jueves, 10 de enero de 2008


PEDRO DE TREJO


La figura de Pedro de Trejo, primer poeta español que floreció en Méjico y que ha estado durante mucho tiempo injustamente olvidada, últimamente ha comenzado a ser revalorizada y numerosos autores se han ocupado de él. En Méjico, Francisco Pérez de Salazar le ha dedicado un trabajo en el número 1 de la “Revista de Literatura Mexicana”; el “Boletín del Archivo General de la Nación” ha tratado por extenso de él en su tomo XV y Alfonso Méndez Plancarte le estudia en sus “Poetas novo hispanos”.
En España el artículo más completo publicado sobre Pedro de Trejo, es el que escrito por don Jaime Delgado, apareció en el tomo II nº 5 de la revista “Cuadernos de Literatura”, editada por el Instituto “Antonio de Lebrija” del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
No hay muchos datos de su vida; se sabe que nació en Plasencia, hacia el año 1534. No se sabe como ni cuando emigró a la Nueva España y aparece en Colima y Michoacán, casado con doña Isabel Corona, hija de Martín Monje, conquistador, y de doña Isabel Álvarez Corona.
No fue feliz en su matrimonio y tuvo profundas desavenencias con su esposa, por las que fue procesado. El, por su parte, demandó en otro pleito a su esposa por cuestiones económicas.
Como consecuencia de estos procesos fue condenado “a que en las galeras de su Majestad sirva por soldado sobresaliente y sin sueldo alguno por espacio de cuatro años”. Con el fin de seguir el pleito contra su mujer pidió se le permitiera servir en los fuertes de Zocatecas, o al menos que se demorase por un año el cumplirlo para poder dejar arreglados sus problemas domésticos; pero parece ser que le denegaron la petición porque el 9 de marzo de 1575 salió a cumplir su forzado servicio y aquí se pierde su rastro.
La Inquisición también intentó encartarle por las ideas que exponía en sus poemas religiosos; pero no pudo hacerlo por no encontrar causa para ello, según declaró fray Domingo de Salazar que había sido encargado de examinar sus obras. Estas se pueden dividir en religiosas y profanas, y en las que examinó fray Domingo de Salazar, hay 12 de las primeras y 13 de las profanas.
Son estimables sus composiciones religiosas; pero lo que da verdadera importancia a Pedro de Trejo como poeta, lo que le hace ser el primer poeta hispanomejicano es su poesía popular. En ella aparece ya el primer destello de criollismo en la lírica mexicana como puede verse en la siguiente glosa:
La que a atoleros creyere
tendrá el seso muy liviano,
que yo en vida viviere
daré amor a mexicano.
Derreniego del amor
que ha tanto mal me ha tratado;
triste, amarga, y como he sido
engañada de un traidor.
Perdí mi fama y honor
por el, y dióme de mano;
que yo en vida que viviere
daré amor a mexicano.

Rompenseme las entraña.
mi alma triste pide muerte;
mi corazón por su suerte
siente penas tan extrañas
con dolor de ver tus mañas;
falso, sin verdad, tirano
que yo en vida que viviere
daré amor a mexicano.
¿No sabes que está en razón,
en derecho permitido,
que amor no es amor fingido,
sino el que es de corazón?
No hay regla sin excepción
si no es la del amor sano;
que yo en la vida que viviere
daré amor a mexicano.
Quien a mudanza buscare
y amare a la verdadera,
abaje y rinda bandera
a cualquiera que topare;
que la que más os tratare,
sabrá de invierno y verano;
que yo en vida que viviere
daré amor a mexicano.
Pues conociste de ti
no ser constante en amar,
fuera bien no me burlar
pues que me diste tu si,
¡ay, Dios ¿para que nací?
Fuérame en agraz temprano,
que yo en vida que viviese
daré amor a mexicano.
Con esta popular glosa, dice don Jaime Delgado, Pedro de Trejo viene a ser el primer poeta mexicano, adelantándose así en varios años al famoso Francisco de Terrazas. La lírica castellana, representada por un extremeño, un placentino, como la colonización y la fe, echó raíces en el suelo de América.




DEPARTAMENTO DE RECOPILACIÓN E INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL Y PATRIMONIAL DE LA A.C.P. “PEDRO DE TREJO”

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Jose Antonio:Médico. Pedro:Industrial,Documentalista. Pero sobre todo, y desde hace cuatro décadas, personajes incansables rescatando el recuerdo de nuestras raíces culturales. Nuestro deseo es compartir esa experiencia, con el ánimo de continuar con la herencia de nuestros antepasados.