sábado, 26 de diciembre de 2009

SEMBRANDO INQUIETUDES.



HISTORIA DE LA ASOCIACION CULTURAL PLACENTINA “PEDRO DE TREJO”
PRIMERA PARTE.


I.- ORIGENES

En el otoño de 1941 unos jovenes estudiantes que habían acabado el bachillerato y comenzado, como alumnos libres, el estudio de sus carreras, unidos por gran amistad y aficiones comunes, intentaban investigar sobre la historia de Plasencia y sus monumentos; eran: Manuel Díaz López, Emilio Muñoz Pérez, Crispín de la Calle Martín y Fernando de la Cámara Rocha. En las vacaciones de Navidad abordó a Manuel Díaz López otro estudiante y buen amigo, Cándido García Barragán, que le expuso que él y otro amigo y compañero, Dionisio Pereira Fernández, que estudiaban en Madrid y Salamanca respectivamente, tenían las mismas inquietudes y que convenía aunar esfuerzos. A todos les pareció bien, y en 29 de diciembre de 1941 celebraron una reunión, en la que acordaron formar el Grupo de Estudios Placentinos.

Su labor fue poco importante, debido a la falta de medios y de experiencia, y decayó al ser captados casi todos sus miembros por la Juventud de Acción Católica, donde desarrollaron una gran actividad y ocuparon importantes cargos en el Consejo Diocesano. Después, algunos marcharon fuera de Plasencia y los demás abandonaron sus cargos directivos en la Juventud de Acción Católica, al ver que en ella no podían desarrollar sus inquietudes primarias y no estar conforme con la dirección dictatorial de dicha organización. De todas formas, el Grupo logró levantar un plano de la “Fortaleza” antes de que acabara de ser derruida, lo cual es muy importante.

II.- EL SEMINARIO

Los que quedaban en Plasencia, se reagruparon y se unieron con otros amigos que habían contactado con ellos en la Juventud de Acción Católica, y otras personas que también, desde hacía años, se dedicaban a los mismos estudios. Hubo reuniones, y en 27 de noviembre de 1949 acordaron dar al grupo el nombre de “Seminario Placentino de Estudios Extremeños Pedro de Trejo”, vinculado al Seminario de Estudios Extremeños que en la Universidad de Salamanca había creado el Catedrático extremeño don Francisco Elías de Tejeda.

Aquí comenzaron las crisis: dos de las personas que se habían incorporado, se nombraron por sí y ante sí Director y Subdirector del Seminario. Esto disgustó a uno de los antiguos miembros del Grupo de Estudios Placentinos, que se separó para formar un nuevo Seminario con algunos jóvenes que había reclutado. Inmediatamente fue expulsado, y siguió la marcha del Seminario, que fue fructífera. Se incorporaron algunos miembros más de valía, se organizaron conferencias, publicaciones en prensa y una visita a la Cueva de Boquique. Se hizo muy difícil la entrada en el Seminario, que entonces no contaba más que con una docena de miembros, pues había que superar una votación en la que había que obtener los votos positivos de dos ‘terceras partes, de los miembros y ello hizo cotizarse mucho el pertenecer al Seminario. Se hicieron trabajos individuales y colectivos. Las reuniones se celebraban en el domicilio de Manuel Díaz López

Pero surge una nueva y grave crisis, el gobierno dictatorial del Director y Subdirector autonombrados dio lugar a graves disgustos y a que se distanciaran del resto de los miembros. Para solventar esta situación, se celebró una reunión en un aula del Instituto de Bachillerato “Gabriel y Galán”, en la que, por unanimidad, se acordó expulsar al Director y Subdirector, y mediante votación, se formó una Directiva Provisional, de la que fue Director Cándido García Barragán; Secretario, Álvaro Espinosa Gómez; Archivero, Manuel Díaz López; Tesorero, José Martín Vizcaíno, y vocal de conferencias, Jaime Peña Agudo.

Como al mismo tiempo se había disuelto el Seminario de Estudios Extremeños de la Universidad de Salamanca, por traslado del Catedrático Elías de Tejeda a Sevilla, y con él todos los Seminarios de Estudios Extremeños que habían florecido en Extremadura, subsistiendo solamente el “Pedro de Trejo”, se acordó redactar unos estatutos y comenzar una vida propia.

Se encargó de redactar los Estatutos Manuel Díaz López y fueron aprobados por unanimidad. En su virtud se celebraron unas nuevas elecciones y fue elegido Director Manuel Ovejero Morales. En la elección siguiente se eligió Director a Manuel Díaz López. Todo este tiempo fue de incesante labor: Trabajos históricos y literarios, conferencias, exposiciones, nombramientos de miembros de Honor y de miembros honorarios, que dieron su apoyo moral al Seminario. Importante certamen con motivo del cincuentenario de la concesión a Plasencia del título de “Muy Benéfica”, con clausura en el Teatro Alcázar; emisión semanal por Radio Plasencia, con tres secciones, dirigida por Jesús Durán Sánchez, etc.

Pero todo se truncó por la política. El Gobernador Civil de la Provincia de Cáceres, don Antonio Rueda Sánchez Malo, se fijó en la brillante labor de “Pedro de Trejo” y quiso se integrara en los Seminarios de F.E.T. y de las J.O.N.S., para ello mandó un emisario, primero con promesas y halagos y después con amenazas. Pero “Pedro de Trejo” había decidido desde sus comienzos ser apolítico y se negó en redondo. La coacción aumentó y, por ausencia del Director, hubo una tensa reunión del’ Vice-Director Jesús Durán Sánchez y otros directivos con él emisario del Gobernador. La negativa continuó, y entonces el. Sr. ‘Gobernador, mandó un oficio conminatorio al “Pedro de Trejo” a mediados de 1952, en el que decía que por no haber aprobado él los estatutos y haberse disuelto el Seminario “mater” de la Universidad de Salamanca, se abstuvieran de reunirse, so pena de considerar las reuniones clandestinas, con las consecuencias consiguientes.

Se celebró una reunión extraordinaria para tratar el asunto y después de larga deliberación, se acordó dar la callada por respuesta al Sr. Gobernador y no volverse a reunir hasta nueva convocatoria del Director.

Hasta entonces, las reuniones se habían venido celebrando todos los miércoles, primero en un aula del Instituto “Gabriel y Galán”, del que era profesor Jaime Peña Agudo, después en el Hotel Iberia, propiedad de Manuel Ovejero Morales y por último, en un aula del Colegio de San Andrés en la Plaza del Salvador, del que era dueño don Luís Cano Esteban y profesor Manuel Díaz López. A las reuniones asistían no sólo la Directiva, sino todos los socios, y después de los acuerdos de la Directiva tenía lugar un “Seminario hablado” muy interesante. Al Seminario se habían incorporado en 1950, los jóvenes estudiantes con los que el fundador expulsado en 1949 había intentado formar otro Seminario.

III.- LA ASOCIACION

El Seminario estuvo aletargado dos años largos, pero en diciembre de 1953, llegó a Plasencia a pasar las vacaciones de Navidad uno de sus miembros más activos —José Martín Vizcaíno— que había logrado un importante destino en Madrid. Contactó con los más conspicuos fundadores y celebraron unas reuniones en el domicilio de Manuel Díaz López, acordando que, aunque siguiese el mismo Gobernador Civil, se tratara de continuar el Seminario bajo la forma de una Asociación Cultural, para ello se formó una comisión organizadora formada por Cándido García Barragán, Manuel Díaz López, Álvaro Espinosa Gómez, Jesús Durán Sánchez, José Martín Vizcaíno y José Morcillo Blanco, designando como domicilio provisional el de Cándido García Barragán y encargándose Manuel Díaz López de redactar unos nuevos Estatutos, muy escuetos, que fueron sometidos a la aprobación del señor Gobernador.

Pasó el tiempo, y en abril vino la aprobación del Sr. Gobernador, celebrándose, el 22 de abril de 1954, en el Colegio de San Andrés, la Asamblea constitutiva de la Asociación, a la que asistieron todos los miembros del antiguo Seminario, y en aquel acto quedó constituida la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”, eligiéndose la siguiente Junta Directiva: Presidente, Manuel Díaz López; Vice-Presidente, Jesús Durán Sánchez; Secretario, Cándido García Barragán; Tesorero, Martín Castiñeira Martín; Vice-Secretario-Archivero, Julián Hornero Noriega; Vocal 1.0, Teodoro Vallinoto Pizarro; Vocal 2.0, Francisco Alonso Alonso.

Se había hecho fácil el ingreso en la Asociación y su número llegó a ser de 63 socios. Se reanudaron con nuevo ímpetu las actividades del Seminario, las reuniones de los miércoles en el Colegio de San Andrés, aunque en alguna pintoresca ocasión, por no aparecer la llave se celebraron en las escalerillas del atrio de la parroquia del Salvador. Los trabajos históricos y otros sobre el porvenir de Plasencia, excursiones, etc. No hubo más incidente desagradable que inhabilitar a un directivo y expulsar a un socio de los más veteranos, por acciones que iban directamente en perjuicio grave de los intereses de la Asociación. Se acordó reconocer que esta Asociación era la constitución legítima del Grupo de Estudios Placentinos y del Seminario de Estudios Extremeños “Pedro de Trejo”, con lo positivo y negativo que esto hubiera podido tener, pues habían heredado su Archivo y Biblioteca.

En 1956 marcha a cursos en Madrid y como Interventor del Ayuntamiento de Coria, Manuel Díaz López. Hay elecciones, en las que es elegido Presidente Jesús Durán Sánchez, que es reelegido en 1958 y 1960. En este tiempo se alquila el local de la Asociación, se adquiere el mobiliario, se designa un socio-conserje, se hacen proyecciones cinematográficas, audiciones musicales, campeonatos de ajedrez, teatro leído, lecciones de francés y dibujo, se establece la Fiesta de la Pandereta, etc. Fue eficaz colaborador del Presidente, el entonces Secretario, Manuel Domínguez Gunilla.

En 1962 es elegido Presidente Manuel Díaz López, que por entonces, por motivos familiares, había pedido destino en nuestra ciudad; Vicepresidente, Miguel Platero Mirón; Secretario, Gumersindo Martín Hernández; Tesorero, Martín Castiñeira Martín; Vicesecretario-Archivero, José María Vázquez González; Vocal 1.0, José Luís Castiñeira Martín; Vocal 2, José García López.

Esta directiva tiene que resolver un grave problema: amenaza de desahucio del local, por no existir un contrato escrito que salvaguarda los derechos de la Asociación. Se trata de adquirir un local en propiedad, emitiendo obligaciones entre los socios, pero la operación fracasa, porque no se suscriben estas obligaciones más que por los directivos y algún socio entusiasta. Se resuelve el problema de la calefacción mediante estufas de butano. Se completa el mobiliario. Se vuelve a pintar el local. Ingresan como socios todos los componentes de la “Tertulia de los lunes”. Se establece la fiesta de la Asociación.

En 1966 se promulga una nueva Ley de Asociaciones que obliga a redactar unos nuevos Estatutos. Se encarga de ello Manuel Díaz López y se somete a una Asamblea General Extraordinaria, que, después de una amplia discusión en la que se establecen enmiendas y adiciones los aprueba por unanimidad. Estos Estatutos fueron aprobados por el Gobernador Civil y son los que rigen en la actualidad. Son amplios, con cien artículos que contemplan toda la vida y actividades de la Asociación y recogen las experiencias del Grupo de Estudios Placentinos, del Seminario de Estudios Extremeños “Pedro de Trejo” y de otras sociedades culturales de solera.

Siguen las actividades de la Asociación con exposiciones, conferencias, campeonatos de ajedrez, excursiones, charlas, coloquios, edición de revistas y el intento de un boletín para información de los socios (del que salieron tres números), clases de francés, contabilidad y taquigrafía, mercado filatélico, y aumenta el número de socios hasta cerca de doscientos. Hay elecciones cada dos años, en las que unos directivos son reelegidos y entran otros nuevos. Se da de baja el socio-conserje y le suceden otros dos, hasta que hay que prescindir de este cargo.

La vida de la Asociación se hace muy difícil, porque con la cuota anual de 180 ptas., que vienen pagando los socios desde 1957, no llega para cubrir los gastos imprescindibles, y se ha podido ir tirando por subvenciones logradas por la Junta Directiva.

Se impone una reorganización, y en diciembre de 1979 se celebra una Asamblea General, donde se acuerda subir la cuota a dos mil cuatrocientas pesetas anuales y que el cobro se haga por bancos, ante la dificultad de encontrar cobrador. Se elige directiva, siendo reelegidos algunos de los anteriores componentes y entrando otros nuevos: son elegidos censores de cuentas Francisco Herrera Rodríguez, Nicolás Ovejero Granados y Emilio Ovejero García, Delegado de Excursiones José María Vázquez González y de Filatelia Guillermo Clemente Alonso.

Se dan de baja bastantes socios, los que pertenecían por inercia o compromisos. Pero la nueva Directiva empieza a luchar, ayudada por algunos entusiastas Delegados de actividades, y la Asociación resurge más potente. Se edita el boletín “LA VOZ DE MAYORGA”, se hacen excursiones, se establece la semana de Fiestas de Primavera, se inicia la publicación de la Biblioteca Placentina con la edición de la “Historia y Anales de la Ciudad y Obispado de Plasencia”, de Fray Alonso Fernández; se establece la Fiesta de San Fulgencio con brillante resultado, se continúa con las de la Pandereta y de la Asociación, se recuperan los “ramos” de San Antón y los Mártires.

Hay nuevas elecciones en diciembre de 1981 y la Directiva queda formada por Manuel Díaz López, Gumersindo Martín Hernández, Martín Castiñeira Martín, Manuel Domínguez Gunilla, José Luís Castiñeira Martín, Guillermo Clemente Alonso y Luís Martín Hernández. En 1984 es elegido Vicepresidente Jesús Durán Sánchez.

En la Asamblea General de 1982 se acuerda que las esposas de los socios también puedan pertenecer a la Asociación como socios consortes y los hijos, hasta los 16 años, como socios juveniles.

Se confeccionaron insignias de solapa y placas con el emblema de la Asociación, que fue aprobado en 1954. Se entabla una contienda jurídica contencioso-administrativa con el Excmo. Ayuntamiento de Plasencia, para defender nuestro patrimonio monumental y artístico, víctima de feroz destrucción en los últimos años.

Pero la Asociación no sólo mira el pasado, sino el presente y el porvenir de nuestra ciudad, según el artículo 1.0 de sus Estatutos. No hay más que examinar estos mismos Estatutos, los estudios, trabajos y publicaciones, instancias al Excmo. Ayuntamiento, otras corporaciones, entidades y autoridades, y últimamente su voz de alarma sobre los males que pueden gravitar sobre Plasencia, llamando la atención y haciendo un estudio sobre el más próximo: la posible desaparición de nuestra guarnición y el cierre del ferrocarril.

Y, en resumen, siempre procura hacer honor a su lema: “Sembrando inquietudes”. Lema que viene del antiguo “Seminario” y que se eligió mediante un concurso en 1950, del que resultó vencedor el que fue por entonces su directivo, Manuel Ovejero Morales.

Como curiosidad consignaremos que, de los seis iniciadores, tres siguen perteneciendo a la Asociación: Manuel Díaz López, en Plasencia; Cándido García Barragán y Emilio Muñoz Pérez, que residen en otras poblaciones. Fernando de la Cámara Rocha, desgraciadamente falleció en lo mejor de la vida y de su carrera de Notario. Los dos restantes causaron baja. También falleció prematuramente uno de los primeros que formaron el “Seminario” y formó parte de la Comisión creadora de la Asociación: José Morcillo Blanco, profesor de E.G.B., Abogado y Secretario de Administración Local.

Hasta aquí la andadura de “Pedro de Trejo”, hasta 1988, ojala continúe indefinidamente y que nunca falten buenos placentinos que con su entusiasmo, entrega, sacrificio y desinterés hagan que esto sea posible y se siga colaborando por los supremos intereses de nuestra amada Plasencia, que es el fin primero y último de “Pedro de Trejo”.
Departamento de Investigación y Divulgación de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"
"SEMBRANDO INQUIETUDES"



















jueves, 17 de diciembre de 2009

VILLANCICO AL NACIMIENTO, DEL CANCIONERO GENERAL DE LAS OBRAS DEL POETA "PEDRO DE TREJO".


VILLANCICO AL NACIMIENTO DE CRISTO.


¿ Quien es este que nació?
Es el dador de vida.
Y que tal es la parida
Cual quiso lo que parió.

Los cielos, los elementos,
Lo imposible y lo posible,
De ver su Dios invisible,
Visible, están contentos.
Este es el cuento de cuentos
El que el demonio no entendió.
Y que tal es la parida
Cual quiso lo que parió.

Este es de quien dijo Juan
A nuestros antecesores:
“es hecho de carnes de amores
Y la gloria de él verán”
En un ser Dios y hombre están.
¡Bien haya quien tal nos dio:
Y que tal es la parida
Cual quiso lo que parió

Es Dios del cielo venido;
Viene al suelo, adonde estaba.
Y bajo donde quedaba
Por ser ya el tiempo cumplido,
En trinidad permitido,
Que un solo Dios acordó
Y que tal es la parida
Cual quiso lo que parió.


Departamento de Divulgación y Investigacion de la A.C.P. "PEDRO DE TREJO".

SEMBRANDO INQUIETUDES.





lunes, 7 de diciembre de 2009

CUADALUPE EXTREMEÑA !YA¡


GUADALUPEX

En la dirección electrónica www.guadalupex.org encontrareis el documento del Manifiesto de Guadalupe.
Este Manifiesto está promovido por la Asociación Cívica Extremeña “Virgen de Guadalupe” (GUADALUPEX). Con la colaboración expresa de la A.C.P. “PEDRO DE TREJO”.

GUADALUPEX es una entidad a nivel nacional, con el objetivo de recuperar para Extremadura el Monasterio de Guadalupe y 31 localidades extremeñas que están adheridas a la diócesis de Toledo.

Independientemente de las creencias religiosas de cada persona, esto es un acto reivindicativo de los extremeños ante el atropello de la diócesis de Toledo. ¿Que pensaríamos si la “Moreneta” perteneciera a otra comunidad? ¿Lo consentirían los catalanes? ¿Y la Virgen del Pilar? ¿Y la Virgen de Covadonga? Y así otros muchos símbolos de distintas comunidades.
Guadalupe significa para los extremeños un núcleo de unión tanto espiritual como material y por lo tanto consideramos que debe ser extremeña en todos sus conceptos.
Si estáis de acuerdo con estas ideas de identidad extremeña, firmad el manifiesto y mandadlo.


MANIFIESTO:GUADALUPEX EXTREMEÑA ¡YA!
La Asociación Cívica Extremeña “Virgen de Guadalupe” ("GUADALUPEX"), de ámbito nacional, cuyo único objetivo es conseguir que la Patrona de Extremadura, actualmente bajo jurisdicción de la provincia eclesiástica de Toledo, pase a formar parte de la provincia eclesiástica de Extremadura, manifiesta que:
1.La adscripción del Monasterio de Guadalupe, y de las 31 localidades extremeñas a una jurisdicción eclesiástica ajena al territorio civil de la Comunidad Autónoma de Extremadura supone, desde el punto de vista religioso, una anomalía histórica, que contradice radicalmente el espíritu, la doctrina y las disposiciones de la Santa Sede, recogidas tanto en el Concilio Vaticano II, como en los distintos Concordatos firmados entre el Estado Español y la Santa Sede, los cuales recomiendan ajustar las circunscripciones eclesiástica a las divisiones civiles.

1.Alía-La Calera, Baterno, Bohonal de Ibor, Bohonal de los Montes, Capilla, Carrascalejo, Casas de Don Pedro, Castañar de Ibor, Castilblanco, Fuenlabrada de los Montes, Garbayuela, Garbin, Garlitos, Guadalupe, Helechosa de los Montes,Herrera del Duque, Navalvillar de Ibor, Navatrasierra, Peloche, Peñalsordo, Peraleda de San Roman, Puebla de Alcocer, Risco, Siruela, Talarrubias, Tamurejo, Valdecaballeros, Valdelacasa de Tajo, Villar del Pedroso, Villarta de los Montes y Zarza Capilla.
2.La Virgen de Guadalupe, representa la seña de identidad más sobresaliente de la Comunidad Autónoma Extremeña, y así lo ha reconocido la Asamblea de Extremadura, representación de la soberanía popular, al elegir el día 8 de septiembre como Día de Extremadura. Como tal, Guadalupe es, con carácter irrenunciable, patrimonio cultural y espiritual de los extremeños, independientemente de sus creencias e ideologías.

3.GUADALUPEX ofrece su colaboración a todas las Instituciones, tanto religiosas como civiles, para conseguir el objetivo de la adscripción a Extremadura de su Patrona, así como del resto de las poblaciones extremeñas que actualmente pertenecen a la Archidiócesis de Toledo. De las autoridades eclesiásticas extremeñas esperamos una mayor implicación en la solución de este anacronismo histórico, y del Arzobispado de Toledo una muestra de generosidad acorde con los sentimientos religiosos y culturales de los extremeños.

4.Es voluntad de GUADALUPEX promover, con carácter permanente, actuaciones e iniciativas orientadas a conseguir, en el más corto plazo de tiempo posible, el objetivo de normalizar y situar en igualdad con el resto de divisiones eclesiásticas del territorio nacional, a la provincia eclesiástica de Extremadura.

5.Los extremeños deben conocer que, poco después de la creación de la provincia eclesiástica extremeña, la reversión de Guadalupe a Extremadura estuvo consensuada y decidida entre las autoridades eclesiásticas de la Santa Sede, de la Comunidad Autónoma y de la Archidiócesis de Toledo, y que fueron razones no religiosas las que consiguieron prolongar esta situación de injusticia, que los extremeños sienten como una afrenta y un agravio a sus sentimientos religiosos y culturales.

Dirección del manifiesto: http://www.guadalupex.org/

Gracias por vuestra colaboración.
Departamento de Divulgación e Investigación de l a A.C.P. “PEDRO DE TREJO”
SEMBRANDO INQUIETUDES.

viernes, 4 de diciembre de 2009

PATRIMONIO OLVIDADO. II.-

En la cultura sobre nuestro suelo placentino, hubo un Arte de plástica Celtibérica representada por la cabeza de un Toro.
Esta escultura se hallaba sobresaliendo del liso blanqueado de la pared de una vieja casa de la calle de San Pedro, de Plasencia.
Generación tras generación ha permanecido en ese lugar sin haber sido objeto de crítica.
Para mi, y para muchos otros placentinos fue durante mucho tiempo, un enigma por el trazado del pelo de su frontal. Hemos visto el mismo diseño, reproducido plenamente sobre los exvotos equinos de El Cigarralejo, para que abandonáramos nuestras reservas y lo incluyéramos como una prueba del arte de este pueblo celta en nuestra Comarca.
Sus ojos amigdaloides, saltones, su simetría facial, el quietismo que proporciona a la figura el conjunto total del trazado de sus rasgos, nos hablan en favor de su arcaísmo.
Constituye este tipo de trazado —refiriéndose a los presentes en los exvotos del Cigarralejo— una clara muestra del ritmo geométrico que surge como resultado de la mezcla del pueblo Indoeuropeo con nuestras gentes africanas.
Puede tratarse, la muestra, de una escultura que se puede incluir entre aquéllas que adornaban las cornisas de los templos celtibéricós. Pero, ¿Dónde se encuentra?.
Creemos que constituye un hecho de muy significativo relieve el que a unos pasos de donde se encontraba esta figura exista hoy una iglesia cristiana, y que, dentro de su recinto, apareciera enterrada un ara romana de la que más adelante nos ocuparemos.
Parece como si un poder telúrico, actuando generación tras generación, sin distinción de raza, religiones ni costumbres, impusiera un determinado lugar del suelo de la ciudad, como plataforma específica de creencias superiores.
En núcleo urbano de Plasencia, en las obras que se estaban llevando a cabo en la Iglesia de San Pedro de Plasencia, se evito la destrucción de un ara romana que acababa de ser sacada del suelo de la Iglesia. Las fortuitas circunstancias de su salvamento nos hacen pensar en cuantas habrán sido las manifestaciones arqueológicas perdidas entre las multiplicadas remociones de nuestro suelo. El ara se conservaba en el exterior del templo, hasta que un día se la llevaron. ¿A dónde?.

Constaba de las siguientes partes: Basa, Fuste y Coronamiento.

La basa está formada por un plinto cuadrado de 49 centímetros de lado y por una escocia de 10 centímetros, quedando separada del plinto por un fino tróquilo. El plinto se prolonga irregularmente para sujetarse en tierra. El fuste está constituido por un prisma rectángular de 61 centímetros de altura; sus caras anterior y posterior miden 35 de anchura y las laterales 27. En ninguna de estas caras existe inscripción o señales de ella. El coronamiento presenta, como la basa, una escocia del mismo tamaño, rematando en la parte superior, y a cada extremo en un haz en forma de almohadilla. Entre los dos haces hay un surco.

La mitad anterior del haz derecho ha sido quitado hasta la profundidad del surco central. Ambos haces, en principio convexos, han sido rebajados para lograr sobre ellos una superficie plana, quedando reducidos aproximadamente a la mitad de su primera altura. El diámetro de los haces es de 7 centímetros y de 11 la anchura del surco central. La altura total del ara medida desde el plinto es de 91 centímetros. Si el fuste se mide con rigor acusa en su parte baja un adelgazamiento en relación con la parte superior.

Lo consideraba defecto de obra y sólo título de comentario decimos que esta disposición se amoldaría al tipo de columna cretense, inspirada en el pilar prehistórico. Repetimos que sólo se veía en esto imperfección por parte del artista. La aparición de este arte de clara estirpe romana en una ciudad en donde las muestras de esta cultura son tan poco pródigas, reviste un señalado interés. Este ara se salvó de ser destruida y aprovechada, a lo largo de los siglos, gracias a encontrarse enterrada dentro del recinto de un lugar sagrado. También por verdadera casualidad se salvó la piedra del cpagus ambriacensls hasta que pudo ser registrada y pasar a la posteridad, y lo mismo ocurrió con aquella otra del csaltus ambriacensis.

Debemos luchar por el Patrimonio de nuestra querida Ciudad de Plasencia, no podemos permitir olvidar esto y otras piezas arqueológicas que pertenecen a nuestra Historia, y que iremos dando conocimiento de todas ellas para lograr encontrarlas y poder ubicarlas en donde corresponde.

Que sirva todo ello, como llamamiento al pueblo Placentino para conservar lo que es nuestro. LA HISTORIA ES PATRIMONIO DE TODOS.

Departamento de divulgación y investigación de la A.C.P.” PEDRO DE TREJO”

SEMBRANDO INQUIETUDES





















miércoles, 25 de noviembre de 2009

HUMANISTA E INQUISIDOR


PEDRO PONCE DE LEÓN (1560-1573)

El sepulcro de Pedro Ponce de León, se encuentra en la Catedral de Plasencia en el presbiterio al lado del Evangelio, cubierto por el dosel del trono pontifical, encuadrado en arco de medio punto entre dos pilastras de orden compuesto y entablamento en cuyo friso está grabado el primero de los epitafios y en el centro de mismo el escudo del prelado. Monumento sepulcral del obispo atribuido a Pompeio Leoni por algunos, otros al artista granadino Mateo Sánchez de Villaviciosa (que probablemente realizó la obra arquitectónica), aunque la obra escultórica va más en consonancia con las características estilísticas de Francisco Giralte. Se encuentra el obispo de rodillas en un reclinatorio orando con las manos juntas y revestido de casulla. El segundo de los epitafios está en el basamento.


Nació en el año 1510 en Córdoba, hijo del Marqués de Priego y doña María Ponce de León. Fue educado por su tío que era canónigo en la Catedral cordobesa. Estudió Derecho en Salamanca y ganó una canonjía en Córdoba. Fue nombrado obispo de Ciudad Rodrigo, asistió al Concilio de Trento. En 1560 fue elegido obispo de Plasencia y miembro del Consejo Superior de la Inquisición, poseyó una de las más importantes colecciones de manuscritos italianos, así lo cita ANDRÉS MARTINEZ, G.: Carta de Pedro Ponce de León, obispo de Plasencia, a Felipe II sobre las reliquias y librerías de su obispado y sus actividades literarias. Badajoz, Diputación Provincial, 1967.

Murió en Jaraicejo en 1573.


"AQUI YAZE EL ILUSTRISIMO SEÑOR DON PEDRO PONCE DE LEON
OBISPO QUE FUE DESTA SANTA IGLESIA E INQUISIDOR GENERAL
FALLECIO EN
LA VILLA DE XARAJCEJO A XVII DE ENERO DE MILL
Y QUINIENTOS Y LXXIII AÑOS’.

GARCÍA Y GARCÍA, A.: Synodicon Hispanum. BAC. Madrid, 1990, p. 32.
AMBROSIO MORALES.:
Plasencia y sus Antigüedades. Madrid, Manuscrito de la Biblioteca Nacional, núm. 1223. Citado también por SENDIN BLAZQUEZ, J.: Las catedrales de Plasencia, Cáceres, 2003, p. 155.

DOMINUM PETRUM PONTIUM A LEONE SANCTAE HUIUS
PLACENTINAE PRAESVLEM PIENTISSIMUM ET MERITISSIMTJM OMNI
VIRTATE GENERIS OBILITA PRAECLARUM INQUISITOREM
GENERALEM SANCTA FUNCTUM VITA POST
INSTITUTA SIBI ANNIVERSARIA ET CAPELLANIA ET EPISCOPATUS
PAUPERES TESTAMENTO HAEREDES RELICTOS ET VIRGINES
ORPHANAS IN PERPETUUM HONESTÍSIMA
DOTE JUVATAS HAEC BRE VIS CAPIT URNA
VIXIT ANNOS 63, OBIIT D.IIANVARII MDLXXIII.

La trascripción de la segunda inscripción se encuentra en el Catálogo de la Provincia de Cáceres, tomo II, p. 297, de Mélida, trae confusa la fecha del fallecimiento del obispo, pues Mélida indica el 1 de enero de 1573, cuando en realidad fue el 17. MELIDA, J. R.: Catálogo monumental de España. Catálogo Monumental de la provincia de Cáceres y Badajoz. 2 tomos. Láminas. Madrid, 1914-1918. Tomo II, p. 297.

Fue un gran aficionado al estudio y recopilación de los libros antiguos y, más de las cosas eclesiásticas, recogió muchos libros llegando a formar una gran librería de obras excelentes y escogidas, que por esta cualidad y por ser muy curiosa, mando el Rey Felipe II, después de la muerte de dicho prelado se trajese e incorporase a la biblioteca del Escorial, como así se ejecutó. El padre benedictino Guillermo Antolín publicó en 1909 un opúsculo sobre la librería del obispo Ponce de León, en el que encontramos noticias interesantes sobre la faceta humanística del prelado placentino. En su testamento don Pedro dona a Felipe II, para la biblioteca de El Escorial -que se estaba formando entonces-, “algunos códices y manuscritos de su escogida y notable librería... Uno de ellos, acaso el más preciado de todos, fue el códice Emilianense que se conserva todavía en dicha biblioteca. Recuérdese que don Pedro falleció en Jaraicejo el 17 de enero de 1573. Pues bien, Jerónimo de Zurita recibe una carta, fechada el 28 de enero de aquel año, de su amigo Antonio Agustín, en la que podemos leer: “Hanme dicho que es muerto el obispo de Plasencia, el cual tenía muchos libros antiguos, y especialmente de concilios; procure V. m. de verlos, o la lista, y, si no están confiscados para El Escorial, vea si me puede ayer algunos”. Unos días antes, el 23 de enero, el monarca manda al Corregidor de Plasencia que procurase se pusieran a buen recaudo y bajo llave los libros y papeles del obispo y que haga un inventario de ellos y le mande una copia. Efectivamente, el corregidor envió a mediados de febrero de aquel año el inventario de la librería al secretario Antonio Gracián. El rey encargó a su cronista Ambrosio de Morales el 4 de marzo de 1573 que fuese a Plasencia a examinar y escoger los libros no incluidos en el testamento, que mereciesen ser comprados para la biblioteca escurialense. Éste escribió una memoria de los manuscritos y de los libros impresos, que, a su juicio, debían adquirirse por compra para la Biblioteca de El Escorial, al mismo tiempo que recogía los que el prelado había dejado en su testamento destinados al Real Sitio Para examinar y hacerse cargo de los papeles tocantes al Santo Oficio “Ponce de León había sido nombrado Inquisidor General”, a un notario de la Inquisición. El monarca encargó a su comisionado que separase los libros, objeto del legado episcopal, y que luego seleccionase los que deberían comprarse por estimarlos muy interesantes, -“los raros y exquisitos, que él entendiere que no se hallarían en otra parte a vender”- así los manuscritos como los impresos, a no ser que ya hubiese ejemplares de ellos en la Real Biblioteca. Todos los libros incluidos en la memoria de Ambrosio de Morales se compraron y fueron a parar a la citada Biblioteca, aunque la mayor parte de los manuscritos adquiridos perecieron en el incendio de 1671. El 10 de noviembre el secretario Antonio Gracián escribe: Oy me acabará Ambrosio de Morales de entregar los libros y papeles del obispo de Plasencia don Pedro Ponce”. Después añade que las cinco cajas de ellos se entregaron a Hernando de Briviesca, guarda-joyas de S. M. “para enviar a S.lorenzo del Escorial” y él se quedó con la caja de papeles “para irlos viendo mejor”. La memoria de Ambrosio de Morales comprende los manuscritos, los libros impresos y las monedas, que eran propiedad del obispo Ponce de León.

Según un biógrafo de don Pedro, Felipe II apreciaba y distinguía al obispo de Plasencia “en tanto grado, por sus méritos literarios y personales, no menos que por su virtud, erudición y ciencia, que casi siempre, y por lo regular, le consultaba en los casos más arduos y de más difícil solución, pidiéndole su dictamen”. Como prueba de esta afirmación transcribe literalmente una extensa carta de Ponce de León al monarca, escrita en Plasencia el 9 de diciembre de 1567, en la que desaconseja la fusión de los Premostratenses con la orden de san Jerónimo. El 16 de julio de 1572, en contestación a otra carta del secretario del monarca, aconseja al rey que mande imprimir las obras de San Isidoro, empezando por las Etimologías. Gracias a Ponce de León, se encontraron la obras de San Eulogio, de cuya impresión se encargo Ambrosio Morales, a costa de la hacienda del difunto.

Departamento de Divulgación e Investigación de la A.C.P.”PEDRO DE TREJO”

SEMBRANDO INQUIETUDES


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viernes, 13 de noviembre de 2009

MILIARIO DE TRAJANO CXI.-

Son muchos los restos romanos conservados en nuestra ciudad, ni que decir tiene que su procedencia podria ser de Funtesdueñas, del mismo lugar donde se encuentran o de Caparra, la ciudad que en otro articulo dedicaremos a su historia y a su arco cuadrifonte. En este artículo nos dedicaremos a los conservados en antiguo Seminario Menor, hoy día Casa Sacerdotal Diocesana.
En el patio interior podemos observar varias piedras correspondientes a los siglos I y II, por el tipo de inscripción que en ellas se realizaron, así como restos de un miliario partido, que se encontraba en su tiempo empotrado en la pared de dicha casa que da a las calles la Peñas.
Las fotografías fueron realizadas por el servicio de documentación así como la descripción de las misma, recogida del libro de José Maria Blázquez.

Inscripción sobre granito:
L(ucius). AEMELI/ US. CARIO/CLUNIE/ NSIS. AN(norum)/ XXXVI/.H(hic).S(itus).E(si)./ (s)IT TIBI/ (ter)RA.LEVIS.Dimensiones: 1,20 de altura; 0.31 de ancho;0,86 m de campo epígráfico; 0,25 m de grosor. Longitud de las líneas: 0,42 m :0,46 m : 0,38 m.; 0,39 m; 0,39 m ; 0,33 m ; 0,37 m ; 0,33 m.
Inter punciones circulares; una en la primera línea, segunda cuarta y octava; tres en la secta,
Abreviaturas: AN (forum) en la cuarta línea; en la sexta la frase H(ic) S(itus).E(st),
Letras de la primera mitad del siglo segundo.

Inscripción sobre granito:
C(aius).MARCI/ US. CLARUS/ HISPALENSIS/ AN(forum). L, H(ic). S(itus). E(st).S(it). T(ibi).T(terra).L(euis)/ NARCIA/ PROCULA/
PATRI.D(e).S(uo).F(aciendum).C(urauit).
Dimensiones: 1,20 m de altura; 0,40 m, de ancho: 0,37 m de campo epigráfico. Longitud de La línea, 0,40, m.
Inter punciones circulares; una en la línea primera, segunda y quinta; ocho en la cuarta; y cuatro en la última.
No hay nexos.
Abreviaturas de las líneas: primera, C(arius); AN(norum)-H(ic).S(itus) (st).S(it). T(ibi).T(terra).L(euis)/ NARCIA/ PROCULA PATRI.D(e).S(uo).F(aciendum).C(urauit), en la ultima. Letras de finales del siglo II o principio del siguiente.

Inscripción sobre granito:
CAELIA. AUNIA/ IVLI. FUSTI/ TUBERIANI/ UXOR. AN(norum). L/ CLUN(iensis).
H(ic).S(ita).E(st)// IVLIVS. AVITUS/ PRIVIGNUS/ D(e).S(uo).F(aciendum).C(urauit
).

Dimnesiones; 1 m.de longitud; 0,49 de ancho; 0,85 de campo epigráfico. Longitud de las lineas: 0,41 m; 0,38 m.; 0,38 m.; 0,37 m.; 0,40 m.; 0,38 m.; 0,37m.
Inter punciones circulares; una en la línea primera, segunda y sexta; tres en la cuarta y quinta, cuatro en la última.
No hay nexos.
Abeviaturas en la cuarta linea , AN(norum); en la quinta, H(ic).S(ita).E(st); en la última, D(e)- S(uo).F(aciendum).C(urauit). El nombre Aunia es frecuente en Hispania. Letras del siglo II.

El MILIARIO: se encuentra partido, en dos piezas, y ubicadas en distintos lugares, a la vez seccionado en su parte media, y posterior, perteneciente a la milla CXI de la época de Trajano,
La pieza mayor mide 102 cm. de alto, 48 cm ancho, y 34 cm. de grosor, la parte posterior a la epigrafía esta partida, me imagino para facilitar el empotrado en el muro de la casa donde estaba ubicado hace años….. dando a la calle las Peñas.
La parte inferior mide 49 cm. de alto, 47,5 cm de ancho y 32 de grosor, la cara de la parte posterior de la epigrafía esta igual que la anterior.
La epigrafía consta de nueve líneas, no tenemos constancia de haber sido traducido anteriormente, las letras tienen uniformidad en lo alto y en lo ancho y el podemos leer:

P/ C
UI/TRAIAN…
THICI.F.DIVI NER…E .....O…
SHADRIANVS…
C_ONIF.M….
POTVCO…..
RESTITVIT
CXI
imperator cesar/ divi traiani…./.thici-filius-divi/neruae

nepos/hadrianus/pontificex maximus/postestate v cônsul/restituit/CXI.Todo el cuerpo de escritura es sumamente regular,con letras muy simples y claras,presenta un testo sin esquema con respecto a otros miliarios de Trajano,como si se hubiese grabado sin copia del texto inicial del mismo.
Los miliarios trajaneos algunos expresan la filiacion “diui Neruae filius” y comienzan con la abvocación “Imperator Cesar” a los que sigue el normbre del emperador “Nerua”. La titulación presenta "pontificex maximus",la mención del consulado y la terminacion "restituit" precediendo al numeral de la milla, "CXI"

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jueves, 5 de noviembre de 2009

PATRIMONIO OLVIDADO. I.-

AJUAR FUNERARIO ISLAMICO
De las muchas piezas de arqueológicas que han sido encontradas en el suelo plasentino, fueron la de carácter islámico, las dos aras en inscripción árabe halladas, una muy cerca de la Torre Cuadrada de la plazuela de la Catedral, junto con una mano de Fátima de metal y una pinza para el moco del candil. Sabemos que las salvo D. Emiliano Mirón dirigiendo las obras de la casa inmediata a la iglesia de las Dominicas, terrenos de la ancha plazuela de la Catedral. (Foto 1). Es una pieza granítica de 55 cm. De alto, de la baja Edad Media y con inscripción con caracteres “neskhi” que por su sencillez, termino por sustituir plenamente a la cúfica.
Otra ara estaba formando parte del edificio que fue la posada de las Tres Puertas, y posteriormente Banco de Extremadura, situado en la calle del Sol (foto 2). Esta posee una inscripción en caracteres cúficos en unos de los lados, mientras que en los lados contrarios se encuentra una decoración con una cenefa de tipo funicular. Da la impresión de ser una pieza reutilizada de otra anterior visigoda o romana. La grafía cúfica tiene su origen en Siria, en la ciudad de Kufa, se trata de una escritura distinguida.
Para muchos autores la representación de la mano completa de Fátima (Foto3), posee un amplio poder para el MAL DE OJO, bajo la expresión <HAMSA FI AINEK> o , que puede traducirse por CINCO EN UN OJO O SOBRE UN OJO.
También goza de sumo crédito su poder como amuleto contra el de más temido, de los males, el último mal que según el proverbio berebere: VACIA LAS CASA Y LLENA LAS TUMBAS. De aquí que la mano de Fátima aparezca tantas veces protegiendo las puertas o entradas de las casas.
La mano de Fátima (al hamsa), es una mano de cinco dedos, que representa según algunos historiadores los cinco pilares de la fe: la declaración de fe (shahada); la oración cinco veces al día (salat); la limosna lega (zakat); el ayuno (Ramadán); la peregrinación a la Meca al menos una vez en la vida (hach).
Traducción del Ara: Enviado/ de Dios/ no hay victorioso (o ganador) / sino el Dios. Esta frase no sería coránica, sino de un rey granadino de la época nazarí.
¿Donde se encuentran? Como muchas otras, posiblemente arrinconadas y olvidadas, con lo fácil que seria ubicarlas en algún lugar donde se recogiera todo el Patrimonio disperso en manos de muchos placentinos

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sábado, 24 de octubre de 2009

EL MARQUES DE VADILLO

Entre las numerosas personalidades que han sido grandes devotos de la Virgen del Puerto destaca el excelentísimo Sr. D. Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, marqués de Vadillo, corregidor de Plasencia, Salamanca Madrid.
Dentro de los capítulos de la historia de Nuestra Señora del Puerto, creo oportuno añadir aquí un suceso prodigioso, que no desagradará a los lectores, y es como sigue:
En la villa y corte de Madrid, próximo al río Manzanares y sitio llamado Vadillo, tiene ermita Nuestra Señora del Puerto. El origen de ella dimana de que habiendo robado las alhajas que la Virgen tenía en su camarín de la ermita, dieron noticia al corregidor, que, a la sazón, era el señor don Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, marqués de Vadillo, del Consejo y Cámara de Indias, cuando precisamente se estaba afeitando, y fue tanto su sentimiento, que acto continuo hace voto de no volverse a afeitar y mudar de ropa hasta dar presos los ladrones. Para su consecución, toma noticias, apresurándose monta a caballo, llevando en su compañía sus criados, con los que anduvo varios pueblos, pero sin fruto. Cuando más desconfiado estaba del éxito, le viene al pensamiento entrar en el vecino reino de Portugal, con el fin de recorrer los pueblos de su frontera, pensamiento que puso por obra. A los pocos días de estar en él, llega a una majada de ovejas, y como fuese bastante molestado, pidió por favor al rabadán le permitiese hacer noche en su choza, a lo que accedió gustoso el pastor.
Serían las ocho de la noche, cuando se presentan cuatro paisanos, y, sin decir nada, se entran en él y toman asiento. Uno de ellos le miró y dice a sus tres compañeros: «Haced reparo a este hombre y diréis que es un vivo retrato del corregidor de Plasencia lo que oído por él, le contestó si le conocía, a lo que respondió que sí, y que por no caer en su poder, se había entrado en Portugal. El corregidor entonces le dijo: ¿Pues por qué huye usted de él?, a cuya pregunta respondió que por haber robado una friolera del camarín de Nuestra Señora del Puerto. Inmediatamente el corregidor hace señas a sus criados, los que toman las armas y la puerta e intiman se den presos. Los ladrones se intimidan, de cuyo azoramiento se vale el corregidor, y manda a un pastor los maniatase, la que ejecutó al momento y suplicó al rabadán que pasase a la población a dar parte a la autoridad para que le auxiliase, lo que sin demora hizo, y a su vuelta le acompañaban el juez de Fora y ocho soldados. Tan fuego como se presentaron, se declaró el corregidor al juez de Fora, a quien dio conocimiento del robo y le entregó los reos.

Lleno de júbilo, viendo cumplido su voto, con permiso de la autoridad y auxiliado por ella, se trajo en su compañía los ladrones, los que entró presos en esta real cárcel, donde permanecieron hasta que salieron para satisfacer su sacrílego hecho. Las alhajas fe perdieron, pues las habían ya vendido en Lisboa.
Luego que cumplió el tiempo de su corregimiento, pasó a Madrid de corregidor e intendente general de aquella villa y provincia, y con la ausencia aumentó la devoción a María Santísima en términos que no encontraba tranquilidad sin ver la Reina del Cielo. Últimamente llegó al extremo de hacerla ermita en dicho sitio de Vadillo, el año de 1725, colocando en ella su retrato y dotándola con profusión.
Nadie ha sintetizado mejor los méritos del marqués de Vadillo, a quien tanto deben Plasencia y Madrid, como el epitafio que cubre su sepulcro en la ermita madrileña de la Virgen del Puerto, que copiamos a continuación:
«Aquí yace el Sr. D. Francisco de Salcedo y Aguirre, Marqués de Vadillo, del Consejo de S. M. el Rey Supremo de Indias, Corregidor de Madrid”.
Fue este hombre grande, de aquellos a quienes echan de menos los mármoles y los bronces. Fue grande con Dios en la religión, con los Reyes en la fidelidad, con su Patria en el amor, con sus empleos en el desinterés; fue con sus amigos finos, atentos con sus superiores, urbanos y hombre de bien con todos. Gobernó 50 años en diversas ciudades de España. Las obras insignes que hizo, no caben en breve elogio. Ellas serán, lo serán de sí mismas, sin que jamás las pueda callar la fama, ni deslucir la envidia. Fundó, dotó y adorno a sus expensas esta ermita de María Santísima del Puerto, de quien fue igualmente devoto que favorecido. “Aquí está enterrado quien no debía haber nacido, o no debía haber muerto. Falleció a los 85 años en veinticuatro de junio, año mil setecientos y veintinueve. P. A. C. E. S. L. S. M. P.”
Debemos la trascripción de este epitafio a la amabilidad de nuestro fervoroso extremeño D. Gervasio Velo y Nieto, al que públicamente le testimoniamos nuestro reconocimiento.
De esta forma se estableció en la Villa y Corte el culto a la Santísima Virgen del Puerto, el 8 de septiembre de 1718, que ha proporcionado a Plasencia el señalado privilegio de ser la única población de España que tiene en Madrid Santuario a su Excelsa Patrona.
Fotos. Marques de Vadillo. y de momento el único recuerdo del Marqués que se encontraba colgadote la cruz en la fachada del Santuario. Reza así, Francisca Blanco . Antonio Salcedo. Orad e interpreto en el centro: "Hizo".

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miércoles, 14 de octubre de 2009

EL PUENTE ROMANO DE CAPARRA


Por el norte antes de llegar a Caparra, la vía de la Plata cruza el río Ambroz mediante un pequeño puente romano. Se conforma este de cuatro arcos, de los cuales solo los dos centrales pueden considerarse obra plenamente romana, de todas maneras el puente entero ha sufrido modificaciones, pues se encontraba bastante deteriorado, aunque mantenía sus servicios debiendo dar paso al camino que conduce al pantano Gabriel y Galán, efectuándose en el obras de acondicionamiento.
Su plataforma tuvo que ser ensanchada y, para ello, se desplazo el paramento de aguas abajo, mientras que el de aguas arriba permaneció en su lugar. Aparte de este ensanche, el puente se ha restaurado consolidándose los sillares con monteros y completándose parte de la fábrica que faltaba. Así el pretil, la cornisa y algunos sillares de las hiladas superiores que complementan los tímpanos son obra de nuestros días.
Se trata de un puente que no presenta particulares rasgos de definición, y que fue realizado sin excesivo esmero. Los arcos son de medio punto y las bóvedas parten de una hilada en saledizo que marca esta diferenciación de elementos.
Aguas arriba, uno de los tajamares de las pilas que entran dentro del cauce regular del río es triangular, y el otro, agudo también es trapezoide, siendo plano el paramento de aguas abajo. La obra se recubre de sillería granítica, dispuesta en hiladas algo irregular, debido al recorte desigual de los sillares. Las dovelas igualmente presentan diferencias, siendo notable el entrante de algunas de ellas en el campo de los tímpanos. Sobre todo, los dos arcos extremos, que han debido ser objeto de alguna transformación previa a las últimas obras, manifiestan una peor calidad de construcción.
Este puente constituye un elemento más de conjunto de la ruinas de Caparra.


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miércoles, 7 de octubre de 2009

EN PLASENCIA 1877 " INFORME DE LAS SIETE CENTURIAS"




Informe de Vicente Barrantes, sobre el libro de Las Siete Centurias, de Alejandro Matias.
"Honrado por esta ilustre Academia para emitir el informe que nos pide el señor Ministro de Fomento respecto á la obra Las siete centurias de la ciudad de Alfonso VIII, que publica en Plasencia el Sr. D. Alejandro Matías Gil, he examinado las entregas que han visto ya la luz pública y que bastan indudablemente para dar idea del plan del autor y de su mérito literario. Dedujese además el primero y con harta claridad de su propio título, pues agrupados por centurias los sucesos de que ha sido teatro aquella ciudad extremeña, claro es que el libro ha de revestir la forma de crónica, y aun de afectar la sencillez de los de este linaje. Así, con efecto, se lo propone el Sr. Matías Gil, y más de una vez sus páginas revelan el candor, la verdad y la sencillez, de los antiguos padres de nuestra historia nacional. En la agrupación de los sucesos, en su encadenamiento lógico y en la trabazón y contextura de las narraciones, no es tan hábil ciertamente, pues no forma capítulos, ni libros, ni divide las centurias en décadas, ni adopta, en fin, forma literaria constante, sino que encabezando á veces los párrafos con el año á que pertenecen ó con el suceso culminante que describe, antes da el carácter de apuntes que de libro formal á su obra. Verdad es que la escasez de noticias y la falta de sucesos dignos de la historia en algunas centurias, habrán sido parte en que el autor vacile mucho respecto á la forma literaria que había de adoptar, pues no ha de olvidarse que se trata de una ciudad obscura, excéntrica, y que sólo en ocasiones muy contadas, y casi siempre en relación con nuestras guerras civiles, ó con las de Portugal ha podido tener grande importancia. Sus linajes mismos, con ser de los primeros de España, y haber podido fácilmente elevarla á la altura que los Mendozas, por ejemplo, elevaron á Guadalajara, tuvieron que abandonar la ciudad por su posición excéntrica en el siglo XVI, cuando terminadas las luchas feudales buscaron los nobles en la administración y en la política campo á sus medros, empleo á su actividad. Así las centurias más interesantes de esta obra, más llenas de sucesos, más enlazadas con la historia general de nuestro país, son las cuatro primeras, en que se ve circular ardiente por aquel cuerpo municipal, hoy exánime, la noble sangre de los Monroyes, de los Almaraces, de los Carvajales, de los Villalvas, de los Vargas y de tantos próceres como hasta el reinado de los Reyes Católicos consumieron su esfuerzo dentro de los muros de Plasencia ó en empresas en que era su ciudad la mayor parte.
Con esto ya se ha dicho que la obra empieza en el siglo XII, prescindiendo de todas las fábulas con que los escritores corruptos del siglo XVII engalanaron los orígenes de la ciudad. Únicamente discute el autor á manera de prólogo su antigüedad romana, y no por sí propio, sino insertando á la letra una erudita disertación, que ya nos era conocida, en que D. Celso Monje, médico distinguido de Plasencia, pretende probar que andan errados los que la apellidan Ambracia, y Amba y Deóbriga, pues del mismo fuero de D. Alfonso y de otros datos históricos y geográficos, deduce que lo que allí había al fundarse la población cristiana, era un viso ó fortaleza, cuyo nombre de Ambroz perseveró en una torre de la nuevamente construida, y en otros sitios cercanos.
Aquel fuero de población juntamente con el municipal, ocupan las primeras páginas de la obra del Sr. Gil, aunque no con tanto detenimiento como el último en particular merece, juzgando por las escasas muestras que el mismo autor nos facilita, no mayores que las que dio Fr. Alonso Fernández en sus Anales de Plasencia, siendo así que el historiador moderno posee copia completa de él, é inserta el índice de sus materias más adelante al hablar de la confirmación que le otorgó D. Fernando el Emplazado. Reconoce, sin embargo, el Sr. Gil su importancia, encareciéndonos el espíritu democrático que presidió á la fundación y las novedades que introducía en el derecho de Castilla, al dar á las madres la patria potestad, ni más ni menos que hoy, al cabo de siete siglos, una legislación novísima lo establece, y nivelando á las clases sociales en tal manera, que los condes é infanzones que se avecindaran en la ciudad, habían de tener tales fueros y penas como los demás vecinos. También limitaba á dos solamente el número de los palacios que podían edificarse, uno para el Rey y otro para el Obispo, singularidad por cierto muy digna de reparo.
En cambio inserta íntegros el Sr. Gil documentos harto conocidos, como el de la fundación de la Diócesis. Verdad que de estas omisiones, ó por ligereza, ó por deseo de abreviar, se advierten algunas en su libro, que causan sentimiento, porque indudablemente está escrito con grande amor á la verdad y á la patria, y es resultado de prolijas y concienzudas investigaciones. A la página 47, por ejemplo, apunta la especie de que á los nobles placentinos y al Consejo de la ciudad, cuando asistieron á la conquista de la ciudad de Sevilla, les hizo en ella repartimientos don Fernando el Santo, y habiendo examinado este documento en el archivo de una casa ilustre, según dice, sólo breves renglones consagra á una noticia cuya importancia exigía mayor detención y detalle. No tardará en comprender el Sr. Gil, si continúa como debe y le aconsejamos, dedicando su talento á la historia de su provincia, de que es este libro tan plausible ensayo, no tardará en conocer que se halla casi entera esa historia en la genealogía y en la vida de los hombres célebres, por haber sido la raza extremeña eminentemente individualista, y por otras razones que holgarían en este lugar. Análogo sentimiento produce la ligereza de otras indicaciones que quizás pueden encerrar tesoros desconocidos de noticias literarias, como las de las cortes de amor en el siglo XV, y la del Fulano de Almaraz, abuelo de la famosa heroína de Salamanca Doña María la Brava, que llamaron en Plasencia por el mismo siglo El Convidado de Piedra. Desde que D. Manuel Cañete publicó su notable estudio sobre la tragedia Josefina de Micael de Carvajal, es notorio que Plasencia fue centro de un gran movimiento literario al salir de la Edad Media; pero todavía las indicaciones que el Sr. Gil hace en esta obra nos inspiran el deseo de más profunda investigación que las que han facilitado al Sr. Cañete los manuscritos de Gil González Dávila en esta Academia conservados. Un Convidado de Piedra en el siglo XV y tan cerca de Trujillo, donde se cree que pasó su juventud el maestro Tirso de Molina, quizás es fuente de peregrinos descubrimientos para los historiadores de nuestro teatro nacional.
Echase de ver por estas breves indicaciones que las Siete centurias de la historia de Plasencia que publica en aquella ciudad de Extremadura D. Alejandro Matías Gil, ofrecen verdadero interés histórico y literario, á pesar de algunos lunares de estilo y de plan, hijos probablemente de la inexperiencia del autor que parece nuevo en estos altos estudios".
Madrid 14 de Diciembre de 1877. -V. BARRANTES.

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lunes, 28 de septiembre de 2009

MANUEL BERMEJO HERNANDEZ

A don Manuel Bermejo se le podía definir como un político sin vocación pero con sentido de Estado y amante de la democracia y la libertad.
Nació en Plasencia el 26 de marzo de 1936, pero pasó gran parte de su infancia y juventud en Jaraiz de la Vera., Ingeniero Agrónomo de profesión, llego a lo más alto de la política regional, antes de dedicarse al mundo de los negocios.
Miembro del Partido Demócrata Popular, pero su actividad política se desarrollo en la Unión del Centro Democrático (UCD). Dentro de la estructura política de este partido ocupó el cargo de presidente provincial de Cáceres y en marzo de 1980, fue designado presidente del Comité Regional de Extremadura. En las elecciones generales de 1977 fue elegido diputado de UCD por Cáceres, reelegido en los comicios del 1 de Marzo de 1979, siendo en el Congreso de los Diputados miembro de las Comisiones de Agricultura, de Obras Públicas y Medio Ambiente.
Participó en el proceso autonómico de Extremadura, donde desde el 8 de junio de 1979 fue vicepresidente primero de Asuntos económicos y consejero de Agricultura en el Gobierno de Luis Ramallo, y al producirse la dimisión de este el 9 de diciembre de 1980 se hizo cargo con carácter transitorio de la presidencia de la Junta de Extremadura (Organismo Preautonómico), cargo para el que fue finalmente elegido el 22 de diciembre. Casi dos años después, presento su dimisión al frente del Gobierno regional.
Durante su permanencia en la Junta, se termino de elaborar el proyecto de estatuto de Autonomía de Extremadura, que se envió posteriormente a las Cortes Españolas.
Al abandonar la política, siguió luchando por Extremadura y su desarrollo, volviendo al Ministerio de Agricultura, siendo subdirector del Servicio Nacional de Cultivos y Fermentación del Tabaco, consejero de la Compañía General de tabacos de Filipinas y en 1984 se dedica a la actividad privada siendo presidente en la empresa 3S-Agroindustria. También presidió la sociedad Agroexpansión del grupo internacional Dimon, desde 1988 al 2004, primera industria transformadora de tabaco que contribuyó decisivamente al crecimiento económico y social del norte de la región.
En el 2006 recupero la presidencia de Agroexpansión, cuyo fin era el mantenimiento de la actividad de la fábrica de Malpartida de Plasencia, debido a la fusión de Dimon y Stamdard en la multinacional americana, que es hoy Alliance One, anunció el abandono de la actividad. En esta operación adquirió también la sociedad de World Wide Tobacco España de la misma compañía, que posee un centro de compra de tabaco en Talayuela.
Su trayectoria, ha sido reconocida dentro y fuera de la región – Encomienda de la Orden Civil del Merito Agrícola, la Medalla de Oro al tabaco de Jaraiz de la Vera, la Gran Orden de la Ciudad de Mérida (Venezuela), Orden Civil del Mérito Constitucional o incluso la Medalla de Extremadura en 1997.

Autor de tres novelas en la que supo reflejar la perfección de la cultura y las tradiciones de la sociedad extremeña; Los zapatos también votan; La fraseología taurina y su pícaro humor y los Medieros.
Aficionado a los toros, en Octubre de 1989, fue uno de los accionistas de la sociedad “Agrupación Taurina Ganadera Madrileña”, que concurrió al concurso arrendamiento de la plaza de toros de las Ventas.
Juan Carlos Rodríguez Ibarra dijo de él, que era la persona que más sabia de tabaco de España, y que cada vez que tenía un conflicto en el sector, era una de las persona la que consultaba, para que le ilustrara, asesorara y le informara de los peligros, ventajas e inconvenientes.
Luis Ramallo define a Bermejo como un caballero, un hombre leal y un demócrata de cuerpo entero.
En la ultima entrevista al Periódico Extremadura el 30 de Junio de 2009, con motivo de Empresario Extremeño del Año, además de defender al sector tabaquero y apostar por el papel del trabajador en la empresa, declaró:”La clave del éxito es rodearse de un buen equipo y seguir creando empleo” “El trabajador debe defender la empresa como si fuera algo propio”
Falleció en Tres Cantos (Madrid), el día 22 de Septiembre 2009, ya no podrá ver la adaptación de su obra “Los Medieros” al cine.

DESCANSE EN PAZ

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jueves, 17 de septiembre de 2009

EL PUENTE DE ALCONETAR


El puente denominado por los musulmanes de Alconétar correspondía al paso del río Tajo (Tagus flumen) por la vía numero XXIV del Itinerario de Antonino. Estaba situado aguas arriba de la desembocadura, en el propio Tajo, y en el río Almonte, sobre el cual tuvo la misma vía un puente de menor importancia, del que solo quedaban en el siglo XIX los dos estribos y de los cuales uno había desparecido por el año 1950. En realidad la designación de Alconéctar se refiere a los dos puentes. Entre ellos, que estaban situados por condiciones naturales, es por lo que cabria pensar que el primero fuese el puente de Mantible y el segundo el puente de Alconéctar, en la vía conocida como de la Plata.
El puente, Alconétar -significa en árabe "el segundo puente" o "puentecillo"-, se erigió junto a un primitivo poblado ibérico, que los romanos debieron bautizar con el nombre de Mansión de Túrmulus. que era la numero nueve de la vía romana citada.

Alconétar, pequeña aldea, cubierta hoy por las aguas, estaba situada en la orilla derecha del antiguo curso del río Tajo, en la desembocadura del Almonte; es decir, en las inmediaciones de la torre que sobresale de las aguas del embalse. El lugar, por sus condiciones estratégicas y mejores condiciones topográficas, fue sitio ideal para el cruce del Tajo en el camino entre Mérida y Salamanca, así como entre la Lusitania y el Mediterráneo.
El imperio romano precisaba salvar el foso del río para hacer más rápida y segura la Vía de la Plata y construye el Puente de Alconetar o Puente Mantible, como se le ha venido conociendo. Diversos testimonios históricos y especialmente en hallazgo de monedas y útiles domésticos parecen asegurar que allí junto al puente debió estar Túrmulus, célebre mansión mencionada en los itinerarios de los caudillos romanos. Efectivamente, han aparecido grandes trozos de muralla romana, de sillería granítica. Algunos investigadores han supuesto que allí estuvo el cuartel general de Bruto.
Otro vestigio de importancia es un "miliario", que eran columnas de piedra que indicaban, en las vías romanas, la distancia de mil pasos, dedicado, al parecer, a la memoria de Cesar Tiberio.

La longitud del Puente de Alconétar o Mantible (cuyos restos han sido trasladados varios kilometres aguas arriba, pero visibles desde la carretera) se calcula que fuera de 290 metros, medida calculada sobre la extensión que alcanzaban sus pilas ruinosas. Constó de 16 arcos, de los que actualmente apenas se conservan cuatro, los que iniciaban el arranque de la orilla derecha. Las bóvedas de los arcos originales y de los dos arcos mayores son rebajadas, la diferente calidad de construcción hacen suponer que estas ultimas fueron realizadas en la reconstrucción que se realizo en el siglo XVIII, que seguramente siguieron la formas de sus primitivos arcos. El bisel que presentan las pilas (estas construidas con gran solidez), en la parte superior para el arranque de las dovelas, indica que la traza original consistió en arcos escarzanos. Esto supone una variación en el conjunto de los puentes romanos, dotados en su mayoría de arcos de medio punto, lo que confiere una particularidad especial al puente de Alconétar.

El sillar se cortó con una gran regularidad, siendo su frente almohadillado excepto en las hiladas que lindan con las cornisas. Su disposición fue la de soga y tizón, siguiendo un ritmo general de una hilada a soga y dos a tizón.
La luz de los arcos oscila entre 6,30 y 10,15 metros, las pilas presentan también variaciones desde 4,30 metros hasta 4,60 m. en su espesor, siendo notablemente mayor unas de ellas, que hacia la zona media quedaba dentro del cauce regular del río. Alcanzaba estos 8,10 metros de grosor. La solidez de la construcción del puente no permite suponer que fuera la acción natural causante de la ruina.

Era un paso fundamental en la comunicación norte sur de la península, la calzada romana que construida por Publio Licino Craso en el año 95 antes de Jesucristo, se cree que en este mismo año comenzara la construcción del puente, aunque otros investigadores dicen que fue bajo el imperio de Trajano, ya en siglo II de nuestra era, pero no existe documento que pueda atestiguar una cronología. Debe pensarse que la fabrica se realizara en la etapa de Trajano o de Adriano, cuando la Vía de la Plata, llego a completarse de manera definitiva.

En el siglo VIII, el legendario caudillo árabe Muza, conquisto Mérida y su zona de influencia, incluyendo Túrmulus. Es fácil preveer que ya en estas primeras incursiones el puente sufriera algún daño. Sin embargo, la primera noticia que se tiene de destrucción es en el siglo XIII, cuando con motivo de la concesión del titulo de villa a Garro (la primitiva aldea anterior a la fusión con Alconétar), se menciona el incendio y saqueo de Alconétar y se ordena a sus vecinos ayudar a fabricar barcas con las que cruzar el río y que pasaron a ser propiedad de los Duques de Alba de Cisne. Se supone que el puente romano tuvo, al menos, tres destrucciones. La primera en 1085, cuando Alfonso VI tomo Coria. Una segunda con la invasión almorávide y tal vez fuera la ofensiva de Alfonso IX, que avanzo considerablemente en la reconquista de la región, la que provocara un corte definitivo del puente por parte de los musulmanes, causando el principio de su ruina. El arrastre en lo sucesivo de los materiales a la torre de Floripes, construida por sillares romanos, contribuiría al progresivo deterioro de la fábrica.
Pero los estudios realizados cuando fue trasladado a la ubicación actual, los sondeos del subsuelo, demostraron la existencia de una roca pizarrosa que aflora en las márgenes, pero que en el centro del río, esta recubierto por un manto de cantos rodados de unos tres metros. Los romanos apoyaron los cimientos de las pilas sobre la capa de cantos rodados, solución poco apropiada, para un puente de arcos múltiples. Siendo por tanto una estructura muy sensible a los asientos de las pilas. Todo ello nos hace pensar que el deterioro del puente y la pérdida de su fábrica fuese debido a erosiones en el terreno.
En otras dos ocasiones se tiene la certeza de que se pretendiera reconstruirlo: Felipe II en 1569 mediante una trabazón de maderas. En el año 1730 se volvió a intentar sin otro resultado.
Para terminar diremos, que se trazó el puente aprovechando las mejores condiciones que la topografía del terreno presentaba y buscando las mejores posibilidades de estrategia.
La fotografía que presentamos data del año 1917, en su ubicación real, ya que este fue trasladado con motivo de la realización del pantano de Alcántara.

Servicio de Documentación y Divulgación de la A.C.P. “PEDRO DE TREJO”
SEMBRANDO INQUIETUDES.

martes, 8 de septiembre de 2009

EL PUENTE DEL CARDENAL

EL PUENTE DEL CARDENAL

Aunque este puente no está en la ciudad, si se le puede consignar como de ella, pues fue el cardenal placentino D. Juan de Carvajal el que mandó hacerle en el año 1.460. Su constructor fue el cantero placentino Pedro González, el cual también trabajó en la catedral y en Santo Domingo.
Está situado este puente sobre el río Tajo, en el camino que va de Plasencia a Trujillo, pasado Villareal de San Carlos, en la zona del Parque de Monfragüe, al lado del actual puente que cruza el río. Dejo de tener uso en los años 1960 pues al hacer el pantano de Alcántara su cola lo llega a tapar.
Antes de construirse el puente se pasaba el río por medio de barcas, pero como en esa zona se juntan el Tajo y el Tietar, la mayoría del tiempo no se podía pasar por el gran caudal que traían estos ríos ocurriendo muchas muertes por vuelco de las barcas.
De este puente se conserva casi toda la documentación, por lo cual podemos saber que consta de 30.000 piedras labradas, y que cada piedra valió a 9 reales y 14 maravedíes, por lo tanto costó el puente 282.325 reales y 31 maravedíes. La piedra para su construcción se trajo del Robledo, de los Cinco Hermanos y dehesa de Malpartida, junto al pueblo de Gargüera. Para su transporte fue necesario romper la montaña, por el sitio que llaman el Arroyo de Calzones. La distancia desde las canteras hasta el emplazamiento del puente era de seis o siete leguas.
Se cuenta que cuando se hicieron los estudios para su construcción, vieron que saldría muy cara la traída de la piedra, y así se lo comunicaron al cardenal el cual estaba en Roma, enterado este les contestó que si no la llevaban desde estas canteras las mandaría el desde Roma, ante lo cual empezaron a sacarlas.
Otra historia cuenta que cuando fue el cardenal a ver el emplazamiento donde se pensaba realizar el puente, el arquitecto, temeroso de que no tuviese el cardenal tanto dinero como valía hacerlo, empezó a poner pegas y dificultades para su construcción, ante lo cual, cuentan, que el cardenal sacó sus manos de los bolsillos llenas de onzas de oro y empezó a lanzarlas al río diciendo cada vez que tiraba una ”Aquí podía ir una pilastra, aquí podía ir otra, allí otra, etc..” Ante esto el arquitecto se arrodilló y besándole las manos le pidió perdón por su desconfianza. Esta leyenda es solamente esto, ya que el cardenal no pisó su diócesis ninguna vez desde que se fue a Roma.
Como la mayoría de los puentes que existían en esa época, era de peaje, y se cobraba por cada animal que pasaba por el.
En la guerra de la Independencia fue destruido por las tropas españolas para cortar el avance de las francesas. Cuentan que el ingeniero que se encargó de volarlo encendió la mecha antes de retirarse los obreros que estaban colocando las cargas, y a consecuencia de ello, si voló el puente, pero con el volaron 35 hombres más, salvándose solo uno que casualmente era de Plasencia. Pasada la Guerra de la Independencia, se colocaron unos palos entre los pilares del puente y se clavaron unas tablas encima de estos palos con lo cual se podía atravesar el río con un gran peligro para el que lo intentaba.
Así permaneció el puente hasta el año 1844, en que se empezó a restaurar, siendo maestro de las obras el lego de la Compañía de Jesús, padre Manuel Ibáñez.


Departamento de Investigacion y Divulgación de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"
SEMBRANDO INQUIETUDES.



viernes, 28 de agosto de 2009

HISTORIA DEL PUENTE DE ALMARAZ

Almaraz es una palabra árabe, que significa” El Encuentro”, nos dice la Historia de España: El mismo año que se firmo la capitulación de Teodomiro, Mérida se rindió a Muza después de un largo asedio que termino con la capitulación de la ciudad en condiciones ventajosas para sus habitantes, Muza se encamino desde la capital de la Lusitania a la antigua urbe regia de Toledo, donde se hallaba Tarid, quien al saber su próxima llegada y pasando el río Tajo se reunieron en un lugar llamado Almaraz, situado en el distrito de Caesarobriga.
Por este lugar pasaba una de las mas famosas calzadas romanas que unían Toledo con Mérida, junto a dicho puente había un poblado romano a la orilla izquierda del Tajo, estas ruinas llamadas de Villavieja, es por lo que algunos historiadores creen que lo que conocemos hoy por el puente de Almaraz fuese contruido sobre los antiguos restos del un puente romano.
El puente de Albalat sobre el río Tajo, hoy día conocido por el puente de Almaraz, fue una de las importantes obras públicas construidas durante el reinado de Su Majestad Católica Carlos I de España y V de Alemania. Fue propuesto por la ciudad de Plasencia y costeado por ella misma y otros muchos municipios de la zona, entre ellos la Campana de Albalat, y contó con el apoyo personal del Emperador. Su construcción se terminó probablemente en 1552. Se encuentra en la parte norte del término de la villa de Romangordo, a algo más de 4 Km. de la villa de Almaraz.

En el lugar que ocupa hoy el puente, había un paso de barcas, el cual pertenecía a la ciudad de Plasencia, por lo que obtenía grandes beneficios con el paso en las barcas, del ganado de la cañada leonesa.
El primero que quiso realizar este puente fue don Francisco de Monroy, señor de Belvís, en 1497 oponiéndose la ciudad de Plasencia, la ciudad placentina, y por el año
1514, la Mesta se dirigió a la reina doña Juana solicitando su construcción, pero otra vez la negativa de Plasencia se hizo patente.
Es en 1530, cuando se consiente su realización. El sistema de financiación fue el de reparto por todos los pueblos de la Tierra de Plasencia, así como otros a los cuales beneficiaba la obra.
Uno de sus arquitectos fue Juan de Álava, y como aparejador estaba Martín de Ordieta, el cual también trabajo en 1532 en el puente de Alcántara y en el año 1538 en las reparaciones del puente de san Lázaro de Plasencia. Es curioso que este puente de Almaraz no sea recto, sino que hace un pequeño ángulo, quizás por haber sido corregido su primer trazado, el cual iba a ser de tres arcos, pero ambos tuvieron en el trazado tuvieron discrepancias sobre este trazado y sus modificaciones. De los muchos canteros que trabajaron en el puente recordaremos a Juan de la Renta, cantero asentador y a Pedro de Ávila, cantero labrante.
Tiene una longitud de 127 m., una anchura de 6,8 m. sin contar los pretiles y 38 m. de altura. Consta de dos arcos, el de la derecha teniendo en cuenta el curso del río es de medio punto con una abertura máxima de 33 m. y el izquierdo es de ojiva apuntada con una abertura de 17 m. Ambos arcos descansan sobre un pilar central que es semicircular a cada lado con un diámetro de 10,35 marcados. Hay tallado en relieve un gran escudo del Emperador Carlos en que puede verse muy bien el águila bicéfala. El arco ojival presenta la particularidad de tener tres filas de dovelas.
De acuerdo con el emperador Carlos I, la ciudad de Plasencia decidió a comenzar obra, probablemente en los primeros años del siglo XVI. La empresa se encomendó al maestro Pedro de Uría. Esta información aparecía en la siguiente inscripción que existió en el puente y que nos ha transmitido Antonio Ponz (siglo XVIII) en su obra "Viaje de España":
ESTA PVENTE HIZO LA CIVDAD DE PLASENCIA ACABOSE AÑO 15--REYNANDO EN ESPAÑA LA MAGESTAD CESAREA DE CARLOS V. EMPERADOR. FUE MAESTRO PEDRO DE VRIA.

Nota: Antonio Ponz da como seguras las dos primeras cifras de la fecha, de las dos últimas dice que estaban deterioradas y que le parecía que eran 52.
Fue en la guerra de la Independencia contra los franceses, donde el puente de Albalat cobró un verdadero protagonismo. De los cinco puentes que había sobre el Tajo, éste era el más estratégico y el de mayor importancia para la progresión de la guerra, dado que estaba en la carretera principal que comunica a Extremadura y Portugal con Madrid.
Después de muchas batallas por su control, el puente de Albalat fue parcialmente destruido por orden del general Cuesta a principios de 1809. Su reconstrucción tuvo que esperar más de 30 años. Entre los vecinos de los pueblos cercanos se empezó a oír esta leyenda: Puente de Albalat, si te caes, no te levantarás, y si te levantan, no como estás.
Fue en 1841, cuando dos diputados extremeños D. Joaquín Rodríguez Leal y D. Gonzalo María de Ulloa, conde Adanero, propusieron al gobierno la reconstrucción. Al no comprometerse el Gobierno, consiguieron el permiso para reconstruirlo por su cuenta a cambio de amortizar los gastos cobrando el pontazgo durante algún tiempo.
La obra fue presupuestada en 1.350.000 reales que, una vez finalizada la obra, subió a los 2.000.000 por lo que el Gobierno de S.M. concedió diez años más del disfrute del pontazgo. La obra se finalizó en 1845.
Recientemente, durante la construcción de la vecina Central nuclear de Almaraz, se reforzó su resistencia inyectando cemento en su estructura por miedo a un posible fallo al pasar sobre él los reactores de dicha central."
Lugar de la inscripción :
Según Antonio Ponz la inscripción estaba debajo de un escudo del Emperador Carlos I (V de Alemania), pero no debajo del escudo hecho con gran magnificencia que hay en la parte exterior del pilar central, sino debajo de otro de proporciones más reducidas que había en uno de los lados de la plaza que el pilar central forma en su parte superior.
Madoz escribe en 1848, tres años después de concluida la reconstrucción del puente de Albalat: : "Esta obra colosal y osada como la época en que se ejecutó, fue costeada por la ciudad y tierra de Plasencia en el reinado de Carlos I, y dirigida por un tal Pedro de Uría cuyo nombre sólo se encuentra en la inscripción que existe aún colocada en la glorieta que forma el puente en el medio, en cuyo sitio se hallan también al lado izquierdo el escudo de armas reales, y en el derecho el de la ciudad de Plasencia".
La inscripción hoy: Muchas de las publicaciones que dedican algún espacio al puente de Albalat suelen mencionar esta inscripción como existente todavía, pero esto es totalmente erróneo. Desgraciadamente esta inscripción ya no existe ni en el lugar donde la sitúan las descripciones antiguas del siglo XVIII y del siglo XIX , ni en ningún otro lugar del puente.
El enigma de la desaparición de la inscripción :
Según Madoz, la inscripción existía todavía en 1848, tres años después de la reconstrucción del arco roto durante la guerra de la Independencia, por lo tanto es seguro que no resultó dañada por ninguna de las escaramuzas militares que durante esa guerra tuvieron lugar en su entorno. Siendo esto así, cabe preguntarse ¿Por qué y cuándo fue quitada del puente la inscripción? ¿Fue trasladada a alguna parte? De haber habido un robo cometido por personas particulares o un expolio consentido por las autoridades de la época, esto debió de ocurrir hace más de 70 años, pues las personas de Romangordo que superan hoy, abril de 2005, los 80 años de edad han conocido siempre la glorieta del puente en el estado que presenta actualmente.

En la obra titulada Almaraz se da la siguiente información en la página 196: "Esta colosal y osada obra fue costeada por la ciudad de Plasencia hecha por orden del Emperador Carlos I, y dirigida por don Pedro de Uría, como consta en la inscripción que existe en la glorieta que forma el puente en medio". No obstante esta afirmación, en la página 207 se sitúa la inscripción en un lugar distinto: "En la parte superior del cubo o parte cilíndrica del pilar por el lado del poniente, como veremos después, destaca en relieve y gran tamaño, esculpido, el escudo imperial de Carlos V que pone su impronta en el monumento con el águila bicéfala. Debajo, en una cartela, está grabada la siguiente inscripción: ESTA PVENTE LA HIZO LA CIVDAD DE PLASENCIA ACABOSE AÑO 1537 REINANDO CESAR AVG. CARLOS V EMPERADOR. FUE MAESTRO PEDRO DE VRIA"
En la obra Puentes de Extremadura se afirma: "Esta magnífica construcción realizada por el maestro Pedro de Uría se acabó en el año 1537 bajo el reinado de Carlos V, según se lee en la inscripción conservada en el pilar central del puente".
Este verano aprovechando mis vacaciones, me dedique a verificar y localizar algun resto de la inscripción, asi como otros de civilizaciones anteriores, romanas o árabes, de esta ultima aún queda, pero de lo anterior mi resultados resultaron negativos, al menos por el momento, pero este trabajo, es una carpeta abierta a la investigación, y a la aportación de todos los que quieran colaborar con nosotros.

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Jose Antonio:Médico. Pedro:Industrial,Documentalista. Pero sobre todo, y desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.