sábado, 9 de febrero de 2008

JOSE POLO BENITO


Un poeta en el olvido.

Deán de la Catedral de Plasencia, secretario del obispo Francisco Jarrín y Moro. Era conocido como “El Padre de las Hurdes”, y promovió la visita del rey Alfonso XIII a esta comarca en 1922. Fue presidente y consejero de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Plasencia. En 1923 se traslado a Toledo, donde fue Deán de la Catedral y en la noche 23 de Agosto de 1936, fue fusilado junto con otros sacerdotes en la fuente del Salobre.
En Plasencia fundo el periódico “REGIONAL” (1907-1914)
En el día 19 de Enero del año 1905, visito en Guijo de Granadilla, la tumba del poeta Gabriel y Galán. Caminando por el camposanto, va emocionado, con dolor en la mirada, serena angustia en la expresión, el sacerdote entendido en letras, se sienta junto a su lapida, saca un cuaderno y un lápiz, y escribe en sus hondos pesares, unos versos: el sacerdote también es poeta.


En la losa que cubre el cadáver
escribo estos versos

Recuerda, lo que vio en su muerte, en la muerte del poeta:

Y al través de parduscas paredes
yo percibo los flébiles ecos
del solemne cantar funerario
que, isócrono y lento,
va llenando los ojos de lagrimas
va llenando de sombra el templo
.


Se encuentra abstraído, encerrado en si mismo, no apercibiéndose de lo que le circunda. No ve acercarse a un pobre hombre, de lo alto de la sierra, humilde, cohibido, mal trajeado: ¿Quien era?,…
Lo que hizo, el buen sacerdote nos lo dice en estos versos:

A la losa que cubre el cadáver
Se agarra, gimiendo,
el jurdano que hogaño en la siega
tuvo pan y cariños tan tiernos,
que no acierta a expresar con la boca,
aunque sabe sentir con el pecho.
Y me dice con voz quejumbrosa:
- ¡Ay, señol, don José mos s`a muertu!
Hogañazu, ni comu a su vera,
ni sus miesis siegu;
ajuyó toítu aquellu pa siempre:
er pan del invierno,
las cosinas tan durcis que icía
pa siempre se juerun.
¿No lo sabi el señol, no lo sabi?
¡Ay señol,don José mos s`a muertu!
Y sus ojos hundió entre la tierra,
y sus manos cruzo sobre el pecho
y escapóse la humilde plegaria
de sus labios fervientes y trémulos.
Con la fiebre del alma en los ojos,
Con la fiebre del hambre en su cuerpo,
El jurdano que hogaño en la siega
Tuvo pan y cariños tan tiernos,
Abandona la triste morada,
Llorando en silencio.
En la losa que cubre el cadáver
Se oyeron dos ruegos:
Es el mío que lloran las musas;
Es el suyo, que lloran los buenos.
El sacerdote ha terminado sus versos. Ha puesto en el cuaderno: Cementerio de Guijo de Granadilla, 19 de Enero de 1905.




Trasuntos Extremeños. D. Sánchez Loro.

Jose Antonio Pajuelo Jimenez

No hay comentarios:

Archivo del blog

Datos personales

Mi foto
Desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.