jueves, 1 de enero de 2009

CONSERVEMOS NUESTRA PROPIA IDENTIDAD

En este principio de año, traemos a nuestro blog un artículo que fue publicado por nuestra revista “La Voz de Mayorga” del año 1984-
Teniendo en cuenta el paso del tiempo y los cambios de costumbres, seguimos siendo fieles a la idea que en artículo de don Manuel Díaz López, entonces presidente de la Asociación, reflejaba el sentir de todos los “Trejanos”: La defensa de la cultura, patrimonio, usos y costumbres de Plasencia y su Tierra.

El artículo decía así:
Todos los pueblos poseen unas tradiciones y usos que les confieren una personalidad especial. Son muy celosos en conservarlas los anglosajones, los germanos y, en España, las regiones del norte. También la capital de nuestra provincia cuida celosamente la conservación de sus fiestas y tradiciones: San Jorge, San Blas, Las candelas...
En Plasencia ocurre todo lo contrario: se han perdido casi todas nuestras tradiciones en favor de un pretendido modernismo, sin tener en cuenta que no puede haber verdadero progreso que no se base en un sólido pasado.
Por ese motivo nuestra Asociación hace todo lo posible por reavivar, en la medida de sus fuerzas, esas tradiciones, para buscar la verdadera identidad de nuestra ciudad. Pero para ello necesita el apoyo de nuestras autoridades, corporaciones, asociaciones y fundamentalmente, de todos los placentinos; ella sólo puede, según su lema, sembrar la inquietud.
San Fulgencio -hasta los años treinta-fue una de las grandes fiestas, celebrada en toda la diócesis, que atraía a multitud de forasteros, y es lo que la Asociación, desde hace años y con sus modestos medios, trata que vuelva a ser. Si logramos que colaboren con nosotros autoridades, entidades, asociaciones, peñas, etc...se puede conseguir fácilmente.
Se ha perdido en el mes enero la festividad de San Antón, en la que alrededor del lugar donde estuvo su ermita -que ardió de forma fortuita a mediados del siglo pasado-se celebraba una romería en la que se comía el primer chorizo de la matanza. Y con el “ramo” de los Santos Mártires San Fabián y San Sebastián, que trasladada a Santa Elena, al quemar su templo los franceses en la guerra de la Independencia, se vino celebrando hasta 1942, en que se restauró la iglesia.
Si repasamos las fechas del año, vemos que queda muy poco y que se ha perdido mucho. En la medida de nuestras fuerzas, intentaremos ir restableciendo todo lo perdido.
En Año Nuevo ha aparecido una nueva costumbre que nos parece bien: esperar en la Plaza Mayor a que entre el nuevo año con las campanadas que da nuestro abuelo, el gran Mayorga.Se han perdido las fiestas de las Candelas; día en que asistía a la Catedral el Ayuntamiento, donde se les repartían cirios, y por la noche se celebraba el segundo baile de disfraces.
Se ha perdido el “ramo” de San Blas, en la parroquia de San Martin, con tamborilero y venta de los cordones del Santo.
Así mismo ha pasado al olvido el martes de Botijero, el mercado más importante del año, con inocentes bromas, pelotazos, bailes y enorme afluencia de forasteros. Era el martes siguiente al de Carnaval.Con la cuaresma entraba la celebración, todos los domingos por la tarde, de el “chiribi” en el parque de San Antón, que divertía honestamente a la juventud. No creo que la juventud actual, a pesar del cambio producido en sus costumbres, lo rechazara.
La Semana Santa, sigue. Se ha recuperado, aunque no con el esplendor antiguo, y se conservan las seculares procesiones, gracias al denodado esfuerzo de la Unión de Cofradías de Pasión de Plasencia; debido a ella se mantiene, con dificultad, esta catequesis viviente.
Despareció el mercado de corderos del Sábado Santo, donde tanto disfrutaban pequeños y mayores al adquirir su borreguito.
La festividad de la Patrona, Santa María del Puerto, va en auge, aunque convendría arreglar la carretera vieja para los que quisieren subir a pie.
La cinco veces centenaria cofradía de la Veracruz intenta, sin éxito, restaurar la celebración religiosa de la Exaltación de la Santa Cruz, el 3 de Mayo. Han desaparecido los niños que con bandejas con cruces de flores postulaban por las calles. Hasta la desamortización, esta cofradía hacía una procesión desde San Francisco, donde estaba establecida, hasta las parroquias de la Santa Cruz y Santa Elena, donde había solemne función. Con esta cofradía estaba muy ligada la Venerable Orden Tercera de San Francisco, antiquísima y que creemos guarda un interesante archivo que, para que no se perdiera, debería pasar, bajo inventario, al archivo municipal.
Se ha suprimido uno de los tres grandes jueves del año: la Ascensión del Señor. Sigue el Corpus Cristi con una procesión, que ha perdido mucho al reducir su secular recorrido a la mitad, suspender sus cuatro paradas y no asistir a la misma las mangas parroquiales y todas las cofradías y hermandades con sus estandartes.Las Ferias y Fiestas de Junio cada vez tienen mayor pujanza, pero echamos de menos las casetas en la Plaza Mayor y van tomando un tono entre feria de Sevilla y San Fermines Pamplonicas.En cambio, la Feria de los días 13y 14 de Agosto, ha perdido todos los festejos, incluso los taurinos sustituyéndose por la festividad del Martes Mayor.
La festividad de la Asunción de Nuestra Señora, titular de nuestra Catedral, fue importantísima, con solemne función religiosa, iluminación de la plaza de la Catedral con teas, conciertos entre ellos el de la célebre “Cacería”, iluminación de la Catedral y de los balcones de las casas particulares. Solamente resta de todo esto la función religiosa, con gran afluencia de fieles, y la iluminación con faroles de los ánditos superiores de la Catedral.
De los “ramos” del mes de septiembre han desaparecido el de la parroquia del Salvador, dedicado al Cristo de la Victoria que se venera en dicho templo, y el de San Nicolás de la Virgen de los Remedios, cuya imagen y retablo han desaparecido en la última reforma de la parroquia. Subsisten el de San Lázaro, gracias a los vecinos del barrio y su entusiasta presidente, y el de Nuestra Señora de la Salud, gracias a los devotos vecinos y cofradía o devoción, cuya entusiasta directiva ha hecho un ingente esfuerzo para restaurar, con absoluto respeto y fidelidad, la decoración del interior de su bello santuario, que procede del siglo XVIII. Se perdió hace años el rosario de esta Devoción, que todos los días salía por las calles del casco de la Ciudad, con recorrido distinto para cada día de la semana. Conserva su tamborilero y pedidores. Se conservan las fiestas religiosas de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, con la costumbre de ir a asar castañas al campo el primer día y la masiva visita al cementerio y la misa en el mismo el segundo día.
En noviembre era la novena de Nuestra Señora del Puerto de la parroquia de San Martín, que tiene cofradía propia contaba con tamborilero y pedidores. No se celebra desde que se cerró esta parroquia, la más antigua de la ciudad, como demuestra inscripción de su portada del año 1200, veintidós años después de reconquistarla Alfonso VIII; era esta iglesia la de mayor número de clérigos, capellanías y feligresía, y la más artística, magníficamente restaurada hace pocos años por Bellas Artes y que hoy sigue cerrada al culto; unos dicen la culpa es de unos y otros que de otros, pero el resultado es nefasto. También tuvo esta cofradía Rosario de la Aurora.
Se cerro al culto la iglesia de Santa Ana, monumental, y la capilla del Hospital Provincial no tenia el magnífico culto que poseía cuando la cuidaban las Hermanas de la Caridad, ignorando los motivos por qué estas beneméritas religiosas, después de siglo y medio, han dejado de regir el placentinisimo hospital de Santa María. Hoy Hospital Provincial.
Las fiestas de Navidad continúan, pero han perdido parte de su contenido, entrañablemente familiar, y el árbol nórdico y Papá Noel intentan suplantar nuestros españolísimos “nacimientos” y nuestros Reyes Magos. En este sentido es digno de alabanza el Centro de Iniciativas Turísticas de Plasencia, organizando la cabalgata de los Reyes Magos-
Han desaparecido otras costumbres profanas, como los días de campo en la Peña Resbaladera o las comidas en el “Cancho de los Compadres”, así como las del Gremio de Labradores y Ganaderos, tan antiguo como la ciudad.
Subsiste el también antiquísimo Gremio de Hortelanos cuyo patrón, San Gregorio, estuvo en la capilla del Hospital de San Roque y hoy en San Pedro, donde hacen la fiesta en el mes de Mayo. Tiene unas antiquísimas ordenanzas y un valioso archivo que, bajo el correspondiente inventario, debía custodiarse en el Municipal, para evitar deterioros y extravíos.
Han desaparecido el “ramo” del Cristo de las Batallas y la romería de San Polo y la que había sido su ermita, con notables azulejos de Talavera, destruida al hacer el pantano del Jerte. También han desaparecido los restos de la parroquia de San Julián, la de San Miguel -donde el Ayuntamiento celebró sus sesiones mientras se edificaba en el siglo XVI nuestro bello palacio municipal- y los restos de la iglesia de San Marcos, que fue de monjas del Cister y donde todos los años el Ayuntamiento celebraba función. El Cristo articulado, notabilísimo ejemplar con el que los dominicos hacían en la iglesia de San Vicente Ferrer la ceremonia del Descendimiento, fue vendido hace pocos años a un chamarilero por un ignorante en un precio irrisorio.
Han desparecido procesiones como la de la Virgen del Carmen, que tiene su cofradía en San Pedro y que ha sustituido su venerable imagen por una moderna; la solemne del Corazón de Jesús y la secular de la Purísima del convento de San Francisco. La de este mismo Santo y San Buenaventura, que salían últimamente de la brutalmente expoliada -en 1941- iglesia de Santa Clara. Se podía, por lo menos, devolver a la misma las laudes sepulcrales de sus fundadores, que hoy yacen, sin beneficio para nadie y en peligro de perderse, junto al edificio antiguo del Asilo de Ancianos, hoy colegio de San Calixto. El retablo de las Claras fue comprado por la duquesa de Larios y se encuentra en la Catedral de Málaga.Otras fiestas que se perdió hace ya muchos años era la que el día 10 de Febrero celebraban los mozos de coro de la Catedral para festejar a su Patrona, Santa Escolástica. Según nos cuenta el historiador placentino D. José María Barrio y Rufo, comenzaban la mañana de dicho día, yendo hasta Fuentidueñas en coches de caballos para traer de aquella ermita la imagen de la Santa hasta la Catedral. En éste se le hacían las funciones religiosas, y después, los mismos mozos de coro, tenían una actuación en la puerta principal del primer templo diocesano, que consistía en unas danzas especiales para esta celebración y alguna representación teatral.
También ha sido de gran relieve hasta hace algunos años, la fiesta de la Inmaculada, Patrona del Arma de Infantería, festejada por el regimiento de guarnición en la ciudad y a la que estaba invitada la población civil. A las vistosas y bizarras paradas militares se agregaban juegos y concursos, una becerrada y el más importante baile de gala del año, en el que las damas de la ciudad tenían ocasión de lucir sus mejores atuendos y joyas. Este se celebraba en el Teatro Alcázar, elevando su piso a nivel del escenario y sustituyendo las filas de butacas por una gran pista empolvada de talco.
Costumbres, festejos religiosos y profanos, iglesias desaparecidas o cerradas, imágenes vendidas,, procesiones suprimidas. Se nos dirá que los tiempos cambian, pero se puede demostrar fácilmente que otros países, regiones y ciudades lo conservan y miman, porque saben que los caracteres de la identidad espiritual de un pueblo. Y, se suprimen, pero ¿qué se ha hecho para llenar su vacío? Nada. Absolutamente nada: el pasotismo, el materialismo, la procacidad, las drogas, la impersonalidad como pueblo, como ciudad.La Asociación “Pedro de Trejo”, que tiene como finalidad principal de su existencia la defensa de los intereses de Plasencia, de sus monumentos y obras de arte, de su cultura, de su personalidad e identidad, quiere recobrar lo que se pueda de lo que por abandono se ha perdido, pero para ello necesita la ayuda de autoridades, entidades, asociaciones y conciudadanos. Sabemos que es muy difícil pero lo intentaremos sin escatimar esfuerzos. Si no lo logramos, por lo menos habremos cumplido con el lema de nuestra Asociación: «SEMBRAR INQUIETUDES>.

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Jose Antonio:Médico. Pedro:Industrial,Documentalista. Pero sobre todo, y desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.