del movimiento asociativo, ha presidido en dos ocasiones la Federación Extremeña de Asociaciones Pro Discapacitados Intelectuales FEAPS EXTREMADURA, de 1995 al 99 y de septiembre de 2007 a noviembre del 2008. Como tal en 1996 asistió en Santiago de Chile al Congreso Internacional sobre Inclusión Educativa.
En julio de 1.988 participó en unas jornadas de la CEPAL en Santiago de Chile, aportando la experiencia pedagógica de las Semanas de Extremadura en la Escuela.
Como actividad pedagógica realizada con los alumnos aportó la iniciativa de realizar anualmente Marchas Andando por Extremadura, como las llevadas a cabo en 1989 desde Galisteo a Valencia de Alcántara, en 1990 de Galisteo a Montijo y en 1991 desde Galisteo a Tornavacas. Todas basadas en proyectos educativos. Y en 1993 desde el CEE Ponce de León, desde Plasencia a Serradilla, con alumnos con necesidades educativas especiales, todas coincidentes con las fechas de celebración de las Semanas de Extremadura en la Escuela.
Esa experiencia la trasladó a la Asociación Placeat, habiendo realizado desde 1.992 , Marchas Andando anualmente a lugares como El Monasterio de El Palancar, Yuste, Guadalupe, Arco Romano de Cáparra, Santiago de Compostela ( veranos de 2002, 2003, 2004) Fátima Portugal, recorrido por la cuenca del Río Jerte, recorrido por la Comarca de la Vera, Sierra de Gata, desde Plasencia a Valverde del Fresno.
Ha organizado desde Plasencia la Convivencia Final de los JEDES (Juegos Extremeños del Deporte Especial) en 1992, 1996, 2002 y 2007, teniendo solicitada con aprobación del Excmo. Ayuntamiento de Plasencia la próxima edición de 2011.
Fuera de la Escuela y del mundo de la discapacidad fue fundador en 1980 de la Cofradía Extremeña de Gastronomía, y en la actualidad desempeña el cargo de secretario.
En 2003 colaboró en la fundación del Ateneo Ciudad de Plasencia y el Club UNESCO del norte de Extremadura. Desde el año 2004 presido la Asociación Cultural Placentina PEDRO DE TREJO, decana de las asociaciones culturales de Extremadura (1.942).
En julio de 2008 fue elegido presidente de FUTUEX (Fundación para la Promoción y Apoyo de las Personas con Discapacidad) habiendo sido desde su fundación en 2001 Patrono perteneciente a la Comisión Ejecutiva. En abril de 2007 participó en Buenos Aires y en Mar del Plata al Congreso Iberamericano sobre Derecho y Discapacidad, al igual que en noviembre de 2008 en Santiago de Chile. En octubre de 2009 ha participado en el Congreso de la FIEALC en Atenas aportando la experiencia sobre discapacidad que desarrollamos desde FUTUEX y en Extremadura. En julio de 2010 ha sido ponente en la Escuela de Verano del Consejo General del Poder Judicial en el Pazo de Mariñán en La Coruña.
Ha sido desde septiembre de 2007 a noviembre del 2008 vicepresidente del CERMI EXTREMADURA.
Su participación ciudadana le llevó desde 1995 a 1999 a pertenecer a la Corporación Municipal de Plasencia como concejal portavoz del Grupo Municipal Socialista.
Estando formando parte de las distintas organizaciones e instituciones mencionadas algunas de ellas han recibido el galardón de la MEDALLA DE EXTREMADURA, así LA SEMANA DE EXTREMADURA EN LA ESCUELA, FEAPS EXTREMADURA (entonces FASEX), LOS JEDES Y EL CERMI EXTREMADURA.
El viernes 30 de julio de 2010 se le ha concedido por el Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de Extremadura LA MEDALLA DE EXTREMADURA a título personal (DOE nº 150, de 5 de agosto de 2010).
Los datos de su vida familiar son, casado con Isabel García Herrero desde diciembre de 1967 y padre de dos hijas Ana Carolina de treinta y siete años, lesionada cerebral, e Isabel (Isel) médico pediatra especialista en UCI Pediátrica, ambas solteras.
En la actualidad sigue activo profesionalmente y dirige el C.E.E PONCE DE LEON de Plasencia.
Como resumen, diremos que su vida gira alrededor de la letra E, de ESCUELA, EDUCACION ESPECIAL, EXTREMADURA, ESPAÑA Y EUROPA, dado que sus actividades tanto profesionales como participativas y ciudadanas se están moviendo continuamente en esos parámetros.
Plasencia, Extremadura, 8 de septiembre de 2010
FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DE GUADALUPE Y DÍA DE EXTREMADURA
                 ASOCIACION CULTURAL PLACENTINA "PEDRO DE TREJO
                                          "SEMBRANDO INQUIETUDES"









viernes, 3 de septiembre de 2010

APUNTES PARA LA HISTORIA DE PLASENCIA. IV.-

LA PRENSA PLACENTINA EN EL SIGLO XIX.

No se disponía de ninguna información de que se publicara algún periódico anterior al año 1855, fue fruto de la casualidad el Sr. Paredes Guillen encontró sirviendo de tapas de un libro encuadernado en pergamino, un numero de La AURORA periódico doceañista en que nuestros antepasados defendían la constitución de 1812 y la labor de las celebres cortes de Cádiz, su portada data del domingo 6 de diciembre de 1821, numero 6 de Aurora Patriótica de la Alta Extremadura. En el texto se aprecia la parte activa que tomaron los placentinos de principios del siglo XIX en la defensa y propaganda de las entonces ideas constitucionales y también el amor de Plasencia y su tierra, que sentían aquellos ilustrados Poco después de mediado del siglo XIX durante el reinado de Isabel II y al frente de los negocios públicos el general Espartero, nuestra ciudad natal comienza a dar sus primeros pasos en la edad moderna en lo que se refiere a la prensa periódica. Aparece el un periódico semanal titulado el Valle y Vera, defensor de los intereses materiales de toda esta región.
El director y fundador de este semanario que inauguró la prensa placentina fue don Juan González Hernández perito agrimensor y director de caninos vecinales, escritor que se distinguió por sus campañas en defensa de Plasencia y su comarca.
Vivió el Valle y Vera hasta 1857 y desde esta fecha hasta 1860, o sea en tres años no se publico en Plasencia ningún otro periódico.
En el año 1860 comenzó la publicación del Boletín Estadístico del Obispado de Plasencia, periódico oficial que sale a la luz cuando disponía el Prelado.
En 1867, el citado Don Juan González comenzó a publicar la Gazeta Agrícola, periódico quincenal dedicado al fomento de la Agricultura, Industria y Comercio; al finalizar el primer año de esta revista, la completó con la aparición del Boletín de Noticias de la Gazeta Agrícola, también quincenal, alternando con la Gazeta.
En 1868 apareció El Demócrata, dirigido por el mismo Juan González; este periódico se llamo después el Cantón Extremeño y desde el año 1869 fue su director y propietario don Evaristo Pinto Sánchez; fue más tarde El Extremeño y volvió a cambiar de nombre, para volverse a llamarse el Cantón Extremeño hasta 1896 en que deja de publicarse.
En 1869 se publicaron en Plasencia varios periódicos; el Mosquito periódico satírico que dirigía el conocido historiador placentino Alejandro Matías Gil, autor de las siete Centurias de la ciudad de Alfonso VIII; El Tío Lilailas salía a la luz cuando quería y podía, en uso de sus individuales derechos; así decía el cabeza de este periódico, que hizo las delicias de los placentinos de su época, y cuyo único redactor conservó el inédito de modo riguroso, dando con ello mayor interés a la festiva publicación; era este redactor el ilustrado profesor de instrucción primaria D. José María Diez Olivares, cultísimo e ingenioso escritor, que vertía sus agudezas en las cuatro paginas del Tío Lilailas, y con ellas se regocijaban los placentinos de la época; La opinión era otro periódico de la misma época, periódico político que publicaba D Eusebio Carvajal.
En 1870 apareció otro periódico satírico, que tenía la redacción en Villanueva de la Vera, titulabase Los Neo sin Careta y era el director y propietario, el ilustrado sacerdote D. José García Mora.
En 1880 apareció el Eco Lusitano, revista semanal científico literaria que dirigía don Manuel de la Rosa.
En 1881, en Julio vio la luz pública el número primero del Norte de Extremadura, periódico político liberal, que administraba don Antonio Elvira, y en el que se ve la firma de D. Juan Moreno.
La Voz de Plasencia, semanario político, apareció en Marzo de 1883, siendo el propietario fundador D. Ramón Delgado Vera, el director D. Pompeyo Beltrán y el administrador D. Eduardo Monge.
En 1885, comenzó a publicarse un semanario político titulado El Látigo, su propietario fundador fue D. Mariano San José Herrero.
Llegamos al año 1888, año que fue accidentado para la vida de nuestra ciudad; en este año apareció El Noticiero, periódico defensor del llamado partido campista, o sea, los partidarios del muerto resucitado; este semanario lo redactaba el sacerdote la S.I. Catedral D. Benigni Carral. Apareció también a finales del mismo año El Centinela, semanario no político del que era director y propietario, el conocido librero y tipógrafo placentino D. José Hontiveros.
Estos dos seminarios, así como El Cantón Extremeño en los años 1888 y 1889, llenaron sus columnas con los relatos del juicio oral celebrado en Plasencia para juzgar al llamado muerto resucitado, a quien algunos calificaban de impostor y otros defendían por creerle el verdadero Eustaquio Campo.
Las conmociones populares de esta cuestión, dieron a los periódicos locales materia suficiente para llenar sus columnas con sensacionales artículos, que los placentinos leían con avidez.
Muerto El Noticiero, apareció en 1890, La Defensa de la Verdad, que defendía la causa del muerto resucitado, asegurando que era el autentico Eustaquio Campo Barrado.
En 1891 apareció El Escudo de la Fe, semanario católico que redactaba varios ilustrados sacerdotes y se publicaba con licencia eclesiástica.
En 1894 comienza a publicarse y no pasó del año, pues murió en el, una revista decenal ilustrada que dirigía don Julio Valls y se titulaba La Derecha del Tajo.
En 1895, apareció el Eco de Plasencia, periódico decenal que sostenían varios placentinos que defendían la política del Marqués de Mirabel. En el mismo año comenzó la publicación de El Lío, periódico semanal que redactaba D. Eduardo García Monge. En el mismo año coincidiendo con la aparición del Eco de Plasencia, se despidió de sus suscriptores el Cantón Extremeño, después de veintisiete años de publicación.
En 1896 comenzó a publicar el farmacéutico de Plasencia D. Joaquín Rosado, una revista mensual titulada Boletín Médico Farmacéutico Extremeño, dando nacimiento al órgano oficial en la provincia de Colegio de Farmacéuticos. Plasencia Ilustrada fue un semanario relámpago del que solo se publicaron cuatro números en el verano de 1897. La Bandera Regional periódico republicano federal, se publicó por primera vez en 1897, cesó cuando la guerra con América y vo1vió a publicarse en 1899.
En 1898 comenzó a publicarse La Crónica de Plasencia que murió, en 1899. En Agosto de 1899 comenzó publicarse El Nieto de Mayorga, que murió en Enero de 1900.
En 1899 apareció. El Dardo periódico semanal independiente.
A principios de Septiembre de 1901 vio la luz pública El Correo Placentino, semanario independiente que murió en fin del mismo año. En Mayo de 1902 vio la luz pública el primer número de Plasencia Artística, revista decenal ilustrada, la dirigida por D. Pedro Muñoz y D. Manuel Diez: esta revista dejo de editarse el mismo año. En 1903 comenzó á publicarse La Aurora, revista quincenal, científica y literaria, dirigida por D. Felipe Lafuente, director del Colegio de San Francisco, dé segunda enseñanza esta revista solo vivió el año escolar.
En Julio de 1903 apareció El Cruzado Extremeño, semanario que se publicaba con la aprobación de la censura eclesiastica.
En este mismo año el partido republicano placentino, determino publicar un semanario y, por indicación de de uno de los individuos más ilustrados de ese partido, se le puso el titulo de El Buscapié: pero no estando conforme con este título todos los interesados en su publicación cambiaronle por el de La Unión, con el cual nombre se publicó. En enero de 1904 apareó El Liberal. Semanario político, órgano del partido liberal democrático de Plasencia; este semanario murió en Mayo del mismo año.
En 25 de Abril se publicó el número, 301 de El Dardo, y, por disposición de su propietario el joven abogado. D Fernando S. Ocaña, cesó la publicación de este semanario qué fundaron en Julio 4e 1899 varios jóvenes entusiastas do Plasencia.
Hubo otros periódicos de los que tenemos poca información, pero al menos los mencionamos, por si algunos de los lectores disponiese de alguna información nos las facilitara.Ellos fueron El Diluvio, El Ateneo Placentino,El Relampago, La Situación... Estais en un blogs abierto, por si quereis participar añadiendo alguna información para estos apuntes que publicamos.
               Departamento de Investigación y divulgación de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"
                                         " SEMBRANDO INQUIETUDES"




















































martes, 17 de agosto de 2010

JOSE BENAVIDES CHECA. SU OBRA-PARTE II.


Quien a  lo largo de tantos años, habiendo estado zambullido en los estudios de investigación, por necesidad vital había que lanzar al público algo que durante mucho tiempo había ido almacenando en sus fichas y apuntes. Hoy hacemos un resumen de las obras más importantes de la historia de nuestra noble Ciudad.
EL FUERO DE PLASENCIA
Publicado por el Ilmo. Sr. D. José Benavides Checa, con un discurso preliminar del Ilustre Sr. Dr. Don. Daniel Bejarano [Escudo del Papa León XIII]. Roma, tipografía de M. Lobesi, 1896. —3 hojas preliminares, + 216 págs. + 2 hojas. – Destaca entre todas la publicaciones del Chantre de Plasencia esta edición del fuero municipal por dos ratones: por la importancia misma que la obra tiene para la historia del derecho español de la edad media, porque ha sido el libro que más renombre dio al autor, a pesar de haber sido muy escasos los ejemplares que han circulado por el mundo literario. Ambas razones nos empujan para alargarnos algo en el comentario.
No fue Benavides el primero que puso los ojos en el manuscrito foral que se guardaba en el archivo del Ayuntamiento. Antes que él, Alejandro Matías Gil, popular historiador de su ciudad natal, pero carente de la adecuada preparación sólida y científica, debió  verlo, hojearlo y trascribirlo. Esto parece indicar Díaz y Pérez, amigo de Alejandro Matías, entre cuyas obras inéditas menciona El fuero de Plasencia. De noticias tan sucintas no podemos deducir si a la trascripción del fuero municipal añadió Matías Gil algún comentario. Lo cierto es, que limpio o comentado, ni Alejandro Matías en vida, ni sus hijos y herederos después de su muerte, ocurrida en 1889, editaron jamás este monumento jurídico de Extremadura.
Si conoció Benavides la obra de Alejandro Matías, como alguien, interesado, nos aseguró verbalmente, no es asunto que podamos hoy dilucidar, ni discutir siquiera, porque carecemos de los datos suficientes. Lo cierto y positivo es que el fuero municipal placentino fue dado a la estampa por el Chantre Benavides. La impresión terminó con un  incidente, que resultó cómico, aunque pudo ser trágico.
Para editar este libro concertase Benavides con Michelle Lovesio, uno de tantos impresores como entonces había en la ciudad de Roma. Ambos de acuerdo, estipularon las condiciones de la edición. La imprenta recibiría por cada pliego o cuadernillo sesenta liras y como los pliegos en total eran catorce, montaban ochocientas cuarenta liras de precio global. Adelantó Benavides ochocientas treinta liras, comprometiéndose a satisfacer las restantes cuando recibiera el libro ya impreso. Pero estando Benavides en Plasencia, a muchas leguas de Roma, llevándose por la codicia el impresor italiano, y, sin reparo ni vergüenza alguna, se dirigió epistolarmente al Obispo de Plasencia, él ejemplar y severo Don Pedro Casas y Souto, acusando al Chantre de estafador, reclamándole más de trescientas liras, y amenazando para el caso en que se negara a pagar esta cantidad, con acudir al Procurador del Rey, y, lo que era peor, con promover un escándalo en la prensa de Roma, por aquellos días turbulentos de fines del siglo XIX, en su mayor parte rabiosa de feroz anticlericalismo.
                 No era el Chantre placentino hombre que cediera fácilmente a las amenazas, ni que presto se acobardase antes los peligros; antes al contrario parecía crecerse en las mismas dificultades. Comprendió que la mejor manera de solucionar aquel improvisado e inesperado conflicto era presentarse en Roma, y ni corto  ni perezoso, allá se encaminó y en Roma se presentó por el mes de mayo de 1897. Poner los pies en la ciudad y dirigirse a la Embajada de España, para entregar al Embajador los documentos que comprobaban su inocencia. Recibiole afectuosamente y le ofreció toda su protección el diplomático español conde de Benomar, que habiendo llamado a su presencia a Lovesio, le obligó a retractarse, primero de palabra ante Monseñor Benavides, y después por escrito, en comunicación dirigida al mismo Embajador de España en el reino de Italia. Así quedó zanjado aquel incidente, en el cual, de no mediar la pronta decisión del injuriado, pudieran haberle sobrevenido, si no. funestas, sí molestísimas consecuencias.
  La edición casi íntegra del fuero municipal, fue a dar en la Biblioteca Antikariense, que por aquellos días fundó Benavides, en el colegio de Trinitarios españoles y poquísimos ejemplares, salvo los que el autor trajera consigo, han llegado a España. Rodando los años, y alternando los estudiantes trinitarios con sus compatriotas del Pontificio Colegio Español de Roma, en la Universidad Gregoriana, supieron algunos alumnos placentinos de la existencia de este libro, desconocido en su Diócesis de origen, a la que tan de cerca afectaba. Como obsequio, y obsequio de escaso valor, les era donado por sus condiscípulos trinitarios, y de este modo en las incipientes bibliotecas placentinas, rara vez faltó un ejemplar del fuero de Plasencia, que al fin emigraba con los alumnos a tierras de Extremadura, y engrosaba el corto numero de ejemplares habidos en la ciudad del Jerte. He aquí la razón por qué este códice legislativo, uno de los primeros fueros publicadas entre los españoles apenas si ha circulado por la misma tierra de Plasencia. En 1946,a instancias del Ayuntamiento de la ciudad, quisimos averiguar el paradero definitivo de esta e obra, que suponíamos olvidada y arrinconada en la Biblioteca Antikariense; pero cuando a nuestro paso por Roma, y en busca de noticias  placentinas, acudimos al Colegio de los misioneros Trinitarios de Vía Qualtro Fontane, ninguno de los religiosos que allí moraban, supo  darnos razón de la existencia del libro, ni del tiempo o forma en que  hubiera desaparecido.
 Por esto nos permitimos describir la edición de este libro de Benavides, tal y como está en el ejemplar de nuestra biblioteca particular, obsequio, que públicamente agradecemos al párroco de Cabezuela del Valle (Cáceres), don Florencio Sánchez Pavón.
               Tras la portada están: amplia dedicatoria latina al Sumo Pontífice Le6n XIII (2. hoja preliminar); carta gratulatoria que suscribe el Cardenal Rampolla, Secretario de Estado de Su Santidad (pág. 2); el plano de Plasencia en 1.200, ideado por don Vicente Paredes; dibujo  del Municipio, o “Casa cíe las Gradas” en el siglo XVI, al que acompaña la inscripción “Senatus Pópulos Que PIaçentinus” ; el imprescindible, prefacio del editor al lector; extenso discurso preliminar del abogado extremeño don Daniel Berjano  y la reproducción fotográfica de la primera página del manuscrito.
El texto, del fuero ocupa las páginas 23-167 inclusive. Al final van las notas ; estadísticas religiosas de pilas que había en  el Obispado los años 1589 y 1879; de los moriscos y esclavos que moraban en la Diócesis de Plasencia en 1589; y de los vecinos que contaban en 1571 Plasencia y su tierra, Trujillo, Bejar, y los pueblos del señorío; diversos documentos, referentes a la historia de Plasencia; un vocabulario para entender más fácilmente muchas palabras usadas en el fuero; la lista de Obispos y Dignidades que hubo en la Catedral  y otra de varones ilustres del Obispado. Cierran el libro tres documentos, salidos de la mano del mismo Benavides. El primero, una solicitud que, de aprobarla Obispo y Cabildos se elevaría a la Santa Sede pidiendo para los Capitulares placentinos en tiempo de verano el uso de roquete con mangas moradas y muceta del mismo color, en forma romana. El segundo, otra solicitud para que el Sumo Pontífice concediera trescientos días de indulgencia a cuantos fieles visitasen, en cualquier día del año los altares de la Asunción y las Reliquias de la Seo placentina. El tercero es el modelo y la inscripción funeraria en memoria del Obispo placentino D. fray Plácido Bayles compatricio de Benavides, del que no queda en Plasencia monumento sepulcral. Así mismo quería el doctísimo Chantre colocar segunda lápida marmórea en conmemoración de varios Prelados sepultados en la Catedral, de los que no ha quedado ni el más ligero recuerdo. Rematan las dos últimas hojas sin numerar con unas palabras del editor del fuero, que dejó allí impreso el escudo familiar, con el índice y las correspondientes censuras de aprobación.
La publicación de este libro le valió a Benavides el título de Hijo Adoptivo de Plasencia, y su Fiel Cronista, a más del modesto obsequio de una escribanía de plata  que le ofrendó la Corporación municipal y la licencia para adornar su escudo con el de la ciudad.
Compendio de la historia de Plasencia. . –
Al terminar los exámenes de las Escuelas Municipales en 1898, las Comisiones propusieron al Ayuntamiento, y éste acordó por unanimidad pedir a Monseñor Benavides que escribiese un texto compendioso de los hechos más salientes en la historia de la ciudad,  para repartir los ejemplares necesarios entre los niños de la escuela.
 Prelados placentinos. Notas para sus biografías y para la Historia documental de la Santa iglesia Catedral y Ciudad de Plasencia, por don José Benavides Checa. Plasencia. 1907. 
Como en realidad bajo un título tan largo se esconden libros distintos, los analizaremos y comentaremos por separado.
Prelados placentinos. No conocemos de visu más que tres ejemplares de esta ingente obra fundamental del Chantre. Uno que había en la Biblioteca del Seminario Diocesano de Plasencia, catalogado con la signatura 3-8-15, y sola contenía las páginas ¡7-24, ambas inclusive, dedicadas a la biografía del primer Obispo que hubo en la Sede placentina, don Bricio El segundo ejemplar, existente en la Biblioteca del abogado placentino don Antonio Sánchez Paredes, procede, si no estamos mal informados, de la librería del historiador de Trujillo, y Canónigo honorario de Lima, don Clodoaldo Naranjo Alonso, y contiene la portada del libro y la dedicatoria al Obispo Jarrín, recién llegado a Plasencia, y el prólogo hasta la página 8. El último ejemplar del libro es de  propiedad de D. Francisco Serrano, generosa donación del Párroco de Tornavacas (Cáceres) don Luís Macías Martín. Sobre los ejemplares anteriores está avalado por que tiene las páginas 13-16, en donde termina el prólogo famoso (ha  servido para resolver disputadas cuestiones acerca de la antigüedad y dos orígenes de Plasencia) firmado por el autor el 6 de diciembre de 1906. Con estos elementos, muy escasos, no podemos saber si realmente llevó a feliz término su plan de publicar científicamente el episcopologio de la Diócesis, del que había adelantado ya noticias esporádicas,  aunque valiosas. A juzgar por el esbozo de la magna obra, que sería definitiva, si la hubiera terminado, hubiera dejado Benavides muy atrás de a todos los otros historiadores que conocemos. Porque ni el licenciado Correas, ni fray Alonso Fernández, ni Gil González Dávila, ni Tamayo de Salazar, ni Asensio de Morales, ni mucho menos José María Barrio, Vicente de la Fuente, Alejandro Matías o Díaz Pérez, todos ellos inspirados directa o indirectamente en el licenciado Correas, pueden compararse en erudición, en sana crítica y en documentación con las pocas páginas impresas que hemos visto de las de Benavides. Lo malo es que de su libro tenemos que decir lo de las catedrales góticas: empezaban magníficamente, pero nunca se remataban con la misma grandeza.
La biografía de don Bricio que poseemos, aunque no es un estudio acabado y perfecto del primer Obispo de Plasencia, es un botón, que para muestra, basta. En pocas páginas delinea en maestría Benavides el retrato del canónigo burgalés, que inició un glorioso episcopologio; venido a su ciudad con Alfonso VIII, padre y capitán, obispo y gobernante, guerrero y jurista en las agonías del siglo XII y en los albores del XIII. ¡Lástima grande, que en el primero se termine la serie de prelados, cuyas vidas debía tener, si no escritas, sí muy adelantadas el autor del libro, cuando se decidió a comenzar la impresión de la obra!
Historia documental de la S. I. y ciudad de Plasencia.
 Las pocas páginas que hemos logrado ver de la obra precedente, las hallamos  siempre unidas a esta que analizamos. El formato de los libros es el mismo; la misma imprenta, aunque la paginación se distingue en éste, por que lleva junto al signo indicador de las páginas siempre un asterisco.
Forma esta historia un volumen de trescientas treinta y dos páginas, cortadas en seco y violentamente, más otras ochenta y siete que tienen paginación romana y sirven de apéndice donde se recogen numerosos documentos. Otro gran libro, fruto de muchos desvelos, y largas horas de pacientes investigaciones. También debió empezar a. pensar en esta obra Benavides en cuanto llegó a Plasencia, porque ya en 1897, cuando ofrecía su edición de fuero municipal al Ayuntamiento, le anunciaba que tenía el propósito de publicar muy pronto la historia de la S. I. enlazada con la de la Ciudad.. En junio del mismo año la tendría redactada, porque solicitó de la Corporación municipal algún auxilio pecuniario, para llevar a cabo la impresión con la esplendidez, el decoro y el esmero que, a su juicio, obra de tanta importancia requería. No se negó el Ayuntamiento a cooperar en la realización de aquella propuesta, antes al contrario decidieron por unanimidad, “y es de observar que había entre los munícipes algunos de tendencia marcadamente republicana, y poco, o nada, afecto al clero”, contribuir a la publicación del libró de Benavides. Pero siendo como era de interés, no sólo para la Ciudad, sí que también para el Cabildo de la Catedral a que pertenecía el mismo autor, no quisieron los Regidores de la cosa pública aventurar ninguna cantidad fija para su contribución económica, y pues estaban en circunstancias semejantes, significaron que aportarían, ni mas ni menos la misma cantidad que fijase el Cabildo de la Catedral.
Se ignora si éste ofreció algo, y las vicisitudes que impidieron cristalizasen en algo práctico los buenos deseos del famoso Chantre; lo cierto es que hubieron de pasar todavía diez años para que se mandase imprenta este libro, que con el contratiempo se enriqueció en la redacción última con muchísimas noticias, frutos de nuevas investigaciones.
Arte, ciencia, bibliografía, erudición, historia local y regional, civil y religiosa, hechos de importancia nacional, todo ello, quizás excesivamente amontonada, se halla en este libro del Chantre, impreso en parte, sin que hayamos visto ningún ejemplar completo. Para facilitar su manejo, tuvieron la paciencia de formar, en el verano de 1949 y en plenas actividades de oposiciones, un índice onomástico de obra tan rica en materiales históricos, índice que tal vez, si hay oportunidad, publicaremos. Son ciento cincuenta y siete páginas que agrupan por orden alfabético los dos mil quinientos cincuenta y tres nombres propios encerrados en los Prelados Placentinos, y en la Historia documental de la S. 1. y Ciudad de Plasencia.
Otras Obras: EPISCOLOGIO PLACENTINO. Plasencia 1900.-PLASENCIA MONUMENTAL Y ARTISTICA.1903.-EL SR. DE JARAICEJO. LOS VARONES DE EXTREMADURAS. ORDENANZA DEL GREMIO DE LOS HORTELANOS DE PLASENCIA.-OBRAS PIAS DE PLASENCIA Y SU OBISPADO. Y OTRAS MUCHAS OBRAS, PUBLICADAS Y NO IMPRESAS QUE FIGURAN EN SU BIOGRAFIA, Y POR LA AMPLITUD DEL ARTICULO OMITIMOS.
                                    Departamento de Investigación y Divulgación de la A.C.P.”PEDRO DE TREJO”
                                                                    “SEMBRANDO INQUIETUDES”



martes, 3 de agosto de 2010

JOSE BENAVIDES CHECA. BIOGRAFIA. PRIMERA PARTE

HISTORIADOR PLACENTINO.
Es sencillo y modesto, recoger e hilvanar algunas noticias acerca de Monseñor Benavides Checa, y juzgarle solamente a él, o mejor, a su obra pero exclusivamente desde el punto de vista histórico y científico, para lo cual adelantamos los imprescindibles datos biográficos, que facilitan la comprensión de la labor desarrollada por este ilustre hijo de Antequera
BIOGRAFIA DE MONS. BENAVIDES
En fecha simbólica llegó a este mundo, el 12 de octubre de 1844, y aquel mismo día fue bautizado en la que era Iglesia Colegial de San Sebastián, y había de perder su Cabildo poco después en virtud del concordato de 1851. Le administró el prímer Sacramento el presbítero don Juan Benavides, quien, a juzgar por el apellido, debía estar emparentado con el neófito. Le fueron impuestos los nombres de José, Antonio, Francisco de Paula y María del Pilar. Era hijo legítimo del matrimonio contraído entre don José Benavides Sánchez y doña María Checa Aguilera. Todos ellos, lo mismo que los abuelos y padrinos, naturales y vecinos de Antequera .Razón, pues, tenía Benavides para gloriarse de su antequeranismo, y no pocas veces demostró a lo largo de su vida, y recordó orgullosamente con sus hechos y sus palabras, que era hijo, e hijo predilecto de la invicta Anticaria Gracias a él, y a sus instancias por bula del 19 de enero de 1889 restituyó la Santidad de León XIII el perdido título de Colegial a la Iglesia de San Sebastián, y declaró al Párroco y a los Beneficiados de la misma como Canónigos con ciertos privilegios, logrados por la influencia de Benavides, según confesó el Obispo de Málaga, don Juan Muñoz Herrera, nacido, al igual que Benavides, en Antequera . Antikaria se titulaba la primera publicación que sacó de la imprenta-en sus años de estancia en Roma. Antikcariense quiso él que se denominase la biblioteca pública, magnífica, de unos catorce mil volúmenes, que fundó en la misma Ciudad Eterna en el colegio que los misioneros Trinitarios españoles poseen frente al palacio del monte Quirinal en la Via Quattro Pantone. Y el acento de Antequera, a pesar de sus largos años de estancia en Roma y en Plasencia, se lo reconocía fácilmente el marqués de Figueroa en 1905, cuando le trató por vez primera a Benavides, siendo ya éste sexagenario.

De sus antepasados heredó Benavides escudo y blasón, que ornaba el lema “In labore et virtute omnis spes”; en el centro del cual, por benigna concesión del Ayuntamiento placentino, desde 1897 colocó las armas y el escudo de la ciudad que le había nombrado su Hijo Adoptivo y Fiel Cronista .
Los estudios eclesiásticos debió cursarlos en el Seminario de Málaga, aunque no tenemos de ello certeza, ni del centro en que consiguió laurearse en la facultad de Sagrada Teología, cuyo doctorado llegó a poseer. Según las letras testimoniales del Cardenal Vicario de Roma, que se apoyan y refieren a otras, anteriores, presentadas en su Vicariato, Benavides pasó los primeros años de su sacerdocio, por el espacio de once, entregado de lleno al ministerio de la cura de almas en su Diócesis de Málaga, donde atendió como, Párroco diversas feligresías, entre las que se citan la de Santa María de Antequera desde 1872 a 1881, y la de Bobadilla algunos meses de 1881 y del año siguiente. Este documento nos facilita el determinar, grosso modo, la fecha de su ordenación sacerdotal, que debió corresponder al año 1870, poco más o menos, cuando él contaba sobre los veinticinco de su edad. Por estos tiempos, bien fuese en Antequera, bien en Bobadilla, tuvo ocasión de relacionarse con don Antonio Aguilar y Correa, marqués de la Vega de Armijo y conde de Bobadilla, destacado miembro del partido liberal, que andando los años, desempeñó diversas carteras ministeriales y la dirección de la Real Academia de la Historia. Y de este conocimiento, por haber quedado prendado el político madrileño de las buenas partes que tenía el sacerdote andaluz, surgió el propósito de enviarlo a Roma en calidad de rector de la iglesia nacional española titulada de Nuestra Señora de Montserrat.
Por noviembre de 1832 figura inscrito entre los alumnos que acudían a la clase del Pontificio Seminario Romano, instalado en el palacio de Sant Apollinare, de gloriosa tradición en los estudios de ambos derechos, en los que Benavides se laureó por el mes de junio de 1887. Terminados los estudios jurídicos, permaneció en la Ciudad Eterna al frente de la Iglesia nacional de España hasta el año de l894 en que fue nombrado por Su Santidad para ocupar la Chantrla de la Catedral de Plasencia, vacante a la sazón por muerte de su último poseedor, don Julián Vegas.
La estancia en Roma desarrolló sus innatas facultades de investigador, metido de llenos en los círculos de sabios y eruditos siempre numerosísimos en aquella urbe. Cultivó allí, con singular acierto y desde el principio, el campo de la arqueología sacra, envuelto y si queremos, arrastrado por el ambiente que caldeaban los estudios y las investigaciones constantes de Giovanni Battista de Rossi, el príncipe y maestro de los arqueólogo cristianos, con el que ligaba a Benavides una amistad estrecha y cordial. Singular coincidencia: el mismo año en que Benavides fue destinado, y al parecer, bien a pesar suyo, a ocupar la silla de Primer Cantor en la Seo de Plasencia, rendía tributo a la muerte, ya septuagenario, el ilustre arqueólogo romano.
Dos años antes se había-conmemorado con toda solemnidad y regocijo el septuagésimo aniversario del nacimiento del famoso excavador de las catacumbas. Benavides, siempre ojo avizor al buen nombre de su patria, no consistió que España quedara al margen en el homenaje que el mundo cristiano tributaba al benemérito explorador de los antiguos cementerios. Como la Academia de San Lucas y Otras diversas de Italia y ultramontanas le ofrecían ya medallas de oro, ya otros objetos conmemorativos, propuso Benavides a la española de Bellas Artes de San Fernando y ésta aceptó sin reservas la propuesta del antequerano que le ofreciese un bajorrelieve en yeso, que representaba al Papa Pío IX en actitud de proteger los estudios arqueológicos del Profesor Rossi, y favorecer las excavaciones de las catacumbas.

En aquel período aureo de la arqueología cristiana,t uvo que tratar, y trató en efecto, nuestro biografiado no sólo al que era la cabeza y el jefe indiscutible de los investigadores y maestros de la nueva ciencia arqueológico, sino, también a los más eminentes -discípulos, infatigables continuadores de la obra del genial maestro. Allí se relacionó con el P. Rafael Garrucci, doctísimo jesuita; con el genovés de origen inglés Enrique Stevenson, celantisimo Secretario del colegio cultorum mczrtjjrum del que el mismo Benavides fué activísirno sacerdos ; con Monseñor Antonio de Waal, descubridor de la Memoria Apostolorum in Catacumbñs, es decir, en la iglesia de San Sebastin; con los jóvenes eclesiásticos Pedro Kirsch y José Wilpert, que se iniciaban y en- nuestros días han emulado tas glorías de sus predecesores en el estudio de la arqueología cristiana. Junto con Stevenson, y los estudiosos Tommassini, Navone, Bernabei, Monaci y el eximio paleógrafo Celestino Schiaparelli, fue elegido el año 1884 cómo académico correspondiente de la academia de la Historia en Roma.
Aquella inmersión en la búsqueda, el descubrimiento y la interpretación de los monumentos antiguos no la abandonó ya nunca jamás en su vida, y clara prueba de ello son las cartas del P. Fita.

La distinción con que le honró la Academia Española de la Historia, sirvió de espuela y acicate a Benavides, para contribuir con generosidad y celo activísimo al estudio de los asuntos españoles. Año tras año mandaba a la Biblioteca de la Real Academia libros interesantes para el arqueólogo, y ediciones que él valoraba por lo raras y compraba para remitirlas a Madrid o copiar a su costa el mapamundi original sobre el que Alejandro VI había trazado la línea divisoria de las conquistas españolas y portuguesas, para enviar la copia a nuestra Academia. Y tal confianza merecía a esta corporación, que en distintas ocasiones le comisionó para buscar documentos, y otras hizo constar en su boletín el aprecio que le merecía tan afanoso correspondiente, que dignamente la representaba en Roma.
Y sin embargo su afición por la arquitectura jamás le embargó, ni le estorbó sus actividades oficiales; antes bien supo armonizarla con el intenso amor y la máxima preocupación por los asuntos patrios.
En la misma Iglesia que él regentaba, se hallaban los sepulcros de dos Papas españoles, Calixto III, y Alejandro VI. Desde el Vaticano habían sido llevados a Montserrat, por entonces iglesia Nacional sólo del reino de Aragón, en 1620 por Monseñor Vives, el egregio fundador del Colegio Urbano de Propaganda Fide; pero el lugar que ocupaban, no resultaba digno de aquellos compatricios nuestros, que ilustraron, sin que neguemos las flaquezas del segundo, el Solio Pontificio, y Benavides, obtenidos los permisos competentes y atendidos todos los requisitos necesarios, trasladó los restos de los Papas hispanos a un sepulcro de mármol, en que descansan ya digna y definitivamente.
La fiesta de otro Papa español, San Dámaso, llevó al Colegio cultorum martyrum, obra del Profesor Horazio Marucchi, a las catacumbas de Domitila, y ciebrada la Misa en la Capilla donde yace sepultado el fossor Diógenes, inmortalizado por Wiseman en. la novela «Fabiola, Benavides por su cualidad de sacerdos del Colegio, pronunció una magnífica homilía, más tarde impresa, en honor del mas ilustre de los Pontifices hispanicos, cuya memoria está íntimamente ligada a la historia de los antiguos cementerios cristianos, homilía que no desdecía, ni de la doctísima conferencia que aquel mismo día pronunció de .-.Rossi en la Basílica de Santa Petronila, ni de la eminente lección del Profesor Marucchi .

Otro aspecto de las actividades culturales de Benavides fue la divulgación y exposición-de temas nacionales. Hoy es la iglesia de San Fernando, Rey de Castilla y León, la que le fuerza a pronunciar en la Academia de España una bella lección sobre el origen y formación de nuestra lengua y la influencia por ella ejercida sobre la italiana. Otro día es la reconquista de Granada y su recuerdo, la que congrega a los españoles residentes en Roma junto a piaza Navonaen la iglesia del Sagrado Corazón, la que antaño se llamó de Santiago de los Españoles por haber sido la Iglesia Nacional del Reino de Castilla como para el de Aragón lo fuera Montserrat, y allí hace vibrar el corazón de sus connacionales recordándoles emocionado el fin de la reconquista del suelo patrio. En otra ocasión para conmemorar el descubrimiento de América, desarrolla en los círculos romanos «Apología e historia pontificia» el tema, interesante y documentado, de la parte importantísima que el clero católico tomó en los descubrimientos colombinos, y vindica con elocuencia ardiente y devota a los Sumos Pontífices a los sacerdotes y a ilustres religiosos.
La misma Academia de los Arcades le acogió alguna vez en su recinto, y de labios de Benavides brotaron majestuosos conceptos sobre los orígenes del idioma castellano, sobre la belleza encantadora del mismo, y sobre las relaciones de su lengua materna con los restantes idiomas neolatinos.
No satisfecho con su labor de alta investigación arqueológico-histórica y de divulgación erudita, fundó y mantuvo a su costa este egregio Prelado Urbano un Instituto, en el que gratuitamente se enseñaban las lenguas española, francesa, inglesa, alemana, árabe y portuguesa. Las clases de este Centro que regían profesores eminentes, se vieron frecuentadas por más de quinientos alumnos de todas las edades y condiciones sociales, y sirvió eficacísima y ejemplarmente para contrarrestar en parte al menos, la incesante propaganda de las sectas protestante que inundaba el suelo de Roma.

De haber continuado Benavides en la Ciudad Eterna, metido de lleno en ambienté cultural tan elevado, no es aventurado mi sospechar, ni decir, que la cristiandad entera se hubiera beneficiado de investigaciones, y qué el nombre de este hijo ilustre de Antequera hubiera figurado en los tratados de arqueología cristiana al lado de sus compañeros ya mencionados, y a estas horas no sería menos conocido ‘que Duchesne, Bulio, Grossi-Gondi, Scaglia, Lanciani, o el barón de Kanzler.
Pero en 1894 fue nombrado Chantre de la Catedral placentina, y desde entonces hasta su muerte, Plasencia, ciudad y diócesis, nueva patria adoptiva, ocupa un puesto distinguido y privilegiado, en el corazón ardoroso de Benavides, que precisamente en Plasencia rindió tributo a la muerte el 5 de septiembre de 1912. Ni las personas, ni las cosas de Plasencia le fueron ajenas desde que se instaló en la bella. extremeña. Le preocuparon con singular atención los asuntos culturales, pero no descuidó ni los apostólicos, gozaba del título de “Misionero Apostólico” según confesiones y declaraciones tanto del Obispo cuanto del Alcalde de la ciudad ni siquiera los de carácter nacional o internacional.

Basta hojear las actas del Municipio placentino para convencerse de la intensa preocupación de Benavides, cuyo nombre aparece allí con relativa frecuencia, por todo lo que a la ciudad y a sus moradores pudiera interesarles.
Adscrito como Vocal adjunto a la Junta Local de Instrucción Pública, visita Escuelas privadas y públicas, inculcando en los niños ideas de amor al estudio, a la vez que sentimientos religiosos, que jamás olvidó su condición de Sacerdote, como de consuno atestiguan las autoridades de Roma y Plasencia . ‘ Interviene muy activamente en conseguir para esta población de la Alta Extremadura el titulo de .Muy Benéfica en atención a los desvelos y cuidados que se prodigaron por la ciudad entera a los soldados repatriados de Cuba y Filipinas, distinción que enalteció con su numen poético el cantor de Extremadura, Gabriel y Galán, que se confesaba «amigo agradecido del Chantre de Plasencia» . Por su iniciativa se dieron nombres de insignes bienhechores antiguos a varias plazas y calles de la ciudad, y por su cuenta organizó funerales solemnes en el aniversario de la muerte del fundador de Plasencia, el Rey castellano don Alfonso VIII.

Aclimatado en este nuevo cargo y terreno, sus relaciones científicas hubieron de centrarse principalmente en España. Con su ingente Biblioteca romana cedida al Colegio de Trinitario españoles, se fundó una pública en Roma, puesta bajo el patronato del Embajador de España en el reino de Italia, y por este acto de generosidad y desprendimiento mereció la gratitud del gobierno de nuestra nación y de los estudiosos de las cosa españolas en la ciudad de los Papas. Cuando al correr de los años formalizase en Roma la «Escuela de Arqueología Historia», se contaba entre otros fondos con los de la casa generalicia de los Trinitarios Descalzos, donde estaba, decía Pacheco y Leiva, «la muy rica sobre materias religioso-históricas española del que fue Monseñor Benavides Checa».
Puesto al habla con los estudiosos de España entera, nunca cesó en el trabajo investigador, y su labor fue apreciada meritisimamente por los auténticos sabios, aunque en más dé un ocasión hubo de sufrir ¿cómo no?— las rechiflas, ordinaria en ciudades pequeñas, de pretenciosos y vanidosos émulos que hablaban, pero no se movían trabajando.
Gracias a Benavides su particular amigo y doctísimo maestro en la historia del arte español, don Manuel Gómez Moreno, hizo la mejor descripción, aún habida cuenta la brevedad de la misma, de la antigua Catedral placentina. Fue el mismo Chantre quien al visitar por primera vez, año 1894, la célebre Capilla de San Pablo, que ha sido sucesivamente Sala Capitular, Sacristía y vestuario de Canónigos, quedó gratamente sorprendido al contemplar tan notable monumento, sintiendo a la par suma extrañeza cuando se percató .de que nadie hasta entonces había reparado en la belleza arquitectónica de la sala. Poco después comunicó sus extrañeza y maravilla con el arquitecto don Vicente Lampérez, quien en 1901 describió la susodicha pieza, valorando debidamente los méritos que encierra, que habían silenciado cuantos habían escrito sobre la historia, arte y monumentos de Plasencia. Las impresiones primeras del famoso arquitecto e historiador, publicadas en la Revista d Arquitectura, la resume el autor en su obra general acerca de la arquitectura cristiana española.

Gozó igualmente Benavides de la amistad de don Pelayo Quintero, que con elegancia y maestría describió en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, la sillería del Coro de la uno de los más notables del reino de Castilla, capaz de parangonarse con los de las Catedrales de Sevilla, Ciudad Rodrigo y Toledo, o con la del Convento Dominicano de Santo Tomás de Ávila. También por los mismos años Serrano Fatigati se detuvo ante el mérito extraordinario de la sillería del Coro placentín, y la estudió en la Ilustración Española y Americana.
Trabajos todos ellos meritísimos, que el Chantre avaloró con preciosas e ininterrumpidas investigaciones en los fondos del Archivo Capitular de la Catedral y del Municipio.
Perdió Roma, al venirse a España Benavides, un elemento valioso, y un estudioso incansable y perito en el campo de la arqueología cristiana; pero ganó mucho España, más concretamente Plasencia y su Diócesis, con la presencia y las actividades de Benavides en la Chantría a lo largo de diez y ocho años. Basten los testimonios del Padre Fita, y del Padre Naval.
El que había pasado su vida entera como estudiante y era un verdadero maestro en el campo de la historia, apenas si ejerció formalmente la función docente en la ciudad del Jerte. Tan sólo en el Curso de 1906-7 figura entre los Catedráticos del Seminario Diocesano, explicando precisamente arqueología, su fuerte, asignatura que por ‘vez primera se enseñaba en dicho Centro Eclesiástico; pero antes de terminar el Curso, allá por marzo de 1907, pasó a sustituir a Benavides en la Cátedra el entonces joven Presbítero don Ambrosio Tejado, sin que Benavides aparezca ya nunca entre los Profesores del Seminario.

Algo semejante le aconteció con los cargos de responsabilidad gubernativa en la curia. Como Gobernador Eclesiástico interino firma el 1 de mayo de 1907 una Circular al que ordena al Clero Diocesano que desde aquel día en conformidad con las rúbricas, haga mención en el Canon de la Misa del nuevo Obispo, don Francisco Jarrín Moro. A buen seguro que aquella brevísima interinidad la debió a la ausencia del Deán don Eugenio Escobar, Vicario Capitular, que estaría en Salamanca asistiendo a la Consagración del Prelado. Posesionado de la Diócesis el señor Jarrín, también correspondiente de la Real Academia de la Historia desde el año 1884 cuando estaba en Ávila, nombró para Fiscal del Obispado al Chantre Benavides; pero duróle muy poco tiempo el cargo, como le sucedió a Escobar con los de Provisor y Vicario General, pues este fue sustituido en los oficios de curia antes de que feneciera el mismo año de 1907, y no mucho después aparece como nuevo Fiscal don Teodoro Sánchez Marcos, quedando también desplazado Benavides.
Recogido de nuevo en sus tareas de exploración de la antigüedad, y consagrado a ellas por entero, hizo de su propia casa Archivo y Museo, y entregado a sus aficiones le sorprendió la muerte en 1912. Fue sepultado conforme a la costumbre y privilegio de los Capitulares placentinos en la Ermita de Santa Teresa, y sobre sus restos los testamentarios colocaron lápida de mármol, sobre lo que mandaron grabar el siguiente epitafio:
EL M. I SR./D. JOSE BENAVIDES CHECA/CHANTRE DE ESTA SANTA IGLESIA/ Y
PRELADO DOMESTICO DE SU SANTIDAD/MURIO EN EL SEÑOR EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1912. /ROGAD A DIOS POR SU ALMA.
Inscripción bien sencilla, (permítasenos decir) muy poco en consonancia con el temperamento y los gustos del difunto. Hubiera preferido, no lo dudamos, laude latina, con reminiscencia de mártires y cementerios cristianos de la antigüedad, algo parecido a lo que él había compuesto para su paisano, el Obispo don fray Plácido Bayles, Prelado fallecido en la Diócesis de Plasencia el año 1747.

No nos explicamos por qué el Boletín Oficial del Obispado no mencionó en sus necrologías a este Chantre, que pese a sus rarezas y extravagancias — ¿quién no las tiene?— auténtico hombre de ciencia, no siempre comprendido, había paseado el nombre de España por el extranjero, y el de Plasencia por toda la Península, recabando para ambas siempre la admiración, el aplauso y el agradecimiento dé muchos hombres grandes en la ciencia y en la virtud. Muy de otra manera reaccionó la Real Academia de la Historia, que hizo constar en sus actas y su boletín el fallecimiento de este preclaro Sacerdote, ornamento de la Diócesis placentina.

Biografía: Mons. Benavides Checa. De Francisco González Serrano, año 1952.Fundador del Seminario de Estudios Placentinos, presesor de nuestra Asociación Cultural Placentina."Pedro de Trejo"
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jueves, 15 de julio de 2010

APUNTES PARA LA HISTORIA DE PLASENCIA II.-

APUNTES PARA LA HISTORIA II.-
Nota que de don José Benavides, Chantre de la Catedral a los señores de la Sociedad Española de Excursiones que visitan los principales monumentos de la ciudad, hoy 6 de enero de 1905; Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. XIV (1905).
La noche del 5 al 6 de enero de 1905 un grupo de excursionistas madrileños, académicos, escritores, coleccionistas, críticos y hasta fotógrafos, acaudillados por Lampérez, finalizaban au expedición por Extremadura en Plasencia. Ya en la estación de Plasencia-Empalme, llegaron en plena madrugada, fueron amabilísimamente atendidos por el Chantre de la Catedral placentina, que luego en la ciudad se desvivió por complacerles. Puso en manos de los excursionistas una breve reseña de los monumentos artísticos de Plasencia con alusiones históricas a los mismos. Aquella nota, que sintetizaba la historia de los monumentos y los nombres de los principales artistas, se encargó de publicarla, aun sin contar con el visto, bueno de Benavides el director de la excursión, Lampérez. En breve resumen toca los capítulos de maestros que trabajaron en ambas catedrales, en el Berrocal y en el acueducto. Así la parte que a Plasencia corresponde en aquella excursión por Extremadura, gracias a Benavides, resulta la más interesante. Esto sin aludir siquiera a la primera velada necrológica que celebraron los excursionistas improvisadamente y en compañía de algunos placentinos, al enterarse del fallecimiento ocurrid aquel mismo día de Reyes, en el pueblo de Guijo de Granadilla, del poeta Gabriel y Galán.
La comisión distinguidísima de la Sociedad de Excursionista de Madrid, presidida por Don Vicente Lamperez, catedrático de la escuela de arquitectura y compuesta del exministro Sr., Marqués de Figueroa Sr. Conde de cedillo, Sr. Marqués de Villasanta, do Joaquín Argamasilla de la Cerda, don Benjamin Avilés, don Pablo Bosch, don Telésforo y don Isidro Pérez Oliva, don Manuel González Arnao y don Pelayo Quintero.
Por mediación del Sr.Chantre, pidieron y obtuvieron una audiencia del Sr. Marqués de Figueroa, varios obreros de distintos gremios de la Ciudad, para solicitar el apoyo del ilustre exministro con el fin de dotar en Plasencia una escuela de Artes y Oficios. El Sr. Figueroa recibió a los obreros con exquisita cortesía y los ofreció su apoyo incondicional, indicándoles el camino que debían seguir para obtener la escuela.
Los obreros, Alfonso Gálvez, Antonio Pérez, Demetrio Castro, Eloy García Beltrán y José Benito, convocaron una reunión el día 16 de Enero de 1905, en el Teatro Romero citando a todas las clases sociales de Plasencia. La reunión fue numerosa y reinó la más completa unanimidad en pró de la Escuela de Arte y Oficios que se deseaba, nombrándose una comisión gestora que celebro su primera reunión, aquella misma noche: en esta Comisión estaban representadas las diferentes clases sociales de la ciudad.

Por gestiones posteriores de esta Comisión, el Ayuntamiento cedió el local para la escuela y ofreció consignar en los próximos presupuestos la mayor subvención posible. El la Diputación Provincial, presento el diputado D. Luis Díaz López, una solicitud de la citada Comisión gestora pidiendo una subvención para la escuela en proyecto, y la Diputación acordó una subvención de dos mil pesetas. Este acuerdo fue suspendido por el Gobernador Civil de la provincia, produciendo en la clase obrera de Plasencia, el disgusto natural, y haciendo suponer que las luchas y rencillas políticas tuviesen parte en este asunto, perjudicando a Plasencia que podría haber tenido un centro de instrucción popular tan necesario para la época Parece mentira que las ideas políticas estuviesen por encima de de un beneficio para la sociedad. Esto ocurrió hace ciento cinco años, de la misma forma, hoy se repite la historia.

                   Departamento de Investigación y Divulgación de la A,C.P."PEDRO DE TREJO"
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Jose Antonio:Médico. Pedro:Industrial,Documentalista. Pero sobre todo, y desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.