domingo, 22 de junio de 2008

IGLESIA DE SAN MARTIN

Esta iglesia es tan antigua como la ciudad misma. En las jambas de la puerta que está próxima a la calle de la Tea, se puede leer: “Estos arcos fizo Joane era Domínguez, mayordomo. Era MCCXXVIII”. (Año del Señor de 1.200)
En la bula llamada fundamental, del papa Inocencio VI, expedida en el año 1.254, ya se hace mención a esta parroquia.
Considerada desde el punto de vista religioso, fue la que tuvo mayor número de clero, más solemnidades religiosas, considerables funciones y memorias. En esta parroquia se enterraron las mejores familias de la ciudad. Uno de los párrocos de esta iglesia pidió permiso al obispo para quitar las lápidas de mármol que llenaban el suelo; El obispo Casas y Souto que nada entendía de arte ni de historia lo autorizó, y se perdieron para siempre muchos datos para el estudio de la ciudad y su población.
De la antigua iglesia solo queda en la actualidad, las portadas que acusan el estilo ojival del siglo XIII, con reminiscencias del románico, y una ventana que daba luz a la nave colateral de Nuestra Señora.
Las reformas a que ha sido sometida han sido muchas. En el año 1.519 los ábsides central y derecho estaban casi destruidos, se construyeron de nuevo perdiendo entonces su apariencia de basílica romana con tres ábsides. En el año 1.557 se volvieron hacer grandes reformas.
La torre del campanario es gótica, y tiene la curiosidad de que la base de la torre es más estrecha que la parte alta de la torre; la campana de esta torre se hizo en el año 1.559, fue su autor Diego de Barcena, y para su construcción se le entregaron 10 arrobas de metal. (Se necesitó más metal para la construcción de la campana). Las campanas de San Martín tenían fama en la ciudad de ser las más sonoras y de mejor sonido.
El retablo se construyó a expensas del obispo Gutierre de Vargas de Carvajal, el cual colocó su escudo a los lados del retablo. El constructor de este retablo fue el maestro Francisco Rodríguez en el año 1.557. Se compone de zócalo, y tres cuerpos adornados con columnas compuestas, ángeles y guirnaldas. Tiene cinco hornacinas con diversos santos, siendo la central presidida por el titular, San Martín.
El retablo lo estofo, doró, y pintó, Diego Pérez de Cervera, vecino de Plasencia; se tasó este trabajo en 350.000 maravedies y tardó 17 años en realizarlo. (1.560 - 1.577). Fue ayudado por su hermano Antonio Pérez.
En el retablo del altar mayor de San Martín, hay 8 cuadros, de los cuales dos son más pequeños que los otros. De estos 8 cuadros se sabe con certeza que cuatro tablas fueron pintadas por Luis de Morales (El Divino) que era natural de Badajoz. Estos cuadros fueron pintados en Arroyo del Puerco (hoy Arroyo de la Luz), en el año 1.567, y fue su valor de 56.000 maravedies, o sea 1.652 reales y 94 maravedies. Los cuadros se terminaron de pintar en el año 1.570.
El retablo está presidido por una imagen de San Martín. La autoría de las otras pinturas es muy discutible ya que aunque no están documentadas, si parecen ser del mismo autor.
Las pinturas representan escenas de la vida de la Virgen: La Encarnación, La Visitación, La Natividad, La Epifanía, La Circuncisión, y San Martín partiendo su capa con un pobre.
Vicente Paredes Guillén informaba a la comisión de Monumentos de la Provincia de Cáceres a principios del siglo XIX, que se debería solicitar al obispo de la ciudad que tomase las medidas necesarias para la conservación del libro de visitas, también llamado del becerro, de la iglesia de San Martín.
En este libro se podía leer que en el año 1558 el obispo Gutierre de Carvajal nombra a Juan Correa mayordomo de dicha iglesia. Este Juan Correa fue luego canónigo de la catedral y escribió unos anales sobre Plasencia, dichos anales fueron de los que, años después, se valió Fray Alonso Fernández para escribir los suyos.
También estaba reflejado el pago de 300 maravedís que cobró Francisco Rodríguez, el cual era entallador, para que comprase una toza de castaño y con ella labrase una imagen del Señor San Martín. Dicha imagen es la que preside el retablo de esta iglesia.
A este mismo entallador se le mandó desmontar el retablo en 1556, para su estofado y dorado, cobró por ello 11 reales.
En el año 1558 se anota un pago de 3 reales realizado al pintor Córdoba, el cual encarnó el Cristo de la cruz de plata.
Se anota en el libro que el día 10 de abril de 1577, ante Juan de Prado, notario, Diego Pérez de Cervera, pintor, dijo: “Que por cuanto el hizo e pintó e doró y estofó el retablo mayor de la iglesia parroquial del Señor San Martín, y se tasó todo lo que hizo en 380.000 maravedís en 28 de enero de 1569, se da por pagado”.
Por los siglos XVI y XVII, era costumbre que los pasos de Semana Santa hiciesen el acto penitencial entrando dentro de algunas iglesias, una de ellas era ésta de San Martín. Como anécdota diremos que en una de estas procesiones al sacar de la iglesia a la imagen de San Juan, pegó esta con el arco de la puerta que da al Resbaladero de las Capuchinas, y a consecuencia del golpe se destrozó la cabeza de la imagen, por lo cual estuvo muchos años sin salir en procesión hasta que la repararon.
En esta iglesia estaba la cofradía de la Virgen del Puerto, cuya novena se celebraba en el mes de noviembre, y también celebraba Rosarios de la Aurora. La cofradía tenía tamborilero y pedidores propios.



SEMBRANDO INQUIETUDES. A.C.P. PEDRO DE TREJO.

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Desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.