viernes, 28 de marzo de 2008

EL PROTAGONISMO HISTORICO DE PLASENCIA



El año 2008 es un año histórico para las poblaciones de la Vera y por ende también para Plasencia. Como es sabido, este año se conmemoran los 600 años del Real Monasterio de Yuste y 450 de la muerte del Emperador Carlos V. Además, se conmemora medio siglo de la restauración del Monasterio después de haber sido destruido tras la Guerra de la Independencia. Sin lugar a dudas, éstos son motivos suficientes para que nuestra comunidad extremeña, y en particular para que los pueblos y ciudades del Norte de Extremadura, se sientan orgullosos.


El Real Monasterio de Yuste es un valiosísimo testimonio histórico que representa hoy en día, sin que tengamos que hacer alardes del mismo, uno de los tesoros más importantes de nuestra herencia extremeña, puesto que éste no sólo es un testigo de nuestra historia, sino que también constituye un referente importante para la historia española, la historia europea y universal.

Con el inicio de la construcción de un pequeño cenobio entre el año 1408 y 1409, se pone la primera piedra de lo que hoy conocemos como el Monasterio de Yuste y se da inicio a esta página histórica trascendental para los ciudadanos de las poblaciones de nuestra comarca, ya que fueron nuestros ancestros, los vecinos de La Vera: Juan de Robledillo, Juan de Plasencia y Juan de Toledo, quienes con el consentimiento del Infante Don Fernando, hermano del Rey Don Enrique III, reciben el permiso oficial para comenzar con las obras de construcción de esta pequeña ermita. Sobre esta edificación, años más tarde, y gracias a la donación que hacen en 1453 los Condes de Zúñiga, señores de Plasencia, termina por construirse el Monasterio de Yuste.

Desde sus inicios, la historia del Monasterio ha estado siempre muy ligada a la Orden Jerónima, la cual todavía hoy habita esta edificación. La Orden de los Jerónimos es una institución religiosa que le ha dado, con su espiritual carisma y su entrega a los valores religiosos de la cristiandad, sentido y razón histórica al Monasterio. Y lo sigue haciendo todavía hoy, después de seis siglos. Su legado, su historia, van unidos de forma tan profunda a la historia del Monasterio, que resulta impensable la realidad de éste sin sus humildes ascetas.

Con la llegada del Emperador Carlos V de Alemania y 1 de España, el 3 de febrero de 1557 al Monasterio, éste adquiere, además, una relevancia europea cardinal, que trasciende nuestra región y le eleva a las Cortes de la más alta nobleza de aquel entonces en Europa. Como se sabe, Carlos V fue uno de los grandes hombres de la historia del siglo XVI. De ello da todavía fe un escudo que mandara colocar Felipe 11 en el mismo Monasterio con la siguiente inscripción: “En esta Santa Casa de San Jerónimo de Yuste se retira a acabar su vida el que toda la gastó en defensa de la fe y en conservación de la justicia. Carlos V el Emperador Rey de las Españas, Cristianísimo, invictísimo quien murió el 21 de septiembre de 1558”.

La presencia de este honorable huésped y Señor le confiere al Monasterio, además de su valor nobiliario, un valor político y sobre todo humano y cultural. Con su llegada, con su influencia, el Monasterio adquiere un estilo renacentista y otorga al ascetismo religioso una cierta pompa cortesana. La ampliación de sus aposentos y la adaptación de los mismos a la figura del Emperador hacen del Monasterio un lugar digno del arte y de la belleza, y lo enaltecen con la actitud de un hombre que encontrándose en el momento máximo de su poderío, siendo Dueño y Señor de las “Españas”, criado y educado en la suntuosidad de las Cortes Flamencas, se digne retirarse a un Monasterio para terminar allí sus días. Un hombre de tierras extrañas que al contacto con el alma española la llega a sentir tan hondamente que forja la suya para que sirva de ejemplo para el futuro.

Tras la muerte de Carlos y el traslado de sus restos mortales a El Escorial, según lo dispuesto en la real cédula de 25 de enero de 1547, el interés por el Monasterio decayó paulatinamente y fue empeorando hasta el siglo XIX, momento en el que la orden Jerónima se vio obligada a abandonarlo debido a la invasión francesa y las amenazas del ejército francés. Un devastador incendio y el desmoronamiento de varios techos lo dejaron casi completamente destruido. Posteriormente, con la desamortización eclesiástica, los bienes del Monasterio de Yuste fueron confiscados y presentados en pública subasta para su venta. Esto significó la ruina del Monasterio.

Afortunadamente, con el decreto del 3 de Junio de 1931 que declara el Monasterio de Yuste como “monumento histórico artístico”, el Monasterio vuelve a recuperar su importancia histórica. Los trabajos de renovación realizados por el honorable arquitecto Manuel González Valcárcel, a partir del año 1941, y que se extienden hasta finales de los años cincuenta, el Monasterio recupera su atractivo como centro religioso y patrimonio cultural. Con la finalización de las obras en 1958, la Comunidad Jerónima vuelve a ocupar sus instalaciones y a llenarlas de vida y darles el carácter humanístico y espiritual que le corresponden.

El Monasterio de Yuste, la Orden de los Jerónimos y la figura del Emperador Carlos y, han sido y siguen siendo hoy testigos históricos de nuestra historia extremeña. Una historia de la que nos debemos sentir orgullosos por su carácter nacional, europeo y universal. Y el valor histórico de todas estas epopeyas, hazañas y vivencias históricas no se pueden agotar ahí. Conscientes de su importancia, la Junta de Extremadura, a través de la creación de la Fundación de la Academia Europea de Yuste en 1992, se comprometió con la causa de mantener vivo este valiosísimo legado que nos ha dejado Yuste.

El objetivo primordial de la Fundación es darle al Real Monasterio Yuste el valor histórico que le pertenece y hacer que él y todo lo que significa se conviertan en un semillero de ideas y de valores, incubados durante siglos, y los trascienda más allá de sus fronteras. La Fundación nace con el deseo de revalorizar la estrecha vinculación del Monasterio de Yuste con la vida y muerte del emperador Carlos V. El valor simbólico del Monasterio y la significación histórica del último emperador de Europa le otorgan a la Fundación una sólida dimensión extremeña, española y europea. Si el Emperador cerró en Yuste, el 21 de septiembre de 1558, uno de los capítulos más relevantes del libro inacabado de la historia de Europa, la Fundación Academia Europea de Yuste, siglos después, aspira a revitalizar e irradiar desde Extremadura el europeísmo, el dinamismo y las expectativas que Carlos y atesoró en la paz de este monasterio extremeño.

La Fundación orienta sus intereses culturales y sociales hacia el conocimiento y difusión de las raíces histórico-culturales de los pueblos y naciones que conforman la Europa actual, afirmando su doble dimensión política y económica, y considerando que la ciudadanía común y la moneda única han introducido dos elementos motores de gran poder, que no lo serían, si no se consideraran junto a otros tan importantes como la cultura y la cohesión económica y social. Para alcanzar el reto de la vertebración europea, todos los objetivos de carácter económico y político tienen que ir acompañados al mismo tiempo del interés en profundizar en una identidad cultural europea, base indispensable para la consecución de una integración plena y con éxito, y del saber salvaguardar y proteger su riqueza y diversidad cultural. Con este objetivo, la Academia Europea de Yuste, tiene que tratar de fortalecer la investigación que tenga que ver con la cultura europea, con los principios y valores en los que se basa la Unión Europea, especialmente en los ámbitos históricos y culturales y en los que sustentan la Europa Social.

La Fundación Academia Europea de Yuste está convencida del valor histórico que representan estas fechas que se conmemoran en el año 2008. Esta es nuestra historia, la historia de Extremadura, la de Europa, una historia universal que nos honra y de la que no se deberían escatimar esfuerzos para darla a conocer. La nominación del Real Monasterio de Yuste como Patrimonio Cultural Europeo el día 19 de marzo de 2007 es una muestra de la importancia histórica y del significado que éste tiene para Europa. Ya en julio del 2003, la Junta de Extremadura había sido consciente de este hecho y por eso le concedió la Medalla de Honor de Extremadura.

Para la Fundación Academia Europea de Yuste es un honor poder contribuir y hacer parte de esta conmemoración en la que la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”, fiel a sus principios de promover la historia y la cultura de nuestra región, desea enaltecer la memoria de sus hijos placentinos, ya que, el Real Monasterio de Yuste es una muestra del “protagonismo histórico de sus ancestros” y por eso se puede afirmar, sin más, que el Real Monasterio de Yuste también es patrimonio de Plasencia.

Antonio Ventura Díaz Díaz
Fundación Academia Europea de Yuste
Director Plasencia a 27 de marzo de 2008




Servicio de divulgacion cultural. A.C.P. PEDRO DE TREJO





viernes, 21 de marzo de 2008

SEMANA SANTA SIGLO XVI


DOMINGO DE RAMOS PLACENTINO EN EL SIGLO XVI
Periódico “El Regional - martes 28 de mayo de 1961.

(Para el M. I. Sr. D. José Javier Echegaray, diligente Prefecto de Ceremonias de la S. I. Catedral)

Se conserva en nuestro Archivo un Misal propio para la Diócesis de Plasencia. Faltan las primeras hojas donde constaría la fecha y el lugar de la edición, pero los folios manuscritos en pergamino acreditan que se trata del introducido por el Obispo Vargas Carvajal a su vuelta del Concilio de Trento. Había ido allí con el Magistral, Dr. Porras, para asistir a las sesiones de la memorable Asamblea y preocuparse de la publicación del Misal Diocesano.
Son notables las particularidades litúrgicas contenidas en el mismo; no figurarían en este solo, pero algunas estaban todavía sin insertar en el Misal Romano.
Hablemos hoy del Domingo de Ramos según la liturgia placentina del siglo XVI.
Aquel Domingo que se llamaba “de los Ramos de las Palmas” distinguía perfectamente los dos aspectos de la solemnidad: el triunfo de Jesús en la entrada de Jerusalén y el pórtico de la Semana Santa.
Recordemos que las funciones litúrgicas consistían entonces casi el único espectáculo que el pueblo contemplaba. Era además muy de la época teatralizar en las distintas solemnidades los Misterios de la Religión.
En nuestra ciudad, según el Misal referido, se adornaba la Catedral como en los días grandes. Cantada Prima se bendecían los ramos por el Obispo, revestido de pluvial blanco y de cara al pueblo.
La bendición consta de una plegaria y un largo prefacio con alusiones a los olivos que aparecen en la Biblia y al óleo que de ellos se produce. Termina suplicando protección para cuantos lleven e sus casas los ramos bendecidos. Ya entonces se hizo costumbre conservar las palmas y los ramos como sacramental adornando los balcones y las ventanas. Se les atribuía especial virtud en las tormentas.
Se distribuían luego los ramos y de hacía la procesión coral como todos los domingos. Después se cantaba Tercia y el Evangelio de las palmas. Un fraile predicador sermoneaba a los fieles.
Bajado el fraile del púlpito se organizaba la solemne procesión de triunfo y adoración de la Cruz, ceremonia que tenía extraordinario destaque con ruidosa participación popular y de los numerosos forasteros que acudían.
Para ello se preparaba en lugar oportuno de la ciudad, fuera de las murallas, un estrado ricamente vestido con paños de seda y oro.
Llegado allí el cortejo se colocaba la Cruz sobre el estrado, de cara al pueblo. Estando todos de pié, el Obispo tomaba la Cruz en sus manos y mostrándola, cantaba en latín: “Dios te salve Rey”, cayendo todos de rodillas. Se levantaban luego y unánimemente suplicaban con melodías perfectamente conocidas y también en la lengua oficial de la Iglesia: Hijo de David, ten misericordia de nosotros”.

Repetíase esto por tres veces, arrodillándose, levantándose y elevando gradualmente la voz. Entonces aparecían en lo alto de las murallas los cantores entonando el “Gloria, alabanza y honra a Cristo Redentor”, himno que las rúbritas de hoy conservan en la procesión de la fiesta.
Se acercaban después a una de las puertas de la ciudad (quizás distinta cada año) y el Obispo, con el báculo en la mano, sostenía el siguiente diálogo con los cantores situados al otro extremo de la puerta que estaba cerrada : “Alzáos vosotras, las puertas eternales y entrará el Rey de la gloria” a la vez que golpeaba con el báculo. Los de dentro preguntaban: “¿Quién es ese Rey de la gloria?.
Se decían tres veces, cada vez en tono más alto, idénticas palabras.
A la tercera, el Pontífice afirmaba: ”El señor fuerte y poderoso, poderoso en las batallas”.
Las dueñas se emocionaban, los caballeros se repetían sus promesas de estar siempre alertados para la defensa del Rey de los cielos y la plebe disfrutaba participando activamente en la liturgia.
Al grito del Obispo se abrían las puertas de par en par y tras él penetraban en la ciudad Cabildo, clerecía, autoridades y pueblo que alborozadamente continuaban hasta la Catedral, ocupada ya en gran parte por los que deseaban contemplar a su sabor las restantes ceremonias.
Llegados al templo variaba completamente la decoración. Los Ministros cambiaban los ornamentos blancos por otros negros para celebrar la Misa de pasión.
El texto de la de hoy es absolutamente idéntico al que escuchaban los placentinos del XVI.
La última reforma litúrgica ha restablecido en carácter festivo de la procesión de palmas mandando usar vestiduras rojas y ampliando el recorrido en lo posible.
Igualmente, el nombre tradicional de “Domingo de Ramos” ha antepuesto el de “segundo de Pasión” acomodándose más el tono con que le celebraban nuestros mayores y registrado en el “Misal según la costumbre de la Iglesia placentina”.

Manuel López Sánchez-Mora
Canónigo Archivero






Servicio de divulgacion de la A.C.P. PEDRO DE TREJO.






sábado, 15 de marzo de 2008

MARCELINO PEÑASCO



EL POETA EXTREMEÑO

LAS SAETAS DE PEÑASCO


D. Marcelino Peñasco era uno de los personajes más atípicos de la ciudad, por sus ocurrencias originales, de joven estuvo trabajando en los ferrocarriles de la Patagonia, Argentina, ya de mayor, vivía en un cobertizo que le dejó D. Félix Matos, en la calle Nueva, esquina a la calle del Borrego de nuestra ciudad, era grueso y con los ojos saltones, vendía pipas y chucherías, y el mismo se llamaba el Poeta Extremeño.
En abril de 1928, cuando vino Alfonso XIII a las Hurdes, y visitó nuestra ciudad, se dirigió al Rey para darle las quejas de las anomalías de la ciudad con esta poesía: La luz de Plasencia es una porquería / se apaga de noche y se enciende de día / por eso la gente no quiere pagar / las 7 pesetas de electricidad.
Plasencia ya no es Plasencia / es una gran población / con Obispo y tó la hostia / y con coche a la estación.
Otra genialidad fue que se presentó un martes en la plaza con un arado y unos “zachos” (azadas), con el mango muy largo, dando las explicaciones de sus ventajas.
Otra idea era que tenían que poner árboles frutales en las orillas de las carreteras para así cuando pasara alguien pudiera coger sus frutos.
En la Semana Santa cantaba a los pasos.

3 saetas a la cena:
Ya vienen los de la cena con sus cucharas y los platos / no se que van a cenar / si lentejas o garbanzos.
Ya vienen los de la cena / con sus 13 comilones / si los coge la fiscalía / se la arma de cojones.
Ya vienen los de la cena / y nosotros sin cenar / y al perrito de san Pedro / que le traen sin atar.
Estas 2 a San Juan:
Ya viene san Juan de Dios / descalcito y sin andalias / esperando que le paguen / las horas extraordinarias.
Ya viene san Juan de Dios / con el dedito apuntando / y con la otra manita / el culo se va arrascando.
Otras 2 al Huerto de los Olivos:
Ahí vienen los del Olivo / cargadito de aceitunas / ya hay aceite pa tós / si no nos quitan ninguna.
El Huerto de los Olivos / es el paso más bonito / pero los olivos siempre / siempre son del señorito.
Esta era al Balcón de Pilatos:
Ahí viene Poncio Pilatos / el romano cabronazo / y el pobre del Redentor / escoñao a latigazos.
Esta al Cristo del Perdón:
Santo Cristo del Perdón / te lo pido de rodillas / que se mueran los del abastos / y se acaben las cartillas.

Y esta a la Dolorosa:
Y no vendrá cansá / porque no la traen andando / sino que la traen montá.
Una vez que se daban cuenta los municipales que Peñasco estaba cantando saetas, le detenían y le llevaban al cuartelillo y una vez acabada la procesión le soltaban



Luis Perez Calzas


EXTRAIDO DE: Periódico Nueva Comarca – nº 146 – febrero de 2008




Servicio de divulgación de la A.C.P. PEDRO DE TREJO

jueves, 13 de marzo de 2008

D. ESTEBAN GINES OVEJERO


Nació D. Esteban en Plasencia el 26 de Diciembre de 1858.
Ya en su juventud, ornada de no comunes virtudes había se esforzado por fundad en Plasencia la, luego, Congregación de San Luis e Inmaculada, que celebraba su primeras reuniones primero en su casa la, luego, desde 1880, en la Iglesia de santo Domingo y, finalmente, en la Capilla del Colegio de Vocaciones Eclesiásticas. Asistían con regularidad unos 75 congregantes, sin contar los niños que no habían hecho la Primera Comunión.
Siendo todavía subdiácono, fue nombrado, en 1882, Mayordomo del seminario; cargo que desempeño hasta 1887. Explico sucesivamente durante estos años Latín, Historia Sagrada, Geografía e Historia Universal, Ética, Lugares Teológicos y Teología Dogmática.

En 1888 fundo el Colegio de Vocaciones, como ya hemos visto.

El 11 de Agosto de 1.893 ingresaba D, Esteban en la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús.. Fue Rector de los Seminarios de Zaragoza, Badajoz y Ciudad Real, donde murió el 15 de Mayo de 1908, dos meses después del Homenaje que, con motivo de las Bodas de Plata, el 10 de Marzo de 1908 le hicieron sus admiradores de Plasencia y resulto un verdadero acontecimiento.
El 4 de Octubre de 1887 el sabio Obispo de Plasencia D. Pedro Casas y Souto escribía a Manuel Domingo y Sol,” encareciéndole las excelentes cualidades de D Esteban,” “Aquí, le decía, dejo un vacío que no se llena fácilmente”

El concepto que de él tenia el Venerable D. Manuel Domingo y Sol lo expreso en las palabras.” Bendito sea Jesús, por nuestro angelical. D. Esteban.
Esta contentísimo y sus candorosas y fervientes cartas me cicatrizan muchas heridas y malos humores .Esto es todo un Santo.
Falleció a los 49 años de edad-
Servicio de divulgacion de la A.C.P. PEDRO DE TREJO.

viernes, 7 de marzo de 2008

EL CRISTO DE LA CALLE DE BORREGO


De construcción modesta y modernamente restaurada es la capilla del Cristo de la calle Borrego, llamada vulgarmente la calle del Cristo, también llamado Cristo de los Afligidos, la imagen era de pequeñas proporciones, de talla fina policromada del siglo XVI, y dijo esto, pues la imagen fue robada el 9 de junio de 1999, posiblemente por intereses económicos
Esta situada su hornacina, en la pared de un jardín, que pertenecía al colegio de San José, fundado por D .Juan de Belvis, maestre escuela de la S.I. Catedral, un colegio de gramáticas agregado a la Universidad de Salamanca y que además fundo otro en Jaraiz de la Vera, y uno de sus alumnos fue Alonso de Acevedo,(1), autor del poema “ la Creación “,que es considerado como el mejor poema épico- religioso de la lengua castellana.
El edificio conserva un curioso escudo en la que hay una figura de un niño con un racimo de uvas y unas espigas. En Jaraiz parece existir un escudo similar.
En 1932, ya sufrió este pequeño Cristo un grave atentado. Una noche unos exaltados se dedicaron a apedrear las pequeñas capillas de la ciudad, se salvaron las imágenes pero el cristo sin mas protección que el cristal, cayo al suelo sin que milagrosamente sufriera daños, gracias a la intervención del ciudadano Epifanio Aceña Hernández, que recogió la imagen y entregada al cura de S. Pedro.
Dice la leyenda según nos la cuenta F. Mirón, que en la casa donde esta la actual hornacina, vivía un judío y este enemigo de los cristianos, llevado por el odio, cometió el sacrilegio de meter al Crucifijo en el agua de la colada; y es fama de que el Cristo gimió y tiño de sangre el liquido hirviente.
El judío al ver esto, se horrorizo de su obra, y coloco en la hornacina al Cristo, convirtiéndose después al cristianismo.
D. José Sendín nos cuenta otra versión, nos dice que al pasar por este lugar oían un tenue llanto que salía de una casa vecina, al que nadie daba importancia a excepción de su dueña,.En unos momentos equivocados, alguien tiro la imagen del Crucificado de la hornacina y una mujer los recogió los trozos para tirarlos a la basura. Al entrar en su casa oyó unos quejidos que salían del lugar donde lo había tirado. La imagen ceso de gemir cuando fue colocada de nuevo en la hornacina.

Fue una leyenda??



Servicio de divulgaci0n de la A.C.P. PEDRO DE TREJO.

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Desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.